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Lorewalker

Sakae Shinobu por fin tiene lo necesario para expulsar a los rebeldes de sus tierras definitivamente, no solo eso, sino que la información hallada durante el operativo de infiltración ha revelado una directa relación entre los rebeldes y el feudal de Mogura, por lo que la tensión en el país de la tierra se intensifica. ¿Será este el principio de una pronta guerra civil entre hermanos? { Enlace al Tema }

Tempestades se agitan al norte del continente. Dos de los países menores han entrado en conflicto por un territorio sin dominar que los ha dividido desde centurias. El País del Sonido busca expandirse, en temor de perder poder militar y quedar a merced de criminales, pero el País de la Cascada no permitirá que se invada territorio lindante a su país, mucho menos de un país el cual ha brindado su apoyo en el pasado. El choque de intereses es inminente. { Enlace al Tema }

Créditos

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The Jewel Chariot.

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The Jewel Chariot.

Mensaje por Hushika Kugutsu el Jue Feb 01, 2018 2:13 am


強い女性


Jewel Chariot

Misión Rango C






Noche. Taberna de la ciudad.


Transcurría la noche en la taberna del barrio sur del País de la Cascada. Aquel lugar, repulsivo por donde se lo mirase, era una especie de suerte de pseudo-refugio para quienes escapaban de la ley. Los guardias no controlaban nada de aquel sector del barrio. De hecho, eran los mismos frecuentes y habitúes de aquel local quienes tenían control sobre todo lo que ocurría a sus alrededores y en las sombras de la ciudad. Pocas personas tenían tanta influencia allí como la oriunda del País del Viento. Hushika supo, desde su llegada, hacía ya unos meses, cómo ganarse un nombre en aquel territorio. No era muy difícil tampoco; una reconocida criminal internacional iba a tener más peso que cualquier bandido de segunda mano que quiera tomarla por la espalda. A pesar de haber sido una extranjera, ahora se sentía como si hubiese vivido allí toda su vida.

El rápido renombre que había obtenido la marionetista tuvo consecuencias tanto beneficiosas como perjudiciales. Entre las positivas, claramente, el control sobre todo el mercado negro, tráfico de armas y de esclavos, de mercancías robadas, de información. Todo ello era controlado por la muchacha, o al menos en aquel país y según el sector. Esto último es lo que tiene que ver con las negatividades que le había traído el portar aquel reconocido nombre; en otros sectores de la ciudad, varias bandillas criminales se le oponían como líder criminal del país. No era que ella buscaba eso (o tal vez sí, quien sabe), pero le gustaba ser quien mandara en toda la ciudad. No iba a dejar que otras personas, rivales a ella, tomen partido en la repartición de ganancias por las actividades ilícitas. Aquello era, simplemente, inaceptable.

Aquella noche, algo ayudó a esta causa. Mientras bebía su habitual brebaje, preparado con las flores que crecían en los lugares allegados a la cascada que daba nombre a aquel país, uno de sus informantes se acercó a ella. Con educación, la ninja extendió su mano haciendo un gesto para que éste se sentase en frente de la fémina. Comenzó el breve diálogo.

–¿Y bien, qué noticias me traes? Imagino que no estás en frente mío para hacerme perder el tiempo, ¿Verdad? –Era tajante. Debía serlo; en el bajo mundo, una personalidad fuerte era necesaria. Incluso si debía actuar para aparentar tenerla. Por ahora, venía sirviéndole.

–En efecto, madam Kugutsu. –Madame, término de respeto que le tenían sus contactos hacia ella. No eran para nada menores en edad con respecto a la titiretera. Era, incluso, gracioso, escuchar que se refiriesen con éste término a una adolescente. Sus diecisiete años eran imperceptibles cuando se referían a ella de esta manera. –Noticias sobre los Kyuko.

Aquel era el nombre de la banda rival del barrio oeste de la ciudad. Su líder era un hombre enigmático; incluso cuando Hushika llegó a la ciudad, éste le ofreció trabajos, como si la fémina se tratase de una mercenaria. Las diferencias entre ellos fueron notorias desde un principio. La kunoichi no iba a ser una más de sus “bandidos”. Ella tenía la madera de liderar. De obtener control. Poder.

–Uno de nuestros informantes ha tenido contacto con la familia Cheng. Recientemente, fueron asaltados. –Respiraba. El encorvado hablaba rápido. Se asemejaba a un topo en su forma física. –Pudimos descubrir que se trataba de un robo por parte de la banda anteriormente nombrada.

–Interesante. ¿Y ésta información de qué manera nos beneficia a nosotros? En sí, sabemos que se dedican a robarle a los ricos. –Decía, mientras observaba cómo un extraño individuo se acercaba a la mesa donde estaban hablando.

–Esos objetos están valuados en fortunas millonarias. Ahora mismo, hemos descubierto que están siendo transportados por el bosque, hacia el País del Fuego. Una vez allí, serán irrecuperables. Muchos de nosotros no podemos entrar allí sin ser buscados. –El rubio, misterioso, estaba casi por completo tapado, aunque dejaba caer un mechón de cabello sobre su rostro. Parecía un hombre de mediana edad. Por las cicatrices que podían observarse, se veía que había tenido tiempos peores.

–¿”Nosotros”? Así que eres un criminal, por lo que puedo deducir. Aunque estés vestido como un pordiosero. –Decía, irónicamente, la líder bandida.

–En efecto. Aunque me gustaría tener mi identidad en secreto, de momento, Hushika Kugutsu. –Sabía quien era. En los barrios bajos, era conocida. –Y es por eso que tengo una propuesta para ti. –La kunoichi lo miró fijo. Con su mano, hizo una seña para que el masculino prosiga en su monólogo. –Para mi propio negocio, esas mercancías son valiosas. Es evidente que tú también las querrías. Te propongo lo siguiente; ¿Qué tál si, a cambio de la información que le acabo de brindar a tu informante, me realizas el trabajo de obtener los objetos robados? De esta forma, no sólo debilitarías a una de las bandas que rivalizan en esta zona de la ciudad, sino que tendrías la mitad de todo lo que obtengas. En efecto, se te pagaría también una suma de monedas acorde al trabajo.

–¿Y tú qué obtienes a cambio? Claramente, es un trato sumamente favorable para mí. Me cargo a unos pocos bandidos, que me beneficia en cuanto a control sobre el territorio, y además de tus monedas de oro, tendría mercancías para vender en el mercado del sureste a algún pobre diablo que pueda pagarlas. No sólo eso. ¿Qué te hace pensar que no voy a quedarme con todo el cargamento? –Preguntaba, de manera sarcástica, casi riéndose. Sabía que no lo haría. Pero quería saber de dónde salía esa confianza ciega.

–Sé que eres una criminal, pero por lo que he oído, tienes unos valores morales éticamente estables. Sé que sigues ciertos códigos y los respetas. De otra manera, no tendrías tanta gente debajo de tu ala. –Ciertamente, acertaba. Era una chica que, si bien su moralidad no era la mejor, éticamente tenía códigos a pesar de estar del lado ilícito.

Soltó una carcajada. Extendió su mano y cerró el trato con el misterioso hombre. Ahora tocaba analizar la situación.

Efectivamente, debía realizar un ataque desde el bosque hacia la gente que controlase la caravana llena de objetos y de mercancías. ¿Cuántos habría? No tenía a ciencia cierta esa información. Se sentía insegura; confiaba en sus habilidades de combate pero no quería arriesgarse demasiado. No sabía que tan peligroso iba a ser el encuentro. Después de todo, era la familia más rica de la ciudad. Las cosas que podrían venderse de allí debían valer una fortuna. No iban a estar custodiadas por simples borrachos.

Con esta idea en mente. Supo que tenía que encontrar a alguien más. Alguien desligado a ella; no quería perder hombres de su grupo. No servían para combatir, ni siquiera. Eran ratas, informantes, contactos aislados que trabajaban para ella. En esto… necesitaría otra cosa. Necesitaba un mercenario. Sabía que en la taberna del lado este de la ciudad, cercana a la entrada, habría varios dispuestos a realizar este trabajo. Solo esperaba que allí hubiese alguien con las capacidades adecuadas para llevar a cabo el encargo.




1. Informante | #ff9900
2. Hombre Misterioso | #6699ff





DATOS:

LÍNEAS:
Hay (72) en este post.
STATS Y TÉCNICAS:
Ninjutsu: 10
Taijutsu: 7
Genjutsu: 7
Velocidad: 10
Resistencia: 10
Fuerza: 10
INVENTARIO:
▲ Bélico:
-Marionetas.
-Venenos.
-Hilos de Alambre (∞).
-Kunais (∞).
-Pergamino Mediano (Sellado: Koma y Ari ).
-Pergamino Mediano (Sellado: Senshi y Kumo).
-Senbons (∞).
-Cascabeles (∞).
-Bombas de Luz (x4).
-Bombas de Humo (x2).

▲ Médico:
-Pastillas de Sanguíneos (x5).
-Calmantes en Líquidos (x5).
-Pergamino de ADN (x1).
-Jeringas (x10).
-Vendas (∞).
-Alcohol (x4).
-Esencia de Flámula (Líquido | x1).
-Esencia de Flámula (En polvo | x2).

▲ Hierbas:
-Arbórea Hojaplata (x3).
-Regaliz Alpino (x5).
-Ajenjo (x5).
-Laeta (x2).
-Martillo Lunar (x1).
-Campanula de Agua (x2).
-Alcotán (x9).
Hushika Kugutsu
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Re: The Jewel Chariot.

Mensaje por Jiran el Vie Feb 02, 2018 1:11 am




Noche
Taberna

R
uidosa presencia, no por la presencia de sonido, sino por la misma apariencia. Los dibujos sobre su piel gritaban su foránea existencia, una pieza que no correspondía a las demás que bebían y comían en ese lugar. La misma razón del desligar de su persona con los asuntos de un país, diferente a los oriundos, le hacía blanco de diferentes ofertas, no precisamente demasiado sanas y correctas; por sus fortunas, esas cuestiones caían en la ignorancia del salvaje, quien destrozaba la carne con sus dientes como si de un carnívoro hambriento se tratase. Llevaba tiempo a pie, debía reponer las energías que necesitaría para patear todas esas tierras o para realizar la tarea que aún no se presentaba ante sus ojos, pero estaba a punto de descubrirse: había notado varias miradas varias mesas más al fondo del establecimiento, y por un momento estuvo a punto de levantarse y preguntar qué sucedía, mas el hambre lo mantuvo sentado con la carne entre sus manos, con su voz callada.

     
Uno de esos hombres se acercó con aires de despreocupación y con una actitud jocosa que, de inmediato, le hizo dudar de su capacidad como guerrero. Perro que ladra poco muerde. La mirada de un hambriento salvaje se posó en él, no con mucha simpatía al interrumpir su comer, algo sagrado para los de su tipo. Se detuvo en su cometido, lamiendo los labios llenos de salsa. Seguía sin ser el último interesado: al no comprender el por qué tanta atención, empezó a sentirse amenazado por tantos ojos en tierras que apenas conocía; ahora debía encontrar razones por las que no abandonar ese establecimiento y desaparecer en la naturaleza que tanto amaba.

     
Chico, parece que no eres de aquí —inició al tomar, deliberadamente, asiento en su mesa. Jiran se tensó, afilando sus amielados—: Oye, oye, tranquilo, sólo te traigo un trabajillo; sencillo, te ves como un tipo duro, algo aniñado, pero duro al fin y al cabo.

     
El salvaje golpeó la mesa con su diestra, claramente disgustado por su comentario. Sin embargo, al ver cómo el otro se echaba para atrás con cara de terror, se liberó en carcajadas una vez tragó lo que tenía en la boca. Sus facciones se volvieron más simpáticas, lo suficiente como para relajar al emisor del mensaje.

     
Di, hombre miedoso, ¿qué querer de mí? —inquirió gracioso, agarrando el escrito con sus manos manchadas del aderezo de su comida.
     
En su precoz capacidad lectora, no pudo saber el asunto con exactitud: hizo que le leyeran el enunciado de una encomienda que consistía en un robo sencillo, demasiado sencillo. Se sintió ofendido: no era suficiente dinero. Tenía un punto de referencia con sus misiones en el País del Fuego, en temas de dinero no sería timado, tampoco su creciente ambición se lo permitiría.

     
¿Qué poder comprar con pocas monedas?, ¡largo y deja que coma!, no trabajar por poco; si querer que trabaje, pagar más —replicó tosco y decidido a llamativa voz, tanto como en la manera en la que hundió nuevamente los dientes en su carne a medio comer.

     
Sus ojos recorrieron todos aquellos que le estaban observando. Sabía que, su garra —temporalmente descansando bajo la privacidad de su ropa—, estaba lista para ser utilizada. A Jiran no le importaba llenar todo ese piso de madera con la sangre de quienes le importunasen, a él no le importaba el sitio en donde estuviera ni las personas que le rodeaban, haría lo que le placiera y cuando lo quisiera; una de esas libertades era escoger para quién o por qué trabaja, un oficio que era demasiado fácil como antiguo miembro de su tribu, misiones que sobrevaloraban a los ninjas. Matar, robar, sabotear, defender, ayudar..., no había ninguna diferencia, no para él, no mientras tuviese su recompensa.

Blood Warrior
▷ Nin: 10
▷ Tai: 7
▷ Gen: 1
▷ Vel: 7
▷ Res: 10
▷ Fue: 7
Datos:

Conteo de técnicas
8 de 8


Técnicas

---

Equipamiento

Garra (1 – De cuatro hojas.).
Kunais (10).
Hilos de acero (20 m).

Natblida (H.Ú)
Misión:
Auto-Misión rango C: The Jewel Chariot.

Lugar de la misión: Bosque del País de la Cascada.
Tipo de misión: Misión criminal.
Descripción de la misión:
Uno de tus contactos ha detectado que, recientemente, una de las mansiones de la familia mas rica del País de la Cascada ha sido saqueada. Hurgando un poco entre la información de quienes emplean ésta en el bajo mundo, pudo averiguar que una de las bandas rivales del otro lado de la ciudad había sido quien efectuó el hurto, principalmente de joyas y objetos de valor en cantidad.

Por lo que se pudo saber, este grupo criminal enemigo está ahora mismo rumbo al País del Fuego, atravesando el bosque allegado a la ciudad. Se presume que traspasan sus objetos en una carrosa, custodiada presuntamente por varios de sus miembros. Tu contacto quiere que obtengas esas mercancías... poco legales. Por supuesto, no por bondad o para devolverlas a sus dueños originales. Son cosas de gran valor y brindan riquezas a quien los tenga. Parece que quien te encarga la misión es una persona que disfruta del lujo.

Debido a la presunta peligrosidad de la misión, deberás emplear la ayuda de otra persona. No se sabe ni cuantos custodiarán la carrosa ni qué nivel de combate tendrán. Habrá que estar preparado para lo peor. No se espera gran cosa, debido a que esta banda criminal ha perdido gran fuerza desde hace años; de cualquier manera, nunca está de más ser precavido.

Recompensa de la misión: 1000 Ryō |両|
Extensión mínima de la misión: 70 líneas
Jiran
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Re: The Jewel Chariot.

Mensaje por Hushika Kugutsu el Vie Feb 02, 2018 7:18 pm


Noche. Taberna de la entrada la ciudad.


La taberna cercana a la entrada de la ciudad era un lugar un poco menos cutre que el anterior, aunque el foco de gente que se reunía allí no cambiaba ni difería mucho de la que frecuentaba, usualmente, la kunoichi, ahora, del País de la Cascada. Estaba acostumbrada a estas personas. Sabía cómo lidiar con ellas; borrachos, bandidos, criminales, incluso algún que otro adolescente u hombre mayor jugando a ser seductor. Por supuesto, no se detenía en aquellas nimiedades que, no obstante, poco le importaban.

Observó a su alrededor e intentó mirar cada uno de los lugares allí presentes. Había varias mesas, con bastantes personas. Ninguno llamaba su atención en absoluto. Todos parecían iguales. En su mayoría hombres, de gran porte físico, barba y algunas cicatrices en sus rostros y brazos. Veteranos de alguna guerra, quizá. Mercenarios propiamente dichos. A pesar de ello, su intuición femenina quizá la tiraba hacia atrás. Sentía que todos iban a fallar en su cometido. No quería tener que matar a uno de sus compañeros tampoco, en caso de que intentasen traicionarla. No habló con ninguno. Tampoco era necesario. Estaba convencida de que debía esperar.

Con esta idea en mente, pidió un trago en la barra. Apoyó sus codos sobre el tablón de madera, cosa que irritaba a los taberneros. Ella lo sabía, pero de esa manera se hacía respetar. Si bien era algo conocida en esta parte de la ciudad, no dominaba este territorio. Tenía que ir con cautela, y lo intentaba hacer. Pero… su instinto de controlar era más fuerte. Vio cómo preparaban el brebaje; algunos frutos de enebro le daban el toque final. Era evidente que las tabernas de la Cascada usaban la misma preparación, por lo que no le molestó en absoluto. Luego de agarrar la jarra de hierro usada para servir el brebaje, buscó una mesa, alejada de todo el montón de bárbaros que había en el centro, reunidos viendo cómo dos de ellos medían sus fuerzas en un concurso de pulseadas.

Pasaron unos minutos. Para ella fueron horas, incluso días. No era paciente. Odiaba tener que esperar; ya lo había hecho demasiado durante toda su vida. Aquí, no lo habría hecho realmente, pero estaba saturada. Notó que, al cabo de ese lapso de tiempo, un  individuo curioso entró a aquel lugar. Unas marcas extrañas tenía en su cuerpo. Tampoco le prestó tanta importancia a eso. Por el aspecto que tenía, y por cómo observaba todo, era evidente que este muchacho no era de aquel país. Hushika, desde las sombras, continuó observándolo.

–Carne. ¿Por qué pide carne? Es repulsiva la que cocinan en este país. –Decía, mientras veía cómo el masculino mordía y masticaba aquella comida. –¿De dónde vendrá? Parece que no es de por aquí. Por la forma en que come, quizá esté hambriento. –Sentía algo de empatía. Nunca antes le habría pasado. –¿Qué te pasa, Hushika? –Se hablaba a ella misma. Dos voces, dos personalidades. Su trastorno ya estaba demasiado evidente. Desde los sucesos en el rayo, nunca había podido recuperar su autocontrol. Dos personas vivían en ella.

Observó cómo el muchacho despachó a uno de los mercenarios que habían ido a hablar con él. Una personalidad fuerte. En ese momento, supo quién debía ayudarla en su encargo. Pocas personas le llamaban la atención en su vida diaria; cuando alguien lo hacía, era importante. En este caso, lo fue. Se paró y caminó hacia el, con su usual capucha negra. Vestida de este mismo color, para camuflarse entre las sombras. Estaba yendo a ciegas hacia alguien que no conocía. Confiaba, plenamente, en su intuición femenina. Ya había vivido suficientes cosas como para no seguir sus propios instintos. Se sentó justo en frente del muchacho; se quitó la capucha, como muestra de educación. Aunque, por cómo parecía el masculino, no hubiese servido de mucho. De cualquier manera, ella lo hacía.

–Escuché tu conversación de recién, mis disculpas por meterme en asuntos que no me corresponden. –Por supuesto que le correspondían. Todo lo que pasase en aquella ciudad debía saberlo ella; estaba en su naturaleza, estaba en sus venas. Como líder bandida, estaba claro que controlar la información era crucial, por más mínima y trivial que pareciera. –He oído que el problema ha sido el dinero, ¿Verdad? –Intentaba jugar mentalmente con él, hacerlo reflexionar. –Tengo un trabajo que podríamos realizar en conjunto. Es simple; hay que asaltar un carruaje lleno de objetos de oro y de valor, que está en camino al País del Fuego, pasando por el bosque que se encuentra cerca de aquí. –No sabía si conocía o no los alrededores. Parecía estar algo embarrado, con un poco de tierra en sus prendas. Dedujo, en parte, que quizá conocía los terrenos naturales. –No sólo te ofrezco mil ryous por el encargo, sino que si quieres puedes quedarte con una parte del cargamento que atacaremos. ¿Qué te parece? ¿Aceptas el trato?

Estaba dispuesta a entregar parte de su paga a alguien para realizar el encargo. Sabía que las cosas robadas tenían mucho valor. No le importaba dejar un poco para el resto. Además… era una ladrona. Si la situación lo ameritaba, podría tomar alguno que otro objeto de más. Quien la contrató no iba a percatarse de aquello.





DATOS:

LÍNEAS:
Hay (53) en este post, sumadas a las 72 del anterior, dan como resultado 125 en total.
STATS Y TÉCNICAS:
Ninjutsu: 10
Taijutsu: 7
Genjutsu: 7
Velocidad: 10
Resistencia: 10
Fuerza: 10
INVENTARIO:
▲ Bélico:
-Marionetas.
-Venenos.
-Hilos de Alambre (∞).
-Kunais (∞).
-Pergamino Mediano (Sellado: Koma y Ari ).
-Pergamino Mediano (Sellado: Senshi y Kumo).
-Senbons (∞).
-Cascabeles (∞).
-Bombas de Luz (x4).
-Bombas de Humo (x2).

▲ Médico:
-Pastillas de Sanguíneos (x5).
-Calmantes en Líquidos (x5).
-Pergamino de ADN (x1).
-Jeringas (x10).
-Vendas (∞).
-Alcohol (x4).
-Esencia de Flámula (Líquido | x1).
-Esencia de Flámula (En polvo | x2).

