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Sakae Shinobu por fin tiene lo necesario para expulsar a los rebeldes de sus tierras definitivamente, no solo eso, sino que la información hallada durante el operativo de infiltración ha revelado una directa relación entre los rebeldes y el feudal de Mogura, por lo que la tensión en el país de la tierra se intensifica. ¿Será este el principio de una pronta guerra civil entre hermanos? { Enlace al Tema }

Tempestades se agitan al norte del continente. Dos de los países menores han entrado en conflicto por un territorio sin dominar que los ha dividido desde centurias. El País del Sonido busca expandirse, en temor de perder poder militar y quedar a merced de criminales, pero el País de la Cascada no permitirá que se invada territorio lindante a su país, mucho menos de un país el cual ha brindado su apoyo en el pasado. El choque de intereses es inminente. { Enlace al Tema }

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Mensaje por Jiran el Mar Ene 16, 2018 1:53 am


War Returns


Relacionado a War Issues

Noche – Bosque fronterizo con Hinoarashi.


D
emonios acechan desde todos los lugares, desde las sombras asoman sus ojos y esparcen su influencia. En esa noche nublada, donde la Luna y las estrellas brillaban por su tortuosa ausencia, las visiones de Jiran como producto de sus propios pecados y precarios delirios se presentaban ante sus ojos mientras se disponía a dormir, sobre las hojas que hacen de cama, bajo el árbol que hace de techo. Parálisis del sueño, le llaman, en donde su cabeza caprichosa y verdugo de todo sufrimiento dispone de su poder para inmovilizar completamente su cuerpo. En ese momento, la aparición de sus pesadillas se trasladó a la realidad, saliendo de entre las tenebrosidades; su pesadilla era sí mismo: vestido de piel blanca, sin rostro, con tentáculos y pinchos como grandes cabellos sobre su espalda, pecho, brazos y piernas; poco a poco intentando asimilar al atemorizado salvaje, presa de su existencia. «Natblida, Natblida» clamaba la bestia mientras ponía su multitud de extensiones sobre su piel, sobre las marcas que designan la antigua historia, esparciéndose como líquido y apegándose como una segunda capa. Se transformaba en la aberración que temía. Intentó gritar, patalear: la inutilidad ganó el duelo y la impotencia le coronó. No le asustaba la oscuridad, ni los hombres, ni los ninjas, ni su tribu; le aterraba su destino, su antiguo deber, su papel como Natblida; temía a... ¿sí mismo? «Jiran... Jiran...», seguía deseando, cuya voz se escuchaba en todas direcciones pues no venía de afuera, hablaba desde el interior recóndito de su cabeza. La sangre pesaba, y si no se dignaba a aceptarlo, sería víctima de su propio destino.

     
¡Jiran! —una reconocida voz, jadeando del cansancio, exclamó en susurro. Le sacó del trance, pero, el miedo aún seguía presente. La parálisis del sueño terminó, y con ella, la bestia huyó.

     
Desenfundó un cuchillo ninja, utilizó su codo izquierdo para inclinarse y apuntar con su filo el cuello de la intrusa como temeroso acto reflejo. Sólo faltó un tenue movimiento para desgarrar la piel del delicado cuello que se mantuvo inmóvil frente a la cuchilla, un cuello que una vez salvó. La mujer se sobresaltó. La cercanía, a pesar de la pobre iluminación, permitió interpretar las líneas de su rostro, ensuciado con sangre y mugre, y reconocer sus ojos, ahora angustiados y adoloridos. El foráneo abriría sus labios mientras retiraba la hoja de la hermosa mujer lastimada; su boca fue tapada de inmediato por la diestra de la mujer antes de pronunciar palabra, prosiguiendo con un breve y discreto «¡Shhh!». La confusión nubló sus ideas, mas se dejó hacer, dilucidando el estado decadente en el que se encontraba la querida sensorial, la misma que le había ofrecido abrigo y le había armado con las hojas ninjas ahora enfundadas bajo sus telas rojas. La tensión se produjo en el aire, luego se disipó conjunto al suspiro de alivio por su parte. Su mano cesó como impedimento, sin embargo, las respuestas llegarían sin alguna pregunta. El compromiso acudiría a sus hombros como la última vez que se vieron.

     
Alguien me está siguiendo, Jiran —sobre la alarmante apariencia reposaba la amenaza inminente, avistando—. Hinoarashi necesita ayuda. Acude al pueblo abandonado, al oeste de aquí. Nuestras fuerzas no aguantarán mucho tiempo. Los malnacidos de Kakkinoaru’en son fuertes y lo serán más —advirtió, siendo las últimas palabras masculladas, quejumbrosas.

     
Pero... Namizu... Yo no ser héroe, yo querer salvarte a ti, nada más —replicó el joven, apenas tocando los ropajes rotos, como si la figura femenina se fuese a romper en mil pedazos; notablemente preocupado.
     
Yo curar y salir de aquí, estar a salvo afuera. Olvida león y gira– —su voz fue interrumpida por el súbito movimiento de Namizu, llena de rechazo e indignación.

     
Maldición, Salvaje. No me salvarás a mí si no salvas a mi gente —reclamó con furia reprimida, sacando a flote su mal carácter. Hizo presión sobre su zurda, realizando gestos de dolor en el proceso—: Hazlo por mí y no por ser un héroe.
     
Kakkinoaru’en está liberando criminales, tienen que ser detenidos —informó con sentimiento del deber, recostándose a un árbol junto a Jiran, quien se sentó a su lado—: He intentado reunir fuerzas de otros sitios pero pocos han sobrevivido. Han ido al pueblo, debes reunirte con ellos. Vas a partir ya.

     
Yo no dejarte así —sentenció el Natblida como piedra inamovible—. Yo curarte y luego partir —agregó a su decisión, aprovechando las luces filtradas entre las nubes para rasgar parte de su ropa y realizar un vendaje improvisado sobre sus dedos y heridas más relevantes.
     
Susurró algunas palabras, entre ellas: «Stendarr, au em sis»

     
Eres un necio, ¿lo sabías?, necio cabeza hueca —se estremeció la mujer, mascullando su molestia, detestando la posición de ineptitud en la que estaba. Accedió, sin saber que su perseguidor más silente estaba observando desde la lejanía.


Pueblo fronterizo abandonado.



     
Al sur del Castillo de Katsumoto, en la frontera sureste de Hinoarashi, se alza un pueblo olor a sangre, otrora abandonado, ahora cimientos de la propia muerte. El pequeño poblado de construcciones desamparadas ve al norte la ruta principal hacia la ciudadela del castillo; a su oeste, dentro de los territorios Hinoarashi, una pequeña planicie con una pequeña llanura desprovista de densa vegetación; y su este y sur poblados de plenos gigantes vegetales en una numerosa familia allá donde se hunde la vista. Constituido por un camino lineal apuntando al norte, el que hace de entrada y desahuciado enlace a la ruta hacia la fortaleza, colindado por un conjunto de casas separadas por callejones que dan lugar a otras, como ramificaciones de un pequeño árbol; todos los caminos parecen converger en un solo punto, una estructura del doble de altura en comparación con los demás, ahora siendo el cuartel y lugar para algunos encarcelados, siendo su primera planta la base de los hombres de Soichiro y el sótano la mayor parte de las celdas; aunque no las únicas, pues varias poseían lugar en las construcciones más adyacentes al edificio anteriormente mencionado.
     
El cielo nublado niega la salida de luz, siendo algunos mediocres rayos plateados los que logran filtrarse, y cierra la entrada a las almas que abandonan sus cuerpos vulnerados por hierro o por las manos desnudas de los más osados. De allí no sale más que la esencia de muerte, los ruidos de las armas chocar, los gritos de euforia y suplicio. Los techos son lugar para hombres que arrojan cuchillos, sus caminos para soldados de la Dama y el Niño, enfrentados entre sí con fiereza, mientras que las sombras son el lugar de los rastreros criminales que han logrado escapar, peleando para un bando, luego para otro, o para ninguno al momento de su huida. El caos se apodera de la situación. Casas se vuelven hogueras gigantes, tumbas de soldados, salas de grilletes abandonados, trincheras Hinoarashi.

     
Si se visualizaba la lucha, se diferenciaban a los soldados relevantes de los que no, de los que mataban con más brutalidad y de los que morían con más facilidad: uno de ellos, el más sobresaliente, era aquel joven Yotsuki llamado Jijiken Hizenmaru, poseedor de puños que rompen cráneos, dejándose abarcar por un ímpetu letal, efectivamente mortífero, abriéndose sendero entre cuerpos vivos y muertos a través del camino principal cual descontrolado ataque frontal hacia la estructura que hace de cuartel, con una mirada que sentencia fin y lenta desesperanza. Si se observaba en los estrechos callejones forrados de tinieblas, se puede diferenciar una figura que lideraba unas pocas más: un criminal de cabellera dorada y de mirada penetrante, austera; poseedor de cuchillos con una extraña sustancia verde que penetra en los cuerpos y hace gritar a sus víctimas como si se tratase de verdoso fuego líquido; el hombre luchaba con rapidez, atacando a los desprovisto de cautela con sus dagas, saltando de edificio a edificio para llegar a los demás callejones, trazando una ruta de escape de ese pueblo con sus demás hombres. Detrás del jovenzuelo intrépido, un hombre de cabellos rubios lidera con mano de hierro la unidad de Kakkinoaru’en, siendo particularmente llamativo por su armadura de abrillantado material, con katana en mano, alzando su voz en pro del orden de sus tropas, avanzando con una formación en forma de flecha, en donde la punta era el Yotsuki, el cuerpo los soldados rasos y el corazón el oficial de lustrada armadura.
     
La defensa tenía como primera línea a los soldados rasos de Hinoarashi, que utilizaban carretas volcadas, escombros y troncos como barricadas frente a la avanzada de los enemigos, una a una cayendo a cada paso que daban, siendo una posición defensiva que intentaba, poco a poco, atacar en la mínima oportunidad utilizando los callejones, cuyos soldados utilizaban de trayectoria los caminos que bifurcaban desde el cuartel; encima de las casas se veían otros soldados que lanzaban armas arrojadizas, atacando hacia los flancos y hacia la primera línea de ataque. Mientras que, en el alto edificio, se encontraba el que lideraba el resguardo de ese punto, el supervisor de Namizu, hombre que reclutó —junto a ella— el primer día que Jiran pisó la civilización de El Nuevo Mundo; supervisaba a los criminales restantes, alzando la voz al dar órdenes a sus soldados, manteniendo la calma entre las filas como la base de todo ese movimiento. Tal iniciativa se iría a pique si no llegaban los refuerzos mandados por la sensorial, siendo la espera más tortuosa y más mortífera con el pasar del tiempo.

     
¡Avanzad, soldados! —elevó su voz con brío e inspiradora arrogancia—. ¡Avanzad y aplastadlos a todos! —ordenó el rubio, alzando su puño cuando sus hombres respondieron con un sonoro «¡Uuuuh!» de valor.

Blood Warrior
▷ Nin: 10
▷ Tai: 7
▷ Gen: 1
▷ Vel: 6
▷ Res: 10
▷ Fue: 4
Datos:

Conteo de técnicas
8 de 8


Técnicas

---:

Equipamiento
Kunais (10).

Natblida (H.Ú)

Misión:
Misión de rango C: War returns

Lugar de la misión: País del Fuego | Castillo de Soichiro | Frontera.
Tipo de misión: Misiones específicas del feudo de Hinoarashi.
Descripción de la misión: El Natblida no ha tenido la mejor de las suertes en su recorrido. Sujeto de experimentos y dador de tumbos en general, no es de extrañar que sus movimientos se hayan desencauzado en lo que a fronteras se refiere. Quizás es su propia sangre, que lo mueve para probarse a si misma, o quizás es la conspiración natural del universo. En cualquier caso, tras alguno de sus paseos, una familiar voz escondida por el arbusto que haya decidido que sea su cama esa noche sorprenderá al tribal. Namizu, le hermosa sensor del campamento que le encontró primero en las tierras del Fuego. Su ropa negruzca hecha trizas al igual que su piel, moratones y heridas sangrantes, además de la apreciable vista de los dedos anular y meñique izquierdos cercenados.

De acuerdo a sus palabras, la situación de su campamento ha ido de mal en peor, y en un intento de terminar con su mayor amenaza, la reforzada unidad de Kakkinoaru'en al mando del mismo hombre que le internó en el campamento de Hinoarashi para asesinarlos a todos incluyendo a la sensorial, terminaron por hundirse en una trampa, desenvocando en una lucha multitudinaria y que aún sigue. Desesperados, enviaron a la sensorial para buscar ayuda, y ha enviado a algunas personas que han accedido a ayudarla, aunque a muchos los han matado perseguidores de la sensora.

Ella ordena al tribal que se olvide de ella, y que corra a ayudar a su grupo, asentado en un pueblo abandonado de la frontera con el feudo enemigo, aún a sabiendas de que en su estado no será capaz de hacer nada en absoluto. Sus próximas palabras son tajantes, y sólo se las ha dicho al joven de piel tatuada; pues por lo que parece, Kakkinoaru'en se ha asentado en aquel pueblo a propósito para liberar a ciertos criminales que descansaban hasta el día de su muerte en celdas especiales que establecieron guardias de Hinoarashi, con la intención de reclutarlos como mercenarios en sus filas. La gran mayoría de estos criminales, pero, se han escapado de ambos feudos, quedando apenas unos cuantos en la lucha, sin ninguna relevancia dado que matan a ambos bandos por igual, pero son un número muy reducido.

Salva a Hinoarashi, y Namizu te pide, acaba con los criminales que veas.

Opcional. Salvar a Namizu de sus perseguidores implica llegar más tarde a las filas de Hinoarashi, que va perdiendo la batalla. De decidirse a ello, dará tiempo a que Kakkinoaru'en pida el refuerzo de algunos soldados de las cercanías. También es posible encontrarse con el hombre que reclutó a Jiran, acusándolo de traidor miserable delante de las gentes de Hinoarashi si esto ocurre. No necesariamente se debe luchar contra el perseguidor para salvar a Namizu.

Perseguidor de Namizu:

(5c4d3b) Dasoga Nemu. Sin clan. Elemento agua. Especialista de Kenjutsu, arte rápido, arte certero; armado con una katana y senbon, utiliza la espada con la derecha a una velocidad más que decente, y los senbon son lanzados con precisión milimétrica con la zurda, combinando ambos con habilidad.
Ninjutsu. 07.
Genjutsu. 05.
Taijutsu. 12. (10 + 2)
Fuerza. 09.
Velocidad. 12. (10 + 2)
Resistencia. 07.
Soldado destacado de Kakkinoaru'en:

(ad911f) Jijiken Hizenmaru. Clan Yotsuki. Elemento rayo. Especialista de taijutsu, Camino del Dios del rayo. Violento y algo descontrolado, pero considerado un muy capaz luchador físico. No trabaja en equipo, pero visiblemente no le hace falta.
Ninjutsu. 07.
Genjutsu. 02.
Taijutsu. 08.
Fuerza. 12. (10 + 2)
Velocidad. 11. (10 + 1)
Resistencia. 11. (10 + 1)
Posible refuerzo de Kakkinoaru'en:

(68adad) Minedake Minebami. Sin clan. Elemento fuego. Especialista de Genjutsu auditivo. Técnicas de rango Gennin, salvo por la invocación de demonios Doki, dado que es capaz de convocar a dos de ellos.
Ninjutsu. 11.
Genjutsu. 12.
Taijutsu. 07.
Fuerza. 10.
Velocidad. 10.
Resistencia. 10.
Demonios:

Recompensa de la misión: 1.200 Ryus + Reconocimiento para Hinoarashi (Generalizado y no muy llamativo; depende del desarrollo).
Extensión mínima de la misión: 100 lineas.

NPC and rules:
Rules & Stuff

El orden de posteo se determinará con el primer post y, se prefiere, que se conteste una vez o dos a la semana, en caso contrario, por favor, avisad.
Los NPCs pueden ser manipulados por todos, sin embargo, deben respetar sus intenciones iniciales y personalidades.
Cualquier duda o sugerencia, estoy a un MP de distancia. Recordad que esto es para divertirnos. :D
En cuanto a las rutas, existen dos a grosso modo: Seguir a Namizu luego de que reportara la situación del pueblo, cuyo rastro concluiría con el encuentro con ella y Jiran, incluso encontrándose Dasoka, aunque esté escondido; o ir directamente al pueblo y meterse de lleno al combate entre los dos feudos.
Los últimos tres NPCs (los de imágenes pequeñas) son personajes que son una amenaza medianamente irrelevante: no pueden pelear, están en huida o en combate son débiles.
El punto de encuentro para los ninjas enviados por Namizu es donde están los soldados de Hinoarashi encuartelados.

Dasoka Nemu
The silent eagle
Ninjutsu: 7.
Genjutsu: 5.
Taijutsu: 12. (10 + 2)
Velocidad: 12. (10 + 2)
Fuerza: 9.
Resistencia: 7.
Sin Clan — Kenjutsu — Suiton — Genin

Descripción: Empleador del Arte Rápido y el Arte Certero; armado con una katana y senbon, utiliza la espada con la derecha a una velocidad más que decente, y los senbon son lanzados con precisión milimétrica con la zurda, combinando ambos con habilidad. Se le conoce reservado, silencioso; tiene más conexión con su águila que con la sociedad en general. Tiende a trabajar solo por su poca comunicación, y debido a sus habilidades, sale valerse como explorador.

5c4d3b
Técnicas:


---: ---

Físico completo



Jijiken Hizenmaru
The thundering chaos
Ninjutsu: 7.
Genjutsu: 2.
Taijutsu: 8.
Velocidad: 11. (10 + 1)
Fuerza: 12. (10 + 2)
Resistencia: 11. (10 + 1)
Yotsuki — Taijutsu — Raiton — Genin

Descripción: Su disciplina de Taijutsu es el Camino del Dios del Rayo. Violento y algo descontrolado, pero considerado un muy capaz luchador físico. No trabaja en equipo, pero visiblemente no le hace falta.

ad911f
Técnicas:


---: ---

Físico completo



AC5E90 – Namizu



5E6CA6 – Criminal



7AA3C1 – Lider Kakkinoaru'en




Jiran
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Re: —War Returns △

Mensaje por Ryuichi el Vie Ene 19, 2018 5:09 am



~ Mañana – Calles de Hinoarashi ~


L a bravura de un hombre se mide por sus actos, no por sus palabras. Día húmedo y pesado, esos en los cuales las ropas se comienzan a pegar a tu cuerpo, la molestia abunda las veinticuatro horas y lo único que buscas es estar lo más posible alejado del contacto humano. Cuando el primer rayo de sol lograba atravesar el pedazo de tela que cubría el ventanal de su cuarto y golpeaba en su rostro, iluminando su alborotado cabello, el joven Ryuichi sabía que su rutina comenzaba, pero aquel día todo se sentía distinto. Desde el primer sorbo de té hasta las personas acercándose a él en busca de charla.

El explosivo joven bajo por su desayuno, como todas las mañanas donde se sentaba junto a un pequeño ventanal, en una mesa podrida que parecía tener años sin limpiar y hacia juego con la silla. Aquel pequeño recinto pertenecía al mismo dueño que le alquilaba el cuarto al joven, ubicado justo en frente del lugar que él llamaba “casa”. La tierra y el polvo abundaban en lo suelos de aquel lugar, borrachos tirados en todas las esquinas, un hedor provocado por la mescla entre la suciedad y el abundante alcohol. Vómitos y desechos en las esquinas, probablemente de los borrachos que no querían perder tiempo yendo hacia el exterior cuando podrían estar tomando otro trago -…Y luego le dije que se vaya a tomar por culo jajajaj.- las risas se podían oír a kilómetros mientras aquellas vos ronca contaba una anécdota de una borrachera pasada, quizá la del día anterior quizá la de hace unas cuantas semanas -Ey Ryuichi ¿Lo entiendes? Ajaja- la voz ronca volvía a resonar por todo el recinto, sentado unas cuantas mesas de distancia de la del pelirrubio -Cállate. - espeto el rubio mientras tomaba el ultimo trozo de pan con nueces y un último trago de té -No tiene sentido, eres muy joven para entenderlo. - la puerta se cerraba detrás de sus palabras -Kaname-san otra ronda bien cargada. -

El sol finalmente había salido y brillaba con mucho esplendor, el día pesado indicaba que quizá esto no durara el día entero, que una lluvia era inminente. Como siempre en su espalda viajaba su mochila, con el libro de turno y otras cosas que podría necesitar. Aquel día, era un día molesto y lo único que podía cambiar un día molesto era un rato de lectura.


” Las tropas avanzaban, los metales impactaban y de fondo, el fuego abundaba.  Un hombre destacaba, destruyendo todo a su paso quitándose a quien sea de encima. Los orcos, bestias temibles, amantes de la sangre, tenían al resonar de su espada y se amontonaban buscando una manera de escapar.”


-Algunas cosas no cambian con el pasar del tiempo. - un joven interrumpió la lectura, media cercanamente lo mismo que Ryuichi, vestía ropas azules con lazos verdes y lo más llamativo era una larga capucha que tapaba su rostro -EL me envía…Cree que habrá un combate entre las tropas de Hinoarashi y la Dama, quiere que estés allí…Y una cosa más, asegúrate de marcar la diferencia…o no vuelvas- su rostro se dejó ver, una larga cicatriz en el ojo dejaba entre dicho una larga experiencia en combate y su espada desenfundada, completaban una figura amenazadora. No fue hasta que el sol alumbro totalmente al sujeto que se pudo ver marcas de sangre en sus nudillos, como si hubiese pasado horas golpeando el rostro de algún sujeto. En cuestión de segundos, aquel amenazador desapareció -Ja…Por fin. - uno de sus puños se cerró y de entre las aberturas una pequeña cortina de humo escapaba, al tiempo que su pequeña sonrisa, aquella incontrolable sonrisa que no podía dominar cunado algo lo emocionaba.


~ Días después – Pueblo fronterizo abandonado ~


“Los muertos son los únicos que ven el final de la guerra.” Donde antes había casas, familias, ahora solo había fuego, fuego y humo. Muerte, sangre. Si los ojos se cerraban y atención se prestaba, se podía oír el grito de aquellos que sufrían y de aquellos que caían ante una muerte inmediata. Se podía oír el re golpe de los metales, los filos atravesando la carne humana y desmembrando a quien se interpusiera en su camino.

La acometida de La Dama era cada vez más intensa, la defensa parecía quebrarse a cada segundo que pasaba. Entre barricadas, Ryuichi algo más alejado de la primera línea de defensa buscaba aportar su pequeño grano de arena lanzando kunais a la distancia. Recordaba las palabras “Marca la diferencia” para eso había sido entrenado pero una cosa era el entrenamiento y otra cosa la acción real. El hedor a sangre, en un primer momento lo había asustado, pero poco a poco su cuerpo se fue acostumbrando y comenzó a responder apropiadamente. Su sonrisa, su excitación todo estaba presente pero así también lo estaban sus preocupaciones, quizá imaginarias quizá reales -Cada segundo que pasa se acercan más, nos están masacrando. -


Off:

Lamento muchísimo haber roto la estética de tu post, en serio pero no tengo ni idea como se hacen esas cosas xD….Una cosa más, elegí arrancar ya directamente a la batalla porque de esa manera me ayudaba también a adelantar un poco la trama de mi personaje. Lo demás ya lo he dicho todo y una vez más tu manera de escribir me tiene realmente atrapado, me gusta muchísimo.
P.D: si quieres saltea la primera parte, fue para avanzar mi trama. No tiene nada de importante
Stats:

• Ninjutsu 5
• Taijutsu 3
• Genjutsu 1
• Velocidad 3
• Resistencia 6
• Fuerza 2
Armamento:

-Hilos de alambre
- Kunais x 10
Aspecto Ryuichi:

Aspecto sujeto misterioso:

Ryuichi
avatar


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Re: —War Returns △

Mensaje por Bokushi Jinan el Lun Ene 22, 2018 12:59 pm






War returns
and victims within it


Él era una pequeña sombra en aquel poblado, lo más probable era que aquella mujer le hubiese hablado a todo el mundo menos al joven en la última fila de la formación. No eran más que un puñado de granjas pequeñas reunidas a un lado de la frontera, ni siquiera una mota de polvo sobre el mapa, llenado con gente abstraída del mundo en general. Lo único que el adolescente decidió hacer fue parar en aquel lugar. Días atrás estuvo trabajando cuanto le permitía su cuerpo en crecimiento en las granjas a cambio de un poco de alojo y comida, haciendo que la travesía en dirección al oeste pudiese continuar. Él, lo sólo que estaba, no podía permitirse otra manera de proseguir. Dormía junto a algunos animales en uno de los establos, según sus propias palabras se asemejaba a sus noches de infancia, perdiéndose por el bosque cercano a su propio poblado natal; un recuerdo que en realidad se había metamorfoseado con los años. Allí trascurrieron días de calma hasta el momento en que algo lo alteró. Una mujer, malherida. Ella clamó ser una luchadora del feudo al que pertenecían aquellas tierras, y rogaba por ayuda para la batalla. Las buenas gentes trataban de ayudarla a recobrar la compostura y curarla, pero ella se negaba. Según dijo, allí había varias personas que podían luchar, el que dominaba varios elementos sabía que los había con habilidades muy limitadas que facilitaban la vida cotidiana, pero nadie allí era un guerrero. Él tampoco. Pronto, la mujer marchó entre el bosque, haciendo que la gente no pudiese ocuparse de ella, pero el joven fue quien quedó a las puertas del poblado, pensativo. Aquello ocurrió hacía apenas una hora tras anochecer. La mujer necesitaba ayuda claramente, sabía el jovencito. Ello regresaba a aquellas dudas que masacraban el pensamiento del puberto, arrinconándose a si mismo contra una pared. No es de tu incumbencia, no eres un héroe. Y sin embargo, el cuerpo se empezaba a empujar en dirección a la que se había retirado aquella mujer, con tal de realizar aquella acción que tanto negó el chico en su momento.

El que hubo sido habitante de los bosque no tenía problemas para moverse por aquel amasijo de árboles y arbustos. Herida como estaba ella no podría haber ido muy lejos, menos si estaba parando en los poblados, así que sería fácil para el Bokushi seguir los rastros como arbustos apartados y huellas de su paso, pesado por el cansancio. A su lado, aquella criatura ajena a todo el resto del mundo, inusualmente callada y ajena. El recorrido de aquel cachorro estaba difuso, y a la chica de las tormentas parecía molestarle. — No quiero dejarlo así... — reprochó rápidamente sin recibir ninguna respuesta de ella. El chico se movía con relativa fácilidad por entre los árboles, mas la oscuridad comenzaba a hacer su avance, y más importante, la búsqueda de la mujer complicada. Hasta un punto donde el jovenzuelo, dejado de gran parte de la vista, suspiró a sabiendas de cómo de molesta estaría su acompañante, quien en poco se disolvió entre chispas. Las dos canicas de madera comenzaron a cambiar en su extraña armonía, y de lo que era un degradado de marrones comenzó a nacer un pálido arcoiris. La hierba del suelo comenzó a convertirse en un tenue fuego marrón, y el aire se llenaba de su tinte verdoso. El Nijigan, ojo del que muchas veces quiso renegar, comenzó a invadir los sentidos del joven mientras prestaba atención al camino en frente. Dos manchas allí, quietas y juntas. Una debía ser aquella mujer, pero no podía confiar en que la otra fuese un amigo.

La cola de lobo revoloteaba sobre las posaderas del jovencito mientras se movía ágil por sobre el suelo. Sus ojos eran testigos de la naturaleza, y ayudaban a no perder de vista a los dos individuos, esperando no llegar tarde. El chico no sabía apenas nada acerca del resto de ninjas. Fuera de los elementos, sólo le habían inculcado las habilidades de un clan extinto, desconocía mucho, como la existencia de personas capaces de ver más allá, como la mujer. Ella era capaz de saber dónde estaba Jinan, y su perseguidor, pero no podía leer las intenciones del primero. — Alguien se acerca... Maldición, dije que te fueras. — Gruñía, antes de incorporarse sobre el cuerpo del Natblida, señalando con la mirada cómo corría el cachorro, hasta llegar finalmente a la zona y ver a las dos figuras con sus ojos de colores danzantes. Su acompañante no aparecía. — ¡S-señorita! — Acudió rápido, aunque al ver a la otra figura, el portador del Nijigan se detuvo en seco entre dos árboles. Un aura verdosa rodeaba a aquel hombre, discernía su elemento interior, viento, pero nada más. Ni sus intenciones, ni su posición con la mujer. Por desgracia aquel adolescente, como todos los adolescentes, necesitaba seguir sus impulsos y adoptaba con presteza una postura infantilmente defensiva. Por entre la noche, sus dos luces arcoiris se podían vislumbrar con relativa facilidad. — ¿Q-q-quién demonios eres? ¿Acaso vas a...? Suéltala si es así. ¡Identifícate! — Inepto niño, dio algunos pasos hasta quedarse a pocos ocho metros mientras Namizu no podía esconder su cara de frustración; porque no era bastante con un único idiota.

No obstante, esa cara cambió de un momento a otro. Con el graznido lejano de algún ave del cielo, y la alerta de la sensoria, exhausta de emplear su chackra para seguirle el rastro a su perseguidor. — Jiran, está cerca. Vete de una maldita vez o será tarde. — Una rápido vistazo hacia el de ojos coloridos regaló una nueva mueca de desaprobación. — Y llévate a ese mocoso. No voy a permitir que esos malnacidos hieran a inocentes. — La cara del castaño prontamente cambiaba. Cualquiera hubiese leído las circunstancias, pero no Jinan. El segundo hijo de los Bokushi repateó la hierba, y en vez de mirar hacia los lados, pese a saber que un posible peligro acechaba, decidió defenderse e irritarse. — ¡Y-yo no soy un mocoso, bruja! ¡He venido a ayudar! — Escándalo que alertaba al perseguidor armado. De un momento a otro se produjo, aquella sensorial volvió a empujar al tribal, arrastrándose lo suficiente para que un invisible proyectil, fino como un pincel detallista silbase mudo por el aire, llegando a la corva derecha de ella, que aguantó valientemente el quejido. — Mierda... ¡Largo de aquí los dos! — El cachorro, sin embargo, no escuchó aquella orden. Se preguntaba en qué momento sus piernas habían comenzado a caminar en dirección a la pareja, mirando a la brillante llama de tonos azules encaramada a los árboles, quedándose relativamente cerca -a tres metros- del manipulador de sangre. Todo el cuerpo temblaba como si el mundo a su alrededor se hubiese congelado. — ¡A-a-a-ahí! ¡No la dejaré! — Tan titilante como él, un índice apuntaba al asaltante sigiloso.





Ninjutsu
07 / 10

Genjutsu
01 / 07


Taijutsu
04 / 07

Fuerza
01 / 10


Velocidad
04 / 10

Resistencia
03 / 10


Techniques — G.05 —


Nijigan (虹眼, Ojo arcoiris). — 01/01
Este ojo tiene dos fases, una inactiva, en donde el usuario poseedor del dōjutsu tiene los ojos de su color natural con el que ha nacido (en ese estado su única función es la explicada en la introducción) y una activa que torna el iris de los colores de los 5 elementos. Activar este ojo le permite distinguir las fuentes de chakra de los distintos elementos, cambiando las recepciones de su espectro visual para ello. Verá los colores de las fuentes de energía elemental de un tono más brillante y podrá percibirlas a través de los estímulos neutros. Los elementos percibidos como más brillantes serán el chakra del interior de los shinobis cercanos y el de las técnicas elementales.
Gennin: 100 metros.

Inventory


Bokushi Jinan
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Re: —War Returns △

Mensaje por Yanzo Yūgure el Miér Ene 24, 2018 4:17 am




Un dia despues de aquella batalla en el Templo del Fuego el vampiro se levantaba, esta vez quedandose en una de las posadas del feudo de Hinoarashi. Se quedo un rato pensando en lo que habia pasado en ese lugar. Recordaba perfectamente sus acciones como bestia y realmente se arrepentia de ellas. "Debo aprender a controlarla. No puedo permitir que algo asi vuelva a pasar." -pensó el Yūgure aun sentado en la cama del lugar. Luego de ese pequeño momento de reflexión, el pelinegro bajo y procedio a tomar su desayuno. Disfrutó de los placeres culinarios que el feudo ofrecia para luego retirarse del edificio.