▲ Hierbas:
-Arbórea Hojaplata (x3).
-Regaliz Alpino (x5).
-Ajenjo (x5).
-Laeta (x2).
-Martillo Lunar (x1).
-Campanula de Agua (x2).
-Alcotán (x9).
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Re: The Jewel Chariot.

Mensaje por Jiran el Sáb Feb 03, 2018 4:38 am




Noche
Taberna

I
ncógnita silueta era aquella quien tomaría a Jiran como lo hacen los contratantes, mas ni siquiera su caminar le hizo apartar la mirada de la comida que desaparecía a cada mordisco, acercándose cada vez más a la saciedad de su voraz apetito. Su atención fue arrebatada, únicamente, al tomar asiento pues rechinó suavemente la silla de madera. Estaba siendo cauteloso y su paciencia no era infinita ante la imaginación de que aquel fracasado con ideas de estafarlo volvía a la intentona con el cinismo necesario para atentar en su contra; sus facciones se armaron en consecuencia, preparándose para encararle mientras su lengua lamía sus labios impregnados en salsa sin ningún tipo de cuidado o consideración con quien le observaba. La agresividad con la que sus amielados apuntaron a la desconocida se desvanecieron, menguando en extrañeza, curiosidad y tenue fascinación: como hombre, debía atender a las mujeres, pecando de ignorante ante la letalidad de las féminas en el mundo ninja. Guardó silencio ante sus palabras mientras analizaba cada curva de su rostro, intentando —inútilmente— descifrar sus intenciones, y mayor fue su sorpresa al descubrir que las razones eran las mismas que las del mal gracioso hombre. Mujeres ninjas, mujeres bandidas, ¿en qué mundo de mujeres bellas y, en igual proporción, peligrosas se estaba metiendo?

     
Para eso uno tener oídos —comentó sus disculpas con desinterés, confundido ante su posición. Sus manos abandonaron la carne, recostando su espalda en la silla. Algo le decía que debía prestar más atención.

     
La oferta soltada, quizás para otros, podría haber levantado sospechas en cuanto a peligrosidad o demás problemas que podría acarrear en su participación, pero Jiran no era capaz de detectarlo, y en caso que sí pudiera, la haría de igual modo. Sus orbes brillaron al escuchar «oro» entre sus palabras, una palabra que en su tribu era más reconocida, incluso más que en el Nuevo Mundo: regalos de los dioses, al fin tendría una recompensa a su altura, hasta podría optar por recibir lo equivalente a su pago en únicamente oro, eso último perteneciente a su inmadura mentalidad materialista. Las comisuras de sus labios no pudieron evitar curvarse, mostrando agrado y prematuro entusiasmo por la idea tendida, más jugosa que la carne que había pasado por sus dientes. Sus dedos fueron chupados rápidamente, limpiándolos posteriormente con la tela roja que cubría la zona inferior de su cuerpo: curtido, musculado y manchado por incontables tatuajes conexos. Se cuadró abiertamente, así sus piernas, así sus brazos, en donde sus antebrazos se acostaron sobre la mesa; satisfacción, eso se leía sobre él.

     
Yo hacer lo que pedir por monedas y oro: si querer muerte, tener muerte; si querer robar, yo robar —la confianza se paseaba cómodamente por su voz mientras abría sus brazos, posando ambas manos tras su nuca—. Tú intentar engañarme y buscar muerte por mi mano —su sentencia era clara y lo suficientemente severa para endurecer las líneas de su joven rostro.
     
Yo ser fiel hasta acabar trabajo, y si ser buena conmigo, no traicionar y trabajar de nuevo; si ser mala, yo traicionar por dinero de tus enemigos —retornó su expresión de comodidad: sonriente, relajado; encogió y estiró sus hombros al decir aquello—: Jiran está contigo.

     
Se formó una sonrisa a dientes descubiertos, dejando en clara la picardía que aguardan en los actos del menor, con la ingenuidad social tan prominente como la facilidad en la que levanta un cuchillo y acierta al corazón. La decisión estaba clara y esperaba que sus actos no ofendiesen a Los Divinos, pues era un cazador, valiéndose de la moneda de dos caras: Ahora no era Kynareth quien le dejaba presas a las cuales cazar, sino Hircine, quien le permitía iniciar la caza de hombres.


Noche
Bosque sur

     
La afirmativa permitió que la pareja variopinta se encaminara al interior del bosque. Jiran, por su parte, desde el momento que pisó la zona vegetal, se podía percibir su intensa conexión con la naturaleza, en donde se movía como pez en el agua; su soltura le permitía moverse con una natural cautela que le hacía —a efectos prácticos— indetectable una vez pasaba entre matorrales y se vestía con la sombra noctámbulas de los árboles; por un momento se mantuvo en silencio, escuchando a las aves nocturnas cantar, sintiendo las plantas entre sus pies, viendo la altura de los árboles —notablemente más bajos y menos frondosos que los del País del Fuego—, fraternizando activamente con multitud de aspectos que eran desconocidos para aquellos que no veían al ecosistema como parte de sí mismos, con ojos de animal. Tan pronto como tomó la sintonía de las tierras desconocidas —igualmente naturales y por ello se permitía su rápida adaptación—, volvió en sí, colindando su paso con el de la fémina, a quién no había dado palabras pues le era innecesario, hasta ahora, en donde necesitaba información para ubicarse: ya había recorrido la frontera sur del país como parte de su viaje, pero las irregulares formaciones rocosas que limitaban e interrumpían el ambiente boscoso, hacían difícil la consideración de un único camino y del encuentro del mismo, a pesar de ser él un rastreador ávido y tener en cuenta variables con respecto al carromato y los caminos hacia el País del Fuego, consciente conocedor de éste último.

     
Si ser carruaje grande ir por allá —apuntó al sur del país, entre dos riscos paralelos notablemente separados uno del otro. Su orientación con respecto a las estrellas era realmente espléndida—. Ser camino grande, pero fácil atacar porque poder atacar desde montañas, también haber árboles —terminó por informar, doblando su curso hacia tal lugar.

     
Emboscar como pantera yo poder —sacó su garra de cuatro hojas y la amarró —con ayuda de su boca— a su diestra; en el proceso se notaron las demás armas amarradas improvisadamente a sus piernas—: Decirme tú qué hacer o qué querer que haga si tener cosa en mente: tú pagar.

     
Sin previo aviso su paso detuvo, subiendo al árbol más alto que había circundante, acuclillándose en la rama más alta del mismo. Sus antebrazos sobre sus rodillas, observando allá donde le permitían las hojas que apenas se movían por la carente brisa que rozaba las copas. Lamió su palma izquierda, luego la juntó en una extraña formación con la otra mano y, tras ponerla delante de su boca, sopló y movió los dedos: sonó exactamente —o al menos como una réplica excepcional— a una de las tantas aves nocturnas que había escuchado anteriormente, oriundas, por supuesto, de tal país. Al terminar el sonido, breve pero lo suficientemente ruidoso como para actuar de señal, desvió su observación hacia la adversa; se le veía confiado, como si se tratara de un juego, de una simple cacería en donde él sería el depredador y ellos las presas.

     
Servir como sonido para atacar o... dis-dis..traer —toda la claridad de su pronunciación se fue a la basura al enredarse su lengua a la par que su tosco acento predominó en su totalidad. Sintió rabia y vergüenza: desvió su atención, suspiró y esperó respuesta.


Blood Warrior
▷ Nin: 10
▷ Tai: 7
▷ Gen: 1
▷ Vel: 7
▷ Res: 10
▷ Fue: 7
Datos:

Conteo de técnicas
8 de 8


Técnicas

---

Equipamiento

Garra (1 – De cuatro hojas.).
Kunais (10).
Hilos de acero (20 m).

Natblida (H.Ú)
Misión:
Auto-Misión rango C: The Jewel Chariot.

Lugar de la misión: Bosque del País de la Cascada.
Tipo de misión: Misión criminal.
Descripción de la misión:
Uno de tus contactos ha detectado que, recientemente, una de las mansiones de la familia mas rica del País de la Cascada ha sido saqueada. Hurgando un poco entre la información de quienes emplean ésta en el bajo mundo, pudo averiguar que una de las bandas rivales del otro lado de la ciudad había sido quien efectuó el hurto, principalmente de joyas y objetos de valor en cantidad.

Por lo que se pudo saber, este grupo criminal enemigo está ahora mismo rumbo al País del Fuego, atravesando el bosque allegado a la ciudad. Se presume que traspasan sus objetos en una carrosa, custodiada presuntamente por varios de sus miembros. Tu contacto quiere que obtengas esas mercancías... poco legales. Por supuesto, no por bondad o para devolverlas a sus dueños originales. Son cosas de gran valor y brindan riquezas a quien los tenga. Parece que quien te encarga la misión es una persona que disfruta del lujo.

Debido a la presunta peligrosidad de la misión, deberás emplear la ayuda de otra persona. No se sabe ni cuantos custodiarán la carrosa ni qué nivel de combate tendrán. Habrá que estar preparado para lo peor. No se espera gran cosa, debido a que esta banda criminal ha perdido gran fuerza desde hace años; de cualquier manera, nunca está de más ser precavido.

Recompensa de la misión: 1000 Ryō |両|
Extensión mínima de la misión: 70 líneas
Jiran
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Re: The Jewel Chariot.

Mensaje por Hushika Kugutsu el Sáb Feb 03, 2018 8:37 pm


Noche. Bosque.


Estaba oscuro. La visión, no obstante, no era tan disminuída. Se podía caminar sin tener mayores dificultades. Aun así, los peligros que la noche representaba, y, sobre todo en un bosque, estaban al acecho. La fémina pudo observar cómo el muchacho se desarrollaba en aquel ambiente; parecía un animal más. Caminaba y miraba todo como si viviese realmente en un hábitat natural. ¿Acaso había sido criado por bestias? No lo sabía. Lo que estaba claro era que aquel individuo, además de ser interesante, tenía mucho pasado por detrás. Tampoco eran asuntos de la incumbencia de la fémina, quien a pesar de sus deducciones mentales, no quería preguntar. Simplemente observaba cómo éste le hacía de guía por aquel bosque, no tan frondoso, aunque inexplorado por la kunoichi.

Al cabo de un tiempo corto, luego de recorrer una parte del lugar, volvieron a caminar a la par. Jiran, como se había presentado anteriormente el individuo, señaló y comentó lo que, a ciencia cierta, iba a ayudarlos en la misión; con el dedo apuntó hacia unos riscos, en donde, a su centro, podría pasar claramente un cargamento. Quizás ese era el camino que realizaban los mercaderes para transportar sus productos desde el País del Fuego. Hushika estaba realmente impresionada.

–Creo que sería prudente escondernos entre los árboles, y atacar desde… –Casi sin pensarlo, el muchacho se estaba preparando y armando para el combate, portando unas afiladas garras en su mano derecha.  Rápidamente, éste pidió órdenes a la marionetista. –Esperemos en los árboles hasta que dé la órden de atacar. Eventualmente, la paciencia dará como resultado el paso de la carroza por este camino. Atacaremos rápido y sin dejar a nadie vivo. No importa el salvajismo que haya que usar. Sólo espera mi orden.

No tenía escrúpulos en matar a nadie. Mucho menos si se trataba de una banda rival. El ataque debía ser efectuado en un instante; de otra manera, podrían escapar y pedir refuerzos. El tiempo era oro en aquel momento. Si lo hacían en un abrir y cerrar de ojos, no tendrían tiempo de reaccionar a la emboscada. Claro que, para desgracia del dúo, no sabían cuántas personas podrían haber custodiando la caravana.

–Que chico más extraño… –Decía para sí misma, mientras lo miraba de una manera rara al escuchar cómo éste efectuaba un sonido similar al de un ave. –Si… para distraer. –Era irónica para sí misma. Aún así, tenía mucha fé puesta en el muchacho. Parecía ser un guerrero duro.

Sigilosos en los árboles, siguiendo el plan de la marionetista, esperaron. El silencio se hacía presente en aquella noche. Los ruidos de los animales se oían tenuemente, mientras que el viento, suave, soplaba contra los cabellos de la peliverde, quien estaba sentada en una de las ramas. No estaba preparada para saltar al ataque; no era su forma de combatir. Normalmente, dejaba que lo hiciesen sus marionetas por ella. Se encontraba en un árbol cercano a los nueve metros del camino, a una altura media. Jiran se posaba sobre un árbol allegado, el más alto de aquel paso.

Durante aquella calma, algo pudo detener la atención de la shinobi. Supuso que su compañero también estaría al tanto de eso. A un paso algo lento, se encontraba una carreta de dos metros de ancho por cuatro de largo. Era alta, ya que sus ruedas también lo eran. Tirada por dos caballos, quienes tenían a su vez dos jinetes encima. Estaba tapada con una tela blanca, visible para el dúo que se encontraba en los árboles. Demasiado visible. Estaba, a su vez, custodiada por tres personas; parecían muchachos jóvenes. Algunos no tenían ni barba. Llevaban armas contundentes, aunque difíciles de maniobrar. Uno de ellos, que estaba detrás de las ruedas, caminando, portaba una lanza de un metro y medio de largo. Quienes se encontraban a los costados llevaban espadas, cortas. Entre cuarenta y cincuenta centrímetros de largo su filo. Quien se encontraba del lado derecho, que apuntaba a donde se encontraban los shinobi, estaba mirando hacia abajo. El otro parecía hacer lo mismo. El lancero sólo miraba a la carrosa.

–Algo anda mal… ¿Tres adolescentes defendiendo un supuesto cargamento millonario? Ni siquiera están atentos al camino, ni a los peligros que puedan surgir. –Estaba sacando deducciones. Tenía en la cabeza la esperanza de que Jiran no se tire a lo loco al ver a los individuos. No sabía cómo iba a reaccionar el chico; si iba a esperar la orden de Hushika o atacar ni bien había visto a las personas. –Espero que él se haya dado cuenta de aquello… no puedo susurrar ni siquiera. Me escucharían con el silencio que hay en esta noche. –Pensaba, siempre por dentro. Si hablaba en esta situación, delimitaría su posición.

Con la esperanza de que todo siguiese en su lugar, esperó. Pudo oir pasos a su oeste, cerca de la posición del árbol que había tomado Jiran en su momento. No era sensora; no podría identificar de quien eran esos sonidos ni cuántos eran. Algo estaba claro; eran varios individuos. ¿Quién se acercaría allí, por aquellos riscos? No eran caminantes normales. El sigilo ahora era primordial. Una duda se metió en la psiquis de la kunoichi, quien tuvo que decidir en un abrir y cerrar de ojos.

–Evidentemente, aquella carrosa es un señuelo. Sirve como campana, está claro. ¿Enviaron hombres por las montañas para proteger el cargamento real también? –Pensaba, mientras con sus manos iba sacando uno de sus pergaminos. Con la mano derecha apoyada sobre éste, quien a su vez estaba sobre el tronco del árbol donde se ubicaba la kunoichi, invocó una de sus creaciones. –Senshi… creo que es la mejor opción aquí.

El escorpión, ciertamente, era el títere más óptimo allí; pequeña, podría ser fácil de ocultar. Sus senbons servirían para un ataque de lejos, mientras que su cola sería el método para combatir cuerpo a cuerpo. Si el muchacho también iba a acompañar el ataque, un títere de apoyo como éste era crucial aquí. Los hilos que desplegaba la marionetista eran invisibles para el ojo humano, a menos que alguien de ellos pudiese sentir el chakra.

–Por la cantidad de pasos que oigo, deben ser entre tres y cuatro personas. Si atacamos primero, tendremos ventaja casi seguro. –Pensaba, esperando dar la orden a Jiran, si es que todavía se encontrase en aquellos árboles.

Esperó hasta el último segundo. Pudo verlos, a unos diez metros de donde se ubicaba ella. Estarían más cerca de la hipotética posición del muchacho. Cuatro hombres. Todos armados con mazas, aunque desprotegidos. Portaban harapos, e incluso iban descalzos. ¿Eran mercenarios? ¿El jefe rival había contratado mercenarios? De cualquier manera, era el momento de atacar.

–Ataquemos. Ya. –Lo dijo susurrando, aunque confiaba en que el muchacho la pudiese escuchar. Ciertamente, no sabía si se encontraba allí aún. Si levantaba más la voz, podría ser oída por el señuelo que se encontraba por el camino, lo que ahuyentaría a la caravana real.






DATOS:

LÍNEAS:
Hay (71) en este post, sumadas a las 125 de la suma de los anteriores, dan como resultado 196 en total.
STATS Y TÉCNICAS:
Ninjutsu: 10
Taijutsu: 7
Genjutsu: 7
Velocidad: 10
Resistencia: 10
Fuerza: 10


▲ Chakura no Ito (チャクラの糸, Hilos de Chakra) [Nv.1]:
Es la habilidad única de los miembros de éste clan. Gracias a ella pueden emitir una fina corriente de chakra, en forma de hilo, con la cual manejar las marionetas a su antojo. Los recién iniciados en el control de ésta técnica necesitan de una mano completa para manejar una marioneta mediana o de al menos tres dedos para manejar una marioneta pequeña. Los hilos pueden extenderse hasta los diez metros en cualquier dirección y pueden o no ser visibles a simple vista, dependiendo esto último de si el usuario así lo desea o no. Estos hilos pueden ser cortados como cuerdas normales, pero sólo por técnicas de Kenjutsu del mismo rango o superior. Sólo cuenta como un jutsu cuando se activa la primera vez, pudiendo activar ésta técnica y otras dos en ese mismo turno -aunque no resta un jutsu a utilizar de los que tenga el usuario- y luego puede ser mantenido por tantos turnos como resistencia tenga el usuario -10 de resistencia = 10 turnos mantenido, por ejemplo.

Técnicas restantes (7/8).
INVENTARIO:
▲ Bélico:
-Marionetas.
-Venenos.
-Hilos de Alambre (∞).
-Kunais (∞).
-Pergamino Mediano (Sellado: Koma y Ari).
-Pergamino Mediano (Sellado: Senshi y Kumo).
-Senbons (∞).
-Cascabeles (∞).
-Bombas de Luz (x4).
-Bombas de Humo (x2).

▲ Médico:
-Pastillas de Sanguíneos (x5).
-Calmantes en Líquidos (x5).
-Pergamino de ADN (x1).
-Jeringas (x10).
-Vendas (∞).
-Alcohol (x4).
-Esencia de Flámula (Líquido | x1).
-Esencia de Flámula (En polvo | x2).

▲ Hierbas:
-Arbórea Hojaplata (x3).
-Regaliz Alpino (x5).
-Ajenjo (x5).
-Laeta (x2).
-Martillo Lunar (x1).
-Campanula de Agua (x2).
-Alcotán (x9).
MARIONETAS EN USO:

Senshi

Descripción Estética:
Está englobada dentro de la categoría de marioneta pequeña. Mide cincuenta centímetros de largo por cuarenta de ancho, teniendo la forma de un escorpión violáceo.
 
Descripción técnica:
Compuesta por madera de ombú, es rápida y liviana, lo que la hace un arma sorpresa a la hora de atacar a un enemigo. Posee varios métodos de ataque, hechos por acero (púas de cola, garras y tenazas), lo que le da una buena ofensiva.
 
Habilidades:
-Cola. Principal ofensiva de esta marioneta. Dentro de ella, posee un compartimiento que alberga, para lanzar, diez senbons. Sólo pueden ser usadas si la cola es separada del cuerpo principal. Además, posee dos púas en forma de cuernos, para realizar ataques cuerpo a cuerpo con ella.
-Garras: Tienen la capacidad ofensiva de un kunai, al igual que su filo, aunque sólo en las puntas. Su largo es igual al de estas armas arrojadizas y pueden ser separadas de su cuerpo.
-Tenazas: No tienen filo, por lo que no pueden cortar cables de alambre o similares, o tejidos grasos con facilidad (como las tenazas de Ari), aunque tienen forma serruchada, lo que le facilita el cortar madera y similares. Si se realizar varios ataques con éstas, puede llegar a dañar la piel, en menor medida.
-Esta marioneta posee el veneno Danza del Pétalo en las púas y senbons de su cola.
 
Ventajas:
Rápida, debido a su bajo tamaño. Si no se está atento, es difícil de tenerla en cuenta, por lo que produce ataques sorpresa. Es poco pesada.
 
Desventajas:
Está compuesta por madera, así que es débil al elemento Katón (lo deja inutilizable hasta la siguiente batalla) y el elemento Suiton la ralentiza. Además, al ser un títere pequeño, no tiene la capacidad defensiva para el shinobi.
BY ORIANI~©️ SAVAGE-THEMES

NPC'S:
▲ Caravana falsa:
-Jinetes (x2). Sin información.
-Espadachines (x2). Espadas cortas. Adolescentes, entre 15 y 16 años.
-Lancero (x1). Lanza de metro y medio. Adolescente, entre 15 y 16 años.

▲Mercenarios:
-Hombres armados con mazas (x4). Mercenarios de mediana edad.
Hushika Kugutsu
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Re: The Jewel Chariot.

Mensaje por Jiran el Dom Feb 04, 2018 5:06 am




Noche
Sendero

S
ubterfugio en tierras desconocidas, abrazado por las hojas del árbol que actuaba como torre para el depredador que operaba de mero observador. La quietud contrastaba con la naturaleza de su alma y de su mente, sin embargo, sabía que en la caza no todo era caos y propósitos descontrolados: paciencia, una virtud que sólo sacaba a relucir cuando se trataba de la actividad anteriormente mencionada; y es que, si algo le molestaba más que estar quieto, era el hecho de perder a su presa, cuestión que no permitiría puesto completamente en sus sentidos. En ese mismo árbol sobre el inclinado terreno montañoso, posicionado en la altura que le permitía una visión más completa y una noción de la situación menos arriesgada, se mantuvo de la misma forma que lo hizo la fémina pero en diferente posición. A diferencia de ella, el joven Natblida carecía de la compostura necesaria para no reflejar lo que su euforia retumbaba en el interior de su pecho: como el animal con el que se sentía profundamente identificado, se colocaba sobre la rama; sus piernas flexionadas, la derecha más adelantada que la izquierda, cuya rodilla homóloga tocaba la madera; un cuerpo inclinado hacia adelante, similar a la del felino que se prepara para clavar sus colmillos en la jugosa yugular de su posterior comida.
     