Apenas salió del edificio veia a aquel rubio con quien habia estado anteriormente caminando por las calles mientras leia un libro. "¿Qué estará leyendo?" -penso el pelinegro. Aficiado por el conocimiento y siendo él un acostumbrado lector por su parte, no pudo más que seguir al muchacho para indagar sobre esa pieza de literatura que llevaba. Todo iba bien hasta que en un momento el rubio fue interrumpido por otro personaje. El pelinegro se mantuvo alejado unos metros observando de lejos la conversación, no sabia lo que ocurria, pero le causaba curiosidad. Una vez se retiro el sujeto misterioso el chico explosivo emprendió su jornada al Pueblo Abandonado. En ese momento el Yūgure se acercó a Ryuichi, se puso a su lado y le dijo: "Hola, no se adonde vas, pero te acompañare si no hay problema."

Si el usuario de las explosiones no le molestaba el pelinegro le seguiria hasta aquel lugar donde ocurria el conflicto. Una escena casi identica a la del templo: muerte y sangre por doquier. "No esta vez... voy a controlarme." -pensó Yanzo. La misma cara de ira se habia mostrado en su rostro igual que aquella vez, pero en cambio, en este momento el Yūgure cerro sus ojos unos segundos, respiró profundo y se tranquilizó... por ahora. Ryuichi se adentró en el pueblo, donde se libraba una catastrofica guerrilla. Lanzando algunos kunais, el chico hacia lo que podia por enfrentar a las tropas enemigas. Yanzo era ajeno a este pleito, pero ya que andaba con el rubio decidió apoyar a su bando. Observó a los "aliados". Veia que portaban un simbolo similar al de su compañero. "Estos deben ser mis aliados. Vere qué hago al respecto.".

Habian varios soldados con heridas leves, otras graves, eran demasiados para ser todos atendidos por el Yūgure, pero debia intentarlo. Utilizando sus vendas, este cubria las heridas de aquellos soldados para limitar el sangrado y que pudieran sobrevivir hasta recibir atención medica decente. Yanzo podia facilmente brindar dicha atención, pero al carecer de materiales, debia utilizar su chakra, y lamentablemente, habian demasiados heridos para hacer esta tarea. Se quedaria sin chakra apenas salve a 5 o 6 personas, y seguro ni las salvaria bien. Por el momento se limitó a ayudar a los heridos a llegar a un lugar seguro, minimizando la cantidad de bajas que tuviera Hinoarashi, pero ocasionalmente estando pendiente de su compañero rubio por si necesitaba asistencia. Como estaba la situación, seguramente iba a tener que dejar a un lado su labor médica y dedicarse a luchar.

off:
Inventario:
• Vendas
• Envases de alcohol (x4)
• Drogas Sanguineas (x5)
• Senbons (x10)
Stats:
• Ninjutsu = 6
• Taijutsu = 4
• Genjutsu = 1
• Velocidad = 3
• Resistencia = 3
• Fuerza = 4
• Puntos de Sangre = 7
Tecnicas:

Tecnicas 6/6

Yanzo Yūgure
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Re: —War Returns △

Mensaje por Jiran el Sáb Ene 27, 2018 6:53 am


Bosque fronterizo con Hinoarashi

I
nclemente desasosiego. La desesperación de la fémina brotaba de sus poros a pesar que la dureza de sus ojos no desaparecía, con una convicción nunca antes vista por el trigueño, infectándole del deber, de un sentimiento que había conocido en su estado puro, objeto de su aborrecimiento. La advertencia incrementó la tensión, en ella y en él, contagiado por la precoz empatía; con cierto atrevimiento y empujado por su más básica intención, dejó que su brazo izquierdo actuase como gancho y su cuerpo como escudo ante la figura maltratada que mediocremente intentó curar. Los aclarados cafés de Namizu formaron un camino: primero en los orbes salvajes, luego a su lateral, apuntando al mismo sitio de donde emanaba una anomalía entre el delicado equilibrio sonoro del ambiente boscoso; coordinado así, los amielados, conjunto a sus oídos, se clavaron en el invitado inesperado, acompañando su percepción con un movimiento rápido que descubrió una de sus tantas hojas ninjas: índice y pulgar envolvieron la punta, la desenfundaron y sostuvieron mientras su mano se elevaba desde su lateral hasta por encima de su cabeza para seguir con un giro de tronco en dirección a los ojos que brillaban como amalgama colorida. La voz del joven le dio certeza, los avivados ámbares encararon a los del intruso antes de pretender, sin intercambiar palabra, lanzar ese pedazo de metal con todas sus fuerzas. El hecho fue evitado al sentir el tacto de Namizu, rústico y enfadado, le obligó a bajar el arma con enfurecida lentitud.

     
Sus palabras le indicaron su alianza con el menor, cuestión que incentivó a detallarle mejor. Apretaba su mandíbula, aún indispuesto a soltar el arma. Un «Yo no...» nació en negada tentativa de llevarle la contraria a la fémina, quien apretó su agarre, quien le obligó a intercambiar miradas y hacerle jurar con ella que debía cumplir. Estoy amarrado, pero sin cadenas, respiró con profundidad, ignorando las palabras del nuevo antes de caer en la irritación de tener que aguantarle. De repente, como marejada de recuerdos, soltó una breve risa sofocada al recordarse a sí mismo, pues el adverso había actuado como lo hizo aquella vez cuando conoció a la sensorial. Su distracción le costó a Namizu un recibimiento que, en su imaginación, podría haber sido interceptado, inclusive después de haber sido empujado por la terca mujer; no se lamentaría, simplemente actuaría como el animal que utiliza sus colmillos, cuyo incisivo era el arma todavía poseía entre sus dedos. Alzó su mano armada y lanzó el kunai mediante el mediano cálculo de trayectoria que obtuvo de la herida femenina, preparándose de antemano en el afilado de sus ojos y en la fineza de sus movimientos, propinando un tiro que prometía impactar, mas no siendo suficiente para dañar al escondido, ahora no más gracias al desconocido ojos de arcoíris. El arma sirvió como pareja que dio nacimiento a chispas ante su bloqueo, un sonido metálico y una luz que apenas iluminó la katana que protegía a su portador y a él mismo.

     
¡Chico, espabila! —endureció su pronunciación al dirigir su atención, preocupado por lo que se le venía encima. Seguro que era un ninja, debía tener potestad sobre un extraño elemento, se esperanzaba en ello—. Si estar, no estorbar: si tú estorbar, tú morir —sentenció sin mayor aclaración, sin especificar nada.

     
Saltó frente a Namizu, actuando como muro entre el perpetrador silencioso y ella, permitiéndole que se escondiese detrás del tronco. Ya no era necesario esconderse: él y Jiran lo sabían, por lo que abandonó las sombras que lo vestían. Los sellos aparecieron entre los dedos del tribal, como derecho ante la posesión de su sangre sobre sus antebrazos, líquido vivo que salía en defensa de su portador: las gotas emanaban y lo recubrían con rapidez, condensándose como capas endurecida, con grietas como venas brillantes al pulso de su corazón. Sus manos acudieron a las fundas bajo su prenda rojiza, armándose cada una con un cuchillo, siendo ahora las garras que adornarían su postura en guardia en donde se negaba una posición defensiva. Seis metros lo separaban del perseguidor, quien había adoptado un porte defensivo con su espada: su izquierda mantenía erguida la katana, en medio de su visión del salvaje; su derecha se mantenía sospechosamente en la cercanía de su espalda, siendo la oscuridad la que impedía ver qué tramaba con ella; seguía analizando en silencio, eso incrementaba el peligro que representaba y la ira que recorría en el cuerpo tatuado.

     
Si ayudar, no dejar acercar él a chica, matarle a él primero —dio una breve y sensata instrucción, dejando en claro el objetivo de aquello, sin importar él o el pueblo en llamas—: Si ella morir, tú morir. Si él no morir, todos morir.

     
Se armó de valor, simbolizado principalmente por el incremento de su respiración y la tensión en su cuerpo: mostró sus dientes como animal feroz, haciendo sonar su garganta como grito de euforia, como ritual de iniciación de un combate, un combate a muerte. Sus pies le impulsaron en frenética carrera hacia el espectador silente, devorando metro tras metro frente a su quietud; cuando la distancia no fue un problema para ninguno de los dos, el primer ataque fue dado por la katana, siendo desviada por la protección de su antebrazo izquierdo, intentado aprovechar su flanco descubierto para asestar un corte en el costado de su abdomen, un afán que fracasó ante la rapidez y mayor dominio cuerpo a cuerpo del contrincante, bloqueando precisamente su ataque y proponiendo un contraataque, obligándole a retroceder.
     
Tajo tras tajo, la kunai derecha chocaba inútilmente contra la katana y ni así podía dejarlo en descubierto, llevándolo al límite poco a poco; fue así como, después de consecutivos ataques y bloqueos, una patada le apartó del camino, empujándolo a la izquierda; su espada a dos manos pareció recobrar un extraño brillo antes de formar una medialuna que viajaría en destello hasta toparse con el árbol que hacía de cobertura para Namizu. En su alteración, Jiran lanzó otro cuchillo, hiriéndole en la zurda, obligándole a retornar su total atención en el inferior tribal en aquella desigualada lucha, propinándole corte tras cortes: superficiales, pero presentes. Al parecer, el otro reprimía su uso energético, sin embargo, parecía a estar dispuesto si la lucha se alargaba.

Pueblo abandonado – Cerca del cuartel


     
Líder de Hinoarashi, responsable de lo que sucedía dentro y alrededor del perímetro comprendido por ese pueblo, realmente frustrado por la situación vivida que poco a poco era sitio de mayor decadencia. Un hombre de cabello negro, largo hasta los hombros pero amarrado en coleta, con algunos mechones rebeldes que rozan sus mejillas; su cuerpo era tosco, tenía un toque de poderío que compaginaba con su usual semblante: severo y sereno, cada paso que daba estaba lleno de seguridad y decisión, sin embargo, sus expresiones carecían de emociones, tornándose como un líder de carácter sólido como la piedra, de cabeza fría y de preocupación escondida bajo su rostro estricto. Este líder se encontraba observando la situación desde la seguridad de su improvisado cuartel, desentrañando la estrategia que disponía Kakkinoaru’en y reflexionando en una manera más efectiva de contrarrestar su —hasta ahora— imparable avance. Un soldado se le acercó, informándole sobre las bajas y la situación de las cárceles, además del reporte de vigilancia alrededor de la estructura que ahora los guardaba.

     
¿Noticia de Namizu y los refuerzos ninjas? —cuestionó el disciplinado estratega, tan pronto visualizó la mirada de su subordinado, supo que era un «no» por respuesta—: Dile a los soldados que aguanten. Llegarán.

     
Apretó su puño alrededor de la empuñadura de la katana de funda beige que aguardaba en la derecha de su cadera, buscando en ella el refugio que ninguno de sus hombres podía facilitarle, callándose la angustia que generaba la impensable idea de no tener los refuerzos necesarios y que esa batalla sería el por qué serían reducidos a la más inmunda y olvidada ceniza. Como fortuna del destino, otro hombre se le acercó corriendo; el sonido de sus pies en prisa sirvió como alarma. Agitado y sudoroso, el soldado se quebró en saludo antes de proseguir con un reporte importante.

     
Señor, han llegado dos individuos que distan de ser soldados Kakkinoaru’en —la esperanza retumbó en su interior; no hubo señal de ello—: Uno es de nuestro feudo, está reforzando la defensa; el otro carece de identificación, pero ha estado atendiendo a nuestros soldados heridos.

     
Señáleme dónde están los heridos. Infórmele a los médicos que se preparen para atenderlos, también se necesitan camillas. Ordéneles a los soldados en defensa que apoyen al recién llegado. Dese prisa —ordenó a la par que su paso se guiaba por la trayectoria de su subordinado, quien le acabó por señalar el lugar en cuestión. Aún sin noticias de la sensorial.

     
Su aparición llegó conjunto a otros soldados con camillas y con carretillas con el mismo propósito, en compañía de soldados entrenados en los primeros auxilios. Lo que vería el de costumbres vampirescas sería al líder con una armadura abombada y ornamentada, con el símbolo del león dorado en el lateral de su antebrazo derecho, además del colgante repleto de orgullo. Él sólo dio un par de instrucciones con miradas y leves ademanes, dejando que su atención se posase en el de ojos rojos.

     
Agradezco su colaboración, joven —su cabeza tenuemente se inclinó hacia adelante; su mano estaba puesta sobre su arma, con posición cautelosa sin faltar el respeto.
     
Sin embargo, la verdadera ayuda se podrá dar en nuestra defensa, es la mejor forma de evitar más heridos y más muertes —desvió su observación hacia las casas en llamas y la muerte constante de soldados, tanto suyos como ajenos, pero más de los primeros.

     
Está a su elección. Le esperaré en el cuartel o, en caso contrario, le ordenaré a mis hombres que le proporcionen soporte en la contraofensiva —tras ceder la decisión, el moreno dio media vuelta y se retiró, con las camillas y carretas con hombres tras de sí—: Se le agradece haber elegido el bando correcto.



     
Mientras tanto, en el corazón de la pelea, el Yotsuki no paraba sus rachas de brutales asesinatos, tales muertes que manchaban literalmente sus manos, entintando sus ropajes al intentarlas limpiar y evitar que otras vidas resbalasen de ella. En la vorágine de ímpetu bélico, detectó la llegada de un peculiar sujeto, cuyo interés incrementó al observar cómo hacía uso de las armas arrojadizas propias de los ninjas; descartar la aparición de un buen contrincante, más allá de esos soldados que caían como cucarachas ante sus puños, no estaba en sus planes de siniestra diversión. Una sonrisa, macabra y con el sadismo entre sus labios, adornó su teñido rostro mientras se disponía a retroceder al centro de la formación. No se retiraba, sólo buscaba la manera de sortear a los inútiles de sus compañeros soldados y a los inútiles que resultaban sus enemigos, hasta ahora. En el camino, captó la mirada de su líder —que no era más que un buen estratega sin habilidades—, había cierto desprecio en él, como si no aguantase tener que guardarle las espaldas a un simple táctico; con desdén, pasó por su lado y dijo:

     
Ya. Yo me encargo —su presunción terminó por romper la delgada línea de la tolerancia, plantando en indignación a su líder. La envidia corroía al ser sin habilidades ninjas.

     
Tú, tú y tú —señaló a sus mejores hombres, los cuales atendieron—. Conmigo —ordenó, construyendo una pequeña formación que tomó uno de los caminos izquierdo. Su destino era desconocido.

     
El joven Jijiken dobló hacia una esquina de su derecha, escondiéndose en un edificio que pronto estalló en altas llamaradas, dotando de flameante luz a todos los cuerpos que yacían muertos, a los que seguían peleando y a otros que estaban por morir. La velocidad del jovencito le permitió recorrer uno de los tantos caminos que simbolizaban el esquema de rutas arbóreas constituidas por los callejones y separaciones entre los edificios de ese pueblo. En ese momento, las órdenes del estratega Hinoarashi surtieron efecto: soldados rasos retrocedieron en una escueta formación con respecto al rubio, compartiendo miradas de apoyos entre ellos con el fin de surtir una mejor defensa. Esos soldados estaban a sus órdenes.
     
Hizenmaru rodeó la casa que ardía y cruzó nuevamente a la derecha con el fin de interceptar la derecha del creador de combustiones, el nuevo lanzador de armas ninjas. Las brillantes luces de las ascuas escondieron su silueta hasta que estuvo, aproximadamente, a diez metros del partícipe de Hinoarashi: allí, su cuerpo se descubrió con una enorme sombra que se proyectaba a lo largo de la separación entre los dos adolescentes. Empezó a caminar, con sus palmas juntas, con ojos de desagradable y altivo desafío.

     
Bienvenido a tu perdición, cachorro —se burló el arrogante, plagando al conjunto luminiscente del escenario con líneas inquietas de rayo entre sus manos, entre sus dedos—: No debiste venir.

     
Indicó sonriente, lanzándose en carrera hacia el joven; no le importaban los soldados, o las posibles técnicas del nuevo; lo abrazaría con tales líneas relampagueantes, afectarle todo su cuerpo y reducirlo a un componente más de ese conjunto de cuerpos inertes que poblaban los fúnebres caminos de ese pueblo maldito. Su presteza, tanto al momento de correr como la exactitud de sus movimientos, eran sobresalientes; Ryuichi no podría con él en un combate directo, o quizás sí; el Yotsuki iría con todo su potencial, con todo su ímpetu y deseo de eliminar a quien se opusiese a la destrucción frente a sus propios puños.

Blood Warrior
▷ Nin: 10(-3)
▷ Tai: 7(+3)
▷ Gen: 1
▷ Vel: 6
▷ Res: 10
▷ Fue: 4
Datos:

Conteo de técnicas
7 de 8


Técnicas

Pasiva — Habilidad intrínseca del control de chackra de los especialistas de Ninjutsu médico (modificada): Puede infundir chackra en la sangre en pro de estimular las capacidades corporales más sutiles, como lo son la coordinación, equilibrio y procesos aeróbicos que influencian positivamente el incremento de la potencia muscular (fuerza) y del manejo corporal. Esto significa que puede sacrificar 3 puntos de Ninjutsu y depositarlos en Taijutsu o Fuerza. (-3 Nin » +3 Tai)

Jus Pauna «Sangre de Gorila»: Se trata de la exteriorización de la sangre en las extremidades del Natblida. Sangre oscura y espesa brota de sus poros, pudiendo recubrir sólo un par: manos, pies, antebrazos, e incluso, rodillas, piernas y codos. El líquido vital, al asentarse, adquiere rigidez, dureza, capaz de hacerle frente al hierro y al acero, ideal para combatir enemigos armados. Su estructura está especialmente cuidada para evitar entorpecer los movimientos de los ligamentos, pudiendo ser flexible en esas partes, como en las coyunturas de los nudillos.
Se requieren dos sellos manuales y su duración máxima es de tres turnos.
Se podrán realizar más de una vez al mismo tiempo si se quiere recubrir más pares, (pies y manos, por ejemplo), aunque no haya ningún tipo de ahorro de chackra. Este tipo de sangre no está especializada para tolerar exposiciones energéticas, por lo que se ciñe únicamente a ataques físicos además de evitar la realización de complicados sellos manuales y el porte o lanzamiento de armas (en caso de ser en las manos).
1 de 3

Equipamiento
Kunais (8).

Natblida (H.Ú)

Misión:
Misión de rango C: War returns

Lugar de la misión: País del Fuego | Castillo de Soichiro | Frontera.
Tipo de misión: Misiones específicas del feudo de Hinoarashi.
Descripción de la misión: El Natblida no ha tenido la mejor de las suertes en su recorrido. Sujeto de experimentos y dador de tumbos en general, no es de extrañar que sus movimientos se hayan desencauzado en lo que a fronteras se refiere. Quizás es su propia sangre, que lo mueve para probarse a si misma, o quizás es la conspiración natural del universo. En cualquier caso, tras alguno de sus paseos, una familiar voz escondida por el arbusto que haya decidido que sea su cama esa noche sorprenderá al tribal. Namizu, le hermosa sensor del campamento que le encontró primero en las tierras del Fuego. Su ropa negruzca hecha trizas al igual que su piel, moratones y heridas sangrantes, además de la apreciable vista de los dedos anular y meñique izquierdos cercenados.

De acuerdo a sus palabras, la situación de su campamento ha ido de mal en peor, y en un intento de terminar con su mayor amenaza, la reforzada unidad de Kakkinoaru'en al mando del mismo hombre que le internó en el campamento de Hinoarashi para asesinarlos a todos incluyendo a la sensorial, terminaron por hundirse en una trampa, desenvocando en una lucha multitudinaria y que aún sigue. Desesperados, enviaron a la sensorial para buscar ayuda, y ha enviado a algunas personas que han accedido a ayudarla, aunque a muchos los han matado perseguidores de la sensora.

Ella ordena al tribal que se olvide de ella, y que corra a ayudar a su grupo, asentado en un pueblo abandonado de la frontera con el feudo enemigo, aún a sabiendas de que en su estado no será capaz de hacer nada en absoluto. Sus próximas palabras son tajantes, y sólo se las ha dicho al joven de piel tatuada; pues por lo que parece, Kakkinoaru'en se ha asentado en aquel pueblo a propósito para liberar a ciertos criminales que descansaban hasta el día de su muerte en celdas especiales que establecieron guardias de Hinoarashi, con la intención de reclutarlos como mercenarios en sus filas. La gran mayoría de estos criminales, pero, se han escapado de ambos feudos, quedando apenas unos cuantos en la lucha, sin ninguna relevancia dado que matan a ambos bandos por igual, pero son un número muy reducido.

Salva a Hinoarashi, y Namizu te pide, acaba con los criminales que veas.

Opcional. Salvar a Namizu de sus perseguidores implica llegar más tarde a las filas de Hinoarashi, que va perdiendo la batalla. De decidirse a ello, dará tiempo a que Kakkinoaru'en pida el refuerzo de algunos soldados de las cercanías. También es posible encontrarse con el hombre que reclutó a Jiran, acusándolo de traidor miserable delante de las gentes de Hinoarashi si esto ocurre. No necesariamente se debe luchar contra el perseguidor para salvar a Namizu.

Perseguidor de Namizu:

(5c4d3b) Dasoga Nemu. Sin clan. Elemento agua. Especialista de Kenjutsu, arte rápido, arte certero; armado con una katana y senbon, utiliza la espada con la derecha a una velocidad más que decente, y los senbon son lanzados con precisión milimétrica con la zurda, combinando ambos con habilidad.
Ninjutsu. 07.
Genjutsu. 05.
Taijutsu. 12. (10 + 2)
Fuerza. 09.
Velocidad. 12. (10 + 2)
Resistencia. 07.
Soldado destacado de Kakkinoaru'en:

(ad911f) Jijiken Hizenmaru. Clan Yotsuki. Elemento rayo. Especialista de taijutsu, Camino del Dios del rayo. Violento y algo descontrolado, pero considerado un muy capaz luchador físico. No trabaja en equipo, pero visiblemente no le hace falta.
Ninjutsu. 07.
Genjutsu. 02.
Taijutsu. 08.
Fuerza. 12. (10 + 2)
Velocidad. 11. (10 + 1)
Resistencia. 11. (10 + 1)
Posible refuerzo de Kakkinoaru'en:

(68adad) Minedake Minebami. Sin clan. Elemento fuego. Especialista de Genjutsu auditivo. Técnicas de rango Gennin, salvo por la invocación de demonios Doki, dado que es capaz de convocar a dos de ellos.
Ninjutsu. 11.
Genjutsu. 12.
Taijutsu. 07.
Fuerza. 10.
Velocidad. 10.
Resistencia. 10.
Demonios:

Recompensa de la misión: 1.200 Ryus + Reconocimiento para Hinoarashi (Generalizado y no muy llamativo; depende del desarrollo).
Extensión mínima de la misión: 100 lineas.

NPC and rules:
Rules & Stuff

El orden de posteo se determinará con el primer post y, se prefiere, que se conteste una vez o dos a la semana, en caso contrario, por favor, avisad.
Los NPCs pueden ser manipulados por todos, sin embargo, deben respetar sus intenciones iniciales y personalidades.
Cualquier duda o sugerencia, estoy a un MP de distancia. Recordad que esto es para divertirnos. :D
En cuanto a las rutas, existen dos a grosso modo: Seguir a Namizu luego de que reportara la situación del pueblo, cuyo rastro concluiría con el encuentro con ella y Jiran, incluso encontrándose Dasoka, aunque esté escondido; o ir directamente al pueblo y meterse de lleno al combate entre los dos feudos.
Los últimos cuatro NPCs (los de imágenes pequeñas) son personajes que son una amenaza medianamente irrelevante: no pueden pelear, están en huida o en combate son débiles (en comparación con ninjas).
El punto de encuentro para los ninjas enviados por Namizu es donde están los soldados de Hinoarashi encuartelados.

Dasoka Nemu
The silent eagle
Ninjutsu: 7.
Genjutsu: 5.
Taijutsu: 12. (10 + 2)
Velocidad: 12. (10 + 2)
Fuerza: 9.
Resistencia: 7.
Sin Clan — Kenjutsu — Suiton — Genin

Descripción: Empleador del Arte Rápido y el Arte Certero; armado con una katana y senbon, utiliza la espada con la derecha a una velocidad más que decente, y los senbon son lanzados con precisión milimétrica con la zurda, combinando ambos con habilidad. Se le conoce reservado, silencioso; tiene más conexión con su águila que con la sociedad en general. Tiende a trabajar solo por su poca comunicación, y debido a sus habilidades, sale valerse como explorador.

5c4d3b
Técnicas:


Hagen: Engetsu (刃弦×偃月, Blade Chord: Cuarto Creciente): Impregnando su arma de chakra, el usuario será capaz de expulsar desde el filo de la misma una medialuna formada de chakra en dirección a su oponente. Esta medialuna será capaz de recorrer un máximo de siete metros antes de desvanecerse, provocando destrozos a su paso. Mientras más cercano se encuentre el oponente del ejecutor, más daño recibirá por el corte. Aquellos que tengan armas punzantes (como lanzas y tridentes) podrán lanzar picos de chakra que, aunque abarquen un área menor, poseerán un poder mayor al encontrarse concentrado todo el poder en un punto más estrecho.
En caso de las flechas o pequeñas armas arrojadizas (dagas, kunais), el arma en si se verá rodeada de este poder, provocando efectos similares a las armas punzantes sumadas a la potencia que poseerán las mismas como proyectiles. Por ejemplo, de verse detenidas por armas comunes, podrán rebasarlas fácilmente.
Gennin: Una sola medialuna.

Físico completo



Jijiken Hizenmaru
The thundering chaos
Ninjutsu: 7.
Genjutsu: 2.
Taijutsu: 8.
Velocidad: 11. (10 + 1)
Fuerza: 12. (10 + 2)
Resistencia: 11. (10 + 1)
Yotsuki — Taijutsu — Raiton — Genin

Descripción: Su disciplina de Taijutsu es el Camino del Dios del Rayo. Violento y algo descontrolado, pero considerado un muy capaz luchador físico. No trabaja en equipo, pero visiblemente no le hace falta.

ad911f
Técnicas:


Raiton: Jibashi (雷遁・磁場死, Elemento Rayo: Asesinato Electromagnético): [No progresiva | Ninjutsu]
El usuario inicia la técnica juntando sus manos a modo de aplauso. Seguidamente las separa y forma entre ellas un arco eléctrico de alto voltaje con el cual, al mantener contacto físico, puede adormecer los músculos de su rival. Ésta técnica puede afectar a varios enemigos a la vez, tantos como el propio usuario sea capaz de abarcar abriendo sus brazos -como si pretendiese abrazarlos en lugar de freírlos con una descarga eléctrica-. No requiere sellos, pero sí ejecutarse de la manera antes descrita. El aturdimiendo por contacto con el arco eléctrico dura un turno y, aunque no impide totalmente el movimiento, hace que sea difícil moverse durante ese mismo turno, volviendo las acciones lentas y descoordinadas. El impacto reduce en dos puntos la velocidad durante un turno.

Físico completo



AC5E90 – Namizu



97AC81 – Líder Hinoarashi



7AA3C1 – Líder Kakkinoaru'en




Jiran
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Re: —War Returns △

Mensaje por Ryuichi el Jue Feb 01, 2018 7:36 am



~ Pueblo abandonado – Primer línea defensiva~


L entamente el hedor a muerte y sangre se fue apoderando de su cuerpo, hasta tal punto que las náuseas y nervios se habían ido. Aquel pálido sujeto Yanzo de habilidades extrañas lo había estado siguiendo hasta aquel abandonado pueblo. Sin razón aparente ya que parecía no tener ninguna afinidad con algún feudo, pero lo que ahora interesaba es que sus habilidades medicas serían muy capaces en aquella pequeña guerrilla.

Las tropas de Hinoarashi caía ante el poderío que presentaba la Dama. Dado los rumores, no era una sorpresa que aquella mujer, con tanta afinidad a la guerra, tuviera estrategas y guerreros tan capaces de avanzar entre líneas defensivas, con obstáculos como lo eran edificios en llamas. Las líneas comenzaban a caer lentamente, una a una. Aquellos parados sobre edificios atacando a distancia comenzaba a sufrir ante la cometida rival, cayendo a los suelos y siendo masacrados mientras sufrían el dolor de sus huesos rotos. Extremidades bajo escombros y llamas, muertos que habían sufrido derrumbes sobre su cabeza, tanto de un bando como el otro. Llantos, gritos, pedidos de piedad, todo se podía oír si uno prestaba atención tan solo unos segundos. Era el típico escenario de una guerra sin sentido por capricho, que lo único que hace es cobrar vidas inocentes y dejar familias desechas.

-Tskk...Tu cuidado la derecha, tienes uno. - sus kunais iban rompiendo el viento cuasi armónicamente, mientras esperaban lograr su acometido y fiereza hundirse en la piel de su objetivo, mientras se teñía de sangre. Un soldado, sin más, parecía intentar pasar entre las barricadas colocadas varios metros delante de Ryuichi -Ja…Grave error. - entre dificultades no vio venir el kunai del explosivo joven, que se clavó entre ceja y ceja quitándole la vida al instante. De fondo, relámpagos se hacían notar con fiereza. A cada destello le seguía un salpican de sangre que lo tenía todo de un color característico. Mechones negros y puñetazos fieros fue lo único que pudo divisar el gennin defensor, a la lejanía. Aquellos destellos parecían comenzar a avanzar más y más, destruyendo todo a su paso. De repente freno y los destellos desaparecieron. Una sombra ocupo la cabeza de Ryuichi, quien al observar hacia arriba vio como un soldado raso caía hacia él. Un simple paso hacia atrás y una llave, le permitió al rubio cortar la garganta del enemigo de lado a lado, con un kunai que tomo un color rojo intenso en su punta.

Un calor abrumador se sintió de repente, seguido de gritos y cadáveres revoloteando por los cielos.  En cuestión de segundos se vio rodeado por soldados de su feudo. Las marcas en su ropas y rostro los delataba. Para alguno, al igual que el pelirrubio, este era su primera guerra o quizá su primer combate, pero también, quizá en menoría, se podía observar a aquellos con esa tranquilidad que se obtiene en la experiencia. Una mescla entre el miedo a que aquel sea su ultimo respiro, pero con conciencia de que la mayor probabilidad a sobrevivir es no dejarse apoderar por aquel miedo en cuestión. Al segundo, el joven entendió que aquellos guerreros ahora estaban bajo su mando mientras que en que su cabeza una frase se repetía “Marca la diferencia”. Por su lado Ryuichi, con sus ojos entrecerrados para cubrirse de la humareda producida por el edifico, que por un tiempo oculto el hedor a muerte, buscaba al responsable de aquel acto. No lo vio hasta que estuvo a escasos metros, diez para ser exacto. Entre relámpagos y fuegos, el arrogante Ryuichi comenzó a encabronarse con aquel sujeto, a la lejanía y muy poco, había observado lo que había hecho, unas migajas "Lo único que sé es que utiliza el Raiton y masacro a una gran parte del ejercito con facilidad." las imágenes de aquel sujeto vinieron a él como flashes -Tu, tú y tu conmigo. Parece que utiliza un estilo raro de taijutsu. - dio las ordenes. Aquel que había sido entrenado para ser líder, ahora comenzaba a ponerlo en práctica. Uno de los tres que había llamado parecía tener experiencia mientras que los otros dos, tenían la misma o menos experiencia que el creador de combustiones -Los demás cubrir las defensas, no dejen que avancen. - sus manos se movían dentro de la bolsa ninja colocada en su pierna derecha. Por más que le pesara, aquel joven apegado a la soledad e individualidad tenía el entrenamiento necesario para entender cuando trabajar en equipo, aunque eso no quería decir que daría la vida por sus compañeros. Se colocaron formando una especie de medialuna con el Yotsuki en el medio, manteniendo la distancia de diez metros, el primer movimiento lo tuvo Ryiuchi que lanzo un Kunai directo a la rodilla derecha de su contrincante.