El mosaico que generaba su escondite le daba la potestad de camuflaje, pues las sombras por la luz de las estrellas y la recién nacida Luna chocaban contra su piel, se confundían con las marcas que pueblan todo su cuerpo, sólo aquellos amielados se dejaban ver mínimamente y por pequeños periodos de tiempo, difícilmente dilucidados. Conservó aquella posición, teniendo a la contratante a su derecha, negando cualquier posibilidad de contacto detallado, e incluso, problematizando el contacto visual. Jiran ya tenía órdenes y las cumpliría, sin cambio de planes o inconvenientes que valieran. Ese hecho se reafirmó al observar la existencia de la susodicha carroza. En donde la fémina veía trampa, Jiran veía al objetivo que debía interceptar, sin más ni menos; a pesar de los jóvenes custodios, a pesar de la pobre seguridad. En su mano no estaba subestimar a los hombres.

     
La presencia de nuevos individuos rompió la concentración del tribal sobre su objetivo móvil, no obstante, en vez de significar una razón de retraso, se convirtió en un motivo más para el ataque a la carroza. Así pues, con la noción sobre los demás, se preparó para el ataque; con la nula capacidad de comunicación más allá que lo mostrado de camino a la actual posición, dejó que sus manos y dedos encontraran unión, luego puestos delante de su boca, luego sopló y terminó por sonar tal cual enseñó a la de cabellos verdosos con anterioridad. Ese sonido simbolizaba el inminente ataque; para la carroza significó detener su avance; para los mercenarios significó la moción por la cual se fijarían en su árbol. Para todos ellos no simbolizaba muerte: como oídos necios y poco cautelosos, ignoraron la posibilidad.
     
Primero dejó que sus dientes sostuvieran la empuñadura de un cuchillo ninja, luego sus manos hicieron lo mismo con otros al momento que su postura se erguía sin significar un peligro a su ocultación. Su fino dominio energético le permitió priorizar la coordinación de sus movimientos y reflejos por encima de su pureza de chackra, dotándolo de la suficiente habilidad como para desatar un letal ataque desde su posición: la diestra lanzó la primera arma, cuyo metal salió de entre las hojas, viajó e impactó en las cuerdas que hacían de riendas en el caballo más cercano, rompiéndolas e hiriendo al esclavo animal; la segunda arma salió tal cual lo hizo su gemela, mas difirió en su blanco, el cual acabó siendo motivo de sangrado y dolor del segundo jinete —el más alejado de su posición—, penetrando su brazo izquierdo, imposibilitando el debido manejo de su equino. Los animales enloquecieron, relincharon, nublaron la posibilidad de escapatoria. Jiran aprovechó la confusión, negando una larga diferencia de tiempo entre los dos primeros proyectiles y el tercero: la hoja abandonó su boca, fue abrazada por los dedos índice y pulgar de su derecha y fue lanzada con un movimiento horizontal de su mano tan pronto abandonó su escondite. Dotada de un movimiento giratorio —dado a que no fue lanzada de manera lineal—, parecía más una estrella que una kunai. Rompió la yugular de un espadachín, manchó la tela blanca y anunció la aparición de Jiran, cuyas atenciones eran llamadas por la presteza de sus movimientos.

     
La bestia parda corría a toda velocidad por la corta ladera de la formación rocosa, con otros dos cuchillos ninjas, uno en cada mano. Corría con un ímpetu que intimidaba, pues, les veía como trofeos andantes que deseaba tener por encima de todo: no sus cuerpos, sino sus propias vidas. En ese momento, el que podía hacerle frente —no por capacidad, sino por distancia y tiempo de posicionamiento defensivo— era el lancero, quien se reposicionó para enfrentarle. Un jovencito cagado de miedo frente a un guerrero que había visto más sangre que agua en un río. Pese a la fiereza parangonada a la de un animal salvaje, no veía la trampa ni aunque la tuviese frente a la nariz, y era el caso, solamente tuvo que ver cómo una lanza rompía la tela blanca y atentaba contra su corazón. Jiran actuó con presteza, abusando de la afinación de sus reflejos para esquivarla, poner su pie derecho al frente y significar una retirada, una corta retirada.
     
La punta metálica cortó superficialmente el pectoral del salvaje, quien respondió lanzando la kunai de su derecha, un arma que cortó e —aparentemente— hirió al lancero oculto tras la tela; su retroceso significó el agarre del primer lancero visualizado, dado a que la diestra del salvaje se apoderó de su lanza, cuya arma sirvió de enlace entre los dos individuos tras su halado, acortando rápidamente las distancia con quien sería su escudo humano. Al no haber soltado la lanza, al ser atraído por Jiran, quedó a la merced de sus fuertes brazos y una amenazadora hoja metálica rozando su cuello. De esa manera, la izquierda se mantenía firme sobre su cuello al mismo tiempo que la diestra mantenía en horizontal la lanza arrebatada del miedoso custodio, utilizada como separación entre él y la carroza llena de misterio que resultaba ser, para su sorpresa, una vil trampa.

     
La tela blanca fue rota bruscamente, dando la liberación de distintas figuras que ágilmente saltaron del transporte y se cuadraron contra el salvaje, quien ahora era el foco de esa parábola delimitada por ocho hombres musculosos con, cada uno, más pinta de mercenario que la tenida por más de diez Jiran juntos. El tribal contaba con el escudo humano que ahora temblaba y sudaba nerviosamente en su agarre, con la lanza que sostenía marcando la distancia y la garra que tenía en la misma mano. Una trampa, ¡quién lo habría pensado!, se quejaba a sus adentros mientras sólo soltaba gruñidos cuando mostraba sus incisivos a cada uno de los atacantes. Demostraba salvajismo, intentaba acumular fuerzas contra esos hombres que poco a poco cerraban la formación con el fin de ahogar las posibilidades de escape del trigueño, donde su espalda apuntaba a una pared de montaña que con cada paso estaba más cerca de ser tocada. Había salido de peores, y si su contratante no hacía nada, se los cargaría a todos de igual modo, a no ser que alguno de ellos supiese lidiar con individuos con un nivel de poder propio de un ninja.


Blood Warrior
▷ Nin: 10(-3)
▷ Tai: 7(+3)
▷ Gen: 1
▷ Vel: 7
▷ Res: 10
▷ Fue: 7
Datos:

Conteo de técnicas
8 de 8


Técnicas

Pasiva — Habilidad intrínseca del control de chackra de los especialistas de Ninjutsu médico (modificada): Puede infundir chackra en la sangre en pro de estimular las capacidades corporales más sutiles, como lo son la coordinación, equilibrio y procesos aeróbicos que influencian positivamente el incremento de la potencia muscular (fuerza) y del manejo corporal. Esto significa que puede sacrificar 3 puntos de Ninjutsu y depositarlos en Taijutsu o Fuerza. (-3 Nin » +3 Tai)

---

Equipamiento

Garra (1 – De cuatro hojas.).
Kunais (6).
Hilos de acero (20 m).

Natblida (H.Ú)
Misión:
Auto-Misión rango C: The Jewel Chariot.

Lugar de la misión: Bosque del País de la Cascada.
Tipo de misión: Misión criminal.
Descripción de la misión:
Uno de tus contactos ha detectado que, recientemente, una de las mansiones de la familia mas rica del País de la Cascada ha sido saqueada. Hurgando un poco entre la información de quienes emplean ésta en el bajo mundo, pudo averiguar que una de las bandas rivales del otro lado de la ciudad había sido quien efectuó el hurto, principalmente de joyas y objetos de valor en cantidad.

Por lo que se pudo saber, este grupo criminal enemigo está ahora mismo rumbo al País del Fuego, atravesando el bosque allegado a la ciudad. Se presume que traspasan sus objetos en una carrosa, custodiada presuntamente por varios de sus miembros. Tu contacto quiere que obtengas esas mercancías... poco legales. Por supuesto, no por bondad o para devolverlas a sus dueños originales. Son cosas de gran valor y brindan riquezas a quien los tenga. Parece que quien te encarga la misión es una persona que disfruta del lujo.

Debido a la presunta peligrosidad de la misión, deberás emplear la ayuda de otra persona. No se sabe ni cuantos custodiarán la carrosa ni qué nivel de combate tendrán. Habrá que estar preparado para lo peor. No se espera gran cosa, debido a que esta banda criminal ha perdido gran fuerza desde hace años; de cualquier manera, nunca está de más ser precavido.

Recompensa de la misión: 1000 Ryō |両|
Extensión mínima de la misión: 70 líneas
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Re: The Jewel Chariot.

Mensaje por Hushika Kugutsu el Dom Feb 04, 2018 7:15 pm


Noche. Bosque.


La orden había sido acatada inmediatamente. Las palabras emitidas por Hushika permitieron a los cuerpos de los sendos ninjas moverse hacia el enemigo, atacándolo por sorpresa. Desde los árboles, lugar perfecto para la visión del campo de combate, podrían emitir una emboscada que dejaría sin dudas pagando a cualquiera que quisiesen atracar. El único problema… es que fueron hacia distintos enemigos. La marionetista, dando la orden de ataque, saltó hacia el combate haciendo de distracción; los mercenarios la iban a ver a ella. Esperó un segundo. El muchacho no había aparecido todavía. Sus sospechas eran ciertas. No pudo contenerse a emboscar la caravana.

–No me lo creo… fue hacia el otro lado. –Pensaba, sarcásticamente. Incluso era gracioso.

En un escaso tiempo de medio segundo, tuvo que decidir qué hacer. Si ir con su compañero, tratar de pelear juntos y luego unir fuerzas, o bien intentar realizar algo con el problema gordo que ahora tenía en frente. No era algo difícil; encargarse de mercenarios, siendo tan escasa cantidad, debía ser tarea fácil. Con su dedo pulgar, activó el mecanismo de la cola del escorpión, quien se abrió en uno de sus compartimientos. Los mercenarios, armados con mazas, avanzaron corriendo hacia ella, como si de salvajes se tratara. Grave error. Utilizó su dedo índice para posicionar a Senshi frente a ellos, lo que los descolocó. Un títere pequeño, en medio de la noche, apareciendo de repente. Hushika se encontraba parada. Parecía que ni siquiera se movía. Estaba tranquila. Haciendo uso del mecanismo, lanzó las diez senbons desde el artilugio controlado por ella, apuntando a los cuellos de los atacantes. Era el lugar más vulnerable y letal.

Por supuesto, no impactaron todas. A pesar de ello, casi no habían tenido alternativa. Aquella ladera era algo frondosa y, entre los árboles y la poca luz que entraba, era difícil ver estas agujas voladoras. A dos de ellos le impactaron un par de estos proyectiles a sendos mercenarios, tanto en su yugular como justo debajo de la tráquea. Morirían por asfixia eventualmente, aunque ahora no podrían combatir. A los sobrantes, apenas había impactado una, y quizá no con la suficiente precisión como para causarles heridas mortales a las arterias y venas del cuello. A pesar de ello, un factor clave se ponía en juego aquí: El veneno. Los movimientos de los hombres se hicieron cada vez más lentos. Podían sentirse cansados, densos en su composición sanguínea. Hushika no tardó en reaccionar. Con la cola y sus extremidades, métodos de ataque cuerpo a cuerpo de aquella marioneta, envió chakra a sus hilos para desplegar el aparato con velocidad, directo a sus cuellos. Insistía tanto con este lugar porque consideraba que era la parte más precisa para realizar una muerte rápida. No combatía con espadas, ni con otras armas; tenía que ingeniárselas para hacer el mejor uso posible de sus recursos. Con las púas de la cola y, con sus garras hechas con kunais, atacó con el títere rápidamente cortando, nuevamente (como había hecho previamente con los anteriores amsculinos), sus yugulares. Cayeron, agarrándose su papada y su tráquea, intentando apretarla.

–Es inútil. Morirás eventualmente. Además, tu cuerpo está envenenado. No sólo no podrás moverte por la asfixia; ahora tus piernas se sienten cansadas, ¿Eh? –Estaba desquiciada. La muerte la llevaba a ponerse de esa manera. La doble personalidad de la kunoichi saltaba a la luz, nuevamente. Parecía una esquizofrénica. Disfrutaba de matar, y sobre todo de esta manera. Hacía agonizar a sus víctimas.



✧✧✧



A pesar de ello, no era tiempo para vanagloriarse con la muerte de cuatro pobres diablos. Había asuntos más importantes que atender. Movió su cuerpo hacia uno de los árboles más cercanos al camino en donde la carrosa había estado moviéndose. Pudo observar una escena un tanto extraña; los caballo, en pleno caos, heridos, al igual que uno de los jinetes. El espadachín más cercano a la posición de la kunoichi se encontraba muerto, con su yugular cortada. Generó una leve sonrisa de la niña. El otro, sumado a un extenso grupo de ocho mercenarios más, quienes apuntaban a Jiran, que utilizaba a uno como rehén. Se sintió un tanto confusa. ¿De dónde habrían salido estas personas? Tampoco le importaba mucho. Sabía que era una trampa desde el principio, aunque nunca se imaginó algo como esto. De todas formas, la situación no era propicia para sacar deducciones.

–No les importará mucho matar al muchacho que tiene amenazado. Al fin y al cabo, puede que ni siquiera se conozcan entre ellos. Sólo fueron contratados para asesinar… –Pensaba para sí, en una milésima de segundo. –Bueno, algo así como nosotros. Veo claras diferencias, aunque la esencia es la misma. Es un mundo de bandidos, no de héroes. –Mientras cerraba sus ojos, esta otra voz aparecía en ella. Era parte de sí. Parte de Hushika.

La situación se ponía peor. Los hombres iban avanzando, cerrándole el paso al salvaje quien cada vez iba más hacia la ladera de la montaña, quedándose sin salida. Ahí es cuando la muchacha decidió hacer su entrada. El escenario se tornaba un poco complicado para su compañero, aunque podía ver que había realizado varias acciones correctas. La titiretera se sintió orgullosa por un instante. Pero no podía hacerlo mucho tiempo.

Tomó otro de sus pergaminos que apoyó en la rama del árbol en donde estaba acuclillada. Con su diestra, apoyó su palma en el papiro, mientras una nube de humo aparecía. Al disiparse, se pudo observar una estructura extraña, formada con placas de madera que tenían un kunai incrustada en cada una de ellas, formando un trompo de aproximadamente un metro y medio de alto, un dos tercios de esta distancia en su ancho. Koma salía a la luz. Era el mejor artilugio aquí. Controlaba con una de sus manos, la izquierda, al títere que simulaba ser un escorpión y, ahora, con la zurda, a aquella creación. Con una velocidad propia de una marionetista hábil, envió a ésta con un movimiento de brazo. Se la veía realizar esfuerzo, aunque era recompensado; se movía a un gran ritmo.



✧✧✧



El trompo viajó en apenas dos segundos. La muchacha se encontraba a siete metros de la posición en donde todo estaba ocurriendo. Más cerca de Jiran, más alejada de los mercenarios. De cualquier manera, estaba en una distancia adecuada para poder controlar su artilugio con libertad. Éste llegó rápidamente al centro de donde se encontraban los hombres, bastante morrudos en su contextura física. Todos ellos portaban armas, mayoritariamente espadas cortas, aunque dos poseían dagas. Algunos, quienes estaban más retrasados, pudieron observar perfectamente la marioneta, al mismo tiempo que intentaron advertirles a los demás y correr hacia atrás. Puede que eso les haya dado algo de tiempo. Pero no el suficiente.

–Mueran. –Estaba enajenada. Quería ver sangre. No le importaba absolutamente nada más. No era una cazadora, al igual que su compañero. Normalmente, no toleraba las muertes de los animales ni de cualquier otro ser vivo, que no fuera humano. En eso diferían, aunque asimismo concordaban; les gustaba el entorno natural. Ella, oriunda del desierto, había pasado gran parte de su vida allí. Ahora, en el estado en que se encontraba, no podía pensar en otra cosa que no fuera extinguir la vida de quienes amenazaban a impedir el éxito del ataque.

Movió su extremidad zurda desde éste espacio hasta su hombro derecho, generando una corriente de chakra altísima; se podían visualizar los hilos incluso, de un color celeste muy ténue, algo opaco, mínimo. La marioneta siguió este mismo movimiento. Giró a una gran velocidad, en sentido contrario a las agujas del reloj. Giraba sobre su propio eje y a su vez realizando un movimiento de traslación, en un rango de un metro de radio, una circunferencia. La carnicería era evidente. Las kunais incrustadas en las placas de madera se hacían notar, cortando absolutamente todo a su paso, preparadas específicamente con el filo para destrozar carne humana. Cinco de los allí presentes recibieron el impacto directo. Los que habían dado la alerta, tres en el fondo, más los que habían sobrevivido al ataque de Jiran, consiguieron evitar su muerte instantánea, saltando hacia atrás, aunque recibiendo algunos cortes mínimos.

Era una escena espeluznante. La sangre manchaba todo el cuerpo de los que se encontraban cerca, incluso de Jiran. Todo pasó en muy poco tiempo. Cinco, quizá seis segundos desde la llegada del títere al campo de batalla. No lo toleraron más. Huyeron corriendo hacia el norte, dejando sus armas tiradas en el suelo. La marionetista decidió no perseguirlos; ya había tenido su cuota de muertes. Saltó del árbol, quedando justo en frente del salvaje.

–Buen trabajo. A pesar de no haber seguido el plan, ha sido algo inteligente lo tuyo, aunque un poco arriesgado, ¿No crees? –Luego de expresarle esto al muchacho, se dirigió ahora al adolescente rehén. –Tienes dos opciones, niño. O mueres a manos de mi compañero, quien no tendrá reparos en sacarte hasta los intestinos mientras estés vivo si es necesario… –Se podía ver el miedo que tenía en su cara. –… o puedes elegir ayudarnos a pelear, y quizá consideremos dejarte vivir. Es tu elección.

Mucha no tenía, por supuesto. A lo lejos, casi a doscientos metros hacia el sur, se podían escuchar pasos y visualizarse algunas luces, tenues, de antorchas; efectivamente, esta debía ser la caravana real. Por lo que podía oírse, había varios ruidos metálicos. Éstos habían sido solo mercenarios enviados a morir, para servir como alerta a los demás. Por desgracia, el dúo de shinobis había sido más rápido para asesinarlos que ellos para correr y alertar a los demás. Los anteriores habían escapado, aunque en dirección contraria.

–Lancero, ¿Cuántos hombres son los que están protegiendo la carreta real, y cuan hábiles son? –Preguntó hacia el rehén. No tardó mucho en contestar.

–S… son… son quince personas. En… entre ellas hay… hay un hombre qu… que sabe u… utilizar el fuego. –Tartamudeaba, estaba completamente horrorizado de la kunoichi y de su captor. Después de todo, habían sido protagonistas de una carnicería.

–¿Sólo eso? –Preguntó, nuevamente, presionando al chico.

–S… sí. N… no tengo mucho más p… para saber. Sólo nos enviaron… enviaron… aquí. –Enviados a morir, efectivamente. La información era poca, aunque servía.

–Jiran, tenemos dos opciones, y prefiero que decidas qué va más acorde a tus capacidades de combate. –Miraba al salvaje. –Nos escondemos entre los árboles, y atacamos desde los lados, como realizamos aquí, o podremos meternos dentro la carrosa caída, usando la poca tela que queda para taparnos, y emboscarlos cuando estén revisando qué diablos pasó aquí. ¿Qué eliges? No tenemos mucho tiempo.



1. Lancero | #ff9900




DATOS:

LÍNEAS:
Hay (105) en este post, sumadas a las 196 de la suma de los anteriores, dan como resultado 301 en total.
STATS Y TÉCNICAS:
Ninjutsu: 10
Taijutsu: 7
Genjutsu: 7
Velocidad: 10
Resistencia: 10
Fuerza: 10


▲ Chakura no Ito (チャクラの糸, Hilos de Chakra) [Nv.1]:
Es la habilidad única de los miembros de éste clan. Gracias a ella pueden emitir una fina corriente de chakra, en forma de hilo, con la cual manejar las marionetas a su antojo. Los recién iniciados en el control de ésta técnica necesitan de una mano completa para manejar una marioneta mediana o de al menos tres dedos para manejar una marioneta pequeña. Los hilos pueden extenderse hasta los diez metros en cualquier dirección y pueden o no ser visibles a simple vista, dependiendo esto último de si el usuario así lo desea o no. Estos hilos pueden ser cortados como cuerdas normales, pero sólo por técnicas de Kenjutsu del mismo rango o superior. Sólo cuenta como un jutsu cuando se activa la primera vez, pudiendo activar ésta técnica y otras dos en ese mismo turno -aunque no resta un jutsu a utilizar de los que tenga el usuario- y luego puede ser mantenido por tantos turnos como resistencia tenga el usuario -10 de resistencia = 10 turnos mantenido, por ejemplo.
Turnos: 2.

▲ Kyougure no Jutsu (何の術を, Giro Rápido):
El marionetista envía una gran cantidad de chakra hacia los invisibles hilos y rápidamente, genera un movimiento circular que provoca a la marioneta girar a una gran velocidad, cortando (con sus kunais) todo lo que toque en el camino. La velocidad con la que se mueve, tanto en circulos como para los lados, varía segun el nivel que el usuario posea en Ninjutsu.


Técnicas restantes (6/8).
INVENTARIO:
▲ Bélico:
-Marionetas.
-Venenos.
-Hilos de Alambre (∞).
-Kunais (∞).
-Pergamino Mediano (Sellado: Koma y Ari).
-Pergamino Mediano (Sellado: Senshi y Kumo).
-Senbons (∞).
-Cascabeles (∞).
-Bombas de Luz (x4).
-Bombas de Humo (x2).

▲ Médico:
-Pastillas de Sanguíneos (x5).
-Calmantes en Líquidos (x5).
-Pergamino de ADN (x1).
-Jeringas (x10).
-Vendas (∞).
-Alcohol (x4).
-Esencia de Flámula (Líquido | x1).
-Esencia de Flámula (En polvo | x2).

▲ Hierbas:
-Arbórea Hojaplata (x3).
-Regaliz Alpino (x5).
-Ajenjo (x5).
-Laeta (x2).
-Martillo Lunar (x1).
-Campanula de Agua (x2).
-Alcotán (x9).
MARIONETAS EN USO:

Senshi

Descripción Estética:
Está englobada dentro de la categoría de marioneta pequeña. Mide cincuenta centímetros de largo por cuarenta de ancho, teniendo la forma de un escorpión violáceo.
 
Descripción técnica:
Compuesta por madera de ombú, es rápida y liviana, lo que la hace un arma sorpresa a la hora de atacar a un enemigo. Posee varios métodos de ataque, hechos por acero (púas de cola, garras y tenazas), lo que le da una buena ofensiva.
 
Habilidades:
-Cola. Principal ofensiva de esta marioneta. Dentro de ella, posee un compartimiento que alberga, para lanzar, diez senbons. Sólo pueden ser usadas si la cola es separada del cuerpo principal. Además, posee dos púas en forma de cuernos, para realizar ataques cuerpo a cuerpo con ella.
-Garras: Tienen la capacidad ofensiva de un kunai, al igual que su filo, aunque sólo en las puntas. Su largo es igual al de estas armas arrojadizas y pueden ser separadas de su cuerpo.
-Tenazas: No tienen filo, por lo que no pueden cortar cables de alambre o similares, o tejidos grasos con facilidad (como las tenazas de Ari), aunque tienen forma serruchada, lo que le facilita el cortar madera y similares. Si se realizar varios ataques con éstas, puede llegar a dañar la piel, en menor medida.
-Esta marioneta posee el veneno Danza del Pétalo en las púas y senbons de su cola.
 
Ventajas:
Rápida, debido a su bajo tamaño. Si no se está atento, es difícil de tenerla en cuenta, por lo que produce ataques sorpresa. Es poco pesada.
 
Desventajas:
Está compuesta por madera, así que es débil al elemento Katón (lo deja inutilizable hasta la siguiente batalla) y el elemento Suiton la ralentiza. Además, al ser un títere pequeño, no tiene la capacidad defensiva para el shinobi.
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Koma

Descripción Estética:
Está englobada dentro de la categoría de marioneta mediana. Mide un metro veinte de alto y un metro de ancho. Tiene la forma de un cono y una piña, semillas que caen de los árboles, y tiene bastante versatilidad ya que es liviana.
 
Descripción técnica:
Compuesta en su totalidad por madera firme de roble, asemejándose a una piña. En sus laderas, tiene compartimientos con kunais impregnadas en ellas, para hacer los giros filosos y que cualquier shinobi que tenga contacto con éstos, mínimamente reciba cortes que varían según la fuerza con la que se esté efectuando el ataque o la defensa. Es una marioneta principalmente de tipo ofensivo, aunque sirve como defensa (produciendo posiblemente daños colaterales, ya que su principal arma no es controlada).
 
Habilidad:
-Kyougure no Jutsu (何の術を): El marionetista envía una gran cantidad de chakra hacia los invisibles hilos y rápidamente, genera un movimiento circular que provoca a la marioneta girar a una gran velocidad, cortando (con sus kunais) todo lo que toque en el camino. La velocidad con la que se mueve, tanto en circulos como para los lados, varía segun el nivel que el usuario posea en Ninjutsu.
-Esta marioneta posee el veneno Danza del Pétalo en sus kunais.
 
Ventajas:
Es muy rápida y grande, puede ser devastadora con los giros y kunais que ésta posee, el mínimo contacto genera cortes.
 
Desventajas:
Está hecha de madera, por lo que es débil contra el Katon y Suiton, además de ser un arma de doble filo, puesto que el más minimo roce, con cualquier persona, genera cortes, sean aliados o enemigos.
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NPC'S:
▲ Caravana falsa:
-Jinetes (x2). Sin información.
-Espadachines (x2). Espadas cortas. Adolescentes, entre 15 y 16 años.
-Lancero (x1). Lanza de metro y medio. Adolescente, entre 15 y 16 años.

▲Mercenarios:
-Hombres armados con mazas (x4). Mercenarios de mediana edad.
-Hombres del caballo de troya (x8).


▲Bandidos:
-Banda rival (x15).
Hushika Kugutsu
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Re: The Jewel Chariot.

Mensaje por Jiran el Lun Feb 05, 2018 4:09 am




L
luvia ensangrentada le dio la bienvenida tras la aparición de lo que parecía ser un juguete, sí, un juguete. En su perplejidad, nunca habría imaginado que algo así apareciera entre un desafío compuesto por hombres armados y su persona; mas su precaución estuvo por encima del ensimismamiento causado por el objeto inimaginablemente letal para los jóvenes al otro lado de su punto de mira, con cuantas armas ensambladas que desconocía la forma de moverse de tal artefacto, cuestión que se solucionó ante el constante chispear de sangre que resultó de los cuerpos amenazantes, ahora brutalmente sangrantes; el movimiento giratorio fue suficiente como para gritarle retirada a Jiran y a su tambaleante rehén: el salvaje dio pasos atrás, consecuente a un breve salto que le sacó a una distancia exageradamente segura de la frenética acción; así mismo, su zurda enganchó a la kunai en su dedo pulgar al mismo tiempo que agarraba, con los demás dedos, el cuello trasero de la prenda del adolescente atrapado, halándolo hacia sí, propinando una caída como consecuencia de imparable tembladera. Era mejor que su trasero tocase el suelo como si su coxis se fuera a romper a ser parte de la carnicería que ni el propio Jiran entendía, pero sí dilucidaba, concibiéndolo como una estratagema de la femenina, quien seguía velando por sus intereses.
     
¡Un punto más a favor de la empleadora!, no pudo evitar sonreír con cuanta picardía se encerraba en sí, notablemente emocionado y ni minúsculamente afectado ante la escena desembocada en violencia pura que le logró manchar su cara y torso, hasta debió cerrar los ojos para que la sangre no llegara a ellos. En su mente, había encomendado las muertes que fueron por su mano a Hircine, y algo retorcido en su interior sabía que habría más, y más debía derramar.

     
La aparición de la fémina significó la pausa de la ofensiva, dejando que aquellos hombres huyeran utilizando como suelo su propio valor como guerreros; arraigado a esa metáfora, el fugitivo de Azkru escupió al suelo en su dirección como señal de desprecio y deshonor: les maldecía, aunque de poco serviría, si algo había logrado comprobar en el Nuevo Mundo era la inexistencia de sus tradiciones, unas que evitaría que pegaran el ojo en semanas recordando la huida cobarde de la misma muerte. Tales pensamientos abandonaron su cabeza al escuchar al rehén llorar y la aproximación de la peliverde hacia ellos. El salvaje soltó un suspiro en busca de una mejor compostura, con nula importancia sobre los fluidos que resbalaban de su cuerpo o manchaban su ropa, el cáliz de los pecados tomaba aquello como una ofrenda más a la historia narrada en tinta sobre su piel.
     
Frente a ella, dejó que el extremo sin filo de la lanza tocara el suelo, sujetándola verticalmente al optar una posición de menor tensión, pese a esto, seguía naturalmente alerta. Situación que desapareció al escuchar sus palabras, provocando que sus ojos se entrecerraran y su rostro se arrugara en inconformismo, dando un ligero golpe al suelo con la madera de la lanza.

     
¿Plan?, ¿qué plan? Tú decir «atacar la carroza» y yo atacar carroza; no ser la real no es mi problema. Mercenario por montaña tampoco ser mi problema, nunca herirme a mí, ser más ágil —soltó deliberadamente y con un tono infantil, aunque demostrativo en cuanto a su irritación.

     
Sus ojos se desviaron hacia el camino que siguieron los mercenarios en plena huida, en donde no habían siluetas que dilucidar. Se calmó tras su breve berrinche, buscando evitar la culpa de haber arriesgado la planificación, cuestión que escapaba de su importancia y consideración. Tan pronto la fémina se dirigió al jovencito llorón, los dedos de Jiran se posaron sobre su cabeza y halaron su cabello con el fin de levantar su mirada anonadada. Habló y habló, parecía que tenía piedras en la boca, situación que le provocaba cierta risa al captor, incluso más al imaginar que se había orinado en los pantalones. Chasqueó su lengua al escuchar la posesión elemental de uno de los protectores del verdadero objetivo, ahora estaba en desventaja, al menos debían tener algo para hacerles frente a esos carniceros o acabarían como el montón de mercenarios.

     
Si manejar fuego, ser poderoso contra mi keryon viento —informó, en desánimo, su potestad elemental. Debía tener eso en cuenta si iba a poner en práctica tales técnicas, hecho poco recomendable hasta en su cabeza irascible.

     
¿Por qué no tomar dos manera?, yo hacer una y tú otra —comentó sensato, sabiendo que ambos contrastaban relevantemente en sus estilos de combate—. Yo esconder en carroza y atacar cuando estar cerca; ser mejor haciendo eso. Tú esconder en árboles y atacar luego de mí —finalizó en su planteamiento, seguro de su observación. Echó un vistazo a los vestigios del transporte y al lateral del camino: estaba claro, no entendía las dudas de la mujer.
     
¿Ser difícil ser líder? —inquirió con jocosidad, como un comentario pícaro sin ánimos de ofender: se le notaba en la inocencia en la que lo decía y la simpatía en la que sonrió.

     
Sin previo aviso y sin mayores miramientos, dio un par de pasos hacia atrás del joven rehén, le pateó la espalda de tal forma que cayera de cara al suelo, seguidamente, Jiran giró la lanza, apuntó con presteza y clavó inhumanamente la punta entre dos vértebras superiores de su columna, hasta que un posterior movimiento hacia abajo terminó por separarlas, arrebatándole la vida al chico miedoso como si se tratase de un simple animal, de un conejo que acababa de cazar. No murió luchando, murió llorando como inútil, como escoria. Despegó el arma larga de su cuerpo y se encaminó hacia los vestigios, portando el asta con su izquierda y reafirmando las correas de su garra en la diestra. Su cometido, ahora, era esconderse entre la tela blanca, ensangrentada, teniendo consigo la lanza como primera arma a disposición ante la aparición enemiga.

     
Como una vez pensaron los mercenarios que utilizaron esas mismas telas para cubrirse: No saben lo que se les vendría encima.



     
La espera no fue tan larga, pero sí, por muchísimo, más silenciosa, incomparablemente sepulcral. Los suelos sanguinolentos no delataban nada más que simples manchas a la luz de las estrellas y de la misma Luna; varios cuerpos descansaban eternamente con sus pieles mancilladas, obstáculos de la vía: si querían seguir avanzando, debían detenerse y recoger ese desastre, aunque debían ser inteligentes y darse media vuelta. En ambos casos, terminarían por saborear un ataque del impetuoso foráneo escondido. Ahí, cubierto, poco a poco captaba el sonido de los cascos equinos, de los pies criminales, de las ruedas de la carroza, y del mismo contenido en donde algo tintineaba: ¡Oro!, pensó el forastero, alegrándose por saber que esa sí era el cargamento deseado, a pesar de estar protegido por multitud de individuos, identificados a grandes rasgos por la cantidad de pisadas que entraban en el conjunto sonoro.

     
La carroza era, en multitud de aspectos, diferente a la carnada: el gran armazón estaba compuesto enteramente entre madera y hierro, forrado casi enteramente de una tela negra, con cuatro ruedas grandes y gruesas, arrastradas por un conjunto de cuatro caballos con un único jinete con espada en cintura, en donde su paso era lento y seguro, pudiendo en potencia con el —notoriamente— pesado cargamento. Alrededor del objetivo, un conjunto de quince hombres custodiaban alerta, utilizando una percepción sin igual con respecto a los mercenarios que enviaron a la muerte: veían la ladera y el frente; estaban divididos en tríos: tres al frente, tres a la derecha, tres a la izquierda, tres detrás y otros tres repartidos de forma desigual; esos últimos mencionados mantenían un perfil más llamativo y, sobre todo, una postura de superioridad frente a los demás: el primero de ellos, de fuerte compostura, piel y cabello oscuro, y ajustados ropajes raídos, siendo un posible luchador cuerpo a cuerpo, encabezaba el avance con paso firme; acompañando al jinete estaba el otro, uno más austero y menos preparado físicamente, aunque sus ojos narraban dureza y preparación mental, sus vestiduras también acompañaban la sencillez, un joven rubio; y por último, uno más callado y dueño de las sombras, tapado hasta la frente de telas negras que escondían identidad, con paso aún más cauteloso se posicionaba al final de la formación, gozando de las sombras que proyectaban la carroza pues los faroles iluminaban a los lados y hacia adelante, no hacia atrás: Quizás confiaban demasiado bien en los sentidos del sombrío.

     
La escena del marchitado plan de señuelo paralizó completamente la marcha, orden dada por el musculoso con su diestra: alzada y abierta. Todo pintaba mal, pero no lo suficiente como para dar vuelta atrás, no con el pesado cargamento y la impráctica carroza. El hombre hizo una breve seña con la misma mano para dar orden a tres de los custodios frontales, mientras que los laterales iluminaban con sus faroles las laderas colindantes. Fue así como el transporte quedó a menos de diez metros de la carroza destrozada, escondite del tatuado. El que acompañaba al jinete abandonó su posición y quiso examinar conjunto al artista marcial, acción reprimida por éste último, que le dejó a cinco metros del desastre, junto a él, puesto a que los únicos que se acercaron a examinar minuciosamente eran los tres subordinados.

     
Iniko, sabes qué hacer —ronca voz dio orden a la sombra hecha hombre que vigilaba la retaguardia, ése mismo desapareció entre la oscuridad y escaló una de las laderas contiguas—. Con suerte, se habrán ido al no encontrar nada —dijo con tensión, observando la tarea a quienes mandó primeramente.

     
El primero se subió a la carroza, vio la sangre y nada más que un bulto al final de la superficie maderera; el segundo también se mantuvo examinando el transporte: ambos caballos habían escapado, de igual forma observaron sangre que chispeaba por todo el terreno, los charcos y los cadáveres estremecieron a los observadores que buscaban más de prisa, con la esperanza de no encontrar nada; el último de ellos se encargaba de alumbrar las espaldas de sus compañeros, lo suficientemente inteligente como para pensar que no todo terminaría en la destrucción del señuelo y el paso libre al País del Fuego, el mundo era demasiado retorcido como para permitírselos. Estaba en lo cierto.
     
Para cuando el primero de ellos intentó subir la lona, algo lo paró en seco, sacándole un ligero quejido que sólo fue acompañado a un breve sonido de ahogamiento, dejando caer sus brazos sin vida, al igual que su cabeza. Todos se paralizaron cuando vieron salir a la figura pintada de historia pictográfica que había empalado a su amigo con la lanza, individuo que no pararía hasta darles muerte. No hubo orden ni acciones que le detuvieran, no por ellos. Jiran rompió la lanza en dos, generando un pedazo con la punta lo suficientemente afilada como para actuar tal cual lo haría su arma madre; el salvaje dio un giro, cortó la garganta del segundo con su garra, apuntó y disparó su pedazo de palo puntiagudo, víctima el tercero de una estaca en el pecho, cuyo crujido rebotó como eco en las paredes montañosas. Tres acciones, tres muertos.

     
¡Aparta, Isamu! —el rubio alzó su voz en desesperada advertencia para su compañero, pues en sus manos se predecía la existencia de una habilidad. Paralelamente, el tribal ensangrentado hacía lo mismo.

     
Quien era llamado Isamu se echó al lado derecho del abandonado transporte al momento que las llamas nacían de entre los labios del otro: una bola de fuego se generó y arrasó con la carroza abandonada, arrasó con los cadáveres y los hizo siluetas llameantes. El salvaje había escapado al último minuto, dirigiéndose a la izquierda de la hoguera, cayendo con la gracia propia de un animal. Sus manos apuntaron al artífice ígneo, específicamente la pierna del mismo: la distancia procuró un disparo efectivo, un disparo de sangre hecha perdigón que vulneraría la tibia de aquel hombre, quien gritó y dejó caer tal pierna sobre la rodilla, mientras que el segundo proyectil se perdía e impactaba la cabeza del jinete, dejándolo en la inconsciencia y probable contusión cerebral. El objetivo no iría a ninguna parte.


Blood Warrior
▷ Nin: 10(-3)
▷ Tai: 7(+3)
▷ Gen: 1
▷ Vel: 7
▷ Res: 10
▷ Fue: 7
Datos:

Conteo de técnicas
7 de 8


Técnicas

Pasiva — Habilidad intrínseca del control de chackra de los especialistas de Ninjutsu médico (modificada): Puede infundir chackra en la sangre en pro de estimular las capacidades corporales más sutiles, como lo son la coordinación, equilibrio y procesos aeróbicos que influencian positivamente el incremento de la potencia muscular (fuerza) y del manejo corporal. Esto significa que puede sacrificar 3 puntos de Ninjutsu y depositarlos en Taijutsu o Fuerza. (-3 Nin » +3 Tai)

Kegelblida «Estacas Sangrientas»: De su cuerpo salen perdigones de cinco centímetros de diámetro con la suficiente fuerza y velocidad para generar efectos por contusión, a tal punto de quebrar un hueso.

G: Dos proyectiles.

Equipamiento

Garra (1 – De cuatro hojas.).
Kunais (6).
Hilos de acero (20 m).

Natblida (H.Ú)
Misión:
Auto-Misión rango C: The Jewel Chariot.

Lugar de la misión: Bosque del País de la Cascada.
Tipo de misión: Misión criminal.
Descripción de la misión:
Uno de tus contactos ha detectado que, recientemente, una de las mansiones de la familia mas rica del País de la Cascada ha sido saqueada. Hurgando un poco entre la información de quienes emplean ésta en el bajo mundo, pudo averiguar que una de las bandas rivales del otro lado de la ciudad había sido quien efectuó el hurto, principalmente de joyas y objetos de valor en cantidad.

Por lo que se pudo saber, este grupo criminal enemigo está ahora mismo rumbo al País del Fuego, atravesando el bosque allegado a la ciudad. Se presume que traspasan sus objetos en una carrosa, custodiada presuntamente por varios de sus miembros. Tu contacto quiere que obtengas esas mercancías... poco legales. Por supuesto, no por bondad o para devolverlas a sus dueños originales. Son cosas de gran valor y brindan riquezas a quien los tenga. Parece que quien te encarga la misión es una persona que disfruta del lujo.

Debido a la presunta peligrosidad de la misión, deberás emplear la ayuda de otra persona. No se sabe ni cuantos custodiarán la carrosa ni qué nivel de combate tendrán. Habrá que estar preparado para lo peor. No se espera gran cosa, debido a que esta banda criminal ha perdido gran fuerza desde hace años; de cualquier manera, nunca está de más ser precavido.

Recompensa de la misión: 1000 Ryō |両|
Extensión mínima de la misión: 70 líneas

NPCs:

Isamu

«— Iniko, sabes qué hacer »
Clan: ???
Especialidad: Taijutsu
Elemento: ???
Rango: Genin

Nin: 5 | Gen: 3 | Tai:10
Vel: 8 | Fuer: 10 | Res: 10

# 969487



???

«— ¡Aparta, Isamu! »
Clan: ???
Especialidad: Ninjutsu
Elemento: Katon
Rango: Genin

Nin: 10 | Gen: 7 | Tai:7
Vel: 10 | Fuer: 5 | Res: 7

# 705E4C

Elemento Fuego: Jutsu Gran Bola de Fuego (火遁・豪火球の術, Katon: Gōkakyū no Jutsu).
[No progresiva | Ninjutsu]
Es un Jutsu del Elemento Fuego que consiste, tras haber realizado sellos con las manos, en almacenar Chakra dentro del cuerpo, convirtiéndolo en Fuego, y expulsándolo de la boca en una esfera de llamas masivas, que deja un cráter por donde haya avanzado. Una variante común de ésta técnica consiste en, tras hacer los sellos, formarla soplando a través de los dedos índice y pulgar, formando una circunferencia con ellos, y dejando salir primero, a través de la boca, una fina corriente de fuego que luego se expandirá adoptando la forma esférica. El alcance y potencia de este jutsu dependerán del Ninjutsu de su creador.



Iniko

«— ... »
Clan: Orochi
Especialidad: ???
Elemento: Doton
Rango: Genin

Nin: 7 | Gen: 7 | Tai:10
Vel: 10 | Fuer: 8 | Res: 10

# 9F7846

Jiran
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Re: The Jewel Chariot.

Mensaje por Hushika Kugutsu el Mar Feb 06, 2018 7:02 pm


Noche. Bosque.