Off:

Stats:

7/7 tecnicas
• Ninjutsu 5
• Taijutsu 3
• Genjutsu 1
• Velocidad 3
• Resistencia 6
• Fuerza 2
Armamento:

-Hilos de alambre (infinito metros)
- Kunais x 10 – 2 = 8
Aspecto:

Aspecto sujeto misterioso:
center][/center]
Ryuichi
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Re: —War Returns △

Mensaje por Bokushi Jinan el Sáb Feb 10, 2018 12:43 am






War returns
and victims within it


Aquella criatura poco crecida carecía de casi todo el entendimiento de la situación. Era síntoa de juventud aventurarse de aquella manera, y de inocencia pensar que las consecuencias de tal no serían más que alguna golpiza como mucho. Los jóvenes siempre tan errados. La tensión incomprensible entre el que había sido pintarrajeado y la débil sensor estallaba en la cabeza del Bokushi con un sentimiento desagradable, era entonces cuando la peor de las naturalezas se arraigaba en el pobre muchacho. Era la razón por la cual, cuando empezaron a restellar metales por su alrededor, su cuerpo se convirtió en el material más rígido jamás conocido, y su cuello buscó con rapidez las sombras, pues su luz de colores había culminado su funcionamiento, apagándose en su habitual degradado de marrones terrosos. Las palabras del salvaje, por muy mal conjugadas que estuviesen, habían sido lo suficiente concisas para lograr aquel efecto. Morir, matar. Conceptos que no concebía una edad mental tan corta. La verdadera lucha le excluía, y la sensor se sabía demasiado maltrecha para realmente poder proteger al que creía un civil. No estorbes. Los dientes se apretaban en secreto mientras los dos platos querían imaginar el verdadero aspecto del combate, tal como lo hacía el oído. Sus manos y pies, cabeza, brazo y piernas temblaban al son de un corazón con prisas. Una campana nerviosa y silenciosa que vislumbraba por primera vez el mundo en el que se encontraba. En guerra, y en declive. ¿Era el héroe de aquel mundo? La patada sobre el que debería haber ayudado llegó finalmente, junto a su sonido contundente. El cachorro debía moverse. Por ti mismo, se mentía.

El novato en luchar tuvo que pensar con una inadecuada rapidez antes de confabular unos sellos en la mano. La oscuridad y las seguidas ofensivas del pelinegro garantizaban que su poca presencia pudiese encontrar fácil refugio en los troncos, donde más sellos se conjuraron. El jovenzuelo no tenía ninguna clase de habilidad para las estrategias, no confiaba en aquella excusa de plan que había hecho en el trascurso de pocos segundos. Tuvo que tardar en rebuscarse una posición decente, a lo que eran sólo tres metros de los dos hombres. No había hecho sino callar un grito cuando el haz de luz y daño atravesó el aire y golpeó el árbol escudo de Namizu, quien indefensa, aún podía dar desordenados saltos en sentido contrario al peligro, aunque quedándose completamente a la vista. La forma casi-animal en que Jiran propinaba sus ataques hacía al de callada estancia concentrarse. Se sobraba de una serie de movimientos sencillos para sólo defenderse de los golpes con su mano sin herir, e incluso le repasaba las líneas de tinta al rojo alguna vez. Jinan estaba muy lejos de poder plantarle cara a ninguno de los dos. Él sólo tenía algo en qué pudiese confiar, pero le acababan de demostrar que aquel algo no existía. Era suficientemente prescindible para olvidarse de él. En un futuro se preguntaría por qué hizo lo que hizo. Por qué arriesgarse. No era ningún héroe, ningún elegido. Y aún así, él tuvo que entrometerse.

La primera tanda de sellos tomó forma cuando el salvaje logró hacer retroceder al espadachín un par de pasos. A sólo unos  dos metros, de la espalda del Bokushi saltó un raro destello dorado. Seguido de ello, este destello en forma de u desplegó dos alas de forma geométrica, y en cuyo centro nacía una plana cola, con una tenue luz verdosa. Para la desgracia del perseguidor, Jinan se encontraba suficiente cerca para que al batir aquellas alas, su cuerpo saliese irremediablemente despedido en contra de su espalda, empujándolo contra Jiran. El pequeño, por supuesto, no tuvo en cuenta que ese empuje podría ser tan malo para un combatiente como para otro. Aún así, no dejó en ningún momento de empujar hasta que por el tropiezo que fuese, el hombre de largos cabellos cayese al suelo, revelando su nuevo aspecto. Sus ojos se habían vuelto verdes ahora, y sus ropajes alterados en más blancos. La cola de lobo que se ataba a la cintura había desarrollado mechas de los mismos tonos. El raro interactuar de su gente con la naturaleza, en todo su esplendor.

Tras la acometida, Jinan aleteó de nuevo, de modo que se alejase del hombre, en su mente enfurecido, y que pronto retomaba su arma y postura. A nueve metros, un aún tembloroso Jinan poco a poco perdía su brillo símbolo de viento. Y aún así, sus temblorosas rodillas no querían ceder un ápice, habiéndose quedado como intermedio entre La sensor, a cuatro metros a su espalda, y el perseguidor a nueve enfrente. — ¡M-m-m-márchate! ¡So-somos dos! — Logró articular, aunque para entonces, los dos ojos del enemigo no era lo único que se clavaba en el joven. En su momento de confianza total en el ataque, el hombre que cogía su espada con la derecha había, de algún lado que el joven no logró ver, sacado tres agujas de metal, tan finas y oscuras que fueron invisibles. Dos de ellas en el muslo derecho, y la restante en el hombro. De no ser por tener aquella mano lanzadora herida por el tribal, el proyectil habría traspasado el cuello del muchacho. Los músculos anclaron con su tensión las armas, antes de verse arrancadas muy malamente por la fuerza de un manotazo, mientras el chico se movía poco en su posición, como si fuese suficiente para confundir la entrenada puntería. Se podía escuchar el sollozo con la máxima claridad, y leer el lloro de la voz adolescente. Miedo, atroz. — ¡Yo no me detendré con esto! —

El de espada y aguja sabía que el peligro real era el manipulador de la sangre, pero no podía ya ignorar a la pulga molesta del Bokushi. Con su objetivo allí delante, deseaba deshacerse de ella y correr, pero era suficientemente experimentado para saber que el cabezahueca pintarrajeado le seguiría con empecinamiento, y que el mocoso contaba con alguna forma de ver a través de la espesura como logró hacerlo en su momento. Un resoplo molesto emergió de nuevo; no parecía la primera vez que lidiaba con gente de pocas luces.





Ninjutsu
07 / 10

Genjutsu
01 / 07


Taijutsu
04 / 07

Fuerza
01 / 10


Velocidad
04 / 10

Resistencia
03 / 10


Techniques — G.04 —


Fūton: Torunēdo tsubasa (Alas del tornado de viento) — 01/01
El usuario realiza una transformación que durará como máximo un número de turnos equivalente a la mitad de su resistencia (redondeando por bajo). Durante este estado solo se permite utilizar técnicas del elemento viento y taijutsus que no requieran del uso de otros elementos.
En esta transformación, el cuerpo crea unas alas de viento en la espalda del usuario otorgándole una serie de ventajas en función de su nivel.
Genin: Impulso en los saltos para llegar a un máximo de 5 metros de altura, con la capacidad de concentrando chakra de viento en sus alas levitar durante un máximo de 5 segundos (esto puede utilizarse también para evitar daños desde cualquier caída al levitar justo antes de tocar el suelo)
Aspecto de las alas:

Jutsu oculto. — 01

Inventory


Bokushi Jinan
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Re: —War Returns △

Mensaje por Yanzo Yūgure el Sáb Feb 17, 2018 2:36 am




Los heridos llegaban más rápido que lo que el Yūgure podía atenderlos. Una total masacre estaba siendo orquestada en aquel lugar por parte del feudo de Kakkinoaru’en. Las líneas defensivas de los soldados de Hinoarashi estaban siendo decimadas a medida que pasaba el tiempo. Fuego, explosiones, escombros de edificios por todos lados e innumerables cantidades de extremidades amputadas por todos lados. Yanzo vio que su compañero tomó a 3 de los soldados de su feudo y avanzó hacia las líneas enemigas. El vampiro supuso que debía ayudar al rubio así que dejo su labor de médico y se dirigió a la línea de defensa frontal. “¿Cuál es la situación?” –le preguntó a uno de los soldados que formaban aquella parte. “Ryuichi nos ha ordenado permanecer aquí y evitar que sigan avanzando. El avanzó a iniciar un ataque.”. El rubio se veía en la lejanía como corría junto a los soldados elegido para hacer quien sabe qué.

Yanzo pensó en seguirlo, pero justo en ese momento llego la próxima oleada de soldados enemigos. Eran lo suficientemente numerosos para acabar con la pequeña línea defensiva que habían montado los aliados. El médico miro a sus alrededores, veía los escombros de los edificios caídos y residuos de las devastaciones de ambos ejércitos. Dejo salir un suspiro y dijo: “Parece que tendré que recurrir a esa técnica.”. Si bien los médicos al tener gran dominio sobre su cuerpo tenían la habilidad de mejorarlo momentáneamente, al vampiro no le gustaba utilizar esas habilidades, pues veía poco elegante el uso de la fuerza bruta en el combate. Prefería luchar utilizando el ninjutsu o las técnicas de su clan, pero dada la situación parecía que la forma más eficiente de lidiar con los soldados era con la famosa Fuerza Titánica de los especialistas médicos.

Después de concentrar su chakra en su cuerpo, el Yūgure sintió como sus habilidades físicas se veían mejoradas. Se dirigió a los escombros de un edificio cercano y agarró la piedra más grande que encontró y que podía cargar, la cual tenía casi medio metro de diámetro. Mirando al batallón de soldados que se acercaba a toda velocidad y furia, el pelinegro lanzó la roca hacia el medio de estos, llevándose a unos 15 soldados de camino. “No sé por qué pelean, en serio. Lo único que hacen es causar más daño a ambas partes.” –decia el Yūgure como si le reprochara a los soldados de Kakkinoaru’en sus acciones. Este no estaba alineado a ningún partido, tampoco tenía planes de estarlo. Su único propósito era acabar con las desgracias de la guerra, pero en ese momento andaba apoyando a su previo aliado Ryuichi, así que momentáneamente siguió el bando del rubio. Tomando más rocas de aquellas ruinas, el trajeado fue acortando los números de aquel grupo enemigo mientras los soldados hacían lo posible con algunos arcos que tenían a su disposición y otros al frente portando lanzas, buscando proteger a los arqueros y al lanzarrocas de cualquier suertudo que escapara de sus proyectiles.



“Ningún aliado más caerá mientras yo siga de pie.”


Desde pequeñas bolitas hasta enormes peñascos, el vampiro no paraba de lanzar cañonazos a las tropas enemigas, noqueando entre 1-15 soldados con cada uno de sus lanzamientos. Unos cuantos eran inteligentes y se apartaban de la línea frontal, flankeando los disparos e intentando atacar al Yūgure por detrás mientras hacia sus lanzamientos. Sin mirar atrás, este tomaba lo primero que agarrara de los escombros y lo lanzaba. Hasta que uno de los soldados intentó golpearlo y el pelinegro de alguna forma lo agarro por el brazo y lo lanzó a la multitud. Al ver lo ocurrido, Yanzo se volteó para ver al pequeño grupo que intento agarrarlo por detrás. Con su típico rostro serio y desinteresado, acompañado de su tono serio y aburrido, les dijo: “Oh, soldados listos. Les sugiero que no ataquen, me parece realmente innecesario y poco placentero el tener que quitarles sus vidas. Así que por favor, tomemos la vía pacífica.”. Pero los soldados no fueron entrenados para retirarse tan fácilmente. Luchando por sus compañeros caidos, estos se lanzaron contra el Yūgure con sus armas. Yanzo no era el más dado en el combate cuerpo a cuerpo, pero contra unos simples soldados era suficiente para dejarlos fuera de combate. El primero se lanzó con su espada a cortarlo realizando un corte de arriba abajo buscando entrarle por la cabeza. El vampiro avanzó un poco para cerrar distancia con él y quedar fuera del rango de la hoja de su arma para luego acertarle un puñetazo al pecho y mandarlo volando varios metros. Los otros dos intentaron atacar al mismo tiempo, el pelinegro agarró a uno por un brazo y lo lanzó, pero recibió un corte en el brazo derecho por parte del otro. Apenas soltó al primero miro con rabia al segundo y le rompió la mandíbula con un uppercut a esta.

Finalizando con el pequeño grupo de soldados, este se volteó dándoles la espalda y dijo: “Que molestia.”. Se sacudió el polvo de su traje y miro la herida que le habían hecho. “Hmm… será mejor que trate esto.”. Sacó una parte de sus vendajes y se envolvió la herida de la forma más óptima que un médico podía tratar ese tipo de casos. Con gran parte del ejercito enemigo caído, el camino estaba despejado para llegar hacia su compañero. Se acercó a uno de los soldados de la línea frontal de defensa y le dijo: “Espero que puedan continuar solos. Ire por Ryuichi.”. El soldado asintió rápidamente y le dijo: “Entendido. Gracias por todo señor.”. Luego de estas palabras hizo el típico gesto militar de llevar su mano a la frente. Yanzo, antes de retirarse le dijo: “Por favor caballero, tengo 18 años. No me llame señor.”. Tras estas palabras el Yūgure se dirigio adonde su compañero estaba librando la batalla contra el más fuerte de los soldados enemigos en la zona.


off:
Inventario:
• Vendas
• Envases de alcohol (x4)
• Drogas Sanguineas (x5)
• Senbons (x10)
Stats:
• Ninjutsu = 6
• Taijutsu = 4
• Genjutsu = 1
• Velocidad = 3
• Resistencia = 3
• Fuerza = 4 + 2 = 6
• Puntos de Sangre = 7

Fuerza Titanica
Tecnicas:
Taitanikku-ryoku  (Fuerza titánica):
Se dice qué es una técnica creada por los médicos del país del fuego, aunque es algo que aún no ha sido comprobado. Se trata de una técnica que requiere de un excelente dominio de chakra. Existen historias de médicos bestialmente fuertes que eran capaces de levantar incluso barcos debido a esta técnica. Luego de concentrar chakra en cualquier parte de su cuerpo, la fuerza del ninja incrementa drásticamente.

Genin: El ninja es capaz de levantar rocas de metro y medio, romper fácilmente la madera, sus golpes además serán capaces de generar grietas en rocas, mas no romperlas, podrá amortiguar golpes y reducir el daño de técnicas del mismo rango.  Esta técnica aumentará 2 puntos la fuerza del usuario, durante dos turnos.

Tecnicas 5/6

Yanzo Yūgure
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Re: —War Returns △

Mensaje por Jiran el Mar Feb 20, 2018 1:27 am


Bosque fronterizo con Hinoarashi

V
alor, un mismo sentimiento, diferentes individuos. El brío que estaba sufriendo el menor se sentía mil veces más en el corazón salvaje, pues era su combustible para combatir y hacerle frente a las amenazas de los mundos, a las del nuevo y del antiguo. Lo que se presenciaba en forma de sangre y la propia vitalidad biológica, en el menor se notaba como destellos de multitud de colores llamativos, vivos y secuestrados de una fantasiosa naturaleza, cuestión que llamó la atención de la sesgada mente foránea, destacándolo como un ninja extraño, con poderes extravagantes y sumamente expresivos. Pese a ver alas y observar un tono de color propio del elemento viento, no se habría imaginado ser afectado por una ráfaga lanzada por el batir de tales geométricas formaciones; el compañero se había vuelto otro, y aunque no consideraba a las expresiones de poder concebidas en ese mundo como la misma imagen de poder, aquel cambio le hizo saber que ese jovencito tenía un potencial digno de mitos, tales como los mismos almacenados en su crédula cabeza. A pesar de su breve ensimismamiento por la visión de la escena, su cuerpo agradeció estar más alejado del origen del soplo, gracias a esto su preparación y, por ende, la capacidad de empuje hacia su persona se vio mermada, lo suficiente como para sacarle provecho en vez de estar negativamente afectado.

     
Así pues, su postura cambió al flexionar las rodillas y poner ambos brazos al frente como resistencia al aire, como también para las hojas y polvo que se agitaron alrededor del campo de árboles, excitando al propio ambiente. La oportunidad se presentó en forma de caída del oponente, en donde el foráneo había aprovechado el fugaz desastre para desaparecer en el denso paisaje, en donde el movimiento de las hojas que le permitieron la entrada pareció un efecto más del anterior aleteo: su cuerpo se dirigió entre las copas de los árboles, ascendiendo a las más altas para evitar la mínima perturbación en el campo que alertara de sus movimientos evasivos, preparando su perspectiva para una nueva ofensiva. Su desaparición, pero, no pasó desapercibido para el especialista en la espada una vez retomó su posición, aunque su atención estuviese sobre el de poderes multicolores, quien actuaba sin compostura alguna.
     
Para cuando los proyectiles rajaron el viento en total silencio e impactaron en el menor, Jiran supo que el mejor flanco para atacar era en donde se había colocado: el izquierdo —dado a que el espadachín sostenía el arma larga en su derecha—. Desconsiderando la herida de su compañero, quien seguía superando las anteriores expectativas del forastero, mantuvo una posición oculta en diagonal con respecto a su lado izquierdo y el propio frente enemigo, compartiendo con éste una distancia menor que la compartida entre Jinan y él, un par de metros por encima del primer mencionado. Su señal de ataque significó el cambio de posición del lanzador de agujas, quien iba a disponer para llevar el combate a uno cuerpo a cuerpo con el individuo descubierto, el creador de vientos alados.

     
Antes que diera un pie hacia adelante, Jiran salió despedido desde su rama, utilizando toda la potencia que sus extremidades inferiores le pudieran proporcionar, como si se tratara de una embestida hecha por un depredador salvaje: sus manos hacia adelante, con su torso inclinado y su cabeza apuntando al espadachín. La capacidad de reacción ajena hizo posible que, apenas, la espada buscase estocar el pecho tatuado, movimiento que fue desviado forzosamente por la zurda, teniendo como sacrificio la estructura de su guante Natblida, cuyo guantelete se partió en multitud de pedazos al impactar y sostener la hoja de la katana; un sacrificio que permitió el asestar un potente puñetazo diestro en la cara del perseguidor, con toda la dureza de su técnica aún mantenida y la potestad de su fuertes músculos: dicho impacto ocasionó diferentes daños por contusión en su rostro, entre ellos, la inflamación de su ojo y del lado izquierdo de su cara, incluso podría haber significado la fractura de la mandíbula. La colisión echó a los dos al suelo, en donde el salvaje dispondría nuevamente de su diestra para intentar encajar otro poderoso golpe, sin embargo y con la superioridad de fuerza, la zurda contraria evitó que se repitiese la acción, sosteniendo al puño revestido, convirtiendo aquello en un forcejeo donde la potencia muscular era la principal protagonista y la principal razón de la inevitable pérdida por parte del tribal; a pesar de estar encima cual posición dominante, no veía mayor oportunidad en caso tal de tener nuevas opciones, las cuales no tenía y menos bajo la participación de otro factor: el águila.
     
El sonido de la rapaz se escuchó y se filtró entre las hojas de los árboles, fenómeno que captó la mirada del salvaje al saber lo que significaba: se preparaba al ataque. Sin poder abandonar su posición, el Natblida observó cómo el animal se echó encima de su cara con el fin de rasguñarla; por fortuna, no alcanzó los ojos en su acometida, pero sirvió como distracción idónea para la posterior patada, dirigida a su pecho, que le sacó de encima y le envió metros contra su espalda, echándolo entre los matorrales con un intenso dolor y el abandono de su aliento. Nemu se levantó, tapando la zona de su rostro que sangraba por el golpe dado, realmente adolorido, desorientado, dejando que su mirada buscase a la fémina y al mismo Jiran. Había probado sólo un poco del potencial Natblida, ¿hasta qué punto valía la pena seguir en esa lucha?

Pueblo abandonado – Vanguardia Hinoarashi


     
Destrozos en el planteamiento bélico enemigo. Por ello, sabía el entendido de la guerra, el estratega de Hinoarashi, había esperado a los ninjas reclutados por Namizu, por ello había esperado tal tiempo en donde sus hombres habían perdido tantos compañeros, siempre al filo de la derrota. Ahora, observando los resultados satisfactorios de la contraofensiva, estaba seguro que la victoria cada vez estaba más cerca, como nunca lo habían estado al iniciar de esa sangrienta lucha. Gracias a la actuación del médico, la brecha había crecido descomunalmente, reduciendo el número que antes era superior hasta darle en bandeja de plata la superioridad numérica a los servidores del Niño. Sin embargo, a pesar de generar cuantiosas pérdidas enemigas, la astucia no era una cualidad única entre los ninjas; en un mundo donde estos últimos tienen un poder en bruto que pocas veces contemplan límites, los soldados rasos, quienes carecen de peculiaridades abrumadoras, debían utilizar todas las herramientas para hacer frente, por lo menos temporalmente, a estos individuos del chackra.
     
En vista que los ataques frontales habían sido anulados y aplastados por esporádicos lanzamientos colosales sobre sus filas, dispusieron de un rápido plan de acción basándose en un «todos contra uno», siendo que los enemigos defensivos de Hinoarashi habían optado una posición pasiva debido a la presencia del ninja, en quien confiaban plenamente. De esa manera, el ataque por la retaguardia de la formación del de cabello azabache había sido una distracción para poner en marcha un propósito más ambicioso, más arriesgado y desesperado, pues pondrían en juego todas las unidades restantes del ataque frontal, situando en peligro la estabilidad de su evidente ofensiva.

     
Tan pronto las unidades asaltaron la retaguardia, un grupo de arqueros se dividieron en números iguales —tres y tres— y tomaron la altura de los edificios colindantes con la posición del médico como puestos de ataque, mientras que cinco lanceros y cuatro arqueros se escondían en las esquinas de los escombros, fuera de los posibles peligros certeros del ninja y de su propio campo visual; siguiendo el camino del fallido ataque trasero, otros cinco lanceros tomaron esa misma trayectoria como preparativo a otra embestida. El hecho que el ninja diese la espalda al camino, al enemigo escondido, significó el inicio de otra acometida, probablemente, la última de ellas.
     
Uno de los soldados de Hinoarashi visualizó su muerte antes que sucediera, su voz intentó alertarlos mas fue ahogada por la flecha que atravesó su garganta con notoria certeza. Tal saeta se presenció como la primera de una ráfaga que provenía desde los dos edificios a los lados del ninja: tres y tres dispararon secuencialmente hacia su posición y no sólo teniendo como blanco el de piel pálida, sino también a los soldados que colaboraran con él, aniquilándolos uno a uno dada su ventaja desde la altura; secuencialmente, los cinco lanceros escondidos en el camino, apuntando a la vanguardia, se formaron en fila al igual que los arqueros: los primeros avanzaron rápidamente por delante mientras los arcos se tensaban y disparaban proyectiles que, luego de una curva prácticamente parabólica, atentaban contra la posible retirada de los soldados defensivos y del propio usador de chackra. Como si fuera poco, los lanceros, a sabiendas del rango de las flechas compañeras dirigidas hacia su posición, atacaron desde los escombros contiguos, flanqueando al de irises como sangre y a los sobrevivientes de la lluvia de flechas, cuya andanada mantendrían por seis o siete repeticiones.

     
Ellos no sabían si el shinobi contaba con técnicas que abolieran su, tan ornamentada, ofensiva; empero, eso no evitó que lo intentaran. Sus corazones ardían con la pasión que infunde su feudo como también con el miedo sobre sus cabezas del inaceptable concepto de la derrota. Fuera como fuese, darían hasta el último suspiro con tal de someter el tiempo suficiente como para que los planes ulteriores, tejidos desde las sombras, fueran elaborados.

Pueblo abandonado – Retaguardia Hinoarashi


     
Defensa contra el puños de rayo, una escena que enervaba su sangre y poderío, ansioso por pisotearlos a todos como los había hecho anteriormente con sus compañeros; su actual motivación se nominaba como el joven rubio, quien demostraba un nivel medianamente más alto que los soldados que disponía a protegerlo. Para un cabezota impetuoso como el Yotzuki, era visto como un acto de cobardía, pues él carecía de la visión de estrategia colectiva: en su cabeza sólo habitaba él y sólo él importaba. De esa manera, Hizenmaru, dentro de su emoción enfermiza, dibujó una sonrisa torcida y siguió preparando el chackra que chispeaba cuales relámpagos entre sus dedos.

     
Iluso —burlesco agregó mientras esquivaba el proyectil con indudable facilidad, remarcando su irascible mirada sobre el ninja enemigo.

     
Indispuesto a perder mucho más tiempo, poniendo atención sobre los inútiles soldados, se decantó por despacharlos a todos antes de encargarse del verdadero objetivo. Con la ayuda de su técnica Raiton, aún funcional, se aproximó con espantosa presteza hacia la primera víctima: ese soldado que encabezaba la punta derecha de la medialuna, de manera tal descargó toda su técnica sobre su pecho, propinando una electrocución lo suficientemente potente como para dejarle inconsciente o, inclusive, muerto por un paro cardiaco. Posteriormente, haciendo uso de su técnica de clan en donde sus puños tomaban la cualidad energética de cortar, dispuso de su fuerza para propinar una serie de puñetazos potentemente mortales y culpables de la sangre que salía disparada de los cuerpos. Tal ofensiva provocó que la medialuna colapsase sobre su interior con el fin de atacar, todo en conjunto, al bravío manipulador de los rayos. Su nivel abrumador no permitió que se viera rodeado completamente: rompía armas, abollaba armaduras, trozaba huesos y cortaba la carne; una escena dotada de suma rapidez en donde el hacedor de fuego, en caso tal que no tomase una posición a distancia melé, no tendría nada que hacer a no ser que quisiese asar a sus compañeros soldados y eso no aseguraba el daño al rápido, fuerte y agresivo ninja.
     
Sádicamente, probando la compostura de su contrincante, utilizó uno de los últimos soldados en pie —ya moribundo por sus puños— como escudo humano para lanzarse hacia el ninja Hinoarashi, buscando atropellarlo o —en caso de ser esquivado— ser blanco de un lanzamiento del cuerpo de su soldado aliado. Era un imparable, intimidante y descontrolado shinobi.

     
Sin perder tiempo alguno, siendo manejado por su irrevocable ansiedad de lucha y excitable actitud, una tanda de golpes sería resultado de su acercamiento —suponiendo su posibilidad— contra el rubio: dos golpes a la cara, otros dos a los costados, aun estando imbuidos en chackra cortante. El Yotsuki estaba demasiado confiado en sus habilidades como detenerse a pensar los pros y contra de perseguir a un ninja, sin embargo, algo tenía claro: no iba a darle distancia para reaccionar, no hasta que escuchase sus huesos romperse, uno a uno.

Blood Warrior
▷ Nin: 10(-3)
▷ Tai: 7(+3)
▷ Gen: 1
▷ Vel: 6
▷ Res: 10
▷ Fue: 4
Datos:

Conteo de técnicas
7 de 8


Técnicas

Pasiva — Habilidad intrínseca del control de chackra de los especialistas de Ninjutsu médico (modificada): Puede infundir chackra en la sangre en pro de estimular las capacidades corporales más sutiles, como lo son la coordinación, equilibrio y procesos aeróbicos que influencian positivamente el incremento de la potencia muscular (fuerza) y del manejo corporal. Esto significa que puede sacrificar 3 puntos de Ninjutsu y depositarlos en Taijutsu o Fuerza. (-3 Nin » +3 Tai)

Jus Pauna «Sangre de Gorila»: Se trata de la exteriorización de la sangre en las extremidades del Natblida. Sangre oscura y espesa brota de sus poros, pudiendo recubrir sólo un par: manos, pies, antebrazos, e incluso, rodillas, piernas y codos. El líquido vital, al asentarse, adquiere rigidez, dureza, capaz de hacerle frente al hierro y al acero, ideal para combatir enemigos armados. Su estructura está especialmente cuidada para evitar entorpecer los movimientos de los ligamentos, pudiendo ser flexible en esas partes, como en las coyunturas de los nudillos.
Se requieren dos sellos manuales y su duración máxima es de tres turnos.
Se podrán realizar más de una vez al mismo tiempo si se quiere recubrir más pares, (pies y manos, por ejemplo), aunque no haya ningún tipo de ahorro de chackra. Este tipo de sangre no está especializada para tolerar exposiciones energéticas, por lo que se ciñe únicamente a ataques físicos además de evitar la realización de complicados sellos manuales y el porte o lanzamiento de armas (en caso de ser en las manos).
2 de 3

Equipamiento
Kunais (8).

Natblida (H.Ú)

Misión:
Misión de rango C: War returns

Lugar de la misión: País del Fuego | Castillo de Soichiro | Frontera.
Tipo de misión: Misiones específicas del feudo de Hinoarashi.
Descripción de la misión: El Natblida no ha tenido la mejor de las suertes en su recorrido. Sujeto de experimentos y dador de tumbos en general, no es de extrañar que sus movimientos se hayan desencauzado en lo que a fronteras se refiere. Quizás es su propia sangre, que lo mueve para probarse a si misma, o quizás es la conspiración natural del universo. En cualquier caso, tras alguno de sus paseos, una familiar voz escondida por el arbusto que haya decidido que sea su cama esa noche sorprenderá al tribal. Namizu, le hermosa sensor del campamento que le encontró primero en las tierras del Fuego. Su ropa negruzca hecha trizas al igual que su piel, moratones y heridas sangrantes, además de la apreciable vista de los dedos anular y meñique izquierdos cercenados.

De acuerdo a sus palabras, la situación de su campamento ha ido de mal en peor, y en un intento de terminar con su mayor amenaza, la reforzada unidad de Kakkinoaru'en al mando del mismo hombre que le internó en el campamento de Hinoarashi para asesinarlos a todos incluyendo a la sensorial, terminaron por hundirse en una trampa, desenvocando en una lucha multitudinaria y que aún sigue. Desesperados, enviaron a la sensorial para buscar ayuda, y ha enviado a algunas personas que han accedido a ayudarla, aunque a muchos los han matado perseguidores de la sensora.

Ella ordena al tribal que se olvide de ella, y que corra a ayudar a su grupo, asentado en un pueblo abandonado de la frontera con el feudo enemigo, aún a sabiendas de que en su estado no será capaz de hacer nada en absoluto. Sus próximas palabras son tajantes, y sólo se las ha dicho al joven de piel tatuada; pues por lo que parece, Kakkinoaru'en se ha asentado en aquel pueblo a propósito para liberar a ciertos criminales que descansaban hasta el día de su muerte en celdas especiales que establecieron guardias de Hinoarashi, con la intención de reclutarlos como mercenarios en sus filas. La gran mayoría de estos criminales, pero, se han escapado de ambos feudos, quedando apenas unos cuantos en la lucha, sin ninguna relevancia dado que matan a ambos bandos por igual, pero son un número muy reducido.

Salva a Hinoarashi, y Namizu te pide, acaba con los criminales que veas.

Opcional. Salvar a Namizu de sus perseguidores implica llegar más tarde a las filas de Hinoarashi, que va perdiendo la batalla. De decidirse a ello, dará tiempo a que Kakkinoaru'en pida el refuerzo de algunos soldados de las cercanías. También es posible encontrarse con el hombre que reclutó a Jiran, acusándolo de traidor miserable delante de las gentes de Hinoarashi si esto ocurre. No necesariamente se debe luchar contra el perseguidor para salvar a Namizu.

Perseguidor de Namizu:

(5c4d3b) Dasoga Nemu. Sin clan. Elemento agua. Especialista de Kenjutsu, arte rápido, arte certero; armado con una katana y senbon, utiliza la espada con la derecha a una velocidad más que decente, y los senbon son lanzados con precisión milimétrica con la zurda, combinando ambos con habilidad.
Ninjutsu. 07.
Genjutsu. 05.
Taijutsu. 12. (10 + 2)
Fuerza. 09.
Velocidad. 12. (10 + 2)
Resistencia. 07.
Soldado destacado de Kakkinoaru'en:

(ad911f) Jijiken Hizenmaru. Clan Yotsuki. Elemento rayo. Especialista de taijutsu, Camino del Dios del rayo. Violento y algo descontrolado, pero considerado un muy capaz luchador físico. No trabaja en equipo, pero visiblemente no le hace falta.
Ninjutsu. 07.
Genjutsu. 02.
Taijutsu. 08.
Fuerza. 12. (10 + 2)
Velocidad. 11. (10 + 1)
Resistencia. 11. (10 + 1)
Posible refuerzo de Kakkinoaru'en:

(68adad) Minedake Minebami. Sin clan. Elemento fuego. Especialista de Genjutsu auditivo. Técnicas de rango Gennin, salvo por la invocación de demonios Doki, dado que es capaz de convocar a dos de ellos.
Ninjutsu. 11.
Genjutsu. 12.
Taijutsu. 07.
Fuerza. 10.
Velocidad. 10.
Resistencia. 10.
Demonios:

Recompensa de la misión: 1.200 Ryus + Reconocimiento para Hinoarashi (Generalizado y no muy llamativo; depende del desarrollo).
Extensión mínima de la misión: 100 lineas.

NPC and rules:
Rules & Stuff

El orden de posteo se determinará con el primer post y, se prefiere, que se conteste una vez o dos a la semana, en caso contrario, por favor, avisad.
Los NPCs pueden ser manipulados por todos, sin embargo, deben respetar sus intenciones iniciales y personalidades.
Cualquier duda o sugerencia, estoy a un MP de distancia. Recordad que esto es para divertirnos. :D
En cuanto a las rutas, existen dos a grosso modo: Seguir a Namizu luego de que reportara la situación del pueblo, cuyo rastro concluiría con el encuentro con ella y Jiran, incluso encontrándose Dasoka, aunque esté escondido; o ir directamente al pueblo y meterse de lleno al combate entre los dos feudos.
Los últimos cuatro NPCs (los de imágenes pequeñas) son personajes que son una amenaza medianamente irrelevante: no pueden pelear, están en huida o en combate son débiles (en comparación con ninjas).
El punto de encuentro para los ninjas enviados por Namizu es donde están los soldados de Hinoarashi encuartelados.

Dasoka Nemu
The silent eagle
Ninjutsu: 7.
Genjutsu: 5.
Taijutsu: 12. (10 + 2)
Velocidad: 12. (10 + 2)
Fuerza: 9.
Resistencia: 7.
Sin Clan — Kenjutsu — Suiton — Genin

Descripción: Empleador del Arte Rápido y el Arte Certero; armado con una katana y senbon, utiliza la espada con la derecha a una velocidad más que decente, y los senbon son lanzados con precisión milimétrica con la zurda, combinando ambos con habilidad. Se le conoce reservado, silencioso; tiene más conexión con su águila que con la sociedad en general. Tiende a trabajar solo por su poca comunicación, y debido a sus habilidades, sale valerse como explorador.

5c4d3b
Técnicas:


---: ---


Físico completo



Jijiken Hizenmaru
The thundering chaos
Ninjutsu: 7.
Genjutsu: 2.
Taijutsu: 8.
Velocidad: 11. (10 + 1)
Fuerza: 12. (10 + 2)
Resistencia: 11. (10 + 1)
Yotsuki — Taijutsu — Raiton — Genin

Descripción: Su disciplina de Taijutsu es el Camino del Dios del Rayo. Violento y algo descontrolado, pero considerado un muy capaz luchador físico. No trabaja en equipo, pero visiblemente no le hace falta.

ad911f
Técnicas:


Sessaku no jutsu (Jutsu, corte):
Esta es una habilidad que no requiere sellos de manos. Esta es la primera etapa del nintaijutsu, y consiste en bañar de chakra los golpes del usuario, dándole así a estos una capacidad de emitir chakra y por lo tanto, dándole a los mismos una capacidad de corte inmensa.
Se podrá utilizar en combinación con técnicas de Taijutsu (de la lista de especialidad) y de golpes normales. No es necesario tener una armadura de rayo activada para ejecutar esta técnica, sin embargo, la misma se beneficia con la técnica Yoroi no Raiton: Daburu.
La capacidad de corte depende del ninja:
Gennin: Puede cortar la piel y realizar cortes pocos profundos.

Físico completo



AC5E90 – Namizu



97AC81 – Líder Hinoarashi



7AA3C1 – Líder Kakkinoaru'en




Jiran
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Re: —War Returns △

Mensaje por Ryuichi el Sáb Feb 24, 2018 4:11 am



~ Pueblo abandonado – ???~


L a verdadera batalla había comenzado. Dos estilos de taijutsu, distintos elementos. Ambos potenciaban sus movimientos utilizando lo más básico del elemento. El Yotsuki, quien parecía tener más experiencia en combate, arrasaría con todo a su paso. Junto a los soldados el hombre combustión había generado una especie de medialuna, que, con suma facilidad, el lanzador de rayos quebró.

-Estúpidos muévanse. - a simple vista parecía molestarle lo que sucedía -¡Reaccionen! - el ver a cada uno de los soldados caer tan fácilmente, quizá varios días atrás lo hubiese afectado. El hedor a muerte, la sangre salpicando y tiñendo los suelos habían sido monedas común aquel día"Se mueve realmente rápido y sus golpes son letales " sus ojos observaban cada uno de sus movimientos. Había entendido que el acercarse a él sería imposible. Su habilidad se basaba es quemar con las llamas que desprendía de sus manos y ahora se encontraba con alguien a quien acercarse parecía ser una forma de sentenciar su propia muerte. Aquel pelinegro parecía estar ensañado con Ryuichi. Las velocidades de sus movimientos casi sobrepasaban a las capacidades de un gennin. Cada golpe parecía liberar una cantidad de chakra considerable. El pequeño lapso de tiempo en que los soldados caían como ramas en un bosque, le dio tiempo al hombre de Hinoarashi de realizar una secuencia de sellos.  

El pelinegro se lanzaba hacia Ryuichi utilizando a uno de los moribundos soldados como escudo. Una ingeniosa forma de cubrirse ante ataques frontales. La frialdad con la que asesinaba y utilizaba los cuerpos moribundos sacándole el mayor provecho sin siquiera titubear impactaban al gennin pero eso era un combate, uno real y sabía que un segundo un perdido era una posible herida. Una corriente de fuego se extendía por el suelo hasta la posición del Yotsuki –De ser posible justo sobre sus pies- donde de un segundo a otro crecerían considerablemente hasta alcanzar los dos metros. Estas llamas crearían una especie de muro que de largo alcanzaría los cinco metros. Las llamas tenían un doble objetivo, por un lado, generar quemaduras en las piernas del rival –de ser posible- y, por otro lado, la verdadera razón por la cual lo utilizo, mantener la distancia del asesino. Tras esto el ninja dominador de fuegos daría un salto para quedar a una distancia de quince metros de su rival. Tras caer sus manos volverían a moverse preparándose para otra supuesta acometida. Sabía que derribar a un rival como el presente, no sería cosa simple y se ponía en posición para poder actuar frente a cualquier situación -Iluso - le debía el favor.  El pelirrubio no había titubeado ni un solo segundo a la hora de sacrificar aquel moribundo soldado, eso le habían enseñado. El bien común siempre es mayor al que de una simple persona, incluso si esa persona fuese él.

"No podre solo contra él. " nunca lo aceptaría frente al enemigo, pero la velocidad de aquel sujeto sobrepasaba a la suya y siquiera sabía si estaba luchando en serio o solo con él. Una figura familiar apareció frente a él. La misma que lo había seguido desde sus aposentos, aquella misma que había conocido días atrás, en una misión de captura. Aquella extraña habilidad que el cuatro ojos tenia, le podría ser de mucha utilidad





Off:

Stats:

7/7 tecnicas
• Ninjutsu 5
• Taijutsu 3
• Genjutsu 1
• Velocidad 3
• Resistencia 6
• Fuerza 2

Armamento:

-Hilos de alambre (infinito metros)
- Kunais x  8
Aspecto:

Tecnicas:

6/7 técnicas
Jutsu oculto x1
Elemento Fuego: Fuego Cortante (火遁・火走り, Katon: Hibashiri)
[Invariable]
Después haber realizado los sellos necesarios, con esta técnica el usuario crea una corriente de fuego que puede ser manipulada a gusto. Esta corriente de fuego se desplaza por el suelo, y comúnmente es usada para rodear al oponente en un círculo de llamas que alcanzan los dos metros de altitud. Esto con la finalidad de impedir la huida del enemigo y al mismo tiempo anularle la visión. Puede encerrarse a más de un objetivo en este jutsu, siempre y cuando la circunferencia del círculo no sobrepase los siete metros.

Ryuichi
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Re: —War Returns △

Mensaje por Bokushi Jinan el Dom Feb 25, 2018 4:54 pm






War returns
and victims within it


Los momentos escasos donde el joven tuvo soledad con el perseguidor fueron eternidades resumidas. Eran captadas cada simple fibra muscular del domador del ave, que se quería recuperar del golpe y el lanzamiento, a una velocidad tan lenta que parecía imposible. Y menos aún se movían las de Jinan, que aún con las agujas finas fuera del cuerpo, era capaz de sentir el menor de los goteos sanguíneos. Él, cuyas heridas siempre se había buscado cayendo de árboles y golpeando rocas. Sus últimas palabras, sinceras sin cabida a dudas, eran también su última línea de defensa. Estaba tan congelado como el más remoto de los glaciares, y tiritaba tal cual, mientras los ojos aguileños se posaban en aquella presa fácil. Un cachorro en frente de un depredador. Fortuna suya o no, el miedo era tanto que se olvidó de aquel compañero, y no pudo delatar su posición con la mirada, arrojada totalmente al contrincante, y sólo se concentraba en regresar el poder elemental a él mismo, de la forma más poderosa que conocía. Los movimientos del deshabido asesino pronto fueron interrumpidos por una colisión que envenenó los oídos del puberto. Un estallido óseo y desagradable que volvió a encender sus motores; y sus ojos. Mientras la pareja de verdaderos guerreros luchaban primitivamente, y Namizu se desgarraba de total desesperación en su silencioso escondite, el castaño volvía a dejar que la energía que le invadía volviese a materializarse y cambiarle. Sus ojos adquirieron una tonalidad contraria a la del viento, el color rojo de las llamas se unió al degradado de marrones habitual. Su ropa adoptó reflejos flameantes y tanto en su pelo como en la cola de lobo gris atada comenzaron a teñirse mechones de rojo ambarino. Una transformación muy evidente que, a la vez, se unió a una formación entre las manos del joven. Una flama en la izquierda comenzó a alargarse uniformemente como fuego sólido. Usualmente, hubiese crecido en gigantesco volumen, pero el jovencito había siempre cambiado aquella formación, desviando la formación de una espada a la que, en pocos momentos, se descubrió como una lanza. Una forma geométrica, mucho más firme que el sólido acero de las hojas inventadas por su clan. Pero igual de peligrosa.

El mequetrefe sostuvo la lanza con ambas manos al tiempo que la rapaz descendía y comenzaba su asalto, y Jiran era eliminado de sobre el espadachín. El brillo ígneo atraía la atención de todos, y el chiquillo frágil aún lloriqueaba sobre una expresión encendida. No era sólo el color, cada elemento traía a la luz las emociones escondidas del adolescente. — Y-y-ya no... ¡herirás a nadie más! — expulsó en un grito, mientras el inconsciente se abalanzaba contra el espadachín. Infinitamente más diestro, infinitamente más listo. Él tenía una superioridad absoluta cuerpo a cuerpo, así que desenvainó y dejó que su presa fuese hasta sus fauces antes de morder. Aquella lanza podía ser peligrosa, y el entrenador de ave habría jurado que el mocoso pertenecía a los creadores de viento y no a los de fuego. Aún con ello, fue el momento en que pensó en cuan idiota sería el mocoso que, cuando éste hizo su primer y desordenado movimiento, interpuso la espada. El plan era tan sencillo como desarmarlo y ensartarlo de un solo espadazo, eliminar a la menor amenaza. Con tal de no volver a ser interrumpido, un ligero movimiento había vuelto a mandar al pájaro en contra del tribal, para evitar la salvación del mocoso. El ataque de la lanza fue todo lo contrario al esperable de un especialista de armas. Desbalanceado, predecible. Incluso sin aprovechar el peso del arma y el cuerpo, volviéndolo inútil. Ningún presente escuchó, pero, un grito femenino tras la espalda del invadido por la naturaleza. — ¡Detente, Jinan! — Tarde por desgracia, cuando ese grito atravesó los oídos del mocoso, también lo hizo en el de todos un estallido.

Al colisionar las armas, la lanza de material imposible se fragmentó como frágil cristal, y despidió todo el poder acumulado en ella. Al desprevenido guerrero le llegó de lleno una inmensa oleada de fuego, de hasta cuatro metros de largo, y cuya potencia calcinó su piel, sus ropas y su rostro, extrayendo un insonoro bramido de dolor. El claro entero se iluminaba en una luz agresiva que en pocos instantes desapareció, dejando brasas por el suelo terroso. La escucha de Jinan se volvió inservible, y sólo se acompañó de un zumbido seguido de la voz de aquella mujer sólo presente en su mundo, distorsionada e inentendible, mientras el chico tan sólo caminaba torpe hacia atrás. En el suelo se removía la sombra del guerrero, manchada de fuego por la tela de su ropa y aguanándose el indescriptible dolor en sus pulmones antes de gritar injurias sobre todo el clan Bokushi. Jinan tardó segundos enteros en descubrir que él había sido el artífice de aquella escena. Para cuando lo hizo, la chiquilla de blanco y amarillo se había quedado a su espalda, silenciosa; algo nada común. Algo pasó en el Bokushi.

Buscó con la mirada al tribal, de alguna manera era su testigo de lo que había hecho. Pero la mirada cuando le encontró a sólo unos metros, y cerca de por donde pasó la andanada de fuego. Esa mirada no era la de alguien orgulloso por derrotar al enemigo, o por demostrar su valía. El más joven lo desconocía, pero aquello era vergüenza, miedo a haber cometido un error irreparable. Un terrible golpe que ni la mayor de las técnicas de curación que aquel chico tuviese jamás podría reparar. El chico movía los labios en pos de decir algo. Excusarse, pedir ayuda, pedirle que rescatase a aquel hombre. Jinan no sabía siquiera si el afectado por su inseguridad seguía vivo o no, aún habiendo visto como se removía y escuchando sus disminuidos alaridos de dolor. Todo lo que salía de su boca era una masa de vocales unidas al azar, y ruidos sin escritura posible que se querían unir a los lagrimales más activos que antes. El cuerpo tenso, y el diminutivo dolor de las anteriores agujas seguían igual. Jinan, sin embargo, sólo tenía en la cabeza lo que acababa de hacer. El tribal le había dicho que la única manera de detener aquello era matar al hombre. Y el inocentísimo creyó que podría hacerlo sin perder nadie la vida. La libertad. Y ahora, se tambaleaba a sólo tres metros del desafortunado perseguidor, y a unos cinco del tribal que aparentemente no tendría problema en impedir que el primero volviese a tomar aliento. — ... por... po-por fa...-vor... —





Ninjutsu
07 / 10

Genjutsu
01 / 07


Taijutsu
04 / 07

Fuerza
01 / 10


Velocidad
04 / 10

Resistencia
03 / 10


Techniques — G.03 —


Jutsu oculto revelado. — Katon: Genso no ken (Espada elemental de fuego).
Sellos necesarios: Pájaro->Liebre->Dragón->Perro->Tigre
Después de realizar 5 sellos, el shinobi empieza a concentrar mucha energía durante todo un turno para formar una enorme espada de fuego que deberá blandir con ambas manos. Una vez creada será capaz de moverse con ella pero tan solo podrá realizar un impacto con ella, pues cuando esta toque el suelo o a una persona estallará toda su energía hacia delante y hacia los lados. Es una técnica muy poderosa dado que requiere un turno de carga, así que en caso de recibirla, provocará quemaduras de segundo grado. El choque con otra espada también desencadenará la explosión, si el enemigo cree que esta espada se va a utilizar como un arma corriente y trata de pelear cuerpo a cuerpo va a sufrir las consecuencias de su error.
Aspecto de la lanza & Jinan:

Inventory


Bokushi Jinan
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Re: —War Returns △

Mensaje por Yanzo Yūgure el Lun Mar 12, 2018 3:27 am




No paso mucho tiempo antes de reencontrarse con aquel compañero de Hinoarashi. Sin embargo, el Yūgure no se dirigió directamente a él, contaba con el factor sorpresa e iba a utilizarlo. Desde una distancia prudente, cubierto por las ruinas de una casa, Yanzo veia la batalla sin ser detectado por los combatientes. Al momento de su llegada ya habian soldados caidos y una muralla de fuego en proceso. "Debo actuar rápido.". Utilizando sus colmillos de vampiro, se hizo una ligera herida en el pulgar izquierdo dejando salir un brote de sangre del mismo.

Haciendo una corta secuencia de sellos, de este brote de sangre empezó a formarse un clon. "Toma esa arma, ponte en frente de Ryuichi, enfrenta al sujeto dentro de las llamas.". Fue preciso y conciso con sus ordenes al clon, su plan era usarlo de distracción para elaborar un ataque desde otro ángulo. El clon echó en carrera hacia el rubio, recogiendo una espada que pertenecia a un cadaver que aparecio en el camino y posicionandose frente a su compañero. Este creeria que su aliado habia llegado a asistirlo, sin saber que era un ente de chakra.

El clon, apenas viera al Yotsuki salir de la muralla ardiente, si es que salia, echaria en carrera contra él para intentar acertarle un golpe con la espada. Durante toda esta escena, el verdadero Yanzo rodeó todo el campo de batalla posicionandose detrás del enemigo y empezó a preparar una tecnica. Apenas sintiera que su clon echaria a correr, este procederia a lanzar el arma de rayo en dirección a su clon. La lanza tendria la longitud de 2 metros, cosa que si acertaba, atravesaria tanto al soldado como a su propio clon si acertaba y estos estaban juntos. A través de las llamas podia ver, de manera borrosa, la silueta del guerrero, sin embargo, prefirio llevarse de su clon para lanzar el ataque, esperando que este realizara un ataque frontal al ver al otro Yanzo lanzarse en linea recta al Yotsuki.


off:
Inventario:
• Vendas
• Envases de alcohol (x4)
• Drogas Sanguineas (x5)
• Senbons (x10)
Stats:
• Ninjutsu = 6
• Taijutsu = 4
• Genjutsu = 1
• Velocidad = 3
• Resistencia = 3
• Fuerza = 4 + 2 = 6
• Puntos de Sangre = 7 - 2 = 5

Fuerza Titanica
Ninpō Ketsueki: Bushin no jutsu
Tecnicas:
Taitanikku-ryoku  (Fuerza titánica):
Se dice qué es una técnica creada por los médicos del país del fuego, aunque es algo que aún no ha sido comprobado. Se trata de una técnica que requiere de un excelente dominio de chakra. Existen historias de médicos bestialmente fuertes que eran capaces de levantar incluso barcos debido a esta técnica. Luego de concentrar chakra en cualquier parte de su cuerpo, la fuerza del ninja incrementa drásticamente.

Genin: El ninja es capaz de levantar rocas de metro y medio, romper fácilmente la madera, sus golpes además serán capaces de generar grietas en rocas, mas no romperlas, podrá amortiguar golpes y reducir el daño de técnicas del mismo rango.  Esta técnica aumentará 2 puntos la fuerza del usuario, durante dos turnos.
1/2

Chidori Eisō (千鸟鋭枪, Lanza del millar de pájaros):
[No progresiva | Ninjutsu]
Tras haber realizado el Chidori, y antes de utilizarlo, el usuario puede manipular éste para alargarlo en forma de lanza y blandirlo en contra de su oponente. Es una técnica sumamente útil, pues permite atravesar o cortar objetivos a distancia, sin embargo, al requerir primero el uso del Chidori, sólo puede utilizarse una vez al día siendo genin -o las que correspondan al Chidori dependiendo del rango del ninja-. El largo de lanza puede ser de un máximo de cinco metros y su ancho no puede variar, siendo el mismo de cinco centímetros.

✶Nombre: Ninpō Ketsueki: Bushin no jutsu (忍法血液: 分身の術, Arte Ninja Sangrante: Técnica de replicación).
☉Tipo: Ninjutsu.
☉Sellos: Sanguijuela, mosquito, sanguijuela.
☉Progreso: Progresiva de volumen.
☉Rango de alcance: Implicados para los clones.
☉Puntos de sangre: Dos (2).
☉Descripción: El usuario utiliza parte de su sangre para así crear clones sólidos que tardan ligeros segundos en formarse debido a que generan su propio flujo de sanguíneo. Son clones tangibles, capaces de hacer Ninpō Ketsueki del nivel del ejecutor (consumen el chakra y los puntos de sangre del usuario). Pueden dar uso de armas. Tienen que aparecer ante un rastro de sangre del usuario que les crea, es decir, ante un punto de sangrado o algún rastro por otra habilidad. Tienen una gran resistencia, similar a la de un clon Doton de dicho nivel, pero con la diferencia de que estos sangran al ser heridos, dejando un flujo de sangre que no puede ser detenido y que eventualmente los destruirá, dejando aquel rastro. Los stats de dicho clon dependen de los puntos de Ninjutsu del usuario.

Tecnicas 3/6

Yanzo Yūgure
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Re: —War Returns △

Mensaje por Jiran el Lun Mar 19, 2018 4:05 am


Bosque fronterizo con Hinoarashi

E
chado a un lado como un simple animal, un animal indefenso y sorprendido por alguien que utilizaba a la naturaleza como arma. ¿Cómo era posible? El ninja había manipulado al águila para que actuase en su nombre y le diera la oportunidad que, como irreal idea en la cabeza del confiado en sus propias potestades, podría haberle matado, aunque eso debatía en su mente encendido en la pura furia que provocaba la frustración cual chispa en hierba seca. Al golpear el suelo con su espalda, inició la recuperación de su respirar y la iniciativa de ponerse en pie, de matar al espadachín que atentó contra a Namizu, que lastimó su orgullo de feroz guerrero. Cada minuto tenía más razones para odiar a los ninjas. Tirado en el suelo, miró hacia los lados buscando a la figura de su protegida, mas las vegetación que poblaban el suelo actuaban como barrera tras sus ojos, excepto para el fuego que emanaba de donde estaba plantado el joven: poder, había poder en él, un hecho que era reiterado a pesar de su falta de carácter, alegrándose por no haberse equivocado en su pronóstico, en el hecho de estar rodeado de sujetos con habilidades fuera de su inquieta imaginación. Sus codos, luego sus antebrazos, ayudaron al tumbado a tratar de levantarse, teniendo mayor visión de lo que la ascua de forma larga y aguda pintaba en el ambiente. Pese a mostrarse ensimismado en la escena, la distorsión de las hojas sobre Jiran robaron su atención, el sonido del águila volvía a poblar los cielos como advertencia del siguiente asalto; el cazador esperaría, pues no estaba cazando a una rata, ni a una serpiente.

     
Al apartarse las hojas, al agudizarse su mirada, la mano recubierta en sangre endurecida agarró en pleno vuelo al ave, asió su pescuezo, apretó y estrelló todo su cuerpo contra el suelo. La rapaz se retorció por un momento, clavando limitadamente sus zarpas en el brazo de su captor, quien le estranguló y terminó por desnucar al echarla al otro lado, contra el tronco del árbol más cercano. Sin embargo, los ojos del salvaje nunca llegaron a ver el cuerpo del ave golpear la corteza, dado a que la luz que surgió de la explosión nubló sus ojos. Instintivamente, se dejó caer al suelo y su cuerpo, estremecido, se encogió a modo de protección; por un momento pensó, entre tanta luz, que sería engullido por la fuerza desatada; sus mejillas sintieron el calor, sus parpados cayeron y apretaron. Al aire calentado invadió la atmósfera que habitaban cercanamente, así como también el humo que empezó a alzarse, asimismo el fuego residual que se extendía por las, otrora verdosas, hojas boscosas.
     
Se puso de pie, con la ayuda de su guantelete, quien arrancó parte de su corteza en medio de su arranque de furia: ¿Acaso el niño le había matado? No podía ser. Apaciguado fue el sentimiento cuando echó un vistazo al cuerpo retorciéndose en quemaduras de dolor, eso le hizo apretar su mandíbula, como quien se prepara para propinarle una mordida como actitudes de un depredador. Colocó la mano desnuda sobre el hombro del multielemental, manchándolo de su sangre por las heridas que propinó la punta de la espada en su momento, motivo por el cual no existía guantelete en esa extremidad. Ignoró su búsqueda de refugio que sostenía con sus, inexpertos en batallas, ojos cristalizados; él no era el individuo más indicado para dar palmadas de aliento y fortalezas en miradas, pues su mano sólo le tocó para apartarlo de su presa, una preparada por su fuego.

     
Fuego purificador, fuego condenador. Los ámbares del moreno se posaron con posesividad en quien daba patadas y rodaba por la chamuscada alfombra herbácea. Sus dedos descubiertos buscaron el arma entre sus telas, la empuñaron con la fuerza necesaria para evitar que resbalase por lo que se avecinaba. Apreció el terror del desfigurado, pero no se alimentó de ello, no gozaba por su sufrimiento, sólo de su muerte. El puño enguantado en sangre se lanzó contra su cara, quebrando más de su rostro, sujetándolo del cuello para evitar que siguiese rodando desesperadamente. La seriedad de Jiran demostraba la tradicionalidad del acto, con movimientos seguros, un rito ceremonialmente siniestro, mas no sádico.

     
Clavicus Vile, ai sen yu swis em. Givnes. Yu azhasav —rogó severamente, sentenciando al hombre a una muerte con un objetivo superior a su entendimiento, o al menos así lo veía el salvaje, adorador de dioses de luz y oscuridad.

     
Tras su rezo a lo mórbido entre el panteón de sus creencias, hundió la hoja ninja entre las costillas del tocado por el fuego; el hierro hizo crujir los huesos, se manchó en la sangre que chispeó sobre el cuerpo de ambos. La hendidura sanguinolenta fue la entrada para la segunda estocada, esta vez, desgarrando el corazón que antes palpitaba con acelerado sufrimiento. Un último suspiro lleno de dolor. Dejó el arma clavada en él. Esa misma mano, sucia en sangre, dibujó con su índice y pulgar dos rayas sobre la frente del difunto y el verdugo: lo marcaba para siempre, enlazados en un eterno contrato de maldiciones por poder.
     
Luego de una media vuelta, se encaminó en busca de su protegida, la cual encontró tras pasar a un lado del jovencito, a quien no le dio la atención que buscaba, pero sí la que se necesitaba en ese momento. Arrancó varias plumas del águila muerta antes de ayudar a levantar a Namizu, dejando que su brazo rodease sobre sus hombros.

     
El chico te ha ayudado a matarlo. Dile algo —sentenció la mujer, con el carácter que le permitía el dolor aletargado de sus heridas. Estaba más descansada y tranquila. Estaba dispuesta a no ser una carga al avanzar ahora que el perseguidor había perecido.

     
Tú hacerlo bien —halagó rústicamente al de poderes llamativos, dándole un par de golpes de duro ánimo en su brazo, sin importar que le manchase. Cierta simpatía se paseaba por su voz: había permitido hacer su sacrificio—: Salir de aquí pronto. Yo querer que tú acompañar, tu poder ser útil.

     
Dicho aquello, sólo esperaba que reaccionara, que saliera del trance que poco entendía, dado a que el miedo por la muerte era un concepto totalmente desconocido para el tatuado. Inició el paso hacia el pueblo en llamas, sin saber qué le esperaban realmente, pese a ello, ningún temor albergaba el corazón del foráneo: había vendido las limitaciones de su humanidad, le había suplicado ayuda a un ente, el poder llegaría y se mantendría, al menos por una noche. Poder por sacrificio.


Pueblo abandonado – Vanguardia Hinoarashi


     
El fuego estaba de parte de los protectores del león, de quienes enfrentan a los ninjas del girasol a pesar de las precarias situaciones que recibieron a los luchadores. Era algo que no vio lo suficientemente rápido, aquel alborotador con sangre de los fuertes guerreros de los rayos; las flamas consiguieron nacer bajo sus pies, un hecho que no fue visto hasta que sintió dolor en su piel, un dolor que por simple reflejos sería acompañado con un torpe movimiento de pies que le ayudarían a salir del alcance de las ascuas en terreno enemigo: hizo todo lo que estuvo en sus potestades para apretar sus dientes y no dejar al aire un quejido, pues no quería darle ese tipo de gozo a quien le enfrentaba, quien le pagaría lo que estaba haciendo. La furia creció y se intensificó tan pronto estuvo a salvo de las llamas que danzaban frente a él, crepitando las oraciones que deseaban muerte, su muerte. Las quemaduras quedaron a segundo plano, pues no significaron algo de lo que debía preocuparse, al menos no por ahora, su avance no se vio mermado: al contrario, pareció recoger fuerzas del humo que emanaba de la creación flameante del ninja Hinoarashi. En el fondo, agradecía que se encontrase con un luchador que valía la pena derramar sangre, una sangre que se cobraría con la de sus amigos tras acabar con él.
     
Lo que vería el rubio sería a su enemigo salir de entre las llamas con dirección hacia un combate cerrado, como lo venía haciendo desproporcionalmente desde que sus miradas hicieron contacto, como chispas que iniciaron un incendio, un conflicto que sólo acabaría con la pérdida del otro. Sin embargo, ahora todo su cuerpo estaba envuelto de chispas, de una cubierta que relataba un mayor poder, una fortaleza que debían sortear; peligrosa apenas verla, pintando como idea alocada la suposición de tocarlo en ese estado. La especialidad del clan Yotsuki le abrazó.

     
Su avance no se detuvo ante la aparición de un nuevo individuo, quien ni siquiera tuvo el beneficio de ser medianamente detallado, pues al ser el único obstáculo entre él y el manipulador del fuego, sólo se necesitó una idea en su nombre:
     
¡Quítate de mi camino! —rugió el poderoso shinobi, impidiendo la más mínima reacción del clon frente a su prominente fuerza y su relevante velocidad.

     
Clavó su puño profundamente en el abdomen de la figura perteneciente al vampirezco ninja, de tal forma que su brazo pareció hundirse inclementemente en un gancho ascendente que, incluso, pudo levantarlo del suelo dada su potencia. Estómago, diafragma, costillas y demás, todo lo que estuviese en la trayectoria de su mano predicaba ser destruido. Tal acto lo hizo sin quitarle la mirada encima a su verdadero contrincante, a quien le debía una —enfermiza— atención. Siendo el puño izquierdo quien buscaba acabar con el —ahora descubierto por la manera en la que sangraba y su propia constitución— clon sanguíneo, el derecho se extendió cual golpe amagado mientras compartía una distancia no mayor de ocho metro con el soldado del león: de su puño emergió una esfera eléctrica que viajaría en línea recta; una centella que rezaba impactar contra su piel y quemarle como él lo hizo con sus piernas, incluso peor.


Pueblo abandonado – Tras el cuartel Hinoarashi


     
Lo que verían los protectores de Namizu sería la base improvisada de Hinoarashi desprovista de toda luz externa. Desde que la sensorial levantó la mirada a la estructura y visualizase la ausencia de vida exterior, el miedo enfrió su pecho y anudó su garganta; era una mala señal, una muy mala señal. El brazo que pasaba por encima de sus hombros, enganchó el cuello de Jiran en busca de una advertencia que no fuese sólo palabras. Con su peso le indicó, sin querer hacer mayores ruidos, que se echase a un lado y se escondiesen en las ruinas que adornaban el terreno trasero. Ella, echó otro vistazo, más detenido y menos alentador al confirmar sus duras sospechas:

     
Han tomado la base —informó, con el pesimismo apoderándose de sus palabras. Golpeó el suelo en donde se sentó, con impotencia—: Aún no han quemado el edificio, quizás quede alguien adent–

     
¡Intrusos! —interrumpió la voz de alarma de un centinela enemigo; los apuntó con una antorcha. Una fila de palos con fuego se encendieron a lo largo de la estructura, tanto del segundo como del primer piso: todos ellos eran soldados—. ¡Intrusos, intru–! —muerto por el hierro de Jiran, quien lanzó una hoja en su contra, rasgando la garganta.

     
¡Movernos de aquí! —solucionó por hacer saber su escueta idea mientras resaltaban sellos manuales.

     
Las cuerdas de arcos se tensaron al unísono luego de calentar las puntas de sus flechas con el fuego que alumbraba en las paredes del edificio. Pronto, una lluvia de hierro incandescente caería sobre sus cabezas si no hacían algo antes. Salían de una trampa para caer en otra. A Jiran no le gustaba sentirse acorralado.