Observó a su compañero. Adoptó una sonrisa en el rostro, mientras asentía con la cabeza hacia las palabras que este pronunciaba. En verdad, separarse había sido una idea brillante. Quizá, la mente de la kunoichi ya estaba saturada. Su trastorno le causaba un cansancio mental importante, además de impedirle pensar con calma en ciertas oportunidades. Sus dos caras, sus dos yo. En encargos así, podrían ser un arma de doble filo. Y quedaba demostrado que, efectivamente, lo eran.

–Ni te lo imaginas. Liderar a veces es complicado. –Decía, riéndose. No había tomado a mal el comentario de Jiran. Después de todo, notaba algo de inocencia en sus juveniles palabras. –Pero, si quiero ir algún día… –Frenó su discurso. –…no importa. Sigamos con el plan. –Iba a revelar información sobre ella, aunque tampoco era relevante para el salvaje. No afectaría a la misión.

Seguido a estas palabras, presenció un acto de crueldad incluso más grande de lo que había realizado hacía unos momentos. El muchacho pateó al rehén al suelo y, con una rapidez impresionante, empaló su cuello con la lanza que poseía, usurpada del lancero. Hushika no pudo evitar abrir los ojos, quedando impactada. Y no específicamente para mal; le gustaban los actos de crueldad. Durante sus viajes, había forjado una personalidad extremadamente maligna. Disfrutaba de los asesinatos, de este tipo de traiciones. Casi que se ponía feliz al ver este tipo de cosas.

–¿Acaso no te sientes mal por matar a un pobre niño? –Irónicamente, le preguntaba al salvaje. Claramente se reía mientras pronunciaba el interrogante. Le había gustado aquel acto.



✧✧✧



Subió a la ladera de la montaña, a la misma en donde había hecho la carnicería. Específicamente, al sitio en donde estaban los cuerpos, ahora sin ningún tipo de pulso, de los mercenarios que habían querido emboscarla cuando se encontraban por atacar la caravana falsa. Habrán agonizado minutos, sin poder respirar, sintiendo como su cuerpo poco a poco se iba volviendo pesado e inmóvil, gracias al veneno impartido en las senbons. Se posó en una de las ramas superiores; quería tener control de la escena mediante su visión, esperando el momento justo para atacar. Confiaba en que Jiran podría aguantar un ataque peleando cuerpo a cuerpo, así que ella debía encargarse de quienes pudiesen ser un problema para el muchacho. Debajo del tronco, a sus pies, dos de los cuerpos de mediana edad. Algo de sangre, todavía fresca, se podía observar en el suelo.

Desde aquel lugar, miró toda la escena. La carrosa era bastante grande; de hecho, sus ruedas y parte de su composición estaban recubiertas, en algunos lados, por hierro, recubierta por una especie de tela negra. No le dio mucha importancia al cargamento; a pesar de ello, estudió detalladamente a todos los individuos que se encontraban allí, a su alrededor. Parecía que estaban en una especie de formación de defensa, cubriendo todos los flancos posibles de un ataque enemigo. Era evidente la diferencia con el anterior señuelo. Había tres hombres en cada flanco, además del jinete. Por cada grupo de tres, a excepción del flanco frontal, había uno que parecía ser una especie de jefe o de sargento, quien tenía superioridad frente a los demás de su sector. No prestó mucha atención a sus características físicas, aunque en particular, uno llamó su atención; éste se posicionaba justo detrás de toda la formación, algo alejado incluso. Quizás uno o dos metros por detrás del último hombre. Llevaba consigo unas vestimentas oscuras, que tapaban la totalidad de su cuerpo. Le parecía algo extraño, por lo que tomó especial interés en aquel hombre… o mujer. Tampoco pudo identificar si se trataba de un sexo o del otro.

Al llegar al lugar, uno de los superiores, musculoso, dio la orden de parar. Estaban examinando el lugar; luego de desplegar a varios hombres a observar detenidamente la escena y, eventualmente, sufrir el ataque de Jiran, el forzudo pronunció unas palabras que la marionetista no pudo oír ni aunque quisiese. Acto seguido a esto, el individuo al que Hushika había marcado con su interés, rápidamente se fue a una gran velocidad hacia la ladera en donde ella se escondía. ¿La habrían visto? Era imposible. Conjeturas se le iban a la cabeza, mientras preparaba sus hilos. Koma en la zurda, Senshi en la diestra. Dos dedos, específicamente el índice y el pulgar, quedaban libres, quizás para tomar algún proyectil. ¿Era un sensor? Difícilmente. Sino, hubiese notado al salvaje escondido entre la tela antes que a la titiretera. Era algo sumamente extraño de deducir.



✧✧✧



Comenzó, a pesar de estar en plena posición defensiva, a observar la matanza que su compañero comenzaba a propiciar a los bandidos que habían revisado el lugar. Una estocada detrás de otra; se movía con gran habilidad. Efectivamente, era un gran combatiente, letal en cuerpo a cuerpo; prefería que fuese su aliado y no su enemigo. Lo que más le impactaba a la hiladora era el gran salvajismo que tenía para realizar sus asesinatos. Utilizaba cualquier cosa para combatir, hasta se fabricaba armas con lo que tuviese a mano. Simplemente, le impresionaba Jiran.

Poco pudo durar su apreciación. Escuchó algo, hacia su derecha. Intentó aguantar su respiración, sin hacer el más mínimo ruido. No parecían pasos, sino un cuerpo que se arrastraba. Giró, con mucha cautela, su cuerpo; las hojas de los árboles impedían que las marionetas fuesen avistadas con facilidad. Por un hueco entre estas, podía ver un área de diez metros a su alrededor, tomando en cuenta el lugar en donde había oído aquel sonido. Efectivamente, pudo verlo; el hombre tan misterioso, vestido de negro, estaba allí. No parecía humano; su piel era bastante blanca, muy pálida. Sus ojos eran amarillentos. El individuo se posaba exactamente en donde estaban los cuerpos; olía la sangre, la sentía. ¿Acaso lo había sentido con su olfato? No podía descifrarlo. Comenzó a sentir un terror grande. No tanto como aquel sentido tiempo atrás, en la matanza sufrida en el País del Rayo, aunque sí que podía ser notado a simple vista. Sus manos temblaban. ¿La había encontrado?

En su nerviosismo, pensó en actuar rápido. Tenía que ser ella la primera en atacar; de hecho, si había sido descubierta, otra opción no quedaba. De su bolsa de boticario, en donde claramente hierbas no había, tomó dos senbons envenenadas con sus dedos libres, realizando un corto movimiento, aunque rápido, para disparar estos proyectiles hacia la posición del misterioso sensor. El resultado; uno de ellos impactó en el hombro izquierdo del extraño, mientras que el otro falló. Ninguno iba apuntado a algún lugar específico. Las manos temblorosas de la marionetista impidieron realizar un tiro preciso. A pesar de ello, el veneno poco a poco comenzaría a hacer efecto. O eso creía la kunoichi.

Al sentir el impacto, el hombre se levantó del suelo con una ligereza impresionante, dando luego dos saltos hacia atrás, quedando a tres metros de la posición en donde estaba. Comenzó a realizar sellos de manos. La escena, por un momento, quedó iluminada; una técnica de fuego había sido efectuada en donde estaba la carrosa. Hushika se preocupó por Jiran. Miró, en un segundo, hacia aquel lugar, aunque luego giró la cabeza por lo que sucedía a su frente. Tenía asuntos allí. En ese instante de luz, pudo ver la cara de un demonio en frente de ella. Aquel hombre… no era humano. Luego de observar que el misterioso, en menos de dos segundos, realizaba aquellas combinaciones con sus manos, la peliverde no tardó en actuar. Con gran velocidad, envió en un movimiento frontal a su trompo giratorio, quien efectuaba un giro sobre su eje, generando incluso una fricción en el aire mismo. Paralelamente a esto, movía a Senshi por los costados, intentando impactar un ataque con su cola desde detrás. El objetivo debía encargarse del problema gordo que tenía en frente.

Pareció, por un momento, que no se había interesado ni siquiera en esquivarlo. ¿Acaso estaba buscando su muerte? Las kunais incrustadas en Koma impactaron de lleno en el cuerpo del hombre. Claramente, no era así. Serpientes salieron disparadas para los lados, ensangrentadas y descuartizadas, mientras el cuerpo parecía deformarse enteramente de éstas. ¡Era un clon! Efectivamente, aquel pensamiento era acertado por parte de la kunoichi. En el momento en que realizó los sellos, la distracción de la marionetista por parte de la bola de fuego propició el instante para que el masculino pudiese esconderse y dejar el señuelo allí. En un abrir y cerrar de ojos, mientras todavía quedaba atónita por la situación, desde uno de los frondosos arbustos que allí había, sendas serpientes salieron a un alto movimiento, rodeando la marioneta e inmovilizando los sistemas del trompo giratorio. Hushika intentó moverla, aunque sin éxito. Estaba fuera de combate, de momento. No obstante, el captor se mostraba en la escena. Sabía que la ninja estaba cerca; no podía determinar exactamente su posición. Al haberse posado en el lugar donde estaban los cuerpos, muertos hacía poco, el sensor no podía oler ni sentir sus partículas de manera clara. Aún así, sabía que se encontraba allí, en aquel lugar. No sólo por su habilidad para sentir, sino porque, evidentemente, las marionetas no se movían solas.

–Sé que estás aquí. –Decía, con una voz pseudo fantasmal. Infundía miedo incluso al hablar. –En algún momento tus trucos no te salvarán.

No iba a caer en su juego. Todavía tenía algunos ases bajo la manga. Senshi estaba escondido detrás de uno de los árboles cercanos a la posición en donde se encontraba el misterioso individuo. Ahora, si posición, cercana a aquel matorral, era visible. De todas formas, podría esconderse rápido, en el caso de visualizar a la peliverde; era imperioso actuar con rapidez. En uno, o quizá dos movimientos. No había espacio para una pelea larga. Jiran todavía estaba allí, solo, frente a una multitud de bandidos. Su amplio espacio le permitiría moverse y tener un combate un poco más fluido. En donde se encontraba la titiretera… era algo distinto.

Su brazo izquierdo tomó uno de los pergaminos que poseía. Lo desplegó en el suelo, mientras, a su vez, posicionaba su mano derecha estirada para, en el momento preciso, tirarla hacia atrás, trayendo con gran velocidad en una línea recta a Senshi, desde su cola. En este trayecto, impactaría en la cara, ahora descubierta, del sensor. Apoyó su mano izquierda en el papiro, invocando ahora a su segunda creación, la hormiga; esto alertó al Orochi, quien en un movimiento ocular observó la mínima humareda que había dejado el invocar al artilugio al bosque.

Paralelamente a esto, el movimiento previamente pensado por la kunoichi era realizado. Con su dedo anular, y llevando su brazo hacia atrás, el escorpión salió de su escondite, yendo directamente a la cara del individuo. Éste reaccionó tarde, teniendo una explicación lógica. El invocar la marioneta distrajo su atención, por lo que el ataque sorpresa habría sido bastante más efectivo de por sí. El factor que determinó la falta de reflejos del sensor fue el adormecimiento de sus extremidades por parte del veneno impartido en aquella senbon lanzada al comienzo del combate.

El impacto fue inminente. Nuevamente, más veneno se inyectaba en el cuerpo del encapuchado, quien cada vez iba a ser más lento. Además, las púas fueron directo a sus globos oculares, causándole una herida en uno de ellos. Si todo salía bien, el siguiente movimiento de Hushika debía propiciarle la muerte, al estar desorientado por el corte y sintiéndose pesado por el brebaje que estaría haciendo efecto dentro de sus glóbulos rojos, aumentando su peso y su densidad. La confusión entre la sangre de los mercenarios muertos y sus partículas fue un golpe de suerte para evitar ser descubierta por las habilidades del extraño masculino. El único problema, era que había revelado su posición; si bien el individuo estaba casi cegado y en condiciones negativas para combatir, las serpientes que se encontraban en el campo de batalla aun estaban presentes. Al dejar de inmovilizar a la marioneta, que ya no era controlada mediante los hilos de la peliverde, fueron con gran velocidad reptando por el árbol para atacarla. La adolescente tenía que elegir.

¿Ejecutar al sensor, y dejarse morder por aquellos reptiles? ¿O evitar el ataque de éstos pero dejar que el masculino pueda escapar? Una decisión que debía ser tomada en cuestión de un segundo.




1. Iniko | #9F7846




DATOS:

LÍNEAS:
Hay (124) en este post, sumadas a las 301 de la suma de los anteriores, dan como resultado 425 en total.
STATS Y TÉCNICAS:
Ninjutsu: 10
Taijutsu: 7
Genjutsu: 7
Velocidad: 10
Resistencia: 10
Fuerza: 10


▲ Chakura no Ito (チャクラの糸, Hilos de Chakra) [Nv.1]:
Es la habilidad única de los miembros de éste clan. Gracias a ella pueden emitir una fina corriente de chakra, en forma de hilo, con la cual manejar las marionetas a su antojo. Los recién iniciados en el control de ésta técnica necesitan de una mano completa para manejar una marioneta mediana o de al menos tres dedos para manejar una marioneta pequeña. Los hilos pueden extenderse hasta los diez metros en cualquier dirección y pueden o no ser visibles a simple vista, dependiendo esto último de si el usuario así lo desea o no. Estos hilos pueden ser cortados como cuerdas normales, pero sólo por técnicas de Kenjutsu del mismo rango o superior. Sólo cuenta como un jutsu cuando se activa la primera vez, pudiendo activar ésta técnica y otras dos en ese mismo turno -aunque no resta un jutsu a utilizar de los que tenga el usuario- y luego puede ser mantenido por tantos turnos como resistencia tenga el usuario -10 de resistencia = 10 turnos mantenido, por ejemplo.
Turnos utilizada: 3.

▲ Kyougure no Jutsu (何の術を, Giro Rápido):
El marionetista envía una gran cantidad de chakra hacia los invisibles hilos y rápidamente, genera un movimiento circular que provoca a la marioneta girar a una gran velocidad, cortando (con sus kunais) todo lo que toque en el camino. La velocidad con la que se mueve, tanto en circulos como para los lados, varía segun el nivel que el usuario posea en Ninjutsu.


Técnicas restantes (5/8).
INVENTARIO:
▲ Bélico:
-Marionetas.
-Venenos.
-Hilos de Alambre (∞).
-Kunais (∞).
-Pergamino Mediano (Sellado: Koma y Ari).
-Pergamino Mediano (Sellado: Senshi y Kumo).
-Senbons (∞) - 2 usadas.
-Cascabeles (∞).
-Bombas de Luz (x4).
-Bombas de Humo (x2).

▲ Médico:
-Pastillas de Sanguíneos (x5).
-Calmantes en Líquidos (x5).
-Pergamino de ADN (x1).
-Jeringas (x10).
-Vendas (∞).
-Alcohol (x4).
-Esencia de Flámula (Líquido | x1).
-Esencia de Flámula (En polvo | x2).

▲ Hierbas:
-Arbórea Hojaplata (x3).
-Regaliz Alpino (x5).
-Ajenjo (x5).
-Laeta (x2).
-Martillo Lunar (x1).
-Campanula de Agua (x2).
-Alcotán (x9).
MARIONETAS USADAS:

Senshi

Descripción Estética:
Está englobada dentro de la categoría de marioneta pequeña. Mide cincuenta centímetros de largo por cuarenta de ancho, teniendo la forma de un escorpión violáceo.
 
Descripción técnica:
Compuesta por madera de ombú, es rápida y liviana, lo que la hace un arma sorpresa a la hora de atacar a un enemigo. Posee varios métodos de ataque, hechos por acero (púas de cola, garras y tenazas), lo que le da una buena ofensiva.
 
Habilidades:
-Cola. Principal ofensiva de esta marioneta. Dentro de ella, posee un compartimiento que alberga, para lanzar, diez senbons. Sólo pueden ser usadas si la cola es separada del cuerpo principal. Además, posee dos púas en forma de cuernos, para realizar ataques cuerpo a cuerpo con ella.
-Garras: Tienen la capacidad ofensiva de un kunai, al igual que su filo, aunque sólo en las puntas. Su largo es igual al de estas armas arrojadizas y pueden ser separadas de su cuerpo.
-Tenazas: No tienen filo, por lo que no pueden cortar cables de alambre o similares, o tejidos grasos con facilidad (como las tenazas de Ari), aunque tienen forma serruchada, lo que le facilita el cortar madera y similares. Si se realizar varios ataques con éstas, puede llegar a dañar la piel, en menor medida.
-Esta marioneta posee el veneno Danza del Pétalo en las púas y senbons de su cola.
 
Ventajas:
Rápida, debido a su bajo tamaño. Si no se está atento, es difícil de tenerla en cuenta, por lo que produce ataques sorpresa. Es poco pesada.
 
Desventajas:
Está compuesta por madera, así que es débil al elemento Katón (lo deja inutilizable hasta la siguiente batalla) y el elemento Suiton la ralentiza. Además, al ser un títere pequeño, no tiene la capacidad defensiva para el shinobi.
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Ari

Descripción Estética:
Está englobada dentro de la categoría de marioneta pequeña. Mide cincuenta centímetros de largo por cuarenta de ancho, teniendo en cuenta las patas, meramente decorativas.
 
Descripción técnica:
Compuesta en parte por madera y en parte por acero, esta marioneta se especializa en el ataque con sus tenazas manejables desde los hilos de chakra. Al ser más pequeña y hecha de un material un tanto más resistente que la madera en sí, son un utensillo difícil de romper y muy bueno en combate, su poco tamaño hace que sea difícil verla si estás concentrado en otra parte del campo de batalla, aunque su utilidad como su ofensiva pueden ser letales.
 
Habilidades:
-Tenazas: Principal forma de ataque de este conjunto. El marionetista puede utilizarlas como ofensiva, pueden cortar, individualmente, hasta cables de hierro, alambre, hilo, seda y lino. En cantidad, la piel humana es capaz de recibir serios cortes y varios de estos ataques prolongados son letales, según el punto corporal que muerdan.
-Primer compartimiento: Su parte media, luego de la cabeza, alberga una bomba de humo, utilizable una vez por batalla (luego de la pelea, el marionetista la recarga).
-Cola: Su cola, que pertenecería a su segundo compartimiento, posee una forma de la punta de un kunai, por lo que actúa como si de un aguijón se tratase, teniendo otro método de ofensiva.
-Esta marioneta posee el veneno Danza del Pétalo en sus tenazas.
 
Ventajas:
Resistente y rápida, debido a su bajo tamaño. Si no se está atento, es difícil de tenerla en cuenta, por lo que produce ataques sorpresa.
 
Desventajas:
Al estar compuesta en parte por acero, es débil al elemento katón. No tiene la capacidad ofensiva de una marioneta mediana ni la capacidad defensiva de una grande.
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Koma

Descripción Estética:
Está englobada dentro de la categoría de marioneta mediana. Mide un metro veinte de alto y un metro de ancho. Tiene la forma de un cono y una piña, semillas que caen de los árboles, y tiene bastante versatilidad ya que es liviana.
 
Descripción técnica:
Compuesta en su totalidad por madera firme de roble, asemejándose a una piña. En sus laderas, tiene compartimientos con kunais impregnadas en ellas, para hacer los giros filosos y que cualquier shinobi que tenga contacto con éstos, mínimamente reciba cortes que varían según la fuerza con la que se esté efectuando el ataque o la defensa. Es una marioneta principalmente de tipo ofensivo, aunque sirve como defensa (produciendo posiblemente daños colaterales, ya que su principal arma no es controlada).
 
Habilidad:
-Kyougure no Jutsu (何の術を): El marionetista envía una gran cantidad de chakra hacia los invisibles hilos y rápidamente, genera un movimiento circular que provoca a la marioneta girar a una gran velocidad, cortando (con sus kunais) todo lo que toque en el camino. La velocidad con la que se mueve, tanto en circulos como para los lados, varía segun el nivel que el usuario posea en Ninjutsu.
-Esta marioneta posee el veneno Danza del Pétalo en sus kunais.
 
Ventajas:
Es muy rápida y grande, puede ser devastadora con los giros y kunais que ésta posee, el mínimo contacto genera cortes.
 
Desventajas:
Está hecha de madera, por lo que es débil contra el Katon y Suiton, además de ser un arma de doble filo, puesto que el más minimo roce, con cualquier persona, genera cortes, sean aliados o enemigos.
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NPCs:

Isamu

«— Iniko, sabes qué hacer »
Clan: ???
Especialidad: Taijutsu
Elemento: ???
Rango: Genin

Nin: 5 | Gen: 3 | Tai:10
Vel: 8 | Fuer: 10 | Res: 10

# 969487



???

«— ¡Aparta, Isamu! »
Clan: ???
Especialidad: Ninjutsu
Elemento: Katon
Rango: Genin

Nin: 10 | Gen: 7 | Tai:7
Vel: 10 | Fuer: 5 | Res: 7

# 705E4C

Elemento Fuego: Jutsu Gran Bola de Fuego (火遁・豪火球の術, Katon: Gōkakyū no Jutsu).
[No progresiva | Ninjutsu]
Es un Jutsu del Elemento Fuego que consiste, tras haber realizado sellos con las manos, en almacenar Chakra dentro del cuerpo, convirtiéndolo en Fuego, y expulsándolo de la boca en una esfera de llamas masivas, que deja un cráter por donde haya avanzado. Una variante común de ésta técnica consiste en, tras hacer los sellos, formarla soplando a través de los dedos índice y pulgar, formando una circunferencia con ellos, y dejando salir primero, a través de la boca, una fina corriente de fuego que luego se expandirá adoptando la forma esférica. El alcance y potencia de este jutsu dependerán del Ninjutsu de su creador.