Blood Warrior
▷ Nin: 10(-3)
▷ Tai: 7(+3)
▷ Gen: 1
▷ Vel: 6
▷ Res: 10
▷ Fue: 4
Datos:

Conteo de técnicas
7 de 8


Técnicas

Pasiva — Habilidad intrínseca del control de chackra de los especialistas de Ninjutsu médico (modificada): Puede infundir chackra en la sangre en pro de estimular las capacidades corporales más sutiles, como lo son la coordinación, equilibrio y procesos aeróbicos que influencian positivamente el incremento de la potencia muscular (fuerza) y del manejo corporal. Esto significa que puede sacrificar 3 puntos de Ninjutsu y depositarlos en Taijutsu o Fuerza. (-3 Nin » +3 Tai)

Jus Pauna «Sangre de Gorila»: Se trata de la exteriorización de la sangre en las extremidades del Natblida. Sangre oscura y espesa brota de sus poros, pudiendo recubrir sólo un par: manos, pies, antebrazos, e incluso, rodillas, piernas y codos. El líquido vital, al asentarse, adquiere rigidez, dureza, capaz de hacerle frente al hierro y al acero, ideal para combatir enemigos armados. Su estructura está especialmente cuidada para evitar entorpecer los movimientos de los ligamentos, pudiendo ser flexible en esas partes, como en las coyunturas de los nudillos.
Se requieren dos sellos manuales y su duración máxima es de tres turnos.
Se podrán realizar más de una vez al mismo tiempo si se quiere recubrir más pares, (pies y manos, por ejemplo), aunque no haya ningún tipo de ahorro de chackra. Este tipo de sangre no está especializada para tolerar exposiciones energéticas, por lo que se ciñe únicamente a ataques físicos además de evitar la realización de complicados sellos manuales y el porte o lanzamiento de armas (en caso de ser en las manos).
3 de 3

Jutsu oculto

Equipamiento
Kunais (6).

Natblida (H.Ú)

Misión:
Misión de rango C: War returns

Lugar de la misión: País del Fuego | Castillo de Soichiro | Frontera.
Tipo de misión: Misiones específicas del feudo de Hinoarashi.
Descripción de la misión: El Natblida no ha tenido la mejor de las suertes en su recorrido. Sujeto de experimentos y dador de tumbos en general, no es de extrañar que sus movimientos se hayan desencauzado en lo que a fronteras se refiere. Quizás es su propia sangre, que lo mueve para probarse a si misma, o quizás es la conspiración natural del universo. En cualquier caso, tras alguno de sus paseos, una familiar voz escondida por el arbusto que haya decidido que sea su cama esa noche sorprenderá al tribal. Namizu, le hermosa sensor del campamento que le encontró primero en las tierras del Fuego. Su ropa negruzca hecha trizas al igual que su piel, moratones y heridas sangrantes, además de la apreciable vista de los dedos anular y meñique izquierdos cercenados.

De acuerdo a sus palabras, la situación de su campamento ha ido de mal en peor, y en un intento de terminar con su mayor amenaza, la reforzada unidad de Kakkinoaru'en al mando del mismo hombre que le internó en el campamento de Hinoarashi para asesinarlos a todos incluyendo a la sensorial, terminaron por hundirse en una trampa, desenvocando en una lucha multitudinaria y que aún sigue. Desesperados, enviaron a la sensorial para buscar ayuda, y ha enviado a algunas personas que han accedido a ayudarla, aunque a muchos los han matado perseguidores de la sensora.

Ella ordena al tribal que se olvide de ella, y que corra a ayudar a su grupo, asentado en un pueblo abandonado de la frontera con el feudo enemigo, aún a sabiendas de que en su estado no será capaz de hacer nada en absoluto. Sus próximas palabras son tajantes, y sólo se las ha dicho al joven de piel tatuada; pues por lo que parece, Kakkinoaru'en se ha asentado en aquel pueblo a propósito para liberar a ciertos criminales que descansaban hasta el día de su muerte en celdas especiales que establecieron guardias de Hinoarashi, con la intención de reclutarlos como mercenarios en sus filas. La gran mayoría de estos criminales, pero, se han escapado de ambos feudos, quedando apenas unos cuantos en la lucha, sin ninguna relevancia dado que matan a ambos bandos por igual, pero son un número muy reducido.

Salva a Hinoarashi, y Namizu te pide, acaba con los criminales que veas.

Opcional. Salvar a Namizu de sus perseguidores implica llegar más tarde a las filas de Hinoarashi, que va perdiendo la batalla. De decidirse a ello, dará tiempo a que Kakkinoaru'en pida el refuerzo de algunos soldados de las cercanías. También es posible encontrarse con el hombre que reclutó a Jiran, acusándolo de traidor miserable delante de las gentes de Hinoarashi si esto ocurre. No necesariamente se debe luchar contra el perseguidor para salvar a Namizu.

Perseguidor de Namizu:

(5c4d3b) Dasoga Nemu. Sin clan. Elemento agua. Especialista de Kenjutsu, arte rápido, arte certero; armado con una katana y senbon, utiliza la espada con la derecha a una velocidad más que decente, y los senbon son lanzados con precisión milimétrica con la zurda, combinando ambos con habilidad.
Ninjutsu. 07.
Genjutsu. 05.
Taijutsu. 12. (10 + 2)
Fuerza. 09.
Velocidad. 12. (10 + 2)
Resistencia. 07.
Soldado destacado de Kakkinoaru'en:

(ad911f) Jijiken Hizenmaru. Clan Yotsuki. Elemento rayo. Especialista de taijutsu, Camino del Dios del rayo. Violento y algo descontrolado, pero considerado un muy capaz luchador físico. No trabaja en equipo, pero visiblemente no le hace falta.
Ninjutsu. 07.
Genjutsu. 02.
Taijutsu. 08.
Fuerza. 12. (10 + 2)
Velocidad. 11. (10 + 1)
Resistencia. 11. (10 + 1)
Posible refuerzo de Kakkinoaru'en:

(68adad) Minedake Minebami. Sin clan. Elemento fuego. Especialista de Genjutsu auditivo. Técnicas de rango Gennin, salvo por la invocación de demonios Doki, dado que es capaz de convocar a dos de ellos.
Ninjutsu. 11.
Genjutsu. 12.
Taijutsu. 07.
Fuerza. 10.
Velocidad. 10.
Resistencia. 10.
Demonios:

Recompensa de la misión: 1.200 Ryus + Reconocimiento para Hinoarashi (Generalizado y no muy llamativo; depende del desarrollo).
Extensión mínima de la misión: 100 lineas.

NPC and rules:
Rules & Stuff

Las acciones de la pelea entre Jiran, Jinan y el perseguidor suceden antes o poco antes de la llegada de Yanzo y Ryuichi a la batalla, mientras que la tercera parte del post es paralela a las demás acciones. El tiempo de diferencia transcurre mientras Namizu y compañía llegan luego de la muerte de Nemu.
Dado que para realizar el Chidori Eisō se debe realizar con anterioridad el Chidori (cosa que Yanzo no hizo), no lo tomé en cuenta en mi respuesta.
Cualquier duda o sugerencia, estoy a un MP de distancia. Recordad que esto es para divertirnos. :D

Dasoka Nemu
The silent eagle
Ninjutsu: 7.
Genjutsu: 5.
Taijutsu: 12. (10 + 2)
Velocidad: 12. (10 + 2)
Fuerza: 9.
Resistencia: 7.
Sin Clan — Kenjutsu — Suiton — Genin

Descripción: Empleador del Arte Rápido y el Arte Certero; armado con una katana y senbon, utiliza la espada con la derecha a una velocidad más que decente, y los senbon son lanzados con precisión milimétrica con la zurda, combinando ambos con habilidad. Se le conoce reservado, silencioso; tiene más conexión con su águila que con la sociedad en general. Tiende a trabajar solo por su poca comunicación, y debido a sus habilidades, sale valerse como explorador.

5c4d3b
Técnicas:


Estatus: Muerto.


Físico completo



Jijiken Hizenmaru
The thundering chaos
Ninjutsu: 7.
Genjutsu: 2.
Taijutsu: 8.
Velocidad: 11. (10 + 1)
Fuerza: 12. (10 + 2)
Resistencia: 11. (10 + 1)
Yotsuki — Taijutsu — Raiton — Genin

Descripción: Su disciplina de Taijutsu es el Camino del Dios del Rayo. Violento y algo descontrolado, pero considerado un muy capaz luchador físico. No trabaja en equipo, pero visiblemente no le hace falta.

ad911f
Técnicas:


Yoroi no Raiton: Daburu (Armadura de Rayo: Doble):
Esta es una armadura de rayo, por lo que está sujeta a las reglas anteriormente estipuladas. Sin la necesidad de sellos de manos, el usuario es capaz de formar una leve capa de electricidad que será visible como fugaces chispas que recorren el cuerpo del oponente. Esta capa de electricidad prácticamente imperceptible tiene la capacidad de extender el área de daño de los golpes del usuario, por lo tanto, produciendo cortes a una distancia considerable del usuario.
De esta forma, si el usuario lanza un golpe y el mismo falla, esta técnica ejercerá un corte igual al de un cuchillo en el oponente, obedeciendo las siguientes distancias:
Gennin: 60 centímetros.

Nintaijutsu: Meikakuna no Raito (Arte de lucha elemental: puñetazo de rayo):
Teniendo una armadura de rayo activada, el usuario acumula chakra del elemento raiton en su mano y sin la necesidad de sellos de manos, al lanzar un puñetazo, una esfera de electricidad saldrá de su mano, la cual al impactar contra el oponente, generará quemaduras y entumecerá los músculos del oponente, recudiendo su velocidad en 2 puntos durante 2 turnos. Sin embargo, si logra asestar el golpe con su puño y la descarga, entonces el oponente verá sus músculos entumecidos durante 3 turnos, reduciendo su velocidad 3 puntos. Además, las quemaduras serán mucho más graves.  

Sessaku no jutsu (Jutsu, corte):
Esta es una habilidad que no requiere sellos de manos. Esta es la primera etapa del nintaijutsu, y consiste en bañar de chakra los golpes del usuario, dándole así a estos una capacidad de emitir chakra y por lo tanto, dándole a los mismos una capacidad de corte inmensa.
Se podrá utilizar en combinación con técnicas de Taijutsu (de la lista de especialidad) y de golpes normales. No es necesario tener una armadura de rayo activada para ejecutar esta técnica, sin embargo, la misma se beneficia con la técnica Yoroi no Raiton: Daburu.
La capacidad de corte depende del ninja:
Gennin: Puede cortar la piel y realizar cortes pocos profundos.

Físico completo



AC5E90 – Namizu



97AC81 – Líder Hinoarashi



7AA3C1 – Líder Kakkinoaru'en




Jiran
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Re: —War Returns △

Mensaje por Bokushi Jinan el Vie Mar 30, 2018 6:49 pm






War returns
and victims within it


El tiempo se volvió máximo. Cada unidad de su medida equivalía a infinito. La cuarta dimensión se convirtió en todas las demás. Dentro de aquellas nombras, el chico de los ojos cambiantes carecía de cualquier capacidad para comprender qué era lo que le rodeaba. Su cuerpo regaló de inmediato todo su empeño en capturar aquella escena, como si funcionase al contrario que el resto frente a los momentos traumáticos. La luz ineficaz de la luna se volvió un foco, el viento sin ulular una banda de fondo, sus ropas cuchillas, el sudor frío carámbanos. Frente al almacén de energía natural se hallaba aquella víctima del infortunio aún retorciéndose. Para su estado, Jinan aún no habría descubierto que seguía con vida. Únicamente estaba recibiendo aquel mar de datos. La hecha de naturaleza miraba desde la espalda del mocoso, sin saber si tendría fuerzas para ver su rostro. Uno que ella conocía. No existe palabra para describirlo. No era tristeza, ni impotencia, ni vergüenza ya. Había evolucionado a algo demasiado puramente humano. Lágrimas, labios temblorosos, respiración agitada, ojos entrecerrados y arrugados por la tensión que impedía a los párpados cerrarse. Un estado inalcanzable, y tan frágil que el solo toque del tribal fue capaz de romperlo y liberar al cautivo en si mismo. No era ningún apoyo, el castaño tampoco quiso que lo fuera. Sus pies rebotaron torpes siguiendo el movimiento elegido por la mano del más forzudo hacia la izquierda, sin perder detalle frente a él. Jinan se había mantenido de pie inexplicablemente, puesto que su cuerpo le era ajeno. Podía escuchar hasta las pisadas de los últimos exhalos del ave muerta metros allá, podía contar las gotas de sudor en su frente y espalda. Pero no lograba encontrar el latido de su corazón, no estaba sintiendo el fuerte dolor de pecho al respirar de tan agitada forma. Sus ojos, demasiado tiempo abiertos, no picaban. Sólo un contacto tan rudo y despreocupado pudo devolver a la realidad, en el peor momento posible. Ella no se preguntó si debería impedir aquella visión. Sabía que era una experiencia horrible, y sabía que pertenecía a la libertad. ¿Y acaso no buscaba eso Jinan? ¿La libertad?

A continuación, la peor tortura de los inseguros: la confirmación de sus errores. Posiblemente aquel que blandía sangre sólida no tenía ningún reparo en sus tradiciones, pero tras él se situaba un joven cuya aventura discutía precisamente eso. Sus raíces y orígenes se discutían con lo que se dijo que buscaba, pero no dejaba de ser joven, inexperto, adolescente e indeciso. Sus caprichos y decisiones variaban tanto como lo hacían las hojas al caer. Sí, libertad. La había perseguido sin saber dónde encontrarla, y ahora estaba apunto de abatirle como un relámpago directo. El conjunto del sanguinario mencionando quién sabría qué con su cántico no empeoraba la escena. Era otro sonido el que corrompía cada trazo inocente del chico. El metal restallando contra los huesos y la carne. Y una voz que no era la de su eterna compañera; era su voz, su pensamiento por primera vez. Está muerto, y lo has matado tú. El declive consecuente fue inevitable, tanto que el tribal pudo moverse con libertad mientras el joven se desmoronaba por dentro. ¿Acaso aquel hombre no era libre de vivir? ¿No lo eran todos? Cuestiones demasiado grandes, para las que sus padres y su pueblo, para las que su clan no estaba preparado. ¿Qué tipo de héroe iba a ser un asesino? ¿Qué tipo de libertad arrebataría la vida de otro? La balanza sin equilibrio de Jinan se detuvo por primera vez desde su consciencia, pero no por un balance exacto. Sino porque los dos pesos que aguantaba se esfumaron de golpe, dejando tras ellos un vacío inexplicable. Él, que siempre tuvo sus dos opciones, acababa de incinerarlas a la vez junto a un hombre.

Otra vez, su regreso a la realidad fue el roce masculino de Jiran. El más joven aún no se había percatado de la sangre que cubría su hombro, y era mejor así. Sus ojos enrojecidos se alzaron buscando a los ámbares. Había sido el perpetrador de la muerte, pero cuando habló, resultó se lo único capaz de impedir a Jinan sucumbir a una oscuridad aún mayor. Empezaba a notar el picor de sus palmadas, a fin de cuentas era un hombre a su lado, y tenía una considerable fuerza en comparación a su piel, únicamente atacada por arañazos y caídas. Aún con la poca luz, había destellos en las lágrimas de Jinan. No arcoiris, sino transparentes como esculturas de cristal. Como aquella lanza de fuego. Como las alas de viento. — ¿Bien?... — articuló sobre la saliva acumulada de no tragar. Al lado del muchacho de piel exótica se encontraba la luminosa forma femenina del rayo. Le miraba con una expresión nueva. Seria, conmovida, dolida, alterada, preocupada, triste. — ... ¿hice bien? — La mujer esperó unos segundos largos en contestar, algo que hizo dándole la espalda y mirando al cielo. Su cuerpo brillaba, aunque el foráneo no parecía capaz de ver ni el más mínimo atisbo de luz. — Has hecho lo que has querido, ¿no? — Inmediatamente después, se convirtió en un rayo, un trueno que en vez de bajar, ascendió hasta el cielo. Ella siempre en contra de toda corriente. El castaño finalmente tuvo algo de control sobre su cuerpo, que usó para suspirar aún en agitación  bajar la mirada. Él... no quiso matarlo. — Te.. te acompañaré. — confirmó finalmente. No habría una sola palabra durante su viaje pos su parte. Yo no quería matarlo.

||||||||||||||||||||||||||

Se oían los restos de la batalla demasiado a lo lejos para la escucha humana. El natural sólo era consciente gracias al entorno. Tal como el animal que representaba su cola, las aves y algunos roedores habían abandonado por completo la circundancia. El más joven no lo comentó, no quiso hablar de algo relacionado con lo que acababa de ocurrir, y dejaba que el aire sólo lo llenasen los adultos. Él no entendía de bases ni feudos, no creció consciente de un mundo dividido, sólo arrasado por algo que todos esperaban, él iba a solucionar. No fue hasta el petardeó de un grito en el tímpano que pudo reaccionar. Fuego a manos de un desafortunado. Para la suerte de Jinan, se fijó como el fuego invadía la mansión enemiga y como algunas de las figuras se comenzaban a precipitar en contra del fuego, incendiándose en pequeños triángulos; lo suficiente para ignorar otra muerte, posiblemente por parte de su subconsciente. En un instante, la pequeña figura, que había viajado tras la pareja, se había colocado a sólo un metro de ellos dos, con las manos alzadas en la dirección en que iban a caer las flechas. — ¿A dónde vamos, señorita? — se apresuró a preguntar justo cuando se escuchaba un crujido inusual en el aire. De repente, podrían ver como los cortos brazos eran substituidos por formaciones de una roca especial, marrón, limpia de superficie, con una construcción parecida a la de la lanza. y con detalles sobre  los nudillos de lo que parecía oro. Cada una era de dos metros de largo y ancho, suficiente para crear una muralla móvil sobre la cual, ninguno de los proyectiles alcanzó al trío intruso. — No quiero que mueran... — susurró. Era difícil ver cómo su cola de lobo se había vuelto marrón, como el degradado de sus ojos se igualaba sólidamente. — ... no morirán por mi culpa. — concluyó. Por nada más que la luna, los ojos irritados volvían a desprender visibles gotas centelleantes de blanco. Roto o no, aquél era un sentimiento suyo, y que era libre de sentir.





Ninjutsu
07 / 10

Genjutsu
01 / 07


Taijutsu
04 / 07

Fuerza
01 / 10


Velocidad
04 / 10

Resistencia
03 / 10


Techniques — G.02 —


Doton: Bïto enchō (extensión del golpe de tierra)
Esta técnica añade la propiedad de dureza característica de la tierra al chakra del ejecutor, creando alrededor de sus puños una capa de chakra (como unos guantes) de unas dimensiones gigantescas. La dureza de estos guantes tendrá una relación directa con el nivel de ninjutsu del usuario y la fuerza y probabilidad de impactar con ellos corresponderán al taijutsu y la fuerza. Este chakra tiene la propiedad de dureza por lo que permite el choque de los puños con armas de filo, no obstante, cualquier ninjutsu será capaz de atravesarlos sin ningún problema, dañando directamente al usuario. Permite luchar contra shinobis con dominio del kenjutsu, así como bloquear ataques a distancia con kunais y otros proyectiles semejantes. Este estado puede durar varios turnos, y permite el uso de taijutsus y ninjutsus Doton. Cualquier ninjutsu atravesará sin dificultad alguna los “guantes de chakra” por lo que usarlos como técnica defensiva no tiene sentido. Un golpe con esta técnica será como un golpe con los puños desnudos si el ejecutor tiene poco nivel de ninjutsu. Una gran limitación para usuarios que no tengan el elemento Doton como especialidad primaria dado que tendrán que limitarse a golpear, sin poder hacer combinaciones con el ninjutsu. La duración de la técnica es de 3 turnos. Si se cambia de elemento sin emplear el "Riaru Nijigan", esta técnica se cancelará. Si se mantiene la técnica, aunque no consuma chakra de nuevo, ocupará una de las 3 posibles técnicas a emplear por turno lo que reduce infinitamente las cantidades de combos debido al inconveniente del doujutsu.
Aspecto de los guantes:

Inventory


Bokushi Jinan
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Re: —War Returns △

Mensaje por Ryuichi el Vie Abr 13, 2018 2:58 am


La rápida reacción del rubio soldado de Hinoarashi había acertado con mucho más éxito de lo que él había imaginado. Por una pequeña brecha de tiempo había tenido la estúpida idea de que había terminado con su enemigo. La poca experiencia en combate se hacía presente a cada segundo, y esa misma marcaba una brecha entre el Yotsuki y el creador de combustiones. A pesar de todo, la guerra seguía desarrollándose al redor de aquellos y producto de la misma un sujeto inesperado aparecía. Yanzo, el pálido hombre con quien tenía una extraña relación apareció en apoyo de Ryuichi -Parece que apareciste hombre bestia. - nunca mostraría la alegría que le generaba el tener un apoyo ante un rival tan poderoso. Desde el primer momento sabía que no podría solo con aquel sujeto.

El hedor a sangre, aunque acostumbrado, aun le molestaba. Disfrutaba de la guerra como muy pocos. Amaba el combate. En el momento en que el portador del rayo salió de entre las llamas lo entendió"Para ser el mejor, hay que ganarle a los mejores " se repetía mientras una pequeña sonrisa se esbozaba en su rostro. No podía evitarlo, quería luchar. El calor corría por sus venas, estaba listo para ver morir a su enemigo.

De entre las llamas apareció el joven de cabellos negros. Un manto eléctrico lo acompañaba "¿Qué es eso?" analizaba la situación. Rápidamente noto que su enemigo se movía incluso más rápido que antes. Sentía como cada uno de sus bellos se erizaban, eso era lo que quería, combatir contra aquellos que lo podrían poner en situaciones de jaque. El primero en sentir la arremetida rival, fue el clon de sangre. La fuerza del golpe fue tal que incluso el rubio se mostró sorprendido ante eso "Un solo golpe de esos podría romper cada uno de mis huesos. Un combate cuerpo a cuerpo sería imposible" aquello le molestaba, su habilidad única se basaba en el combate cercano. Aun así, podría adaptarse para un combate a lejano alcance, era eso o recibir uno de aquellos ponentes golpes.

Al creador de llamas no le importaba en lo más mínimo la situación de su compañero. No sabía que se tratase de un clon, la intención de su ataque era llevarse todo puesto. Desde el momento en que se había alejado del Yotsuki, había preparado aquel ataque. En sus manos una lanza había aparecido, una con un aspecto anaranjado y un metro quince de largo. Una lanza producto del mismísimo fuego. Daria algunos pasos a la derecha, buscando ángulo –siempre manteniendo la misma distancia-  en el momento que creyó oportuno, la lanzo con todas sus fuerzas a la rodilla de la pierna que anteriormente había sido víctima de aquel muro de calor. Ni bien la primera se liberó de su mano, otra se creó en su mano izquierda. Aprovechando el intervalo de tiempo que las separaba, lanzo la segunda a la posición que el rival hubiese tomado para esquivar la segunda. No esperaba vencerlo con aquello, pero su ataque seguía destinado a sus pies, tenía que entorpecer la velocidad de sus movimientos. "De que sirve una gran fuerza si no tienes la velocidad para dar el golpe."
Off:

Armas:

Kunais x 8
Hilos de alambre
Tecnicas:

04/07

Bakugou (爆轟)

Liberando su chakra atreves de las palmas, el usuario realiza combustiones en sus propios manos siendo capaz de crear pequeñas llamaradas, la cuales serán útiles en combate. Tras un largo entrenamiento Oikawa las ha desarrollado como una parte más de su cuerpo, como una extensión de sí mismo. Estas combustiones, que no superan el doble del tamaño de su palma, pero tienen una gran potencia, le permiten cambiar sus movimientos de manera rápida, tanto en el aire como en los suelos pero tienen una limitación, a diferencia de una explosión que generara la energía necesaria para mover su cuerpo en un instante, las combustiones tardaran un pequeño tiempo en poder acumular semejante energía.
El verdadero fin de esta habilidad es a la hora del combate a corto alcance. En el momento en que hace contacto con el cuerpo del enemigo o cercano a este libera la explosión. Estos contactos deben realizarse con las palmas de las manos.

Gennin: El usuario es capaz de crear combustiones en sus manos únicamente, las mismas tienen el tamaño de la palma de su mano y el daño que realizan es similar a la de un sello explosivo, siendo un poco más potente el segundo. Generar el impulso necesario para poder mover su cuerpo es de alrededor de tres segundos, el intentar mover objetos mas grande, obviamente le llevaría mas tiempo.
A medida que avance agregare los otros rangos.

Aclaración: La técnica tendrá un limite de turnos para estar activas, la mitad de la resistencia del usuario sera la cantidad de turnos que se podrá mantener activa la técnica.
Restan de Bakugou: 3 turnos

Nombre de la Técnica: ヘパスタスの槍 - spear of hephaestus
Rango: Gennin
Tipo: Ninjutsu
Sellos: (Tigre – Perro - Buey)
Descripción:  El usuario comienza creando combustiones en su palma, una gran cadena de las mismas, al mismo tiempo que comienza a darle forma de una lanza la cual no podrá superar el metro de largo y quince centímetros de largo. La misma tendrá el filo de un kunai y podrá ser lanzada en un radio de 10 metros, superado los 10 metros se desvanecerá. En el caso de que impacte contra una superficie solida producirá un pequeño fogonazo, algo menor al de una de las balas del katon endan.

Aclaración:
- Bakugou debe estar activado.
- No podrá crear más de dos por turnos y un total de diez por combate.

Stats:

• Ninjutsu 5
• Taijutsu 3
• Genjutsu 1
• Velocidad 3
• Resistencia 6
• Fuerza 2
Aspecto:

Ryuichi
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Re: —War Returns △

Mensaje por Yanzo Yūgure el Miér Mayo 02, 2018 1:23 am




Una decepción llenó el rostro del Yūgure al ver que su ataque sorpresa había fallado. Su lanza no dio en el blanco y su clon fue destruido antes de que pudiera hacer algo. El médico estaba paralizado al ver la muerte de su yo sanguíneo, pues, pensando en todo su arsenal de técnicas, no se le ocurría nada que pudiera ser efectivo contra aquel sujeto. “Mis capacidades están muy limitadas contra este sujeto. Debo idear algún plan con lo que tengo a mi disposición.”. Pensando más allá de las técnicas el vampiro vio su inventario: senbons, frascos sanguíneos, alcohol y vendas. “Algo puedo inventarme con esto.”. Miró al Yotsuki, miro las llamas  y pensó, “El alcohol…”.

El Yūgure comenzó a manipular todo el chakra de su cuerpo, buscando primero sacrificar la potencia de sus técnicas a cambio de aumentarse la fuerza. Luego reactivó nuevamente la Fuerza Titánica y por último, procedió a liberar su sello de chakra. Su cuerpo se llenó de líneas de tonalidades verdosas y sus capacidades físicas aumentaron enormemente. ¿Por qué llevo su fuerza a cantidades brutalmente mayores si solo iba a usar alcohol? Pues para tener suficiente potencia de tiro para que llegue a su destino lo suficientemente rápido para que no lo evadieran y que el pote se rompiera al impactar con el cuerpo de su rival.

Tomó dos frascos de alcohol de los cuatro que tenía y corrió a toda velocidad hacia el Yotsuki , aprovechando que este estaba distraído con las lanzas de Ryuiichi. Cuando vio la primera lanza venir, este puso suma atención adonde se dirigiría su rival, pues era claro que esquivaría el ataque. Tras ver adonde iría, este, con toda su fuerza, lanzaría el primer frasco de alcohol a la espalda del sujeto, de manera que este se rompiera al impactar y las chispas de su armadura de rayo encendieran el líquido causando que el sujeto se incendiara. Seguramente se vería distraído por las llamas y esto ayudaría a que la segunda lanza de Ryuiichi acertara. Luego, con la misma fuerza y precisión lanzó el segundo frasco de alcohol al sujeto, en las piernas, de modo que no pudiese correr más. Por último, procedería a acabar con el sujeto golpeándolo en la espalda, o en el pecho, si este se volteaba, aunque su puño se viera afectado por el fuego y las chispas del Yotsuki. Queria asegurarse de que no volviera a ponerse de pie.



off:
Inventario:
• Vendas
• Envases de alcohol (x2)
• Drogas Sanguineas (x5)
• Senbons (x10)
Stats:
• Ninjutsu = 6 - 3 = 3
• Taijutsu = 4
• Genjutsu = 1
• Velocidad = 3 + 3 = 6
• Resistencia = 3 + 3 = 6
• Fuerza = 4 + 3 + 3 + 2 = 12
• Puntos de Sangre = 7 - 2 = 5

Liberación de fuerza
Pasiva médica
Fuerza titánica
Ninpō Ketsueki: Bushin no jutsu
Tecnicas:
Ninjutsu Médico (医療忍術, Iryō Ninjutsu; "Técnicas Médicas Ninja")
Los usuarios de esta especialidad (todos, sin importar si fue primearía o secundaria) podrán sacrificar puntos de ninjutsu para aumentar su fuerza o su velocidad. Es decir, podrán acumular chakra en sus piernas y, reduciendo su ninjutsu hasta 3 puntos, podrán subir su velocidad hasta 3 puntos. También podrán hacerlo para subir su fuerza. Esta es una habilidad intrínseca del control de chakra de los especialistas de ninjutsu médico, por lo que no contará como una técnica.

Taitanikku-ryoku  (Fuerza titánica):
Se dice qué es una técnica creada por los médicos del país del fuego, aunque es algo que aún no ha sido comprobado. Se trata de una técnica que requiere de un excelente dominio de chakra. Existen historias de médicos bestialmente fuertes que eran capaces de levantar incluso barcos debido a esta técnica. Luego de concentrar chakra en cualquier parte de su cuerpo, la fuerza del ninja incrementa drásticamente.
Genin: El ninja es capaz de levantar rocas de metro y medio, romper fácilmente la madera, sus golpes además serán capaces de generar grietas en rocas, mas no romperlas, podrá amortiguar golpes y reducir el daño de técnicas del mismo rango.  Esta técnica aumentará 2 puntos la fuerza del usuario, durante dos turnos.
2/2

Rirīsu-ryoku (Liberación de fuerza)
Esta es la primera liberación del Shīrusutoa. Esta consiste en que luego de un sello de manos, el sello de la piel del usuario se expande como este lo decida, y un chakra verdoso comience a rodearlo. Este chakra será el que se liberará de la reserva, y por lo tanto, aumentará la fuerza, velocidad y resistencia del usuario en 3 puntos durante 5 turnos. Una vez los turnos pasen, el usuario sentirá un extremo cansancio debido a la sobrecarga de chakra y perderá 2 puntos en velocidad, resistencia y fuerza.
5/5

Tecnicas 1/6

Yanzo Yūgure
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Re: —War Returns △

Mensaje por Jiran el Sáb Mayo 05, 2018 12:42 am


Pueblo abandonado – Tras el cuartel Hinoarashi


B
arrera ante la lluvia incandescente, ante la tentativa de muerte que silbaba en el cielo. Cada vez que esos dos se unían en un objetivo, quedaba más claro la superioridad que se tenían las habilidades del multicolor y el sanguíneo contra otros tipos de ofensivas; Jiran, quien no era muy dado a las interpretaciones humanas, podía percibir la frustración de los arqueros al ver cómo su andanada inicial, cargada de fuego, esperanzas y bravura, significaba nada más que razones que los echarían del lado de los vivos hacia los muertos, acompañando el historial de muertes que contenían esas tierras: no son más que comida para gusanos. La seguridad del salvaje se alzaba con cuanta dureza representaba la piedra lisa que actuaba como muralla elemental, así como también el furor que vigorizaba su centro de chackra y la constante corriente de su sangre violenta. La última mencionada volvía a hacer acto de aparición, una parte inquieta de su cuerpo que no sabía el significado de serenidad, sólo la deuda que se describe en uno de los tantos tatuajes que pueblan la piel morena y curtida del púber. Sonreía, porque tenía fe en el resultado del enfrentamiento; sonreía, porque en su concepción religiosa tenía el amparo de entidades desligados de ese plano mundano.
     
La técnica anteriormente preparada se dio a ver como un revestimiento sobre los pies desnudos del Natblida, una constitución tan dura como el de sus extintos guantes. ¿Para qué proteger sus pies? La naturaleza había creado a un arma cuando dejó el desarrollo de esa mutación en el cuerpo de ese joven, cada parte de él podía ser utilizada para matar y, hasta ahora, había seguido el sendero que se le designó. ¿Cómo se impedía seguir los impulsos de su propio cuerpo? No sabía cómo rechazar la sensación de la sangre fluir y endurecerse sobre su piel, del chackra brillar a través de esas líneas irregulares a modo de venas sobre el material, dotándolo de una sensación de invencibilidad.