Iniko

«—Sé que estás aquí... »
Clan: Orochi
Especialidad: ???
Elemento: Doton
Rango: Genin

Nin: 7 | Gen: 7 | Tai:10
Vel: 10 (-2 por veneno) | Fuer: 8 | Res: 10

# 9F7846
Captación de partículas:
Los Orochi, al igual que las serpientes, pueden captar partículas volátiles con su lengua para rastrear a alguien. De éste modo son capaces de percibir rastros que escapan a las capacidades olfativas de un Inuzuka o, inclusive, a los ojos de un Hyuga o un Uchica. Su capacidad para seguir el rastro de una persona es tal que pueden mantener la pista sobre su objetivo durante varios días hasta perderles el rastro. Sin embargo deben tener cuidado con esto, pues debido a su alta sensibilidad a las partículas son muy susceptibles a los sabores fuertes y, por ejemplo, un Inuzuka podría sobrecargar éste sexto sentido con su "Marca Dinámica" ya que las partículas de dicha técnica serían lo bastante fuertes como para nublar el ya mencionado sentido.
Genin: Pueden captar partículas a 10 metros a su alrededor. Son incapaces de aislar unas de otras -para rastrear a más de una persona a la vez, por ejemplo- y sólo pueden seguir rastros frescos.

Bunshin Hebi no jutsu (Jutsu: Clon de Serpiente):
Luego de una serie de sellos de manos, el usuario crea un clon que será exactamente igual a si mismo. El clon de serpientes puede hablar y sus capacidades físicas son iguales a las del usuario, además su aroma es similar al de su creador. Este clon no puede usar jutsus. Su cuerpo está formado enteramente por serpientes, al ser golpeado este puede regenerarse hasta 2 veces. Luego de eso, el mismo se dividirá en decenas de serpientes no venenosas y de poco tamaño por lo que en caso de cubrir al oponente pueden reducir ligeramente su movilidad. Al ser destruido la información que el clon poseía puede ser recuperada si al menos una de las serpientes que lo componía llega al creador. El sharingan no puede distinguir estos clones del original. A partir del rango chunnin el usuario puede optar por crear y controlar con esta técnica un único clon el cual además de las características ya descritas puede emplear jutsus de clan (de su nivel) y es venenoso lo que significa que si muerde directamente a un rival o se deshace volviéndose serpientes estás podrán intentar alcanzar al enemigo inyectándole un veneno equivalente a uno de rango gennin el cual provoca malestar, dolor el la zona afectada y una ligera disminución de los reflejos por 2 turnos.

Sen’eijashu no jutsu (Jutsu Manos de serpientes sombra ocultas):
Sin la necesidad de sellos de mano, el usuario expulsa desde sus mangas, o muñecas, tres serpientes de no más de 5 métros de largo, las cuales intentan envolver a al objetivo para inmovilizarlo. Estas serpientes son venenosas, por lo que en caso de morder al oponente, generarán que luego de 3 turnos  la visión del oponente se haga borrosa y pierda el equilibrio, recibiendo una penalización de 3 puntos en velocidad.

Hushika Kugutsu
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Re: The Jewel Chariot.

Mensaje por Jiran el Jue Feb 08, 2018 3:12 am




S
angriento altercado. Todo en la batalla simbolizaba al líquido vital que fluye por todos: la sangre que cubre al único atacante, la sangre evaporada por la técnica de fuego, la sangre en los cadáveres muertos por el torbellino mecánico; todo apuntaba a un solo atacante, eso, desde luego, era bueno para sus propósitos. Los hombres que ven muerte se asustan, y más al ser atribuidas a algo extraño y desconocido, un individuo trigueño de diferentes marcas que atentan contra su vida: ¿es simplemente un bandido?, ellos deseaban que así fuera, de esa manera caería ante la superioridad numérica. Se equivocaban, se equivocaban si pensaban en tener una mínima posibilidad contra su persona. El joven intimidante se veía agraciado por las flamas que ascendían inútilmente al cielo, creando una columna de humo negro olor a madera, a tela y a carne; se podía dilucidar mejor a qué se enfrentaban, mas antes de servir de alivio, aumentaba el peso de la tensión que se tejía en el aire, cuestión que para el razonamiento temerario del salvaje era ignorado. Nadie entendía por qué sus ámbares brillaban con tanta intensidad, por qué tenía una sonrisa en la cara, como si se tratara de la actividad más placentera y normal para él. Simplemente, aterrador. La amenaza de su presencia no cayó en vano, Isamu lo sabía: dio otra de sus órdenes, «¡a por él, ¿qué esperan?!» gritó su voz, haciendo vibrar los cuerpos de sus subordinados mientras él, preocupado por la más reciente acción de Jiran, iba a la ayuda de su compañero, ahora herido a tal punto de no poder utilizar su pierna sin antes sacar un grave quejido.

     
Así fue como los criminales, armados con sus espadas cortas, lanzas, y dagas gemelas, titubearon los primeros instantes en lanzarse al inminente ataque, pero terminaron haciéndolo, gritando en pro de una euforia que eclipsara el paralizante miedo que se esparcía por todo sus cuerpos: El foráneo podía verlo tan claro como el agua. Él también gritó a toda garganta, aproximándose a sus atacantes con ambas manos armadas con cuchillos ninjas, avanzando a pasos rápidos, ágiles y precisos. Para cuando las distancias fueron reducidas, seis de los hombres mandados se detuvieron y planearon un ataque coordinado, ataque que fue recibido por Jiran con soltura y habilidad: Dos, uno con una lanza y otro con una espada corta, emprendieron la tarea de herirlo, intentando dar, con el arma larga, en su abdomen mientras que la espada buscaba rebanar su garganta; el primero, fue desviado por la izquierda, el segundo bloqueado por la derecha; recortando los pasos entre ellos, los eliminó con un corte profundo en el cuello y una puñalada en la boca del estómago, respectivamente. Uno tras otro caían por sus colmillos ferrosos, agujereando el globo ocular, rajando sus gargantas, abriendo sus vísceras de lado a lado... Alertado, el líder musculoso que pasaba a Jiran por tres cabezas, decidió ponerse en la ofensiva contra el sanguinario desconocido, resignado a perder más de la mitad de sus hombres en batalla y a los otros en fortaleza mental.

     
Maldito seas, crío... —gruñó enajenado, dejando atrás —escoltados por los criminales restantes— a su compañero herido. A paso de gigante, con prisa, acudía a la batalla.

     
Jiran se percató de su cercanía y hasta se alegró de tener con quién combatir, un combatiente digno de los ensangrentados hierros portados. De esa manera, dispondría de esa invitación para tender la colisión entre ambos, desde luego, aprovechando la mínima oportunidad que le permitiese abrir la violenta iniciativa. Las dos hojas fueron lanzadas al último vivo de los seis primeros contendientes, penetrando la parte alta de ambas piernas, causando que el dolor y la rotura de los músculos le impidieran seguir de pie; provocó que cayera de rodillas, con sus manos en el suelo como moribundo y desesperado soporte ante su desplome. Por tal posición, como parte de la retorcida y volátil mente bélica, lo utilizó como base para un salto: puso primero el diestro, luego el izquierdo, sobre su espalda; secuencialmente, saltó con poderoso impulso hacia Isamu, buscando efectuar un corte verticalmente descendente con su garra: ofensiva frustrada inmediatamente, dado a que sus grandes manos agarraron los antebrazos del menor hasta dejarlo guindando cual muñeco.
     
El Natblida, ante vergonzosa posición, buscó con rapidez la manera de zafarse: Su pie izquierdo, conjunto a la contracción de su abdomen, se alzó con la suficiente presteza como para golpear y afincarse sobre el hombro ajeno, siendo esta la preparación de su próximo movimiento, el cual no tardó en presentarse: el pie derecho se flexionó tan pronto el zurdo hizo lo suyo, preparando un impacto que llegó con un chorro de sangre emanando de su nariz, pues había golpeado con el talón desde abajo hacia arriba, justo en la punta. Suficiente para ser soltado, saltando hacia atrás, provocando que escasos metros los separaran una vez más. Mareado y adolorido, con la nariz sangrante y la cara enrojecida, se cuadró en combate. Ambos sabían que eso no acabaría hasta que uno de ellos cayera.

     
En un uno contra uno se aproximaron el uno al otro, centrados en el contrario en busca de puntos débiles que debían ser explotados para suponer una concluyente victoria. El forastero, abusando del porte de su garra, lograba mantener la distancia exacta para propinar cortes medianamente profundos y la posibilidad de realizar estocadas, sin embargo, su rapidez con el primer tajo —intentado en la pierna derecha contraria— era más lenta que la capacidad de reacción ajena, la misma que permitía la realización de un contraataque, igualmente, más lento que los reflejos salvajes; pese a la diferencia notoria, el musculado tenía una mayor versatilidad de movimiento, completos en cuanto a defensa-ofensiva, tácticas de un especialista en la rama. Un codazo buscó la cabeza del azabache, esquivado terminó siendo, sin embargo, el mismo fue el principio de un combo carente de excesiva velocidad pero de relevante fuerza: un rodillazo en su abdomen, acertado, obligándole a recogerse en su propio cuerpo antes de lanzar una contraofensiva sobre su torso: un corte que desembocó otro en su brazo; un golpe adverso dirigido a su cara fue certero, rompiéndole el labio y enrojeciendo su mejilla. Por un momento se dio cuenta de su error, obstaculizado por la euforia, olvidó la existencia de un factor determinante en esa lucha: Estoy en desventaja, él tiene un compañero. Nerviosamente, se hizo hacia atrás con cierto desequilibrio, pese a su intento, la intensidad de los golpes contrarios se volvieron menos predecibles y, por ende, más certeros. Sus brazos intentaron cubrir su cara, retrocediendo poco a poco mientras pensaba una manera en la cual salir de su área, de realizar un ataque, enfureciéndose un poco más por cada impacto recibido, convirtiendo ese dolor en dura convicción irascible.

     
Estás muerto —afirmó tajante, teniendo suma seguridad en su voz: estaba anunciando una situación más peligrosa.

     
De repente, su cuerpo brilló como si de un fuego verdoso se tratase, Jiran de inmediato se alejó: la ráfaga de energía golpeó su cara, iluminó sus ojos; el hombre estaba desatando un poder que desconocía y del cual temía al no saber a qué atenerse. El mismo destello de su cuerpo impidió que se fijase a tiempo en la otra técnica: se presentaba como un conjunto de bolas de fuegos que iluminaban el cielo cuales luceros ígneos, dibujando una parábola desde su origen —el hombre de la pierna herida— hasta el foráneo, exactamente, su área circundante. Incontinenti, como maniobra desesperada, vertió una generosa cantidad de chackra a sus líneas sanguíneas, de manera tal que aumentara sus habilidades Natblida, de igual forma, rebalanceo las fluctuaciones para aguantar el nuevo nivel energético. Ahora, frente a él, tenía un puño con amenazadora aura; encima, diferentes bolas de fuego prometían impactar. Desde todos los poros de su piel se generó una segunda piel, una lámina delgada de sangre que se completó como una armadura que le hacía cambiar a un ser, prácticamente, irreconocible.
     
El inminente impacto colisionó con el centro de una cruz hecha por los brazos del menor: la fuerza ejercida generó deslizamiento en sus pies sobre el terreno, lo suficiente como para esquivar una de las esferas y echar su espalda a la pared con un doloroso recibimiento. Las bolas empezaron a caer por el terreno, obstaculizando la vista, sin ellos determinar la certeza de éstas. El alivio se presentó en cada uno de ellos, no obstante, Jiran no dio tiempo a, tan siquiera, dejar escapar un suspiro.

     
El recubierto de sangre había recibido, en gran parte, la potencia del golpe, iniciando su capacidad adaptativa en contra de los impactos contundentes con el fin de hacerle frente al especialista cuerpo a cuerpo, lo que le eximía —gracias a su resistencia y Ninjutsu reforzado— de, casi en su totalidad, del daño. El momento de la lluvia de ascuas fue determinante para la realización de otra técnica, jugando a la distracción y utilizando la propia descoordinación de los enemigos en su contra: De las residuales nubes de humo de la anterior técnica Katon, salió un primer Jiran en dirección a Isamu; tal hombre respondió con una ofensiva desproporcionada, quizás harto de la insistencia del más pequeño, permitiendo que un golpe ascendente se encargase de él: para su sorpresa, sólo hubo humo desconcertante, cortina que utilizaron otras tres figuras al pasar por sus lados; dos por el izquierdo, la otra por el derecho, idénticas —e invisibles en primer momento para él— al tatuado. Esos mismos clones —los del flanco izquierdo—, siendo uno quien tapaba al otro, invitaron a los criminales escoltas a la detención de su trayectoria, pues se dirigían hacia el herido. Los hombres detuvieron a uno, mientras que otro saltó por encima, pareciendo tener vía libre; incitó al especialista en Ninjutsu para que lanzase otra de sus técnicas, acumulando aceite encendido en su contra: otra nube de humo. El tercero, el verdadero, para cuando lanzó la técnica y ante la tardía atención de todos los presentes, ya había arrojado un kunai que iba directo a la cabeza del rubio. Apagó la vela al cortar la mecha. No más fuego en el campo de batalla.

     
¡Jomei!


Blood Warrior
▷ Nin: 10(-2)(+2)
▷ Tai: 7(+2)
▷ Gen: 1
▷ Vel: 7
▷ Res: 10
▷ Fue: 7
Datos:

Conteo de técnicas
5 de 8


Técnicas

Pasiva — Habilidad intrínseca del control de chackra de los especialistas de Ninjutsu médico (modificada): Puede infundir chackra en la sangre en pro de estimular las capacidades corporales más sutiles, como lo son la coordinación, equilibrio y procesos aeróbicos que influencian positivamente el incremento de la potencia muscular (fuerza) y del manejo corporal. Esto significa que puede sacrificar 3 puntos de Ninjutsu y depositarlos en Taijutsu o Fuerza. (-2 Nin » +2 Tai)

Armadura — Jus Trikova «Sombra de Sangre»: Segundo tipo de armadura, basada en su capacidad de defensa evolutiva y de progresiva adaptación. Los recursos utilizados son los glóbulos rojos y las células pluripotenciales en una clase de segunda piel, al principio se aprecia como un completo recubrimiento rojo carmesí claro, aunque conforme pasan los turnos, cambiará de color frente al daño soportado. La habilidad permite a su portador soportar cantidades elevadas de daño, ya sea físico o energético, por medio de una resistencia bajo el constante cambio de las células comprometidas. Es decir, luego de la exposición, las células tomarán acciones de inmunización y resistencia contra el estímulo. La armadura puede adaptarse ampliamente; se podrá acostumbrar a constantes cortes, engrosando su recubrimiento o generar resistencia contra elementos de chakra. Por lo tanto, la simbiosis le permite al Natblida poder soportar situaciones de extremo peligro, formando fortaleza ante los ataques enemigos.

▷Primera etapa: El primer turno hay resistencia por exposición, la armadura debe ser expuesta al daño para empezar la calibración de resistencia, aguantando simplemente una ligera y corta exposición, sin llegar a comprometer el bienestar de su portador, sin privarlo del dolor y de daños completamente, sólo los merma mínimamente. A este punto, la protección es reducida (en caso tal de ser el Nin del contrario igual al Natblida) y el potencial de cambio es elevado. Protección contra: Contusión.
1 de 5

Yujblida «Sangre Fuerte»: Habilidad resultante de la mutación de Fuerza Titánica, reemplazándola en el repertorio del Natblida. Considerando la propensión que posee, dada la relación chackra-sangre, éste logró modificar los canales de chackra para que surtieran a su sistema sanguíneo en vez del muscular, de modo que, cambia la capacidad de aumentar la potencia muscular por una mayor volatilidad energética y fortaleza con respecto a su Kekkei Genkai. De esta manera, la energía que antes era destinada a los músculos, se desvía completamente al torrente sanguíneo maximizando sus propiedades, lo que significa un aumento de Ninjutsu relativo a las habilidades Natblida. Consecuentemente y bajo el control del usuario, el flujo (velocidad) sanguíneo se ve incrementado, haciendo que la transmisión de las células sanguíneas por el torrente sea más efectiva y rápida, provocando mayor resistencia ante las contusiones, cortes y afecciones en la sangre dado el énfasis; combatiendo venenos que se esparzan y actúen sobre el sistema sanguíneo, acelerando la depuración de los mismos fuera de su sistema.

G: Se pueden mantener 2 turnos y aumentan 2 en Ninjutsu.
1 de 2

Bunshin no jutsu (分身の術, Técnica de replicación):
[Progresiva de volumen | Ninjutsu]
Es un Ninjutsu básico el cual se basa en crear copias exactas del shinobi a partir de su chakra. Las copias son espectros, es decir, no son cuerpos reales, por lo tanto son incapaces de utilizar chakra o producir daño físico. Esta técnica está diseñada para crear confusión y engañar al enemigo. Sin embargo, no son efectivas contra usuarios que posean el sharingan, byakugan o empleen tecnicas de detección puesto que estos pueden diferenciar las falsas copias. Estos clones no tienen mente propia, por lo que no pueden realizar acciones muy elaboradas, además luego de cumplir la acción para la que fueron creados desaparecen. Si se desea alegar un ataque enemigo diciendo que era un clon, se debe haber mencionado con anterioridad que se realizaban sellos de manos o se preparaba un jutsu y anunciado el jutsu oculto. La cantidad máxima de espectros que pueden ser creados varia según el rango y la habilidad en ninjutsu del usuario. Con menos de 3 puntos en ninjutsu las copias presentaran fallas volviéndolos reconocibles. Esta técnica requiere sellos de manos.

Gennin: hasta 4 copias

Equipamiento

Garra (1 – De cuatro hojas.).
Kunais (3).
Hilos de acero (20 m).

Natblida (H.Ú)
Misión:
Auto-Misión rango C: The Jewel Chariot.

Lugar de la misión: Bosque del País de la Cascada.
Tipo de misión: Misión criminal.
Descripción de la misión:
Uno de tus contactos ha detectado que, recientemente, una de las mansiones de la familia mas rica del País de la Cascada ha sido saqueada. Hurgando un poco entre la información de quienes emplean ésta en el bajo mundo, pudo averiguar que una de las bandas rivales del otro lado de la ciudad había sido quien efectuó el hurto, principalmente de joyas y objetos de valor en cantidad.

Por lo que se pudo saber, este grupo criminal enemigo está ahora mismo rumbo al País del Fuego, atravesando el bosque allegado a la ciudad. Se presume que traspasan sus objetos en una carrosa, custodiada presuntamente por varios de sus miembros. Tu contacto quiere que obtengas esas mercancías... poco legales. Por supuesto, no por bondad o para devolverlas a sus dueños originales. Son cosas de gran valor y brindan riquezas a quien los tenga. Parece que quien te encarga la misión es una persona que disfruta del lujo.

Debido a la presunta peligrosidad de la misión, deberás emplear la ayuda de otra persona. No se sabe ni cuantos custodiarán la carrosa ni qué nivel de combate tendrán. Habrá que estar preparado para lo peor. No se espera gran cosa, debido a que esta banda criminal ha perdido gran fuerza desde hace años; de cualquier manera, nunca está de más ser precavido.

Recompensa de la misión: 1000 Ryō |両|
Extensión mínima de la misión: 70 líneas

NPCs:

Isamu

«— Iniko, sabes qué hacer »
Clan: Sin clan
Especialidad: Taijutsu
Elemento: ???
Rango: Genin

Nin: 5 | Gen: 3 | Tai:10
Vel: 8(+1) | Fuer: 10(+2) | Res: 10

# 969487


La primera puerta, la Puerta de la Apertura (開門, Kaimon): Existen resistencias dentro del canal de chakra de cada ser humano, llamadas puertas, que regulan el pasaje de chakra dentro del cuerpo para que el mismo se encuentre en equilibrio. Al romper la primera puerta de chakra, la cual está localizada en el cerebro el usuario adquiere el poder de utilizar al 50% la fuerza de sus músculos en vez del 20% que suele usarse. Al abrirla, se le otorga un bonus de +1 punto en su stat de Fuerza.

La segunda puerta la Puerta del Descanso (休門, Kyūmon): Esta es la segunda puerta de chakra también localizada en el cerebro. Cuando se abre esta puerta el flujo de energía desde el cerebro hasta el resto del cuerpo comienza a fluir de forma mucho más apresurada, cargando a la persona de energía física. Al abrirla, se le otorga un bonus de +1 en fuerza y +1 en velocidad.


Jomei

«— ¡Aparta, Isamu! »
Clan: ???
Especialidad: Ninjutsu
Elemento: Katon
Rango: Genin

Nin: 10 | Gen: 7 | Tai:7
Vel: 10 | Fuer: 5 | Res: 7

# 705E4C

Elemento Fuego: Jutsu Llamas del Fénix (火遁・鳳仙火の術, Katon: Hōsenka no Jutsu)
[No progresiva | Ninjutsu]
Es un Ninjutsu de fuego que consiste en crear pequeñas bolas de Fuego, después de realizar sellos con las manos, que son lanzadas por la boca del usuario y vuelan en todas direcciones atacando al enemigo. Las llamas están controladas con chakra.

Jiran
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Re: The Jewel Chariot.

Mensaje por Hushika Kugutsu el Vie Feb 09, 2018 2:38 pm


Noche. Bosque.