     
Muerte no tomarnos. No hoy —afirmó fervientemente al momento que dio un vistazo a ambos, una cálida mirada a Namizu y una exigencia de firmeza para el menor.

     
Sus manos fueron armadas con cuatro hojas, dos en cada mano, al momento que la lluvia se posó sobre ellos. Las pequeñas ascuas ardieron en la tierra hasta desaparecer, mientras que las impactadas sobre la piedra del multielemental rebotaban y caían sin orden alguno a la diestra e izquierda por igual. La pequeña pausa que utilizaban para tomar las flechas, encenderlas y tensar el hilo del arco para lanzarlas, fue utilizada para la contraofensiva del salvaje, que salió por el lado derecho de la cobertura —frente al edificio—; una rápida observación recibió la señalación del fuego utilizado por cada uno de los arqueros. Recargaron, apuntaron, y Jiran no se inmutaba, sólo hacía rozar el metal entre sus manos con impaciencia, esperando que la imprudente táctica volviese a darse, pues a pesar que antes no había funcionado, eso no significaba que pararían, al menos no hasta que Jiran los obligase.
     
Las flechas ese lanzaron y llenaron de pequeños faros la cúspide del cielo, así se podía percibir reflejados sobre los espejos ámbares que estaban hechos sus ojos, llenos de una fuerte y mística convicción. Los metales rozaron por última vez y la sincronía caracterizó la sucesión de los actos que protagonizó: Alzó sus manos al nivel de su cara, dejó caer las kunais y, antes que llegaran al nivel de su pecho y las flechas tocasen el escudo pétreo, sus palmas se unieron en un único aplauso, uno que dio el final de su poco acertada ofensiva y el inicio de la superioridad en cuanto a poder se refiere.

     
Las saetas ardieron con mayor intensidad al mismo tiempo que sus direcciones cambiaban radicalmente y apuntaban peligrosamente hacia el origen de su trayectoria, de igual forma, las kunais salieron disparadas contra los arqueros que tocaban planta baja; el polvo impidió una apreciación de lo que pronto les golpearía y del individuo que se preparaba para acabar, definitivamente, con los sobrevivientes de su primer movimiento. Se armó rápidamente con las últimas dos kunais que poseía bajo su tela, luego y sin esperar que se disipase la cortina de polvo y hojas secas, colocó su diestra sobre la formación rocosa del de irises coloridas, con el fin de impulsarse y montarse sobre esta misma estructura, utilizándola como plataforma que dio inicio a su primer salto.
     
Los cuatro arqueros que pisaban tierra se vieron impactados por los hierros ninjas, unos heridos gravemente, y otros irremediablemente muertos; los que compartían mayor altura recibieron la lluvia ferroígnea que ellos mismos provocaron, causando estragos en sus cuerpos, lo suficiente para dejar descompuesta la formación de ataque y quedar a merced del salvaje, quien había utilizado una de las columnas perteneciente a las ruinas para aterrizar en la zona de la planta alta. Como un felino de garras afiladas, se afincó sobre el primer desgraciado, un terror que presenció la segunda víctima; y así la tercera, cuarta y quinta, que caían de su altura tras tajos y tajos. En pocos instantes, la fila superior había sido aniquilada.

     
Chico, sé dónde hay otra entrada; si el edificio está completamente tomado, aunque Jiran entre por la puerta trasera, no será suficiente —indicó al momento que agarraba un palo lo suficientemente fuerte como para aguantar su peso y lo utilizaba de apoyo—. Debemos apoyarlo desde dentro —su determinación le negaba adoptar la inutilidad. Rápidamente señaló el sitio en cuestión.

     
Las manos del foráneo se agarraron de las barandillas que dividían la pasarela del edificio que utilizaron los arqueros y la caída de un par de metros, consecuentemente, se columpió y dio con ambos pies contra la cara de un sobreviviente del primer asalto que intentaba levantarse con una kunai enterrada en el brazo. Cayó sobre él y manchó su cara con su sangre. Posterior al asesinato de tales defensores, se alejó tres metros de la entrada —siendo una puerta doble—, lanzó una de sus armas en el medio, se aventó en carrera y pateó brutalmente el pomo de tal hierro. La madera quebró y las puertas se abrieron con un estruendo. El tatuado se aventuró a la oscuridad que albergaba el edificio; confiado, empuñando la última arma de su propiedad y bañado en sangre de sus enemigos.



     
Mientras Jiran desaparecía en el interior del cuartel invadido, Namizu emprendió como guía entre los escombros de edificaciones colindantes. Con el paso que podía dar con un palo haciendo de muleta, se apresuró hasta llegar a una zona enmarcada en piedra, al lateral de la base Hinoarashi: unas escaleras del mismo material daban la entrada a unas rejas de metales oxidados, al fondo se podían definir unas pequeñas antorchas que iluminaban un pasillo estrecho que podía ser lugar para dos personas en fila, uno largo que no permitía la apreciación del fondo.

     
Derriba la reja. Esto lleva al sótano del lugar, en donde tenemos las celdas. Debes darte prisa —ordenó la herida, echando su vista de barrida en la retaguardia.

     
Desde luego que la reja no daría problemas para las manos rocosas del adolescente, dado a que un golpe debería bastar para doblarla y otro para echarla abajo, sin embargo, hacerlo con tanta rudeza daría como lugar la alerta de los centinelas de la zona. Dichos centinelas están divididos en parejas, todos menos los que patrullan la zona ahora pisada están atendiendo la intrusión del moreno; entonces, si Jinan derriba de manera brusca atraería la atención de tal pareja de lanceros más otra con espadas como armas que están vigilando las celdas. Ambas parejas podrían emboscar a Namizu y al multielemental en el estrecho pasillo en el peor de los casos. Ellos no tenían motivos para dejar sobrevivientes y menos en pleno ataque del cuartel conquistado.

Vanguardia Hinoarashi


     
Fuerza imparable y defensa inexpugnable. Eso dictaban las palabras de su ego y los actos de quienes osaban atacarle reafirmaban ese hecho, burlando cada uno de los intentos de acabar con aquella pelea; pero el perteneciente al clan de brutal fuerza creía firmemente que todo finalizaría con la muerte de quienes se atreven a oponerse a su superioridad. Su estúpido orgullo sería la tierra que le tragaría tras su muerte, pues ni siquiera un entierro digno daría descanso a su soberbia alma. Su cuerpo sucio con la sangre enemiga, producto de la potente explosión que provocó su puñetazo en el clon, se infló en presuntuoso valor, luciendo su porte ante el rubio, como para que quedase claro qué iba a pasar, hiciera lo que hiciera. Seguía ignorando la presencia de otro ninja, siendo un cabeza dura dentro de la furia, del dolor y el anhelo mortífero. En su carrera, recortando los ocho metros separadores, sólo observó lo que pretendía hacer y, pese a ser una amenazadora lanza, sabía que tenía las potestades suficientes para esquivarla; y así lo hizo, la primera lanza ni siquiera rozó su pierna, un movimiento preciso que apenas le hizo cambiar de posición. Ryuichi no debía apuntar de más, no, Hizenmaru esperaba minar lo último de su esperanza recibiendo ese golpe directamente. Su locura sólo sirvió para sellar su destino.

     
El confiado de sí mismo sufrió por el rompimiento de su porte ante el impacto de un frasco que se fragmentó violentamente tras su espalda. Las llamas engulleron su ropa, su cabello y su piel, cegado momentáneamente por el dolor y la sorpresa, la lanza impactó limpiamente contra su pecho, sacándolo de balance; sus piernas buscaron soportar todo su peso, lográndolo, sólo para ser blanco de un segundo impacto y tras éste, el golpe que lo lanzaría de bruces al suelo. Su boca se destrozaría al caer, creando un mareo que le llevase en la desesperación. Aunque la potencia del ninja vampirezco se incrementase, apenas superaba —por muy poco— la resistencia del Yotsuki, a pesar que éste estuviera encendido en llamas, no significó motivo para caer inconsciente. El chico, gruñendo de sufrimiento, intentaría recuperar su compostura: su fortaleza, su enloquecida convicción, le haría ponerse de pie. Su brazo izquierdo relampagueó, hasta formar una lanza constituida por electrizante luz. Ahora, levantado, con una técnica de alargado rayo, intentaría llevarse a alguno de los dos a la muerte. El insensato sólo tendría fuerza unos pocos minutos para mantenerse en su posición, pero su voluntad permitió que barriera abiertamente hacia adelante con el arma energética de cinco metros de longitud. Su objetivo: darle a ambos si era posible antes de su caída, de espaldas a la tierra sangrienta.

Blood Warrior
▷ Nin: 10(-3)
▷ Tai: 7(+3)
▷ Gen: 1
▷ Vel: 6
▷ Res: 10
▷ Fue: 4
Datos:

Conteo de técnicas
5 de 8


Técnicas

Pasiva — Habilidad intrínseca del control de chackra de los especialistas de Ninjutsu médico (modificada): Puede infundir chackra en la sangre en pro de estimular las capacidades corporales más sutiles, como lo son la coordinación, equilibrio y procesos aeróbicos que influencian positivamente el incremento de la potencia muscular (fuerza) y del manejo corporal. Esto significa que puede sacrificar 3 puntos de Ninjutsu y depositarlos en Taijutsu o Fuerza. (-3 Nin » +3 Tai)

Jutsu revelado – Jus Pauna «Sangre de Gorila»: Se trata de la exteriorización de la sangre en las extremidades del Natblida. Sangre oscura y espesa brota de sus poros, pudiendo recubrir sólo un par: manos, pies, antebrazos, e incluso, rodillas, piernas y codos. El líquido vital, al asentarse, adquiere rigidez, dureza, capaz de hacerle frente al hierro y al acero, ideal para combatir enemigos armados. Su estructura está especialmente cuidada para evitar entorpecer los movimientos de los ligamentos, pudiendo ser flexible en esas partes, como en las coyunturas de los nudillos.
Se requieren dos sellos manuales y su duración máxima es de tres turnos.
Se podrán realizar más de una vez al mismo tiempo si se quiere recubrir más pares, (pies y manos, por ejemplo), aunque no haya ningún tipo de ahorro de chackra. Este tipo de sangre no está especializada para tolerar exposiciones energéticas, por lo que se ciñe únicamente a ataques físicos además de evitar la realización de complicados sellos manuales y el porte o lanzamiento de armas (en caso de ser en las manos).
1 de 3

Elemento Viento: Violenta Palma de Viento (風遁・烈風掌, Fūton: Reppūshō): Es una técnica en la cual el usuario choca sus manos para lograr comprimir el viento en una dirección y se transforme en una ráfaga de gran alcance. Si esta técnica es aplicada de manera solitaria es capaz de noquear o lastimar al adversario. sin embargo, consigue potencia al combinar la ráfaga con determinados proyectiles como shuriken y kunai con el objetivo de que obtengan impulso y sean impactados con facilidad, también puede repeler armas arrojadizas para regresarlas con el doble de poder a su respectivo lanzador.

Equipamiento
Kunais (1).

Natblida (H.Ú)

Misión:
Misión de rango C: War returns

Lugar de la misión: País del Fuego | Castillo de Soichiro | Frontera.
Tipo de misión: Misiones específicas del feudo de Hinoarashi.
Descripción de la misión: El Natblida no ha tenido la mejor de las suertes en su recorrido. Sujeto de experimentos y dador de tumbos en general, no es de extrañar que sus movimientos se hayan desencauzado en lo que a fronteras se refiere. Quizás es su propia sangre, que lo mueve para probarse a si misma, o quizás es la conspiración natural del universo. En cualquier caso, tras alguno de sus paseos, una familiar voz escondida por el arbusto que haya decidido que sea su cama esa noche sorprenderá al tribal. Namizu, le hermosa sensor del campamento que le encontró primero en las tierras del Fuego. Su ropa negruzca hecha trizas al igual que su piel, moratones y heridas sangrantes, además de la apreciable vista de los dedos anular y meñique izquierdos cercenados.

De acuerdo a sus palabras, la situación de su campamento ha ido de mal en peor, y en un intento de terminar con su mayor amenaza, la reforzada unidad de Kakkinoaru'en al mando del mismo hombre que le internó en el campamento de Hinoarashi para asesinarlos a todos incluyendo a la sensorial, terminaron por hundirse en una trampa, desenvocando en una lucha multitudinaria y que aún sigue. Desesperados, enviaron a la sensorial para buscar ayuda, y ha enviado a algunas personas que han accedido a ayudarla, aunque a muchos los han matado perseguidores de la sensora.

Ella ordena al tribal que se olvide de ella, y que corra a ayudar a su grupo, asentado en un pueblo abandonado de la frontera con el feudo enemigo, aún a sabiendas de que en su estado no será capaz de hacer nada en absoluto. Sus próximas palabras son tajantes, y sólo se las ha dicho al joven de piel tatuada; pues por lo que parece, Kakkinoaru'en se ha asentado en aquel pueblo a propósito para liberar a ciertos criminales que descansaban hasta el día de su muerte en celdas especiales que establecieron guardias de Hinoarashi, con la intención de reclutarlos como mercenarios en sus filas. La gran mayoría de estos criminales, pero, se han escapado de ambos feudos, quedando apenas unos cuantos en la lucha, sin ninguna relevancia dado que matan a ambos bandos por igual, pero son un número muy reducido.

Salva a Hinoarashi, y Namizu te pide, acaba con los criminales que veas.

Opcional. Salvar a Namizu de sus perseguidores implica llegar más tarde a las filas de Hinoarashi, que va perdiendo la batalla. De decidirse a ello, dará tiempo a que Kakkinoaru'en pida el refuerzo de algunos soldados de las cercanías. También es posible encontrarse con el hombre que reclutó a Jiran, acusándolo de traidor miserable delante de las gentes de Hinoarashi si esto ocurre. No necesariamente se debe luchar contra el perseguidor para salvar a Namizu.

Perseguidor de Namizu:

(5c4d3b) Dasoga Nemu. Sin clan. Elemento agua. Especialista de Kenjutsu, arte rápido, arte certero; armado con una katana y senbon, utiliza la espada con la derecha a una velocidad más que decente, y los senbon son lanzados con precisión milimétrica con la zurda, combinando ambos con habilidad.
Ninjutsu. 07.
Genjutsu. 05.
Taijutsu. 12. (10 + 2)
Fuerza. 09.
Velocidad. 12. (10 + 2)
Resistencia. 07.
Soldado destacado de Kakkinoaru'en:

(ad911f) Jijiken Hizenmaru. Clan Yotsuki. Elemento rayo. Especialista de taijutsu, Camino del Dios del rayo. Violento y algo descontrolado, pero considerado un muy capaz luchador físico. No trabaja en equipo, pero visiblemente no le hace falta.
Ninjutsu. 07.
Genjutsu. 02.
Taijutsu. 08.
Fuerza. 12. (10 + 2)
Velocidad. 11. (10 + 1)
Resistencia. 11. (10 + 1)
Posible refuerzo de Kakkinoaru'en:

(68adad) Minedake Minebami. Sin clan. Elemento fuego. Especialista de Genjutsu auditivo. Técnicas de rango Gennin, salvo por la invocación de demonios Doki, dado que es capaz de convocar a dos de ellos.
Ninjutsu. 11.
Genjutsu. 12.
Taijutsu. 07.
Fuerza. 10.
Velocidad. 10.
Resistencia. 10.
Demonios:

Recompensa de la misión: 1.200 Ryus + Reconocimiento para Hinoarashi (Generalizado y no muy llamativo; depende del desarrollo).
Extensión mínima de la misión: 100 lineas.

NPC and rules:
Rules & Stuff

Cualquier duda o sugerencia, estoy a un MP de distancia. Recordad que esto es para divertirnos. :D

Jijiken Hizenmaru
The thundering chaos
Ninjutsu: 7.
Genjutsu: 2.
Taijutsu: 8.
Velocidad: 11. (10 + 1)
Fuerza: 12. (10 + 2)
Resistencia: 11. (10 + 1)
Yotsuki — Taijutsu — Raiton — Genin

Descripción: Su disciplina de Taijutsu es el Camino del Dios del Rayo. Violento y algo descontrolado, pero considerado un muy capaz luchador físico. No trabaja en equipo, pero visiblemente no le hace falta.

ad911f
Técnicas:


Yoroi no Raiton: Daburu (Armadura de Rayo: Doble):
Esta es una armadura de rayo, por lo que está sujeta a las reglas anteriormente estipuladas. Sin la necesidad de sellos de manos, el usuario es capaz de formar una leve capa de electricidad que será visible como fugaces chispas que recorren el cuerpo del oponente. Esta capa de electricidad prácticamente imperceptible tiene la capacidad de extender el área de daño de los golpes del usuario, por lo tanto, produciendo cortes a una distancia considerable del usuario.
De esta forma, si el usuario lanza un golpe y el mismo falla, esta técnica ejercerá un corte igual al de un cuchillo en el oponente, obedeciendo las siguientes distancias:
Gennin: 60 centímetros.

Chidori Eisō (千鸟鋭枪, Lanza del millar de pájaros):
Tras haber realizado el Chidori, y antes de utilizarlo, el usuario puede manipular éste para alargarlo en forma de lanza y blandirlo en contra de su oponente. Es una técnica sumamente útil, pues permite atravesar o cortar objetivos a distancia, sin embargo, al requerir primero el uso del Chidori, sólo puede utilizarse una vez al día siendo genin -o las que correspondan al Chidori dependiendo del rango del ninja-. El largo de lanza puede ser de un máximo de cinco metros y su ancho no puede variar, siendo el mismo de cinco centímetros.  


Físico completo



AC5E90 – Namizu



97AC81 – Líder Hinoarashi



7AA3C1 – Líder Kakkinoaru'en




Jiran
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Re: —War Returns △

Mensaje por Bokushi Jinan el Dom Mayo 13, 2018 6:07 pm






War returns
and victims within it


La adrenalina administrada a aquel cuerpo no era suficiente para mantener completamente intacta la psique del menor. Jinan no había sufrido grandes heridas, su organismo no se veía obligado a lanzar aquella sustancia de guerreros. Sin embargo, algo de otro plano ocurría en el joven, y aquella luz invisible a sus espaldas lo sabía, su tenue luz. Era negación, poseído por un instinto humano y fundamental de supervivencia, la realidad del chico se estaba dedicando a distorsionar pasivamente la realidad hasta el borde del peligro. Esa fue la razón para ver volar la cuchillas y flechas a manos del salvaje, y al retirar la muralla, contemplar la agonía de los que no tuvieron la suerte de caer en el primer asalto, y ver a personas inconscientes. Víctimas de un piadoso golpe en vez de cadáveres se reflejaban en las perlas rocosas mientras su movimiento era peor pero coordinado con el del salvaje a las órdenes de Namizu. — Llé-lléveme allí, señorita. Yo ayudaré a Jiran-san. — Una convicción ficticia mientras corrían al ritmo de la coja, el camino se alargó hasta la entrada con rejas. El interior era peligroso, pero el segundo hijo del clan había sucumbido a aquel estado de obediencia a sus aliados. Su mente necesitaba no decidir con tal de protegerse futilmente. Eso era lo correcto. — Apártese. — advirtió al dar unos pocos pasos atrás en las escaleras. Cuando se dispuso, su cuerpo se lanzó hacia delante en una carrera tremebunda que le alzó en vuelo. Su diestra gigantesca se cerraba en un puño, que como un cañón, impactó sonoramente por el peso, perdiendo su forma recta la puerta. Al paso de apenas un segundo, la siniestra había asiado los barrotes y echado a un lado de un fuerte tirón antes de meterse con Namizu a la espalda. Los guardias habían sido alertados, el eco de sus pasos era entonado por las paredes de roca. El pasillo, además, era de dos angostos metros de ancho y cuatro de altura, los guantes de piedra no tenían espacio suficiente para maniobrarse bien.

Namizu a la espalda, incapaz de hacer más, decidió que su única oportunidad era la de monitorear el chackra, permaneciendo al lado del chiquillo hasta que la guardia arremetiese en contra de ellos: ahora estaban en su terreno a fin de cuentas. — Escúchame bien, hay dos personas que aparecerán en la esquina a cinco metros de nosotros, y otros dos están en camino. Yo no puedo luchar, así que deber acabar con ellos. — Aquella palabra se transformó en otra menos asesina a oídos del menor. Para cuando uno de los lanceros apareció en la escena, podría ver como una enorme roca se dirigía hacia él. En realidad, las dos manos gigantes habían entrelazado los dedos , ocupando gran parte del pasillo de manera que el desafortunado no pudo esquivar, pero sí dar un pequeño golpe a su compañero de arma, evitando que este se viera incluido en el ataque. La mole de roca lo estrelló contra el muro, y por fortuna, los músculos adolescentes aún eran incapaces de asesinar a alguien así, pero el daño en el pecho fue suficiente para vulnerar la respiración y romper varias costillas, dejándolo en un estado de inconsciencia. Namizu permanecía alejada, en la entrada, mientras el compañero reaccionaba rápido, y su arma se movía como una serpiente petrificada en el momento de morder, yendo directamente a ensartar los brazos del joven.

Para el no guerrero, lo reflejos no llegaron a dar la información suficiente, y solo fue causa del impredecible movimiento por su impacto que la lanza solo alcanzara a formar un corte superficial sobre los bíceps. Como única respuesta, e mocoso alzó su pierna izquierda, al lado de donde provenía el ataque, dejando ir la lanza hacia arriba por poco, pues el adulto era más diestro y fuerte que él. El joven rechinó sus dientes mientras separaba las manos de la pared y el primer lancero, mirando a todas partes rápidamente. Con tal de marcar distancia, dio un potente giro, usando la garra como amenaza, pero el lancero supo esquivar hábilmente y no tuvo represalias, al contrario de la pared, donde los afilados dedos de roca formaron escasas grietas. "Vete al infierno mocoso." recitó aquel hombre para cuando el movimiento de su lanza se hizo inevitable. Una vuelta para equilibrarla dejó la punta en dirección al brazo izquierdo, atrapado por la inercia de su propio peso, y un simple movimiento dirigió esta hacia su objetivo. La vista tenebrosa de un arma acercándose, ambientada por las antorchas y una claustrofobia irreal produjeron pronto el pavor en Jinan, quien no tuvo tiempo de buscar salidas. Sus brazos, sus piernas, su cuerpo entero dejó de pertenecerle por un segundo. Fue la misma sensación de hacía un momento, con aquella lanza de llamas en la mano; pero distinta. Sintió el acero escurrirse por la carne de su tríceps izquierdo. La dureza de toda la musculatura derecha para tirar del brazo rocoso, formulando un puño, sus ojos introduciéndose en la ilusión una vez más. ¿Qué hacía? Un puñetazo de la tremenda masa aplastó al hombre contra el muro lateral, produciendo un daño más severo que el de su compañero. Tosió y estornudó sangre antes de caer inconsciente, cosa que el puberto no sabía interpretar, pues una costilla rota logró rasgar un pulmón en esa ocasión. A doce metros, la pareja con espadas podía ver lo ocurrido, y escuchar el sonido de la lanza metálica caer sobre la dura roca del suelo. Jinan había perdido gran movilidad del brazo izquierdo, y ahora no había factor sorpresa. Namizu, pero, era la única que se preguntaba si realmente podría hacer algo aquel chico. Él, en cambio... — Yo... ¡protegeré a mis amigos! — ... aún no había recobrado el conocimiento.





Ninjutsu
07 / 10

Genjutsu
01 / 07


Taijutsu
04 / 07

Fuerza
01 / 10


Velocidad
04 / 10

Resistencia
03 / 10


Techniques — G.02 —


Doton: Bïto enchō (extensión del golpe de tierra)
Esta técnica añade la propiedad de dureza característica de la tierra al chakra del ejecutor, creando alrededor de sus puños una capa de chakra (como unos guantes) de unas dimensiones gigantescas. La dureza de estos guantes tendrá una relación directa con el nivel de ninjutsu del usuario y la fuerza y probabilidad de impactar con ellos corresponderán al taijutsu y la fuerza. Este chakra tiene la propiedad de dureza por lo que permite el choque de los puños con armas de filo, no obstante, cualquier ninjutsu será capaz de atravesarlos sin ningún problema, dañando directamente al usuario. Permite luchar contra shinobis con dominio del kenjutsu, así como bloquear ataques a distancia con kunais y otros proyectiles semejantes. Este estado puede durar varios turnos, y permite el uso de taijutsus y ninjutsus Doton. Cualquier ninjutsu atravesará sin dificultad alguna los “guantes de chakra” por lo que usarlos como técnica defensiva no tiene sentido. Un golpe con esta técnica será como un golpe con los puños desnudos si el ejecutor tiene poco nivel de ninjutsu. Una gran limitación para usuarios que no tengan el elemento Doton como especialidad primaria dado que tendrán que limitarse a golpear, sin poder hacer combinaciones con el ninjutsu. La duración de la técnica es de 3 turnos. Si se cambia de elemento sin emplear el "Riaru Nijigan", esta técnica se cancelará. Si se mantiene la técnica, aunque no consuma chakra de nuevo, ocupará una de las 3 posibles técnicas a emplear por turno lo que reduce infinitamente las cantidades de combos debido al inconveniente del doujutsu.
Aspecto de los guantes:

Inventory


Bokushi Jinan
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Re: —War Returns △

Mensaje por Yanzo Yūgure el Vie Jun 08, 2018 8:54 pm




La expresión depresiva y desinteresada de Yanzo se transformó en una de ligera sorpresa al ver que aquel sujeto, aun envuelto en llamas, seguía intentando luchar. Estaba claro que si se iba a morir iba a llevarse a sus contrincantes consigo. Al ver la técnica que empezó a preparar el sujeto, el pelinegro se exaltó, pues era una técnica que él conocía y sabia lo peligrosa que podía ser si impactaba.

Aprovechando la corta distancia entre él y el Yotsuki, antes de que este culminara la preparación de su técnica, el vampiro cerró distancias con él para luego, aprovechando la fuerza que había adquirido previamente, dar el golpe más duro que pudo a la boca del estomago de aquel sujeto. Su propósito era simplemente detener el ataque, pues ya era cuestión de tiempo para que su rival muriera. El impacto, si acertaba, dejaría al sujeto sin aire por medio segundo, forzandolo a tomar un respiro e interrumpiendo la ofensiva, o en otro caso, haciendo que apunte a otro lado al lanzarla. Obviamente el Yūgure no saldría indemne de este ataque pues, para dar el golpe tuvo que insertar su brazo en el infierno que vivía aquel sujeto, causando que su piel desde el puño hasta el codo sufrieran quemaduras de primer grado. Pero esto no le preocupaba, ya que él mismo podía resolver ese problema.

Una vez culminado el movimiento y que el Yotsuki terminara de morir, Yanzo lo miraría con pena y diciéndole: "La ira descontrolada solo lleva a situaciones perjudiciales para la persona. En tu caso, esa ira te llevo a la muerte.". Sus palabras sonaron vacías, como si no le doliera la muerte de aquel sujeto. No tenia ningún afecto por ese chico, pero tampoco le gustaba ser la parca que se encargara de llevarse la vida de otra persona.

Regresó adonde Ryuichi y le dijo: "Disculpa haberte dejado luchar solo todo ese tiempo. Espero que estés bien.". Miro en dirección a la linea frontal de Hinoarashi donde había dejado a los soldados luchando y siguió: "Regresemos. El soldado más fuerte de los enemigos ha caído, es momento de iniciar la avanzada. Esta pelea esta ganada.". Sin esperar al rubio, Yanzo corrió hasta la vanguardia para avisarle la situación a los soldados. Ese era trabajo del chico de las explosiones, pero el vampiro creía que mientras antes terminaran eso mucho mejor. Aun con su cuerpo potenciado por chakra, estaba cansado, no podía seguir luchando en ese estado. Esperaría que en su jornada de regreso no apareciera otro enemigo de tal magnitud.


off:
Inventario:
• Vendas
• Envases de alcohol (x2)
• Drogas Sanguineas (x5)
• Senbons (x10)
Stats:
• Ninjutsu = 6 - 3 = 3
• Taijutsu = 4
• Genjutsu = 1
• Velocidad = 3 + 3 = 6
• Resistencia = 3 + 3 = 6
• Fuerza = 4 + 3 + 3 + 2 = 12
• Puntos de Sangre = 7 - 2 = 5

Liberación de fuerza
Pasiva médica
Fuerza titánica
Ninpō Ketsueki: Bushin no jutsu
Tecnicas:
Ninjutsu Médico (医療忍術, Iryō Ninjutsu; "Técnicas Médicas Ninja")
Los usuarios de esta especialidad (todos, sin importar si fue primearía o secundaria) podrán sacrificar puntos de ninjutsu para aumentar su fuerza o su velocidad. Es decir, podrán acumular chakra en sus piernas y, reduciendo su ninjutsu hasta 3 puntos, podrán subir su velocidad hasta 3 puntos. También podrán hacerlo para subir su fuerza. Esta es una habilidad intrínseca del control de chakra de los especialistas de ninjutsu médico, por lo que no contará como una técnica.

Taitanikku-ryoku  (Fuerza titánica):
Se dice qué es una técnica creada por los médicos del país del fuego, aunque es algo que aún no ha sido comprobado. Se trata de una técnica que requiere de un excelente dominio de chakra. Existen historias de médicos bestialmente fuertes que eran capaces de levantar incluso barcos debido a esta técnica. Luego de concentrar chakra en cualquier parte de su cuerpo, la fuerza del ninja incrementa drásticamente.
Genin: El ninja es capaz de levantar rocas de metro y medio, romper fácilmente la madera, sus golpes además serán capaces de generar grietas en rocas, mas no romperlas, podrá amortiguar golpes y reducir el daño de técnicas del mismo rango.  Esta técnica aumentará 2 puntos la fuerza del usuario, durante dos turnos.
2/2

Rirīsu-ryoku (Liberación de fuerza)
Esta es la primera liberación del Shīrusutoa. Esta consiste en que luego de un sello de manos, el sello de la piel del usuario se expande como este lo decida, y un chakra verdoso comience a rodearlo. Este chakra será el que se liberará de la reserva, y por lo tanto, aumentará la fuerza, velocidad y resistencia del usuario en 3 puntos durante 5 turnos. Una vez los turnos pasen, el usuario sentirá un extremo cansancio debido a la sobrecarga de chakra y perderá 2 puntos en velocidad, resistencia y fuerza.
5/5

Tecnicas 1/6

Yanzo Yūgure
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Re: —War Returns △

Mensaje por Jiran el Dom Jun 10, 2018 2:46 am


Interior del cuartel Hinoarashi

S
ala de oscuridad, de desasosiego. Las carentes antorchas parecían no iluminar lo necesario para hacerle frente a las tinieblas que albergaban la habitación amplia que tenía al frente. Un cuarto común, conector entre todos los demás recintos que forman parte de la planta baja, así como también la escalera hacia la planta superior y hacia el sótano, donde se ubicaban las celdas de reclusión. La pesadez invadió su cuerpo, un extraño calor se adhería sobre su piel morena, una tensión que volvió rígido su paso hasta casi detenerlo; individuos dentro de las sombras, detrás de las gruesas columnas pedregosas, donde la luz no se atreve tocar. Era acechado, una sensación que se repetía, incrementando cada vez la irritación que formaba sobre su mente. La pantera, el depredador, decidió mantener su posición en el medio de la sala, arriesgándose a ser atacado desde todos los puntos pero con la esperanza que, una vez se mostrasen, pudiera darles muerte súbitamente.



     
Los ataques nunca llegaron en su espera. En su lugar, una agresiva melodía preludia una catastrófica escena para la sólida ignorancia del foráneo; el eco, cual rebote en las paredes entre madera y piedra, regalaba un efecto fantasioso, tanto que no podía determinar el origen de los sonidos. Una composición estridente, filosa per sé, brusca entre nota y nota, asalta sus oídos sin ningún tipo de misericordia, tocando la cúspide de la escala musical, una música incomprendida e innatural para su cultura. No entendía, no podía entenderlo, pero su cuerpo parecía sí hacerlo. Su pulso se aceleraba, al igual que la necesidad intranquila de encontrar tal manantial de rauda melodía. Sus ojos, enloquecidos, sólo veían sombras, incluso más que antes, a pesar que se tratara de una idea inconcebible: su realidad había cambiado al compás, a un airoso compás. Se aferró en lo único que realmente confiaba, el hierro empuñado. Respiró profundamente, sin saber que ni en sus propios sentidos estaba la verdad.
     
Fue tarde su reaccionar, un corte sobre su pectoral izquierdo lanzó al aire un hilo de sangre. Su impresión ni siquiera le dejó quejarse: no había escuchado nada más que la canción; ni sus pasos, ni el sonido del arma; peor aún, no le había visto, seguía sin verle a pesar de haber sido herido por la espada del enemigo. Empezó a dar vueltas, cuadrándose defensivamente ante posibles ofensivas. ¿Cómo podía defenderse de atacantes invisibles e insonoros? ¿Cómo si atacaban de todos los flancos? Las respuestas a esas preguntas no llegaban, ni su rugido de dolor podía ser escuchado por sus propios oídos. Las heridas, una tras otra, marcaban en rojo su cuerpo; la sangre chispeaba al suelo mientras Jiran daba cortes inútiles al aire, sólo su sangre manchaba la piedra del suelo. Sus piernas captaron interés por los agresores, atacándolas, haciendo que el asilvestrado cayese de rodillas, tan impotente como furioso, sufriendo por las ataduras de su propia mente, de su propia ignorancia.

     
Allayafat... nakho. Nakho! —los iracundos gritos parecían suplicas vestidas de agresividad, como un animal acorralado que sigue mostrando los colmillos.

     
Sus palabras caían en oídos sordos, si es que la melodía permitía que llegase a cualquiera de los oídos allí presentes. Su garganta dolía, siendo víctima de un nudo creada por el miedo y la furia; sus rodillas, piernas y brazos temblaban, tanto que su arma fue soltada y el tintineo del metal callado terminantemente. Clavando su visión en el piso sanguinolento, desesperadamente rebuscaba paz; tapaba sus oídos, con tanta fuerza que parecía querer ser hundidas sus palmas en el interior de su cabeza. Un grito, ininterrumpido por un par de segundos, rasgaba sus pliegues vocales, no obstante, el dolor se negaba como una posible solución ante su inmersión en la tortura musical.
     
Sus párpados cayeron con fuerza al sentir un puño en su mandíbula. Sus dientes lastimaron su labio inferior, incluso pensó por un momento que saltaría uno de los primeros; escupió a un lado su propia sangre, recuperándose del golpe pero sin levantar rodilla del suelo, sonriéndole a su atacante con los dientes ensangrentados. La melodía había cesado, los dioses no le habían abandonado, el sacrificio sería reclamado.

     
Basta de gritar, niño —ordenó con desdén. Su caballera rubia aclaró su memoria. La sonrisa se endureció—. No sé qué me hizo pensar que eras fuerte. Eres igual que los demás basuras de Hinoarashi —agregó, realizando un ademán que provocaría el rodeo de Jiran por cuatro de sus hombres. El joven seguía sin inmutarse.

     
¿Chica de allá jugar con mente? —cuestionó a la par que apuntaba, con sus labios, a la fémina en el fondo derecho del líder Kakkinoaru’en. Sostenía un extraño instrumento. Su mirada regresó al hombre, desafiante.

     
¿Para qué quieres saberlo? No saldrás vivo —sentenció altivo, sus palabras fueron orden para sus soldados, quienes se prepararon para la ejecución.

     
Cerró sus ojos, pronunció en susurro inentendibles palabras para los presentes como conclusión a lo que comenzó. La petición, el sacrificio, llegó en forma de una membrana blanquecina que recubrió su morena piel. Para Jiran, un demonio le había poseído, se representaba con dos cuernos y una cola, vestido como la luna misma, con el poder de la vida y la muerte. Antes que el líder enemigo pudiese darle la espalda, estacas escarbaron en el interior de los cuerpos que osaban amenazarle con sus armas; los órganos tiernos quedaron destrozados, dejándolos fuera de combate. Fugazmente, de un salto se levantó y de una patada derribó al rubio, hundiendo su armadura, partiendo costillas en el proceso que apuñalarían sus pulmones e iniciarían el ahogamiento en su propia sangre. Ahora de pie, la creación de los Daedra tomaba una tétrica forma. Pese a su aspecto, la mujer del violín no dudó en actuar, desatando una de sus mejores tonadas, una de sus mejores ofensivas.



     
Atónitos los espadachines que guardaban la entrada al sótano cavernoso, el final del estrecho pasillo. En sus mentes se repetían que no estaban preparados para aguantar un asalto similar al que estaba en curso en medio del pasaje y, en realidad, no lo estaban; el miedo subió por ambas piernas al ver los cuerpos aparentemente muertos por obra de los invasores, y es que, a pesar de ser un jovencito de precoz valentía, el sólo hecho de ser un individuo manipulador de la energía temida por los normales, le convertía en una amenaza que a efectos prácticos aseguraba la muerte. Respiraron profundamente, aferrándose a sus armas. Uno de ellos detalló e identificó el rostro de la víctima última de los puños pétreos, la muerte de un amigo provocó un paso atrás, con la disposición en la batalla más minada que antes.

     
Ha... Ha matado a Takao —afirmó en medio de su tartamudeo. Se intentó escudar con el cuerpo de su compañero, quien sí estaba más convencido en luchar.

     
Le mataré... —agregó áspero el otro, con rencor—. Te mataré, mocoso. ¿Me oyes? ¡Te mataré! —gritó, y su voz enardecida hizo eco en el túnel.

     
La llama de la valentía poseyó al espadachín adelantado, quien se lanzó en busca de su venganza, una venganza ante la amistad caída, como deber de compatriota. Corrió al sonido de un grito, preparando su katana desde su lateral inferior izquierdo, a dos manos, para dar un tajo que ascendía diagonalmente hasta su lateral superior derecho, uno que buscaba abarcar la máxima superficie, un silbido que rezaba por hacer el mayor daño. Seguidamente, si es que podía, daría una serie de cortes centrados principalmente contra el torso superior y la garganta; carecía de fuerza, iracundo no medía sus capacidades, como si gritase para que le diesen muerte. Al contrario que su compañero, el otro siguió dando pasos atrás hasta que unas cadenas envolvieron su cuello y presionaron hasta destrozar su tráquea, quedando de él un endeble cadáver que cayó frente a su asesino. El líder Hinoarashi hacía aparición, apoderándose de la katana del perecido, apoyaría al menor de ser necesario, aunque tan pronto la pelea acabase se acercaría apresurado hacia Namizu, auxiliándola de inmediato. Su serenidad, su temple de líder, no se veía vulnerada, a pesar de estar herido de un brazo.

     
Namizu, sabía que regresarías —su seriedad se vio ofuscada temporalmente por su alivio. Echó un vistazo a Jinan antes de cruzar el pasillo—: Buen trabajo, chico. Debemos liberar a los soldados, hay más en la segunda planta. Date prisa.

     
El sótano, tras el desemboque del túnel, estaba compuesto por un par de lámparas de aceite que insuficientemente iluminaban desde el techo, celdas con barrotes delgados y una pared que a la mitad de su altura sostenía una fila de enganches para cadenas. El líder Hinoarashi había escapado de una de ellas, por ello su brazo estaba herido, con sangre recorriendo toda su longitud. Tras arrebatarle las llaves al cadáver más cercano, daría abertura a cada una de las celdas, dejando salir a los soldados del león. Uno a uno, se reincorporaba con su líder, formando un conjunto de diez hombres, sin contar al líder, Namizu y Jinan. Un estruendo originado de la planta baja del edificio evitaría que el líder tomase la escalera, su rostro de preocupación se afloró.

     
Si destruyen el edificio, los soldados morirán —auguró, dándole motivo a sus hombres para salir al rescate, mas su superior lo evitó—: Ustedes, salgan por el túnel. Apoyen a los soldados restantes del exterior. Aseguren el pueblo. Eliminen a los malnacidos que han hecho esto.
     
Que alguien ayude a Namizu —indicó demandante a unos soldados en específicos, con un uniforme distintivo. Posiblemente médicos—. Chico, espero que aguanten esas manos de piedra, las necesitaremos si todo va como imagino —sus pies predicaron el ascenso por las escaleras y sus manos la abertura de la puerta entre la planta baja y el sótano.

     
Ten cuidado —agregó la mujer, con la firme mirada depositando algo de su propia confianza.

Exterior del cuartel Hinoarashi


     
Muerte al eufórico, muerte a la violencia misma. La terrible en impacto mano del vampirezco provocó que los vestigios de su aliento huyeran irremediablemente de su cuerpo, provocando en el Yotsuki la pérdida de su último sustento al escupir una bocanada de sangre sobre su adversario, ahora la vida estaba escapando por su boca. La mano autora de la energía apenas destelló un par de veces ante la imposibilidad de mantener el equilibrio necesario para la manipulación del rayo, ahogándose en su propio origen. Así, bajo un quejido ronco, el joven de trueno cayó de espalda al suelo mientras no quedaba más que una mirada vacía, cuyos irises se refugiaban dentro de las cuencas oculares, dejando no más que blanco vacío. El cuerpo ardía inmóvil, y por primera vez, a Hizenmaru no le importaba lo que dijeran.



     
El destino derrumbaría los pensamientos inocentes de aquellos que pensaban en la lucha como la dada entre los ninjas y los soldados rasos en el frente, pues éste mismo les demostraría que la verdadera batalla debía ganarse al derrotar a dos increíbles colosos transportados desde la fantasía hasta el lúgubre pueblo adornado por la sangre y el fuego al ritmo de la violencia. Los estruendosos sonidos de pesados escombros partirse y golpear el suelo serían el foco donde todas las atenciones medianamente sensatas estarían puestas, las invocaciones por medio de una profanadora melodía tenían formas de una mujer y un hombre, que no tenía más humanidad que sus figuras antropomórficas; demonios, demonios armados con un látigo y una lanza respectivamente, enmascarados y alzados tres metros de altura. Ellos buscaban muerte, más de la que yacía tendida en el suelo del maldito pueblo.
     
El demonio de la lanza se mantenía ofuscado en un único objetivo, lanzando rápidos ataques al interior del edificio, dentro de la planta baja específicamente. Las nubes de polvo abundaban, tanto que quienes estarían dentro de la edificación o alrededor de ésta, sufrirían efectos por inhalarlo o por el contacto ocular.

     
En el exterior, la demonio con el látigo evitaría ataques frontales, barriendo la tierra con sus estrepitosos ataques, golpeando a los soldados de espalda desprevenida y a quienes no se apartaban de su camino. La mujer con el demoniaco instrumento invocador se desplazaba por el tejado izquierdo al cuartel en plena demolición. Una apariencia inocente, mas su música y energía daba vida a las atrocidades cuyas voces no eran escuchadas.

Blood Warrior
▷ Nin: 10(-3)(+2)
▷ Tai: 7(+3)
▷ Gen: 1
▷ Vel: 6
▷ Res: 10
▷ Fue: 4
Datos:

Conteo de técnicas
3 de 8


Técnicas

Pasiva — Habilidad intrínseca del control de chackra de los especialistas de Ninjutsu médico (modificada): Puede infundir chackra en la sangre en pro de estimular las capacidades corporales más sutiles, como lo son la coordinación, equilibrio y procesos aeróbicos que influencian positivamente el incremento de la potencia muscular (fuerza) y del manejo corporal. Esto significa que puede sacrificar 3 puntos de Ninjutsu y depositarlos en Taijutsu o Fuerza. (-3 Nin » +3 Tai)

Jus Pauna «Sangre de Gorila»: Se trata de la exteriorización de la sangre en las extremidades del Natblida. Sangre oscura y espesa brota de sus poros, pudiendo recubrir sólo un par: manos, pies, antebrazos, e incluso, rodillas, piernas y codos. El líquido vital, al asentarse, adquiere rigidez, dureza, capaz de hacerle frente al hierro y al acero, ideal para combatir enemigos armados. Su estructura está especialmente cuidada para evitar entorpecer los movimientos de los ligamentos, pudiendo ser flexible en esas partes, como en las coyunturas de los nudillos.
Se requieren dos sellos manuales y su duración máxima es de tres turnos.
Se podrán realizar más de una vez al mismo tiempo si se quiere recubrir más pares, (pies y manos, por ejemplo), aunque no haya ningún tipo de ahorro de chackra. Este tipo de sangre no está especializada para tolerar exposiciones energéticas, por lo que se ciñe únicamente a ataques físicos además de evitar la realización de complicados sellos manuales y el porte o lanzamiento de armas (en caso de ser en las manos).
2 de 3 turnos

Yujblida «Sangre Fuerte»: Habilidad resultante de la mutación de Fuerza Titánica, reemplazándola en el repertorio del Natblida. Considerando la propensión que posee, dada la relación chackra-sangre, éste logró modificar los canales de chackra para que surtieran a su sistema sanguíneo en vez del muscular, de modo que, cambia la capacidad de aumentar la potencia muscular por una mayor volatilidad energética y fortaleza con respecto a su Kekkei Genkai. De esta manera, la energía que antes era destinada a los músculos, se desvía completamente al torrente sanguíneo maximizando sus propiedades, lo que significa un aumento de Ninjutsu relativo a las habilidades Natblida. Consecuentemente y bajo el control del usuario, el flujo (velocidad) sanguíneo se ve incrementado, haciendo que la transmisión de las células sanguíneas por el torrente sea más efectiva y rápida, provocando mayor resistencia ante las contusiones, cortes y afecciones en la sangre dado el énfasis; combatiendo venenos que se esparzan y actúen sobre el sistema sanguíneo, acelerando la depuración de los mismos fuera de su sistema.

G: Se pueden mantener 2 turnos y aumentan 2 en Ninjutsu.
1 de 2 turnos

Jus Trikova: Karnaja «Sombra de Sangre: Violencia»: Es un tipo de armadura que se caracteriza por ser de color grisáceo y ser especialmente delgada; utilizada, comúnmente, bajo la necesidad de un ataque frenético, rápido e instintivo. Se basa en la capacidad que tienen los leucocitos (glóbulos blancos) de ser altamente agresivos ante la proximidad: Estos son excitados antes de salir a la superficie de la piel, provocando una pigmentación gris; recubriéndola, inclusive su cabeza, totalmente; acelerados y en constante alerta, el tipo de simbiosis con el individuo responde ante sus deseos de lastimar, de dañar, enfocando el impulso. Los glóbulos blancos se comportarán hostilmente ante el acercamiento de otro individuo o ante el chackra mismo, transformándose en estacas o látigos de consistencia sólida o elástica, lo suficiente para crear filo y punta, al permitirle moverse rápidamente, atacar y luego acoplarse a la formación de la armadura. No obstante, se deberá tener consciencia para dirigir los ataques, en el caso contrario, las creaciones actuarán como si el Nin Natblida fuera de -3 siendo relativo a su velocidad.

La armadura se especializa en la ofensiva, por lo que es intolerable al daño, tanto físico como energético, por lo que su Ninjutsu debe ser cinco puntos mayor al adverso para soportar satisfactoriamente ataques; además, no discrimina entre aliados y enemigos. El número de creaciones es de 5 simultáneamente; la velocidad y la dureza (sin comprometer la estructura, favoreciendo la capacidad de penetración y de corte) son proporcional a los puntos de Ninjutsu.

G: Las extensiones tienen cuatro centímetros de diámetro y tres metros de rango.
1 de 5 turnos

Equipamiento

Natblida (H.Ú)

Misión:
Misión de rango C: War returns

Lugar de la misión: País del Fuego | Castillo de Soichiro | Frontera.
Tipo de misión: Misiones específicas del feudo de Hinoarashi.
Descripción de la misión: El Natblida no ha tenido la mejor de las suertes en su recorrido. Sujeto de experimentos y dador de tumbos en general, no es de extrañar que sus movimientos se hayan desencauzado en lo que a fronteras se refiere. Quizás es su propia sangre, que lo mueve para probarse a si misma, o quizás es la conspiración natural del universo. En cualquier caso, tras alguno de sus paseos, una familiar voz escondida por el arbusto que haya decidido que sea su cama esa noche sorprenderá al tribal. Namizu, le hermosa sensor del campamento que le encontró primero en las tierras del Fuego. Su ropa negruzca hecha trizas al igual que su piel, moratones y heridas sangrantes, además de la apreciable vista de los dedos anular y meñique izquierdos cercenados.

De acuerdo a sus palabras, la situación de su campamento ha ido de mal en peor, y en un intento de terminar con su mayor amenaza, la reforzada unidad de Kakkinoaru'en al mando del mismo hombre que le internó en el campamento de Hinoarashi para asesinarlos a todos incluyendo a la sensorial, terminaron por hundirse en una trampa, desenvocando en una lucha multitudinaria y que aún sigue. Desesperados, enviaron a la sensorial para buscar ayuda, y ha enviado a algunas personas que han accedido a ayudarla, aunque a muchos los han matado perseguidores de la sensora.

Ella ordena al tribal que se olvide de ella, y que corra a ayudar a su grupo, asentado en un pueblo abandonado de la frontera con el feudo enemigo, aún a sabiendas de que en su estado no será capaz de hacer nada en absoluto. Sus próximas palabras son tajantes, y sólo se las ha dicho al joven de piel tatuada; pues por lo que parece, Kakkinoaru'en se ha asentado en aquel pueblo a propósito para liberar a ciertos criminales que descansaban hasta el día de su muerte en celdas especiales que establecieron guardias de Hinoarashi, con la intención de reclutarlos como mercenarios en sus filas. La gran mayoría de estos criminales, pero, se han escapado de ambos feudos, quedando apenas unos cuantos en la lucha, sin ninguna relevancia dado que matan a ambos bandos por igual, pero son un número muy reducido.

Salva a Hinoarashi, y Namizu te pide, acaba con los criminales que veas.

Opcional. Salvar a Namizu de sus perseguidores implica llegar más tarde a las filas de Hinoarashi, que va perdiendo la batalla. De decidirse a ello, dará tiempo a que Kakkinoaru'en pida el refuerzo de algunos soldados de las cercanías. También es posible encontrarse con el hombre que reclutó a Jiran, acusándolo de traidor miserable delante de las gentes de Hinoarashi si esto ocurre. No necesariamente se debe luchar contra el perseguidor para salvar a Namizu.

Perseguidor de Namizu:

(5c4d3b) Dasoga Nemu. Sin clan. Elemento agua. Especialista de Kenjutsu, arte rápido, arte certero; armado con una katana y senbon, utiliza la espada con la derecha a una velocidad más que decente, y los senbon son lanzados con precisión milimétrica con la zurda, combinando ambos con habilidad.
Ninjutsu. 07.
Genjutsu. 05.
Taijutsu. 12. (10 + 2)
Fuerza. 09.
Velocidad. 12. (10 + 2)
Resistencia. 07.
Soldado destacado de Kakkinoaru'en:

(ad911f) Jijiken Hizenmaru. Clan Yotsuki. Elemento rayo. Especialista de taijutsu, Camino del Dios del rayo. Violento y algo descontrolado, pero considerado un muy capaz luchador físico. No trabaja en equipo, pero visiblemente no le hace falta.
Ninjutsu. 07.
Genjutsu. 02.
Taijutsu. 08.
Fuerza. 12. (10 + 2)
Velocidad. 11. (10 + 1)
Resistencia. 11. (10 + 1)
Posible refuerzo de Kakkinoaru'en:

(68adad) Minedake Minebami. Sin clan. Elemento fuego. Especialista de Genjutsu auditivo. Técnicas de rango Gennin, salvo por la invocación de demonios Doki, dado que es capaz de convocar a dos de ellos.
Ninjutsu. 11.
Genjutsu. 12.
Taijutsu. 07.
Fuerza. 10.
Velocidad. 10.
Resistencia. 10.
Demonios:

Recompensa de la misión: 1.200 Ryus + Reconocimiento para Hinoarashi (Generalizado y no muy llamativo; depende del desarrollo).
Extensión mínima de la misión: 100 lineas.

NPC and rules:
Rules & Stuff

Cualquier duda o sugerencia, estoy a un MP de distancia. Recordad que esto es para divertirnos. :D
La última canción utilizada se toma en cuenta on-rol únicamente el violín, el fondo de la melodía es solamente para ambientar.

Minedake Minebami
The demonic violinist
Ninjutsu: 11.
Genjutsu: 12.
Taijutsu: 7.
Velocidad: 10.
Fuerza: 10.
Resistencia: 10.
Sin Clan — Genjutsu auditivo — Katon — Genin

Descripción: Sus capacidades con las técnicas ilusorias son las pertenecientes a las de su rango, sin embargo, tiene la potestad para invocar dos demonios Doki y manipularlos con relativa soltura. Sus melodías con el violín son excepcionales, realizándolas usualmente bajo el cubierto del subterfugio.

68adad
Técnicas:


Ninpo, Kankyō akuma (Arte ninja, entorno endemoniado): Este genjutsu auditivo requiere que el usuario se encuentre quieto en un lugar, más no afectará el movimiento del oponente. Sin dejar de ejecutar la melodía, el usuario será capaz de manipular el entorno a placer con su genjutsu. De esta forma, puede hacer creer al oponente que no existe un árbol que en realidad existe, o que hay una pared entre ellos.
Se podrá mantener este genjutsu por un máximo de tres turnos.

Mateki: Genbusō Kyoku (Instrumento demoníaco: Melodía Manipuladora Ilusoria de guerreros) [Nivel 2]: Este es un genjutsu antiguo, que está en el límite entre el Genjutsu y el Ninjutsu. Mediante el mismo, el usuario será capaz de invocar demonios desde otro plano astral, los cuales serán enteramente formados de chakra. El chakra que forma a los demonios, será manejado mediante la melodía ejecutada por el usuario, utilizando su instrumento como catalizador. De esta forma, los demonios serán controlados por el usuario a placer. Todos los demonios deben ser creados en el apartado de “creación de jutsu”, especificando que son para esta técnica. El tamaño de los demonios podrá variar, y tanto la estética como el arma que posean los demonios quedarán enteramente a elección del usuario. Estos demonios no tienen habilidades especiales y generalmente tienen sus ojos vendados. El daño ocasionado por estos demonios será real.

A este nivel, el usuario podrá invocar hasta dos demonios y manejarlos por tres turnos antes de tener que volver a ejecutar esta técnica.

Físico completo

AC5E90 – Namizu



97AC81 – Líder Hinoarashi



7AA3C1 – Líder Kakkinoaru'en




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Re: —War Returns △

Mensaje por Bokushi Jinan el Jue Jul 05, 2018 2:55 pm






War returns
and victims within it


Como venía ocurriendo, las palabras de los dos espadachines habían estado sucediendo en un plano alterno de la realidad. Tal como el hombre de piel marcada, Jinan era víctima de alucinaciones, pero cuyo origen era introspectivo, de propia autoría. La cabeza se agotaba en dejar un falso rastro, generar oportunos fallos. No era extraño el punzón que sentía el joven sobre las sienes, y él interpretarlo como agitación de la más simple y sencilla. Los guardias allí asaltaron con prontitud con las acusaciones, innegables, sobre el muchacho, que apuntó los orbes degradados de madera en su dirección. Cuando se dispuso, aquel hombre armado persiguió al joven. El terror seguía, y con él, el chico se veía forzado a actuar, colocando la gran roca derecha delante. Un movimiento poco pensado, ya que se protegía con su lado funcional, dejando el otro para el ataque, algo que cualquiera con más de una batalla a sus espaldas podría comprender. — ¡Pelea! ¡¿Acaso no lo has hecho ya?! ¡Pelea, maldita se-! —[/b] Los repetidos gritos y golpes de espada sobre la piedra cesaron cuando la mano izquierda, sufriendo un agudo dolor en el antebrazo, se movió cual tiburón para morder a su presa. El movimiento atrapó manos y arma del espadachín, esta última siendo doblegada con facilidad e infortunio, piel el metal repasó sin cuidado por la cintura del guardia, gritando las peores maldiciones sobre el castaño. Él, con poco menos que sollozos terminó por lanzar al espadachín, no con furia sino miedo. El campo de batalla le pesaba mucho más que las dos murallas en las manos. Sin embargo, cuando su mirada empezó a buscar a otro, no fue sino una nueva aparición la que hizo su entrada. Un hombre mayor y de aparente soltura -la mirada obvió el cadáver a su lado- se dirigía hacia ellos dos, acto seguido en que Jinan proponía las manos como muros antes de verse interrumpido por las palabras, y luego por las reacciones de la sensora.

El hombre en especial fue aquel en tomar la iniciativa. Como con la marea que supuso el salvaje en el bosque, Jinan se veía embarcado en la corriente de acción que movía aquel líder. Liberaron a los encadenados soldados, y fieles todos, fueron llevados por sus órdenes. Quedaban él y el menor ahora, con un voto de confianza que la frágil mente aún no sabía interpretar. El cuerpo entero le temblaba. El cansancio le corroía los párpados, el miedo le agitaba las piernas, y el sudor atrapaba cada brisa fría en la carrera para emerger de aquel sótano. — Los protegeré. — afirmó la voz de la inocencia. El sonido de una guerra entera había sido un martillo cruel contra las sienes adolescentes, pero nunca imaginaron que abrir la puerta a aquel infierno elevaría tanto aquella sensación. Lo que no era rojo por sangre lo era por fuego. Lo vivo buscaba acabar con lo vivo, [i]lo que quedaba vivo.
Nadie podía ver la figura, guardiana de aquel pobre tonto, a su espalda, con el rostro descompuesto en rabia, tristeza e impotencia mientras su pupilo se veía envuelto en el destino que tanto odiaba ella. Al salir, los escombros eran pisoteados por las piernas de un diminuto coloso. Una alargada figura con una alargada lanza. Su reacción no fue natural, el sonido no le llamó la atención en absoluto, sino que los encaró de un momento a otro -cuando la ilusionista los advirtió sin ser descubierta-. Aquella cosa comenzó a correr, a una distancia de ocho metros, alzando su jabalina en contra de aquella pareja. El hombre mayor hizo acopio de apartar al mocoso cuando notó la enorme masa de roca rodearlo, poniéndolo detrás de él mientras la mano izquierda, libre y débil de nuevo, se posicionaba como escudo. Bastó para salvar la vida, pero la acometida destruyó el guante por completo, dejando solo el brazo derecho armado a la par que los pedruscos lanzaban a Jinan en contra de una de las pocas paredes aún de pie.

El golpe aturdió al joven, que cayó arropado por su propio puño de piedra restante. Fueron segundos de una longitud abismal donde la vista borrosa dio paso al olfato, asqueado del humo y polvo suspendidos en el aire; al gusto metálico de haberse mordido demasiado fuerte el interior de la boca; al sonido de restallar metal contra metal. Y la calidez en la piel que seguía los pasos de aquella chica blanca y amarilla. Su mirada empero, era todo menos amable. — ¿Qué crees que hacer? ¿Proteger? ¿A quién tienes que proteger grandísimo idiota? Mírate. No has aprendido nada, no hacer esto para nadie. Eres solo otro estúpido que se cree un héroe. ¡Dijiste que ibas a ser libre, y me mentiste a la cara! — El chico seguía inmóvil. Las palabras eran más fuertes que cualquier sonido de violín o espada. Resultaba dañino, cansado y real. Odiaba, el mocoso, sentir aquel peso. Ella tenía razón, y aún así, quería seguir. La frontera entre deseo y deber era demasiado difusa para un niño, y aquello atormentaba más su ya desequilibrada psique. — No mentí... no lo sé. No sé qué hacer... — se pudo ver al segundo Bokushi levantar su cuerpo entero, mirando hacia delante, justo donde luchaba el titán armado. Lagrimones se le escurrían por la mejilla al fracaso de héroe y libertad. — ¿Por qué no debería saberlo? — preguntó, al mismo tiempo que corría, dirección a la batalla. El brazo izquierdo frotó los ojos degradados mientras buscaban estos aliados, en especial al salvaje y al líder de los soldados capturados.





Ninjutsu
07 / 10

Genjutsu
01 / 07


Taijutsu
04 / 07

Fuerza
01 / 10


Velocidad
04 / 10

Resistencia
03 / 10


Techniques — G.02 —


Doton: Bïto enchō (extensión del golpe de tierra)
Esta técnica añade la propiedad de dureza característica de la tierra al chakra del ejecutor, creando alrededor de sus puños una capa de chakra (como unos guantes) de unas dimensiones gigantescas. La dureza de estos guantes tendrá una relación directa con el nivel de ninjutsu del usuario y la fuerza y probabilidad de impactar con ellos corresponderán al taijutsu y la fuerza. Este chakra tiene la propiedad de dureza por lo que permite el choque de los puños con armas de filo, no obstante, cualquier ninjutsu será capaz de atravesarlos sin ningún problema, dañando directamente al usuario. Permite luchar contra shinobis con dominio del kenjutsu, así como bloquear ataques a distancia con kunais y otros proyectiles semejantes. Este estado puede durar varios turnos, y permite el uso de taijutsus y ninjutsus Doton. Cualquier ninjutsu atravesará sin dificultad alguna los “guantes de chakra” por lo que usarlos como técnica defensiva no tiene sentido. Un golpe con esta técnica será como un golpe con los puños desnudos si el ejecutor tiene poco nivel de ninjutsu. Una gran limitación para usuarios que no tengan el elemento Doton como especialidad primaria dado que tendrán que limitarse a golpear, sin poder hacer combinaciones con el ninjutsu. La duración de la técnica es de 3 turnos. Si se cambia de elemento sin emplear el "Riaru Nijigan", esta técnica se cancelará. Si se mantiene la técnica, aunque no consuma chakra de nuevo, ocupará una de las 3 posibles técnicas a emplear por turno lo que reduce infinitamente las cantidades de combos debido al inconveniente del doujutsu.
Aspecto de los guantes:

Inventory


Bokushi Jinan
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Re: —War Returns △

Mensaje por Yanzo Yūgure el Lun Jul 30, 2018 3:19 am




El Yūgure llego nuevamente a donde estaban los soldados aliados, solo para darse cuenta que su supuesto final feliz se convirtió en una pesadilla. Escombros cayéndose y destrozándose en el suelo se veian a lado y lado. Los soldados, quienes previamente habían logrado mantener una posición defensiva, ahora corrian sin dirección cada uno buscando salvar su vida de aquellas criaturas que causaban estragos en el pueblo.

Apenas Yanzo llegó a la escena sintió como su cuerpo se debilitaba un poco. “He perdido la Fuerza Titanica… a este paso pronto quedare fuera de combate.”. Veía desde lejos a aquel demonio con látigo que asotaba de un lado a otro evitando que los soldados entraran al edificio. El vampiro desconocía lo que había dentro, pero su instinto le dijo que de una forma u otra debía librarse de aquel gran demonio.

Hizo un análisis de la situación, mirando todo a su alrededor, el terreno, la gente, el demonio. Entre toda su observación pudo ver a una chica saltando de un edificio derrumbándose mientras tocaba un instrumento. El médico no sabía si era aliada o enemiga, escuchaba su música sí, pero solo se preguntaba: “¿Por qué está tocando en medio de esta catástrofe?”. Demasiadas cosas que tomar en cuenta. El Yūgure volteó buscando a su compañero para planear algo, pues él solo no podía con tantas cosas pasando simultáneamente, pero otra desgraciada sorpresa se llevó al ver que el rubio no aparecía por ningún lado.

En medio de la batalla, el médico se arrodilló apoyándose sobre la pierna izquierda mientras apoyaba el codo derecho sobre la diestra mientras miraba hacia abajo. Trataba de concentrarse pues la situación se le fue de la mano. Al final tomó la decisión de enfrentar a la demonio del látigo. Sabía que acercarse no era lo más óptimo dada su versatilidad con tal arma, así que optó por hacer lo que le había resultado en toda esa batalla: Tomó las rocas más grandes que encontraba, no llegaban a 1 metro de diámetro, pero tenían un tamaño considerable y, con lo que le quedaba de fuerza gracias a la liberación del sello y su manipulación del chakra, procedio a arrojar roca tras roca al demonio buscando causarle algún daño o al menos llamar su atención para que dejara de atacar a los soldados y estos pudieran escapar.