Como si de un milenario juego de ajedrez se tratase, o quizá de algún otro elemento de estrategia bélica hecho en un tablero manual, Hushika había tomado una decisión. A veces, para ganar, ha de ser necesario el sacrificio de ciertas piezas, por más importantes que sean para la composición del ataque. La kunoichi oriunda del País del Viento entendía esto muy bien, no dejaba espacio para la duda. Si hay algo que la caracterizaba, era exactamente eso; poder decidir en cuestión de milésimas de segundo, pensando absolutamente en frío. Dejar escapar a aquel hombre no tenía sentido, puesto que, incluso, podía contar todo lo ocurrido allí. Aquella información debía ser erradicada. Si la banda rival llegase a saber lo que había pasado en la noche, a sabiendas sobre los responsables, no tardarían en realizar un contraataque hacia el grupo liderado por la peliverde, lo que supondría una pérdida importante en ambos bandos. La titiretera sabía que, para evitar eso, debía erradicar el problema.

La segunda razón para hacerlo dormía en la necesidad, casi bestial, animal incluso, que poseía la ninja, por asesinar. En aquel estado de euforia, de emoción violenta, casi que no era ella. Estaba completamente fuera de sí; sólo podía pensar en ver sangre, ver como las vísceras y las arterias de sus oponentes eran cortadas y descuartizadas, cortándose en pedazos al vacío que jamás volverían a ser los mismos, ni siquiera en aquel infierno a donde irían luego de su muerte. El asesinato doloroso, el sufrimiento, lento y constante. Aquella era la manera de actuar de la marionetista quien, ahora, estaba haciéndolo nuevamente. Podía sentir como la adrenalina recorría absolutamente todo su cuerpo, haciéndola sentir completamente viva. Un conjunto de sensaciones de ansiedad e incluso de impaciencia se mezclaban en su interior. Su moralidad estaba puesta en duda.

El extraño sensor estaba sufriendo. Era evidente; la pérdida de uno de sus ojos, más el veneno que la niña le había impregnado con los múltiples ataques, dio como resultado no sólo la poca movilidad del hombre, sino que además en su mente podía sentir el miedo; miedo a la muerte, miedo a aquella densidad que sufría en sus piernas por no poder realizar movimientos rápidos que, sin duda, hacían falta. La habilidad de la shinobi no era poca, para nada. Esa falta de rapidez en su mover, claramente hacía una diferencia abismal.

Su mano izquierda, antes usada para mover a Koma, ahora estaba controlando a un insecto de acero y madera; Ari, la hormiga, era uno de sus títeres favoritos. No por el hecho de que fuese completamente asesino y veloz, sino porque había sido parte de su niñez. Aunque eso es harina de otro costal. Con el dedo anular de aquella extremidad, dobló el cuerpo de la marioneta para ponerla de cola. Ésta tenía un kunai que servía de aguijón, apuntando hacia atrás –ahora, sería hacia el cuello del oponente. Con la palma de su mano, cerrada como un puño, apuntó hacia arriba. Acto seguido, y casi inmediato, la abrió, estirando asimismo su brazo hacia adelante, generando una fricción veloz en el aire y provocando que sus hilos enviasen una cantidad de chakra a su artilugio, quien se movió a la par de esta acción. El Orochi no tuvo tiempo de respuesta. El juguete era muy rápido, una de las ventajas que tiene al ser de un tamaño pequeño. Además, bajo los efectos de aquel brebaje, era casi imposible esquivarlo, estando tuerto y siendo de noche. El kunai que tenía incrustado en su cola atravesó su cuello de derecha a izquierda, abriendo su tráquea y evitando, por ende, la respiración del sujeto. Éste llevó sus manos a su boca, intentando incluso contener la hemorragia que comenzaba a fluir. De todas formas, ya era tarde; no podía evitar su muerte, ahora lenta y dolorosa. Le quedaban algunos minutos, quizá segundos, de agonía. Una sonrisa se dibujó en la cara de la kunoichi.

El sacrificio había sido efectuado. Mientras realizaba toda esta acción, dos serpientes de un metro y medio cada una, sendas con colmillos envenenados, reptaban por el árbol hacia ella. Claramente, no le dio importancia. Se movieron a una gran velocidad, casi a la par de la marioneta de la oriunda del País del Viento. En el exacto momento en que la hormiga de metal ponía su filo en el cuello del enemigo, ambos reptiles incrustaban sus dientes en el brazo derecho de la adolescente, provocándole un inmenso dolor en éste. Acto instantáneo, movió al títere en uso hacia los animales, cortando con sus tenazas la mitad de su cuerpo en casi dos o tres segundos, en los que gritó del dolor. Rompió parte de su túnica para morderla, mientras lágrimas caían por su rostro; estaba sufriendo. Aquella extremidad quedaría, de momento, sin poder ser utilizada. Si la movía, podía sentir como la sangre iba a fluir por los cuatro agujeros que ahora tenía en su piel, ahora tapados con vendas que había utilizado de su equipo médico. Sin dudas, un sacrificio válido, aunque doloroso.



✧✧✧



Cuando recobró su ser, luego de dos segundos intentando recomponerse de la agonía que le suponía aquella herida, buscó con la cabeza una salida de aquel lugar. Saltó entre varias ramas de árboles, mientras movía a uno sólo de sus artilugios. Los otros dos, ya en desuso, habían sido llevados de vuelta a sus pergaminos mientras la niña curaba sus agujeros en el brazo. Por ende, apoyado en su hombro, estaba el insecto, acompañando el paso fugaz y veloz de la alquimista quien, ahora, temía gravemente por la vida de su compañero.

–¿Estará bien? Lo he dejado sólo. –Escalofríos recorrían su cuerpo. Podía oler sangre y humo a la distancia. Tenía un poco de miedo. –Sólo espero… sólo espero que esté bien. –Había tomado afecto hacia el muchacho. Era evidente, notaba una inocencia en sus ser, a pesar de que era un asesino despiadado y salvaje, como bien había corroborado Hushika. Era el autor de la matanza anterior, y no tardaría en serlo de esta.

Se posó sobre una de las ramas, la última, antes de poder observar el campo de batalla a su frente, a escasos cuatro metros. La situación, a pesar de no parecerlo, era favorable a la bestia hecha humana, quien era el autor del humo –o eso pensaba la marionetista–,  aprovechando éste para usar copias de si mismo que distraerían a los pocos bandidos que quedan. Uno, dos, tres, cuatro… la fémina los contaba, preparando su mano izquierda para entrar en combate. Sabía que su juguete iba a poder acabar con quienes estaban distraídos, pensando que aquellos clones eran, evidentemente, Jiran. El ángulo en el que estaba reposando la herborista permitía ver toda esta situación con claridad; no obstante, dentro de toda la humareda, era entendible que aquellos pobres diablos no se enterasen de que sus futuros oponentes eran simples imágenes, que desaparecerían con su contacto.

El plan del niño había sido brillante, puesto que toda esta distracción sirvió para la verdadera acción; el lanzamiento de un cuchillo hacia la cabeza de quien, a priori, parecía uno de los líderes de aquella banda criminal. No su líder estratégico, sino que era quien lideraba la cuadrilla que protegía la carrosa, ahora descubierta totalmente. Hushika tuvo la oportunidad de su vida. ¿Escapar con todo el cargamento, ahora que tenía la oportunidad? Lo pensó, realmente. Pero esta idea fue descartada casi al segundo. Si hubiese sido otro bandido, un criminal, seguramente ya estaría en alguna posada, vendiendo las mercancías robadas a algún mejor postor. Pero no. La kunoichi era distinta. Reiteradas veces puso en duda su condición de criminal, puesto que no tenía aquella maldad característica de éstos. Disfrutaba del caos, y quería ver arder el mundo. Quería ver arder a los feudales. No obstante, tenía sus propios códigos de moralidad. No iba a traicionar a quien la había estado ayudando, y de gran manera. Era deshonroso.

–¿Qué honor puede tener una criminal? –Pensaba, mientras intentaba buscar una respuesta. Simplemente, le salía de sí misma ser así. Quizá su antigua formación como ninja le impedía realizar ciertos actos hacia un compañero. Sí, era una bandida, buscada internacionalmente. Sí, había asesinado gente inocente. Pero, como el refrán manda. El fin justifica los medios. Ella tenía sus razones. No era una mala persona.



✧✧✧



Entró en escena. Mientras el kunai impactaba en la cabeza de quien, por el grito de su compañero, se hacía llamar Jomei, la titiretera comenzó su masacre. Envió rápidamente a su marioneta al campo de batalla, aprovechando la conmoción de todos los allí presentes y del humo que había en toda la zona. Contó de uno en uno. No importaba con qué, pero los asesinatos estaban al caer. Movía sus dedos a total libertad. Con su índice, controlaba las tenazas. Con su anular, su cola. El pulgar servía para mover su cuerpo y su compartimiento medio. Su brazo le daba la fluidez necesaria. La masacre comenzó. Dos de los bandidos recibieron el impacto veloz y totalmente sigiloso del cuchillo aguijón que poseía la hormiga, por su espalda –uno en la parte baja mientras que, el otro, al escuchar el sonido de agonía de su compañero, intentó darse vuelta, aunque impactó en su parte alta–. Los cuatro hombres restantes se percataron de esto. No sabían qué era lo que los había atacado, aunque ahora debían encargarse de eso. Todo ocurría en cuestión de milésimas de segundo; Hushika era rápida para sus asesinatos. Con su forma de ataque central, las tenazas de Ari, atacó frontalmente a uno de ellos, directo al cuello. Los demás pudieron observar cómo un insecto de metal descuartizaba la yugular de su compañero. No dudaron en atacarla; grave error. Dos de ellos realizaron una embestida con carga hacia la marioneta. La niña, al ver esto vagamente, cortesía del humo, separó a su títere en dos partes, dejando un gran hueco de un metro en el medio. El par de atacantes se había asesinado el uno al otro, cargándose una daga en su pecho cada uno. Al fin y al cabo, la humareda le había jugado a favor a la shinobi. Corriendo hacia ella, ubicando su posición, el último de los bandidos menores pretendía cargarse a la niña con su espada, la más larga de todos los que se encontraban allí –a pesar de continuar siendo corta–. Una carrera frontal y bastante rápida. El muchacho, algo más mayor que la alquimista, era veloz. Pero, al parecer, sólo tenía esto. La shinobi podía ser una marionetista, pero había aprendido a pelear cuerpo a cuerpo; después de todo, tenía que saber defenderse. Esquivó el ataque del masculino, quien realizó una estocada a la cabeza. Acto seguido, y con mucho dolor en sus movimientos, dio una patada en la boca del estómago al chico, dejándolo sin aire por dos segundos. Los últimos de su vida. Con un movimiento fugaz, la niña tiró el brazo izquierdo hacia atrás, llevando su artilugio, ya rearmado, desde la cola hacia ella. En el medio, por supuesto, se encontraba el espadachín, quien murió instantáneamente luego del impacto del aguijón de Ari en su nuca. Una matanza en menos de diez segundos. La velocidad de su marioneta le había permitido realizar rápidas jugadas.

La humareda se había despejado. Hushika se ubicó al lado de Jiran mediante saltos; ya sus clones se habían disipado, al igual que todo lo que les impedía la visión. Estaban frente a un hombre que parecía enajenado. El muchacho, compañero de la kunoichi, también estaba en ese estado. Una lámina cubría su cuerpo. ¿Era sangre? Tampoco quiso observarlo mucho. No debía sacar los ojos del campo de batalla. El musculoso estaba emanando energía, emanando chakra. No era una ninja sensorial, pero podía ver bien en claro aquel despliegue de fuerza espiritual que tenía su oponente. Conocía ese estilo de pelea, pero no a tal nivel. Prometía ser un oponente duro. La muerte de su compañero, además, lo había dejado completamente fuera de sí, furioso por dentro, buscando vengarlo. Quizás esto impediría que piense con claridad y actúe como una bestia sin cabeza, oportunidad que no debía desperdiciar el ahora reunido dúo.

–Te desenvuelves bien cuerpo a cuerpo, Jiran. –Decía la peliverde, mientras posaba su hormiga en el hombro diestro. –Si combinamos bien nuestras ventajas, tendremos oportunidad. –Se podía notar cómo utilizaba sólo su brazo izquierdo; el derecho estaba prácticamente muerto, colgando de su cuerpo, aunque sea por el momento. –Estoy algo herida, pero desde lejos sigo siendo igual de letal. No te preocupes por mí. Yo te cubro con mi títere. Confía en mí. –Sonrió amablemente al chico después de pronunciar estas palabras. Ya no parecía estar esquizofrénica ni loca. Estaba serena y tranquila. Debía estarlo si no quería caer en desesperación, enfrentando a la bestia que tenían delante.






DATOS:

LÍNEAS:
Hay (132) en este post, sumadas a las 425 de la suma de los anteriores, dan como resultado 557 en total.
STATS Y TÉCNICAS:
Ninjutsu: 10
Taijutsu: 7
Genjutsu: 7
Velocidad: 10
Resistencia: 10
Fuerza: 10


▲ Chakura no Ito (チャクラの糸, Hilos de Chakra) [Nv.1]:
Es la habilidad única de los miembros de éste clan. Gracias a ella pueden emitir una fina corriente de chakra, en forma de hilo, con la cual manejar las marionetas a su antojo. Los recién iniciados en el control de ésta técnica necesitan de una mano completa para manejar una marioneta mediana o de al menos tres dedos para manejar una marioneta pequeña. Los hilos pueden extenderse hasta los diez metros en cualquier dirección y pueden o no ser visibles a simple vista, dependiendo esto último de si el usuario así lo desea o no. Estos hilos pueden ser cortados como cuerdas normales, pero sólo por técnicas de Kenjutsu del mismo rango o superior. Sólo cuenta como un jutsu cuando se activa la primera vez, pudiendo activar ésta técnica y otras dos en ese mismo turno -aunque no resta un jutsu a utilizar de los que tenga el usuario- y luego puede ser mantenido por tantos turnos como resistencia tenga el usuario -10 de resistencia = 10 turnos mantenido, por ejemplo.
Turnos utilizada: 4.

Técnicas restantes (5/8).
INVENTARIO:
▲ Bélico:
-Marionetas.
-Venenos.
-Hilos de Alambre (∞).
-Kunais (∞).
-Pergamino Mediano (Sellado: Ari y Koma).
-Pergamino Mediano (Sellado: Senshi y Kumo).
-Senbons (∞).
-Cascabeles (∞).
-Bombas de Luz (x4).
-Bombas de Humo (x2).

▲ Médico:
-Pastillas de Sanguíneos (x5).
-Calmantes en Líquidos (x5).
-Pergamino de ADN (x1).
-Jeringas (x10).
-Vendas (∞). - 1 usada.
-Alcohol (x4).
-Esencia de Flámula (Líquido | x1).
-Esencia de Flámula (En polvo | x2).

▲ Hierbas:
-Arbórea Hojaplata (x3).
-Regaliz Alpino (x5).
-Ajenjo (x5).
-Laeta (x2).
-Martillo Lunar (x1).
-Campanula de Agua (x2).
-Alcotán (x9).
MARIONETAS USADAS:

Ari

Descripción Estética:
Está englobada dentro de la categoría de marioneta pequeña. Mide cincuenta centímetros de largo por cuarenta de ancho, teniendo en cuenta las patas, meramente decorativas.
 
Descripción técnica:
Compuesta en parte por madera y en parte por acero, esta marioneta se especializa en el ataque con sus tenazas manejables desde los hilos de chakra. Al ser más pequeña y hecha de un material un tanto más resistente que la madera en sí, son un utensillo difícil de romper y muy bueno en combate, su poco tamaño hace que sea difícil verla si estás concentrado en otra parte del campo de batalla, aunque su utilidad como su ofensiva pueden ser letales.
 
Habilidades:
-Tenazas: Principal forma de ataque de este conjunto. El marionetista puede utilizarlas como ofensiva, pueden cortar, individualmente, hasta cables de hierro, alambre, hilo, seda y lino. En cantidad, la piel humana es capaz de recibir serios cortes y varios de estos ataques prolongados son letales, según el punto corporal que muerdan.
-Primer compartimiento: Su parte media, luego de la cabeza, alberga una bomba de humo, utilizable una vez por batalla (luego de la pelea, el marionetista la recarga).
-Cola: Su cola, que pertenecería a su segundo compartimiento, posee una forma de la punta de un kunai, por lo que actúa como si de un aguijón se tratase, teniendo otro método de ofensiva.
-Esta marioneta posee el veneno Danza del Pétalo en sus tenazas.
 
Ventajas:
Resistente y rápida, debido a su bajo tamaño. Si no se está atento, es difícil de tenerla en cuenta, por lo que produce ataques sorpresa.
 
Desventajas:
Al estar compuesta en parte por acero, es débil al elemento katón. No tiene la capacidad ofensiva de una marioneta mediana ni la capacidad defensiva de una grande.
BY ORIANI~©️ SAVAGE-THEMES

NPCs:

Isamu

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# 969487


La segunda puerta la Puerta del Descanso (休門, Kyūmon): Esta es la segunda puerta de chakra también localizada en el cerebro. Cuando se abre esta puerta el flujo de energía desde el cerebro hasta el resto del cuerpo comienza a fluir de forma mucho más apresurada, cargando a la persona de energía física. Al abrirla, se le otorga un bonus de +1 en fuerza y +1 en velocidad.
Hushika Kugutsu
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Re: The Jewel Chariot.

Mensaje por Jiran el Dom Feb 11, 2018 4:28 am




O
jos cristalizados por la muerte ajena, de un compañero cercano, quizás, pero sin duda alguna se pudo dilucidar cómo su voluntad y furor se balanceaba ante la terrorífica imagen que confabuló el salvaje artífice del lanzamiento tan certero como letal. El metal se había incrustado en la cara del rubio, dejando que su cuerpo actuase de roca por donde fluía una cascada de sangre que emanaba sin cesar, un horror que manchaba la tierra en donde ahora estaba arrodillado, agonizando mientras descendía a la eterna inamovilidad, ahogándose en sus débiles pulmones que pronto dejaron de respirar, su corazón también dejó de latir, sólo se dejó caer sobre el charco de sangre. A pesar de la masacre liderada por la titiritera, la mente del alto musculado sólo tuvo silencio, luego ruido, luego se llenó de ruido, y la humareda dificultaba su respirar, un respirar que se convirtió en un ronco y frenético consumir de oxígeno. Había abandonado el último grano de cordura, buscando volcar su intenso dolor en el objetivo que tenía al frente, aquel vestido de su propia sangre, aquel que dio la cara a su furia sin miedo alguno, consciente de lo que pasaría a continuación, fundiéndose en una concentración más allá de la ignorancia del entorno, de las demás muertes, de la presencia de su compañera. Como asesino de su amistad, Jiran le debía un encuentro al doliente, dispuesto a dárselo con toda la atención que la venganza se merecía, un combate que traería más muerte. En su tribu, ese era parte del código y lo aceptaban con gallardía y orgullo, como si se tratase de un honor, de una responsabilidad más grande que su propia vida. Un combate a muerte a los ojos de los dioses era suficiente para marcar el destino de un hombre.

     
¡Jus drein jus daun! —exclamó en su extraño idioma, dirigiéndose hacia el hombre. El inicio de algo duramente inevitable. Promesa de sangre por más sangre. Jiran sólo podía calmar su sed de venganza con muerte, era su deber.

     
Una vez más, ambos hombres buscaban colisionar a partir de una súbita y acelerada carrera contra el otro, armándose de valor frente al obstáculo, maldito obstáculo, que sesgaba las posibilidades de victoria. Jiran echó un grito de euforia al aire, recargando su cuerpo del brío necesario para aguantar el potencial apenas descubierto del adverso, pues los destellos producto de la vorágine de energía que, dada la poca distancia ahora compartía, se sentía como calor abrumante; incrementó la cautela que debía tener además del miedo tenido a tal habilidad y de cómo planeaba usarla, dudando de su propio potencial de hacerle daño. Como primer error por parte del menor y dado el estilo de pelea optado por la propia técnica que envolvía su cuerpo como justa vestidura sangrienta, decidió defenderse de primeras en vez de atacar, lo que le ayudó a comprobar que su cobertura no duraría mucho más con los potentes golpes que estaba dando el adverso: rápido y con fuerza, el primer puñetazo buscaba dejarlo fuera de combate al dirigirse a la cabeza, mas un bloqueo con su izquierda hizo posible el desvío del mismo, pero, vulneró la propia extremidad, dejando que otro hoyo fuera aprovechado por culpa del tambaleo del trigueño ante el incremento potencial del contrincante; su estómago fue el lugar del impacto y el aire escapó despavorido tras éste, todo convertido en una fugaz bocanada de aire que nubló su mente como el humo ahora entrante en su garganta al recuperar el aliento. Se alejó del peligro y marcó otra estrategia cuerpo a cuerpo: si no fuera tenido su armadura, seguro que tendría serios complicaciones internas.

     
Su retroceso dio lugar a una contraofensiva, intentona llena de mayor esfuerzo. Esta vez, decidido a una postura más escurridiza frente la abrumadora fuerza: posicionó sus pies de manera tal que el desvío de su cuerpo pudiese ser rápidamente posible hacia sus flancos, confiando en sus afinados reflejos para evitar otro de esos demoledores impactos. Con los puños arribas y una mayor versatilidad, se le echó encima con una tanda de golpes, consecuentes uno del otro con la sincronía suficiente para el encaje de puñetazos y patadas en sus puntos flacos: dos en el rostro, bloqueados con facilidad; otros dos en el abdomen, combinados con una patada lateral, donde la última fue dada; sin embargo, la ofensiva, objeto de su aprovechamiento con la utilización de tácticas especializadas en el combate corporal, proporcionó la oportunidad de poner en jaque la posición de Jiran, y con esto, abriría la peligrosa posibilidad de eliminarle de una vez por todas.
     