Casi no le quedaban fuerzas para pelear, posiblemente no saliera vivo de esta batalla, pero al menos haría lo posible por salvar la mayor cantidad de vidas que pudiese.


off:
Inventario:
• Vendas
• Envases de alcohol (x2)
• Drogas Sanguineas (x5)
• Senbons (x10)
Stats:
• Ninjutsu = 6 - 3 = 3
• Taijutsu = 4
• Genjutsu = 1
• Velocidad = 3 + 3 = 6
• Resistencia = 3 + 3 = 6
• Fuerza = 4 + 3 + 3 = 10
• Puntos de Sangre = 7 - 2 = 5

Liberación de fuerza
Pasiva médica
Ninpō Ketsueki: Bushin no jutsu
Tecnicas:
Ninjutsu Médico (医療忍術, Iryō Ninjutsu; "Técnicas Médicas Ninja")
Los usuarios de esta especialidad (todos, sin importar si fue primearía o secundaria) podrán sacrificar puntos de ninjutsu para aumentar su fuerza o su velocidad. Es decir, podrán acumular chakra en sus piernas y, reduciendo su ninjutsu hasta 3 puntos, podrán subir su velocidad hasta 3 puntos. También podrán hacerlo para subir su fuerza. Esta es una habilidad intrínseca del control de chakra de los especialistas de ninjutsu médico, por lo que no contará como una técnica.

Rirīsu-ryoku (Liberación de fuerza)
Esta es la primera liberación del Shīrusutoa. Esta consiste en que luego de un sello de manos, el sello de la piel del usuario se expande como este lo decida, y un chakra verdoso comience a rodearlo. Este chakra será el que se liberará de la reserva, y por lo tanto, aumentará la fuerza, velocidad y resistencia del usuario en 3 puntos durante 5 turnos. Una vez los turnos pasen, el usuario sentirá un extremo cansancio debido a la sobrecarga de chakra y perderá 2 puntos en velocidad, resistencia y fuerza.
3/5

Tecnicas 1/6

Yanzo Yūgure
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Re: —War Returns △

Mensaje por Jiran el Miér Ago 01, 2018 11:00 pm


Interior del cuartel Hinoarashi

D
emonios llenos de esencia armónica, y otro de pura violencia. El lancero perdió de vista a la mancha blanquecina que nació ante la necesidad, ante el sacrificio, ante el peligro; el Hijo de la Luna se había convertido en un individuo escurridizo pese a su llamativa armadura, cuya simbiosis resultaba en una insaciable sed de la misma muerte, sumamente útil en el interior de un aura que lo llena todo, desde el aire hasta la tierra que pisa. La lluvia de escombros resultó ser la mejor cortina para el asilvestrado, aprovechando la carente visibilidad de la ilusionista en el oscuro interior del edificio para desaparecer en escasos segundos, escalando su posición hacia el piso superior y tener un campo de visión de mayor provecho. No había nada que admirar, nada que planear, sólo presas que cazar. La vida se volvía sencilla, la vida se volvía realmente efímera a través de esa segunda piel, y Jiran estaba complacido de ser la herramienta de los dioses, el receptor de su regalo por su sacrificio. El tambor dentro de su pecho clamaba.
     
Desde el tejado de la estructura vulnerada, el Natblida saltó de tal modo que —igual que el lancero— la encaraba. El demonio estaba decidido a reiterar su intento contra el niño, cuyo avance debía ser erradicado ahora que las posibles defensas anteriormente propuestas ya no existían; no titubeó, la alta figura se preparó y desató un poderoso golpe en su contra, con un impulso que desconocía la piedad. Látigos blanquecinos, nacidos de sus brazos, se adueñaron de una sección de la lanza, adhiriéndose, constriñéndola, antes que el golpe se realizara; el cuerpo del Pecador seguía en el aire cuando la fuerza del golpe apareció, siendo la tensión existente en sus creaciones las que procuraron que el cuerpo del salvaje actuase como un ancla. Un golpe contundente gracias al recubrimiento de sus pies sentenció su estabilidad al mismo tiempo que frustraba la certeza de la lanza, desviándose por escasos metros: Jiran hizo lo posible para aplicar esa misma fuerza en la coronilla de su cabeza, resintiéndose cada músculo por tal portentosa maniobra pero, que a su vez, derribaba la amenaza con la potencialidad propia de esta, garantizando el daño crítico.

     
La figura invocada se fue de bruces al suelo, siendo su quijada la que recibiría los múltiples impactos que propinaría la estructura en pro de su propia destrucción. Todo el cuerpo del mastodonte se recostaría, nublando la mayoría de probabilidades positivas que indicaran la salida ilesa de los encarcelados, aunque no completamente. Algunos soldados maniatados caían desde la segunda planta, ayudándose uno con los otros para no abandonarse en el campo de peligrosos escombros puntiagudos, empero, la muerte de algunos era totalmente inevitable en vista de la catastrófica situación sufrida. El superior de Hinoarashi acudiría a una de las escaleras de la parte trasera del edificio de integridad aún operativa, mas a sabiendas que no podrían en solitario, alzó su voz hacia el muchacho; pese a su inexperiencia, pese a su fragilidad e inestabilidad, él era la mejor opción para salvar al mayor número de individuos:

     
¡Por aquí, chico! Necesitan nuestra ayuda —sorpresivamente, el timbre de su voz lograba sobreponerse a la calamidad. El gesto de su diestra indicaba la forma de subir y la urgencia de su solicitud.

     
Al subir, si es que lo hacía, se encontraría con una escena vomitiva: los trozos de madera y roca habían aplastado a varios soldados, desperdigando sus viseras por la derruida habitación; algunos poseían sus extremidades en condiciones similares a los difuntos, atrapados; otro luchaban por subir nuevamente por la saliente creada ante la caída del demonio, esforzándose para no dejarse ir a cuatro metros de altura con un desagradable recibimiento. Las grietas se alargaban por el suelo, las paredes y el tejado por cada segundo que pasaba, el tiempo para el rescate podía alargarse a unos cuantos minutos por la deshabilitación del lancero, pero la inestabilidad que presentaba por la multitud de daños recibidos escribía el destino del cuartel.

     
Quien se viste de sangre utilizó su último látigo, dado a que los demás se desgarraron en el proceso, para balancearse hacia el tejado del otro edificio, el habitado por la violinista. La impresión de la mujer, quien vio desplomarse a su creación con abrumante facilidad, se centró en la verdadera amenaza, el perpetrador del golpe, una silueta blanca de naturaleza endemoniada, incluso más que sus subordinados. El agraciado por los dioses oscuros derramaría el cáliz de los pecados convocados en la batalla con un único sello, así, con las líneas de sus tatuajes iluminándose con un rojo tan intenso que atravesaba la membrana con la que estaba vestido, se proclamó el verdadero vigor; de esa manera, los pictogramas hicieron de sendero para el poderío que se extendió radicalmente por todas las fibras de su cuerpo, dotándolo del potencial necesario para encarar a la mujer. Con el enfoque femenino completamente acaparado, la demonio dio media vuelta para apoyar a su invocadora, siendo su látigo quien se agitase e impactase entre el cazador y la ilusionista, siendo el primero quien debía ser dañado. Bajo la luz de la luna empañada con el humo del desastre, a través del polvo por su ofensiva, la bestialidad hecha hombre apareció sin afán de ser misericordioso, así como no lo eran sus demonios.
     
Las piedras del vampirezco lograron desestabilizar a la altísima del látigo, frustrando un posible segundo golpe que atentara contra el ímpetu del tatuado, una aparición que rezaba ser un potente e imprevisible golpe hacia la fémina. Un golpe de talón descendente, utilizando todo su peso —además de su fuerza— para golpear con suma precisión; en su lugar, gracias a los entrenados reflejos contrarios, logró arrinconarla entre el filo del tejado y una caída de cinco metros y, a su vez, interrumpía la tonada que daba vida a los demonios en cuestión, desapareciendo en el acto en simple humo blanco. Los dedos se afianzaron sobre su cuello, apretando lo suficiente para nublar la respiración y la circulación sanguínea, llenándola de desesperación y mareo; estaba de puntillas, pues sólo estas tocaban sólido, mientras su cuerpo parecía flotar con el único agarre amenazando su yugular. La bestia no le atacaba, el aclamado por los Dioses no se dignaba a reaccionar, sólo la veía, sólo la olfateaba, la sostenía, y ella sólo podía verle en su terrible aspecto.

     
Su-suéltame —masculló, tensándose complemente. Sentía que, en cualquier momento, la dejaría caer. Pero a la Violencia parecía divertirle, satisfacerle: sus látigos y estacas no podían ser invocadas, de no ser así, ya estaría muerta.

     
La fuerza que propinaba la asfixia no disminuía, como tampoco la presión sobre las arterias exteriores, lo que significaba un pronto desmayo. Los soldados de Kakkinoaru’en, los pocos sobrevivientes, veían cómo el Hijo de la Luna sostenía a la última kunoichi del grupo; él había dado el espectáculo con el demonio, apoyado claramente por el Yugure; el mensaje estaba dado: si caían en sus garras, morirían. Sus armas fueron lanzadas al suelo, unos lo hicieron para rendirse, otros para no tener peso alguno que dificultara su deserción. Fuera como fuera, la batalla había finalizado y Jiran no estaba en potestad de discernir si había ganado o no.

Blood Warrior
▷ Nin: 10(-3)(+2)
▷ Tai: 7(+3)
▷ Gen: 1
▷ Vel: 6(+3)
▷ Res: 10(+3)
▷ Fue: 4(+3)
Datos:

Conteo de técnicas
2 de 8


Técnicas

Pasiva — Habilidad intrínseca del control de chackra de los especialistas de Ninjutsu médico (modificada): Puede infundir chackra en la sangre en pro de estimular las capacidades corporales más sutiles, como lo son la coordinación, equilibrio y procesos aeróbicos que influencian positivamente el incremento de la potencia muscular (fuerza) y del manejo corporal. Esto significa que puede sacrificar 3 puntos de Ninjutsu y depositarlos en Taijutsu o Fuerza. (-3 Nin » +3 Tai)

Jus Pauna «Sangre de Gorila»: Se trata de la exteriorización de la sangre en las extremidades del Natblida. Sangre oscura y espesa brota de sus poros, pudiendo recubrir sólo un par: manos, pies, antebrazos, e incluso, rodillas, piernas y codos. El líquido vital, al asentarse, adquiere rigidez, dureza, capaz de hacerle frente al hierro y al acero, ideal para combatir enemigos armados. Su estructura está especialmente cuidada para evitar entorpecer los movimientos de los ligamentos, pudiendo ser flexible en esas partes, como en las coyunturas de los nudillos.
Se requieren dos sellos manuales y su duración máxima es de tres turnos.
Se podrán realizar más de una vez al mismo tiempo si se quiere recubrir más pares, (pies y manos, por ejemplo), aunque no haya ningún tipo de ahorro de chackra. Este tipo de sangre no está especializada para tolerar exposiciones energéticas, por lo que se ciñe únicamente a ataques físicos además de evitar la realización de complicados sellos manuales y el porte o lanzamiento de armas (en caso de ser en las manos).
3 de 3 turnos

Yujblida «Sangre Fuerte»: Habilidad resultante de la mutación de Fuerza Titánica, reemplazándola en el repertorio del Natblida. Considerando la propensión que posee, dada la relación chackra-sangre, éste logró modificar los canales de chackra para que surtieran a su sistema sanguíneo en vez del muscular, de modo que, cambia la capacidad de aumentar la potencia muscular por una mayor volatilidad energética y fortaleza con respecto a su Kekkei Genkai. De esta manera, la energía que antes era destinada a los músculos, se desvía completamente al torrente sanguíneo maximizando sus propiedades, lo que significa un aumento de Ninjutsu relativo a las habilidades Natblida. Consecuentemente y bajo el control del usuario, el flujo (velocidad) sanguíneo se ve incrementado, haciendo que la transmisión de las células sanguíneas por el torrente sea más efectiva y rápida, provocando mayor resistencia ante las contusiones, cortes y afecciones en la sangre dado el énfasis; combatiendo venenos que se esparzan y actúen sobre el sistema sanguíneo, acelerando la depuración de los mismos fuera de su sistema.

G: Se pueden mantener 2 turnos y aumentan 2 en Ninjutsu.
2 de 2 turnos

Rirīsu-ryoku (Liberación de fuerza): Esta es la primera liberación del Shīrusutoa. Esta consiste en que luego de un sello de manos, el sello de la piel del usuario se expande como este lo decida, y un chakra verdoso comience a rodearlo. Este chakra será el que se liberará de la reserva, y por lo tanto, aumentará la fuerza, velocidad y resistencia del usuario en 3 puntos durante 5 turnos. Una vez los turnos pasen, el usuario sentirá un extremo cansancio debido a la sobrecarga de chakra y perderá 2 puntos en velocidad, resistencia y fuerza.

1 de 5 turnos

Armadura — Jus Trikova: Karnaja «Sombra de Sangre: Violencia»: Es un tipo de armadura que se caracteriza por ser de color grisáceo y ser especialmente delgada; utilizada, comúnmente, bajo la necesidad de un ataque frenético, rápido e instintivo. Se basa en la capacidad que tienen los leucocitos (glóbulos blancos) de ser altamente agresivos ante la proximidad: Estos son excitados antes de salir a la superficie de la piel, provocando una pigmentación gris; recubriéndola, inclusive su cabeza, totalmente; acelerados y en constante alerta, el tipo de simbiosis con el individuo responde ante sus deseos de lastimar, de dañar, enfocando el impulso. Los glóbulos blancos se comportarán hostilmente ante el acercamiento de otro individuo o ante el chackra mismo, transformándose en estacas o látigos de consistencia sólida o elástica, lo suficiente para crear filo y punta, al permitirle moverse rápidamente, atacar y luego acoplarse a la formación de la armadura. No obstante, se deberá tener consciencia para dirigir los ataques, en el caso contrario, las creaciones actuarán como si el Nin Natblida fuera de -3 siendo relativo a su velocidad.

La armadura se especializa en la ofensiva, por lo que es intolerable al daño, tanto físico como energético, por lo que su Ninjutsu debe ser cinco puntos mayor al adverso para soportar satisfactoriamente ataques; además, no discrimina entre aliados y enemigos. El número de creaciones es de 5 simultáneamente; la velocidad y la dureza (sin comprometer la estructura, favoreciendo la capacidad de penetración y de corte) son proporcional a los puntos de Ninjutsu.

G: Las extensiones tienen cuatro centímetros de diámetro y tres metros de rango.
2 de 5 turnos

Equipamiento

Natblida (H.Ú)

Misión:
Misión de rango C: War returns

Lugar de la misión: País del Fuego | Castillo de Soichiro | Frontera.
Tipo de misión: Misiones específicas del feudo de Hinoarashi.
Descripción de la misión: El Natblida no ha tenido la mejor de las suertes en su recorrido. Sujeto de experimentos y dador de tumbos en general, no es de extrañar que sus movimientos se hayan desencauzado en lo que a fronteras se refiere. Quizás es su propia sangre, que lo mueve para probarse a si misma, o quizás es la conspiración natural del universo. En cualquier caso, tras alguno de sus paseos, una familiar voz escondida por el arbusto que haya decidido que sea su cama esa noche sorprenderá al tribal. Namizu, le hermosa sensor del campamento que le encontró primero en las tierras del Fuego. Su ropa negruzca hecha trizas al igual que su piel, moratones y heridas sangrantes, además de la apreciable vista de los dedos anular y meñique izquierdos cercenados.

De acuerdo a sus palabras, la situación de su campamento ha ido de mal en peor, y en un intento de terminar con su mayor amenaza, la reforzada unidad de Kakkinoaru'en al mando del mismo hombre que le internó en el campamento de Hinoarashi para asesinarlos a todos incluyendo a la sensorial, terminaron por hundirse en una trampa, desenvocando en una lucha multitudinaria y que aún sigue. Desesperados, enviaron a la sensorial para buscar ayuda, y ha enviado a algunas personas que han accedido a ayudarla, aunque a muchos los han matado perseguidores de la sensora.

Ella ordena al tribal que se olvide de ella, y que corra a ayudar a su grupo, asentado en un pueblo abandonado de la frontera con el feudo enemigo, aún a sabiendas de que en su estado no será capaz de hacer nada en absoluto. Sus próximas palabras son tajantes, y sólo se las ha dicho al joven de piel tatuada; pues por lo que parece, Kakkinoaru'en se ha asentado en aquel pueblo a propósito para liberar a ciertos criminales que descansaban hasta el día de su muerte en celdas especiales que establecieron guardias de Hinoarashi, con la intención de reclutarlos como mercenarios en sus filas. La gran mayoría de estos criminales, pero, se han escapado de ambos feudos, quedando apenas unos cuantos en la lucha, sin ninguna relevancia dado que matan a ambos bandos por igual, pero son un número muy reducido.

Salva a Hinoarashi, y Namizu te pide, acaba con los criminales que veas.

Opcional. Salvar a Namizu de sus perseguidores implica llegar más tarde a las filas de Hinoarashi, que va perdiendo la batalla. De decidirse a ello, dará tiempo a que Kakkinoaru'en pida el refuerzo de algunos soldados de las cercanías. También es posible encontrarse con el hombre que reclutó a Jiran, acusándolo de traidor miserable delante de las gentes de Hinoarashi si esto ocurre. No necesariamente se debe luchar contra el perseguidor para salvar a Namizu.

Perseguidor de Namizu:

(5c4d3b) Dasoga Nemu. Sin clan. Elemento agua. Especialista de Kenjutsu, arte rápido, arte certero; armado con una katana y senbon, utiliza la espada con la derecha a una velocidad más que decente, y los senbon son lanzados con precisión milimétrica con la zurda, combinando ambos con habilidad.
Ninjutsu. 07.
Genjutsu. 05.
Taijutsu. 12. (10 + 2)
Fuerza. 09.
Velocidad. 12. (10 + 2)
Resistencia. 07.
Soldado destacado de Kakkinoaru'en:

(ad911f) Jijiken Hizenmaru. Clan Yotsuki. Elemento rayo. Especialista de taijutsu, Camino del Dios del rayo. Violento y algo descontrolado, pero considerado un muy capaz luchador físico. No trabaja en equipo, pero visiblemente no le hace falta.
Ninjutsu. 07.
Genjutsu. 02.
Taijutsu. 08.
Fuerza. 12. (10 + 2)
Velocidad. 11. (10 + 1)
Resistencia. 11. (10 + 1)
Posible refuerzo de Kakkinoaru'en:

(68adad) Minedake Minebami. Sin clan. Elemento fuego. Especialista de Genjutsu auditivo. Técnicas de rango Gennin, salvo por la invocación de demonios Doki, dado que es capaz de convocar a dos de ellos.
Ninjutsu. 11.
Genjutsu. 12.
Taijutsu. 07.
Fuerza. 10.
Velocidad. 10.
Resistencia. 10.
Demonios:

Recompensa de la misión: 1.200 Ryus + Reconocimiento para Hinoarashi (Generalizado y no muy llamativo; depende del desarrollo).
Extensión mínima de la misión: 100 lineas.

NPC and rules:
Rules & Stuff

Cualquier duda o sugerencia, estoy a un MP de distancia. Recordad que esto es para divertirnos. :D
Me complace presentar el principio del final. Con esto quedaría una única respuesta para finiquitar todos los detalles finales.

Minedake Minebami
The demonic violinist
Ninjutsu: 11.
Genjutsu: 12.
Taijutsu: 7.
Velocidad: 10.
Fuerza: 10.
Resistencia: 10.
Sin Clan — Genjutsu auditivo — Katon — Genin

Descripción: Sus capacidades con las técnicas ilusorias son las pertenecientes a las de su rango, sin embargo, tiene la potestad para invocar dos demonios Doki y manipularlos con relativa soltura. Sus melodías con el violín son excepcionales, realizándolas usualmente bajo el cubierto del subterfugio.

68adad
Técnicas:


Mateki: Genbusō Kyoku (Instrumento demoníaco: Melodía Manipuladora Ilusoria de guerreros) [Nivel 2]: Este es un genjutsu antiguo, que está en el límite entre el Genjutsu y el Ninjutsu. Mediante el mismo, el usuario será capaz de invocar demonios desde otro plano astral, los cuales serán enteramente formados de chakra. El chakra que forma a los demonios, será manejado mediante la melodía ejecutada por el usuario, utilizando su instrumento como catalizador. De esta forma, los demonios serán controlados por el usuario a placer. Todos los demonios deben ser creados en el apartado de “creación de jutsu”, especificando que son para esta técnica. El tamaño de los demonios podrá variar, y tanto la estética como el arma que posean los demonios quedarán enteramente a elección del usuario. Estos demonios no tienen habilidades especiales y generalmente tienen sus ojos vendados. El daño ocasionado por estos demonios será real.

A este nivel, el usuario podrá invocar hasta dos demonios y manejarlos por tres turnos antes de tener que volver a ejecutar esta técnica.

Físico completo

AC5E90 – Namizu



97AC81 – Líder Hinoarashi




Jiran
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Re: —War Returns △

Mensaje por Bokushi Jinan el Dom Ago 12, 2018 1:49 am






War returns
and victims within it


Las piernas ya temblaban, y los ojos se enrojecían. Detrás de aquel muchacho de nula suerte se encontraba la vista de una vida que conocía lo que venía a continuación. Una vida que deseaba volver, por un instante, la mínima partícula de tiempo suficiente para agarrar a aquel niño y no permitirle correr. No permitir que en su carrera se encontrase con un hombre de guerra guiándolo hacia esta, y él siguiéndolo, embelesado por la imagen humana de la seguridad, convencido de la rectitud en ello cuando ella sabía que no tenían nada de rectos. Como una chispa, se disipó, incapaz de verlo romperse finalmente. Las delgaduchas piernas, conjuntadas con una respiración que agitaba el pecho pueril habían conducido al niño a la primera fila para ver como se desintegraba el monstruo, como el mundo se detenía para admirar algo puramente hecho para la matanza. Muchos giraron la cabeza, pero el niño fue de los últimos en hacerlo. Él, en el suelo, mirando al cielo, hacia donde algo que no podía reconocer, pero que podía ver claramente atesoraba una vida; hasta darse cuenta que solo atesoraba su lenta ida. Parálisis. Los ojos de madera tuvieron que detenerse, abiertos de par en par dejando una vez más que el mundo se vertiese con cuentagotas en la psique frágil de un niño. — N-o... — escuchó nadie.

Las rocas de la mano hicieron lo mismo que los demonios de aquella cuyo aliento estaba atrapado por una parca blanca. El silencio fue eterno. El tañir del metal contra el suelo también. Pero los siguientes gritos, esos fueron lo más eterno. Desde la tierra hacia arriba, se comenzaron a alzar voces, al principio tímidas, pero creciendo en volumen como la tonada de aquella mujer. La ironía del mundo. "Mátala.", "Acaba con ella.", "Termina de una vez." — ... no.... — repitió, convertido en una escultura, un simple testigo. Sus oídos querían escuchar algo que lo sacase de aquel lugar, aquella burbuja. Cada sentido se iba a aferrar a cualquier señal que le indicase lo contrario a lo que sabía. Y dolía, más que mil espadas, que ninguno de ellos fuera capaz. El hombre que quiso creer sabio esperaba expectante al final de una vida. Aquellos que habían visto la suya en peligro vitoreaban el derramamiento de sangre. Y sin embargo, el niño no podía comprenderlo. La guerra, llevar un girasol o un león en la ropa hacía que todo aquello se repitiese a lo largo de la frontera, del mundo. ¿Quisieron enfrentarle a eso desde pequeño? Con su destino delante, ¿qué tipo de sentimiento oprimía tan fuerte su corazón? Aquel órgano había dejado de servir a su objetivo natural. No le importaba llevar la sangre al cuerpo del infante, sino golpear su pecho. Como una fiera salvaje arañando su jaula de hueso y músculo en el peor dolor. Ni siquiera el brazo quiso tratar de calmar un ritmo inhumano. Las pupilas descontroladas, rodeadas en mares desapercibidos querían ver, querían convencerse que no iba a ocurrir. Alguien que le salvó no podía hacer eso. Alguien que...

— No. — Un impulso. Un momento de realidad bastó para lanzar una ondanada tan poderosa que rompió el embrujo del muchacho, y terminó por hacer lo único que podía hacer. Su mente decidió lo que pasó, no importaba si era verdad o no. Simplemente se giró, buscó el refugio de la naturaleza, el único lugar que podía conocer. Bosque, pradera, río: le daba completamente igual. Necesitaba huir. Debía huir. Lejos de ello. No debía formar parte de algo así, no pertenecía a eso. Sus piernas corrieron más de lo que su cuerpo le permitía. Nadie se fijó en un simple niño desapareciendo de la escena. Nadie escuchó el agónico grito de después, simplemente se fue. Nadie lo supo, nadie lo tuvo en consideración. ¿Quién lo haría? Tras ello, ninguna de aquellas personas iban a volver a ver a aquel joven, una parte de él se había unido a aquellas ruinosas tierras. Nada estaba bien, él no estaba bien. Así que debía huir. Más rápido, más lejos. Hasta quedarse sin aliento, hasta un lugar donde eso nunca hubiese sucedido. Daba igual donde, como. Cualquier montaña, río y tormenta merecerían la pena si los ojos de madera no volvían a verlo, si los oídos no enviaban los cánticos de guerreros. Un lugar donde el dolor sobre la parte izquierda del pecho nunca volviese a surgir, como la tortura más inhumana que se le pudo ocurrir a quien los trajo a la vida. Sin saber qué tortura esperaba cuando el corazón recordase ser parte de aquel joven, inocente y roto muchacho.





Ninjutsu
07 / 10

Genjutsu
01 / 07


Taijutsu
04 / 07

Fuerza
01 / 10


Velocidad
04 / 10

Resistencia
03 / 10


Techniques — G.02 —


Inventory


Bokushi Jinan
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Mensaje por Yanzo Yūgure el Dom Ago 12, 2018 6:12 am




Lanzar rocas desde la distancia. Era lo único que podía hacer el vampiro en ese momento. Siendo este su único aporte a la causa, el Yūgure siguió lanzando los proyectiles como mejor podía, a fin de evitar que dicha criatura ya no siguiera cobrando más vidas. "¿Estaré haciendo algún efecto con esto? No siento que la este dañando."-pensaba mientras continuaba su ofensiva. Mientras atacaba, veía como los edificios cercanos se derrumbaban, veía a los soldados esforzarse por salir de aquella casa de la muerte en la que estaban atrapados. Quería poder ayudarlos, pero no había nada que pudiera hacer por el momento.

Pero, como por arte de magia, aquel demonio desapareció y estruendos que se oían en el interior de la casa también. No fue tanto la magia, logro ver a un par de chicos luchando en la escena enfrentando a ambas criaturas al igual que él. No los conocía, pero los veía como aliados. Sentía su cuerpo debilitarse cada vez más, el tiempo de la liberación de fuerza se le acababa. Estaba convencido de que si otra adversidad se presentaba seguramente no podría enfrentarla. Pero por suerte, o al menos eso parecía, la batalla había terminado. A su alrededor veía como las tropas restantes de Kakkinoaru'en se retiraban de la escena. El rostro de felicidad de aquellos a quienes defendió hace unos momentos le daban al pelinegro la impresión de que el bando de Hinoarashi había salido vencedor. Claramente habían tenido más bajas, pues aquellos que conformaban la vanguardia que había dejado en pie ya no estaban. Solo unos pocos quedaban vivos, quienes muy alegres fueron a agradecer al vampiro por su labor. Yanzo, manteniendo su tono inexpresivo les dijo: "Esta batalla no la gane yo, la ganamos todos. Yo quizá haya cambiado el curso de la batalla, pero aun así, yo solo no puedo ganarla. Felicidades a ustedes también. Ahora, procuren rescatar a todos los soldados que puedan. Yo ire por el edificio.".

Sin perder más tiempo se dirigió a las ruinas del edificio que estaba siendo atacado por los demonios. Claramente el lugar estaba por desplomarse en cualquier momento. La escena que vio dentro era similar a la del Templo del Fuego. Un grotesco mar de sangre, órganos, extremidades y cadáveres por todo el lugar. Solo ver eso le revolvía el estomago al Yūgure, cosa rara siendo él tan afín con la sangre y los cuerpos. Aun así, debía mantener la compostura, primero porque así dictaban los ideales de su bando del clan, segundo, para evitar que la bestia despierte. Ahora, en este momento, era cuando menos necesitaba que eso pasara.

Utilizando los vestigios de la fuerza que había invocado hace un rato para enfrentar al Yotsuki, el médico levantó escombros, alzó paredes, todo con tal de sacar de su prisión a aquellos soldados que habían tenido la desgracia de tener alguna extremidad apresada por una roca o una viga. Le dolía bastante ver como esos sujetos corrían por sus vidas cuando desde su perspectiva sabia que quizá más nunca iban a poder usar un determinado brazo, o tendrían que andar en silla de ruedas. Pero Yanzo tenia la esperanza de que algún día sus habilidades médicas le permitiesen recuperar lo que las personas han perdido.

El tiempo se acababa, el edificio no aguantaría mucho, si no quería quedar atrapado igual o peor que esos soldados tendría que salir de ahí. Tras levantar una ultima piedra, el Yūgure vio como quedaban algunos soldados atrapados, como lo miraban con caras que pedían ayuda. Pero vio como sobre esos mismos soldados el techo comenzaba a desplomarse, las paredes a caerse. El pelinegro, con la velocidad que tenia gracias a sus habilidades medicas pudo salir sin problemas, pero nunca superaría la escena que estaba viendo. De pie, frente a lo que ahora son ruinas, contemplaba como aquel edificio caía sobre si mismo, oía los gritos de los soldados al ser aplastados. Habían ganado si, pero a qué precio. "¿Por qué? ¿Por qué no he podido salvarlos a todos?". Se tapó la cara de la frustración al ver como sus aliados caían sin el poder hacer nada al respecto. En ese instante se dio cuenta, de que no puede salvar a todo el mundo. Al menos no él solo.

Tratando de despejar su mente pensó en otras cosas. Miró a sus alrededores en búsqueda de alguien. Aquel rubio por quien se había metido en todo ese lío. Regresó a donde lucharon con el Yotsuki, no había nada. Miró en la vanguardia, en los demás edificios, nada. No había señales de Ryuichi por ningún lado. "¿Por qué se habrá ido sin despedirse? Quiza tenia algo urgente que hacer, pero ¿Por qué dejar abandonados a sus aliados?". Al fin y al cabo esa pregunta quiza nunca seria respondida.

Sin más que hacer en el lugar, con su labor ya terminada, el vampiro se retiró de la escena regresando a la Capital de la Hoja. Necesitaba reponerse después de todo lo que había pasado ese día. Y a ver si por fin decidía regresar al País de la Hierba.

off:
Inventario:
• Vendas
• Envases de alcohol (x2)
• Drogas Sanguineas (x5)
• Senbons (x10)
Stats:
• Ninjutsu = 6 - 3 = 3
• Taijutsu = 4
• Genjutsu = 1
• Velocidad = 3 + 3 = 6
• Resistencia = 3 + 3 = 6
• Fuerza = 4 + 3 + 3 = 10
• Puntos de Sangre = 7 - 2 = 5

Liberación de fuerza
Pasiva médica
Ninpō Ketsueki: Bushin no jutsu
Tecnicas:
Ninjutsu Médico (医療忍術, Iryō Ninjutsu; "Técnicas Médicas Ninja")
Los usuarios de esta especialidad (todos, sin importar si fue primearía o secundaria) podrán sacrificar puntos de ninjutsu para aumentar su fuerza o su velocidad. Es decir, podrán acumular chakra en sus piernas y, reduciendo su ninjutsu hasta 3 puntos, podrán subir su velocidad hasta 3 puntos. También podrán hacerlo para subir su fuerza. Esta es una habilidad intrínseca del control de chakra de los especialistas de ninjutsu médico, por lo que no contará como una técnica.

Rirīsu-ryoku (Liberación de fuerza)
Esta es la primera liberación del Shīrusutoa. Esta consiste en que luego de un sello de manos, el sello de la piel del usuario se expande como este lo decida, y un chakra verdoso comience a rodearlo. Este chakra será el que se liberará de la reserva, y por lo tanto, aumentará la fuerza, velocidad y resistencia del usuario en 3 puntos durante 5 turnos. Una vez los turnos pasen, el usuario sentirá un extremo cansancio debido a la sobrecarga de chakra y perderá 2 puntos en velocidad, resistencia y fuerza.
2/5

Tecnicas 1/6

Yanzo Yūgure
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