Un puñetazo como estocada de su garra iría dirigido al abdomen del ajeno, buscando atentar con su vida a pesar de ser una carnada, ignorada por su falta de experiencia contra individuos de tal especialidad: el puño iba directo y la oportunidad era demasiado clara como para ser ignorada, demasiado clara como para ser real. Ante su pretensión y desconsiderado afán, lo que era una estocada, se transformó en un lugar ideal para ser sometido por una llave; el hombre envolvió sus brazos alrededor de la extremidad portadora de la garra, creando un agarre que prometía la rotura, antecediendo un dolor que viajó cual centella hasta hacerle quejar roncamente. En esa posición, sus opciones eran exageradamente reducidas, puesto a que la resistencia opuesta iba siendo, con cada instante, mucho menor. Sin dudarlo, la bestia hecha hombre no se pararía por la falta de sacrificios. Él era un sacrificio por sí mismo.

     
Accedió, violentamente, a dislocar su hombro, permitiendo que el rango de movimiento se incrementase a partir de un intenso sufrimiento sofocado por la adrenalina que poblaba su sangre. Con mayor soltura, utilizó su otra mano para buscar una kunai que, con toda velocidad y precisión, intentaría apuñalar el costado de su torso: él vio lo que se le avecinaba, sin embargo, sus capacidades apenas lo sacaron del intervalo mortal del movimiento Natblida. La hoja metálica rompió su piel, sus músculos y rozó una de las costillas, posteriormente, el más pequeño fue soltado y empujado; el especialista en Taijutsu probó con sofocar la fuga de sangre con la palma de su mano mientras Jiran se reintegraba con su compañera. El dolor de su hombro, además de la disfuncionalidad de su brazo derecho, portador de la garra, dificultaba el cien por ciento de sus posibilidades en combate, aun así, seguía teniendo algunas que bastarían para terminar el combate, o al menos sobrevivir de él.
     
Jiran se notaba cansado, adolorido, aun así, la fortaleza aún residía en su cuerpo y la misteriosa habilidad seguía puesta sobre su piel, con patrones como relieves parecido a los tatuajes que manchan su tez; las fibras se movían discretamente, todavía siendo partícipe del cambio que sufría la vestidura de sangre, reposicionándose. Su brazo, a diferencia del femenino, estaría guindado hasta que no atendiese la dislocación, cuestión que no sería resuelta con el musculoso ardiendo de pura furia frente a ellos.

     
No ser más fuerte que él, eso ser problema —agregó ante su comentario, más realista que desalentado.

     
Su situación, además de sus palabras alentadoras, provocaron que sus ojos se posaran, fugazmente, en el cuerpo femenino en busca de lo ocurrido en su ausencia: estaba herida, aun así, pedía confianza con una sonrisa totalmente contagiosa para el púber, quien no tardó en afianzar la curva entre sus labios con mayor picardía y sobrante seguridad. La esclerótica de los ojos salvajes también estaba revestida de la misma piel rojiza; de no ser por su postura amigable con respecto a su compañera, se podía confundir fácilmente por un demonio traído a la Tierra.
     
El fuego que antes estaba avivado en la difunta carroza, en los difuntos mercenarios y criminales, se empezaba a apagar, y con esto, el humo se volvía blanquecino y ascendía con soltura a la infinidad del cielo. Ambas partes se podían ver perfectamente el rostro, podían ver exactamente como estaban y en la situación que se encontraban. Jiran asintió, demostrando su disposición.

     
¡Juro que me las pagarán! —roncó la voz del hombre abrillantado por la exuberante energía vital en constante emanación. Allí no acabaría el sentimiento que estallaba en el herido.

     
Imprevistamente, yendo más allá de sus capacidades físicas y energéticas, Isamu quitó las barreras que lo separan de la locura, de la seguridad que le mantenía vivo, rompió el sano equilibrio del cuerpo con tal de llevar a la realidad la violenta venganza que se sembraba en su mente y desembocaba la furia en su pecho. Así fue como, el empedernido de ira, desató otra puerta de chackra sin importar que eso significara un descenso absoluto y progresivo a la muerte. Su cuerpo, otrora abrillantado de tonos pasivos, ahora se revestía de un agresivo rojo sangre que brotaba desde cada lugar de su cuerpo, hasta sus ojos se inyectaban en ese particular rojizo que provocaba una pérdida de sus cualidades en cuanto a reflejos, así como también su capacidad de procesar información. En ese momento, el iracundo no era más que un embrollo de sentimiento arrolladores y músculos, una máquina de matar sin control ni enfoque alguno, perdiendo todos los estribos que no había perdido ante la muerte de su compañero, desatándose de sus esperanzas de vida a largo plazo. Frenético, se preparó para embestir a sus dos enemigos, siendo sus venas brutalmente remarcadas por cada extremidad que movía, por lo que, la carrera hacia ambos le hacía parecer como una nube de rojo ardiente.
     
Desaparecieron los diez metros que antes le separaban con la presteza de sus nuevas potestades físicas, siendo lo suficientemente descontrolado para ir de frente contra ambos sin tomar en consideración mayores contemplaciones. Jiran alzó su mano izquierda contra él y, abriendo su palma, descargó una ráfaga con importante cantidad de chackra viento. La técnica no hizo más que retrasarlo y generarle algunos cortes, mas su acción no fue detenida y amenazó, por un instante, la estabilidad física de Jiran.

     
El movimiento de su brazo en horizontal intentó quitar del medio al salvaje que se interpuso, dejando un margen de dos metros que la titiritera podría aprovechar para preparar la ofensiva contra la barbarie que, a pesar de estar protegido por su armadura, le propinó el golpe suficiente como para sacarlo de balance y empujarle un par de metros, distancia que aprovechó para disparar un cuchillo ninja contra su muslo izquierdo: impacto asegurado, pero su estado hacía dudar si un corte medianamente profundo le haría apenas rebajar su rendimiento.
     
Secuencialmente, sus pies se clavaron en la tierra y tomaron impulso para dirigirse raudo hacia el contrincante sin límites, lanzando una tanda rápida de patadas y con su único brazo funcional: allí comprobó que, a pesar que su resistencia había aumentado drásticamente, no había podido evadir —o captar— a tiempo ninguno de sus golpes, dejando en relevancia que su percepción estaba fallando como daño colateral de su propio poder. Pese a esto, su ofensiva no fue más allá que una simple distracción, pues las patadas sólo iban a sus costados y a su torso, al igual que los pocos puñetazos soltados, mas el hombre ni siquiera se movió un centímetro, en su lugar, intentó responder con un poderoso giro utilizando su pierna izquierda que obligó a Jiran a retroceder una vez más: cansado, no veía flanqueable al más grande. Así pues, acumuló chackra en su boca al momento que estuvo a varios pares de metros, restableciendo sus fluctuaciones energéticas. Estaba preparando un ataque demoledor, lo suficiente como para evitar que la atrocidad hecha hombre acabara con ambos.


Blood Warrior
▷ Nin: 10(+2)
▷ Tai: 7
▷ Gen: 1
▷ Vel: 7
▷ Res: 10
▷ Fue: 7
Datos:

Conteo de técnicas
4 de 8


Técnicas

Armadura — Jus Trikova «Sombra de Sangre»: Segundo tipo de armadura, basada en su capacidad de defensa evolutiva y de progresiva adaptación. Los recursos utilizados son los glóbulos rojos y las células pluripotenciales en una clase de segunda piel, al principio se aprecia como un completo recubrimiento rojo carmesí claro, aunque conforme pasan los turnos, cambiará de color frente al daño soportado. La habilidad permite a su portador soportar cantidades elevadas de daño, ya sea físico o energético, por medio de una resistencia bajo el constante cambio de las células comprometidas. Es decir, luego de la exposición, las células tomarán acciones de inmunización y resistencia contra el estímulo. La armadura puede adaptarse ampliamente; se podrá acostumbrar a constantes cortes, engrosando su recubrimiento o generar resistencia contra elementos de chakra. Por lo tanto, la simbiosis le permite al Natblida poder soportar situaciones de extremo peligro, formando fortaleza ante los ataques enemigos.

▷Segunda etapa: En el siguente turno se aprecian un cambio en la contextura de la armadura según la resistencia que se esté aplicando. Si se está dando resistencia a cortes, la armadura mostrará mayor rigidez y grosor; si está resistiendo golpes contundentes, actuará como un recubierto sobre un líquido newtoniano (como un líquido que absorbe impactos); con los energéticos, los cambios se tornarán en color, adoptando una tonalidad opaca del elemento en sí sin abandonar su matiz rojizo. A este punto, la armadura puede soportar múltiples exposiciones al daño en un corto periodo de tiempo; el dolor decrece y las consecuencias también a casi ser inexistentes. Protección contra: Contusión.
2 de 5

Yujblida «Sangre Fuerte»: Habilidad resultante de la mutación de Fuerza Titánica, reemplazándola en el repertorio del Natblida. Considerando la propensión que posee, dada la relación chackra-sangre, éste logró modificar los canales de chackra para que surtieran a su sistema sanguíneo en vez del muscular, de modo que, cambia la capacidad de aumentar la potencia muscular por una mayor volatilidad energética y fortaleza con respecto a su Kekkei Genkai. De esta manera, la energía que antes era destinada a los músculos, se desvía completamente al torrente sanguíneo maximizando sus propiedades, lo que significa un aumento de Ninjutsu relativo a las habilidades Natblida. Consecuentemente y bajo el control del usuario, el flujo (velocidad) sanguíneo se ve incrementado, haciendo que la transmisión de las células sanguíneas por el torrente sea más efectiva y rápida, provocando mayor resistencia ante las contusiones, cortes y afecciones en la sangre dado el énfasis; combatiendo venenos que se esparzan y actúen sobre el sistema sanguíneo, acelerando la depuración de los mismos fuera de su sistema.

G: Se pueden mantener 2 turnos y aumentan 2 en Ninjutsu.
2 de 2

Elemento Viento: Palma de ola bestial (Futon: Juha Sho):
[Progresiva de volumen | Ninjutsu]
Concentrando chakra en su mano, el usuario libera una fuerte ráfaga de viento impregnada de chakra, la cual se hace visible gracias a esto. Adoptando una coloración azul. Puede generar fuertes cortes.

Técnica oculta (1)

Equipamiento

Garra (1 – De cuatro hojas).
Kunais (2).
Hilos de acero (20 m).

Natblida (H.Ú)
Misión:
Auto-Misión rango C: The Jewel Chariot.

Lugar de la misión: Bosque del País de la Cascada.
Tipo de misión: Misión criminal.
Descripción de la misión:
Uno de tus contactos ha detectado que, recientemente, una de las mansiones de la familia mas rica del País de la Cascada ha sido saqueada. Hurgando un poco entre la información de quienes emplean ésta en el bajo mundo, pudo averiguar que una de las bandas rivales del otro lado de la ciudad había sido quien efectuó el hurto, principalmente de joyas y objetos de valor en cantidad.

Por lo que se pudo saber, este grupo criminal enemigo está ahora mismo rumbo al País del Fuego, atravesando el bosque allegado a la ciudad. Se presume que traspasan sus objetos en una carrosa, custodiada presuntamente por varios de sus miembros. Tu contacto quiere que obtengas esas mercancías... poco legales. Por supuesto, no por bondad o para devolverlas a sus dueños originales. Son cosas de gran valor y brindan riquezas a quien los tenga. Parece que quien te encarga la misión es una persona que disfruta del lujo.

Debido a la presunta peligrosidad de la misión, deberás emplear la ayuda de otra persona. No se sabe ni cuantos custodiarán la carrosa ni qué nivel de combate tendrán. Habrá que estar preparado para lo peor. No se espera gran cosa, debido a que esta banda criminal ha perdido gran fuerza desde hace años; de cualquier manera, nunca está de más ser precavido.

Recompensa de la misión: 1000 Ryō |両|
Extensión mínima de la misión: 70 líneas

NPCs:

Isamu

«— Iniko, sabes qué hacer »
Clan: Sin clan
Especialidad: Taijutsu
Elemento: ???
Rango: Genin

Nin: 5 | Gen: 3 | Tai:10(-4)
Vel: 8(+2) | Fuer: 10(+2) | Res: 10(+1)

# 969487


Contraataque (反撃, Hangeki): Esta es una técnica defensiva mediante la cual, el usuario usa sus conocimientos de Taijutsu para bloquear un golpe físico, contraatacándolo con un golpe físico o aplicando una llave en una extremidad o articulación del cuerpo del rival. El daño de este golpe va a depender de la diferencia de stats entre el usuario y el rival. En caso de hacer una llave, si el oponente supera al usuario en Taijutsu o en fuerza podrá liberarse. Esta técnica no anula el buff de la disciplina marcial, siempre y cuando se narre que el contraataque tiene lógica con la disciplina marcial que se ha elegido.

La tercera puerta, la Puerta de la Vida (生門, Seimon): Esta es la tecer puerta de chakra y se encuentra ubicada en la médula espinal. Esta puerta regula el flujo sanguíneo y las palpitaciones del corazón, retirando el límite de este último y así incrementando la velocidad de flujo sanguíneo por el cuerpo. Esto hace que la respiración del usuario se agite y que su piel se vuelva completamente roja a causa de la sangre. También comienzan a resaltar las venas en el cuerpo del usuario. Al abrir esta puerta, el usuario recibe un bonus de  El incremento de la velocidad del flujo sanguíneo vuelve la piel de color rojo y las venas empiezan a resaltar. Al abrir esta puerta el usuario recibe un bonus de +2 en su stat de Fuerza +2 en su stat de Velocidad y +1 en su stat de Resistencia.

Jiran
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Re: The Jewel Chariot.

Mensaje por Hushika Kugutsu el Lun Feb 12, 2018 11:22 pm


Noche. Bosque.


El último en pie. Sólo uno de todos los defensores de aquella caravana estaba vivo. Era, quizá, el más tenaz; después de todo, había sobrevivido a la masacre que había propiciado el dúo de atacantes, recientemente conocidos entre ellos. No cualquiera lograba evitar su muerte sólo con su fuerza. No había sido un golpe de suerte; el hombre, efectivamente, era poderoso. Quizá, sus poderes iban más allá de lo que su límite podría aguantar. Todo estaba por verse.

La peliverde observó rápidamente el brazo del muchacho quien, a pesar de parecer ansioso por batallar, estaba herido; su hombro parecía dislocado. A pesar de ello, no mostraba signos aparentes de un impedimento de pelea; simplemente, no lo usaría en batalla, así como estaba (o no) haciendo Hushika. Al mismo tiempo, observó el cambio en el cuerpo del masculino oponente. Un aura comenzó a desplegarse, y sus venas se hicieron mucho más notorias. Parecía como si estuviese emanando chakra puro y duro. Algunas ráfagas de viento podían ser sentidas, en especial por los cabellos de la kunoichi, quienes se movían de un lado a otro.

–Que increíble poder… –Pensaba, mientras intentaba descifrar como no morir a manos de aquel mastodonte hecho humano. Era difícil pensar con claridad en una situación como esa.

A pesar de parecer tener ventaja numérica, el estado en el que se encontraban los dos shinobis no era el mejor. Precisamente, era lo que le preocupada a la marionetista. No conocía el modo de pelea del enemigo, pero pronto iba a descubrirlo.

Con un movimiento rápido, casi imperceptible para los ojos de un cuerpo ya cansado de la titiretera, se impulsó con una embestida hacia adelante, frontal, a una gran velocidad y potencia. Jiran, por lo que pudo observar la titiretera en un rango de apenas segundos, realizó una técnica del elemento que ella misma también conocía. El viento, normalmente, era útil ante armas arrojadizas y proyectiles, sirviendo como método de defensa ante ciertos ataques. Al parecer, no funcionaba de la misma manera con los humanos de esta potencia. Tampoco era una experta y, sobre todo, tampoco era tiempo para sacar deducciones.

Movió con sus hilos de chakra al artilugio que estaba utilizando en la última batalla. La hormiga se desplazó frontalmente a una gran velocidad; dos metros eran separados de la posición de Hushika hacia el oponente. En una rápida secuencia muscular de movimientos verticales y horizontales, el artilugio comenzó a girar, no sobre su eje, sino alrededor del cuerpo del mastodonte. Con su kunai trasero, apuntando a puntos clave, intentaba cortarlo. Intentó detrás de las rodillas, aunque fue en vano. Muy superficiales. Mientras todavía peleaba con su compañero, distraído por éste, aprovechó para usar su títere y cortar, con aquel mismo filo del aguijón, parte de sus tendones de su brazo izquierdo. No lo logró exactamente, pero le iba a costar bastante ahora mover aquella extremidad.

Cuando el salvaje lanzó uno de sus cuchillos hacia el muslo del hombre, quien parecía no sentir dolor alguno con ningún impacto –en parte por su condición desquiciada actual–, la peliverde notó que el individuo no tenía ideas ni siquiera de moverse. En lugar de eso, intentaba propiciarle golpes al muchacho quien se movía con gran habilidad. En el último de los impactos del musculoso, quien tenía su cuerpo prácticamente clavado sobre la tierra, defendiéndose ofensivamente del ataque de Jiran, Hushika pudo aprovechar para desestabilizarlo; con Ari en movimiento, detrás de él –en un punto casi ciego–, logró poner sus tenazas a funcionar mordiendo su tendón derecho, machacándolo y dejándolo deformado.

Su rodilla quedó tambaleando. Efectivamente, la ofensiva había sido útil. El títere era de unos cuarenta centímetros de largo, aunque en ese momento no era algo muy visible; sobre todo teniendo que pelear contra un niño que era bastante hábil. Esto quizá fue lo que le sirvió a la marionetista para poder manejar libremente una de sus creaciones y realizar aquel daño que lo dejaría pseudo rengo para combatir. Ahora, con aquellas heridas en su brazo y en su tendón, sí que estaba en desventaja clara contra los jóvenes, quienes claramente continuaron con su ofensiva.

–¿Otra técnica? –Pensaba la niña, mientras veía cómo el muchacho se concentraba, algo alejado del mastodonte, reuniendo reservas de chakra.

La alquimista no tardó en realizar un movimiento rápido, preparando el camino para el ataque que creía, iba a propiciar Jiran. Tomó, de su bolsa de boticaria, una bomba de veneno con sus dos dedos disponibles. Al mismo tiempo, furioso por los ataques que había realizado, efectivamente, la shinobi oriunda del País del Viento, el hombre no tuvo reparos en iniciar una carrera que, si bien era rápida, carecía de ese impacto de potencia debido a sus cortes recientes. La titiretera observó esto; tampoco quería exponerse a pelear cuerpo a cuerpo contra él. Estaba claro quien saldría vencedor en un combate de corto alcance, y no era precisamente la peliverde. Era una ninja, y debía usar todo lo que tuviese a disposición de sus capacidades para vencer.

Movió a la hormiga, recortando la distancia entre ésta y el atacante, ahora a tres metros de la shinobi, corriendo hacia adelante. Con el dedo pulgar, abrió el compartimiento central del juguete, activando consigo una bomba de luz incrustada dentro de éste que, sin lugar a dudas, dejó cegado apenas por unos segundos al hombre. Hushika, por supuesto, cerró los ojos. No sabría si Jiran lo había hecho; tampoco se encontraba tan cerca de la explosión, por lo que no debía ser un impedimento para que continuara reuniendo chakra. Acto seguido a este movimiento, lanzó la granada venenosa al lugar donde estaba el maestro en taijutsu, quien golpeaba al aire, esperando que alguno de esos puñetazos le diera a algo. Por desgracia, no iba a suceder. El humo tóxico se expandía, mientras que la kunoichi daba unos pasos hacia atrás.

–No respires ese humo, Jiran. –Decía en voz baja, esperando que el individuo atacado no la escuchase.

Si respiraba ese aire, iba a tener la visión borrosa, mientras que sentiría una especie de mareo, no tan intenso. Aún así, sería algo sumamente beneficioso para el dúo quienes, ahora, podrían atacarlo sin problema al impacto de sus ataques, que serían menos precisos. Su potencia no descendería, aunque sus impactos no darían en donde el querría, lo que permitiría una ventaja táctica en aquella dura pelea.







DATOS:

LÍNEAS:
Hay (54) en este post, sumadas a las 557 de la suma de los anteriores, dan como resultado 611 en total.
STATS Y TÉCNICAS:
Ninjutsu: 10
Taijutsu: 7
Genjutsu: 7
Velocidad: 10
Resistencia: 10
Fuerza: 10


▲ Chakura no Ito (チャクラの糸, Hilos de Chakra) [Nv.1]:
Es la habilidad única de los miembros de éste clan. Gracias a ella pueden emitir una fina corriente de chakra, en forma de hilo, con la cual manejar las marionetas a su antojo. Los recién iniciados en el control de ésta técnica necesitan de una mano completa para manejar una marioneta mediana o de al menos tres dedos para manejar una marioneta pequeña. Los hilos pueden extenderse hasta los diez metros en cualquier dirección y pueden o no ser visibles a simple vista, dependiendo esto último de si el usuario así lo desea o no. Estos hilos pueden ser cortados como cuerdas normales, pero sólo por técnicas de Kenjutsu del mismo rango o superior. Sólo cuenta como un jutsu cuando se activa la primera vez, pudiendo activar ésta técnica y otras dos en ese mismo turno -aunque no resta un jutsu a utilizar de los que tenga el usuario- y luego puede ser mantenido por tantos turnos como resistencia tenga el usuario -10 de resistencia = 10 turnos mantenido, por ejemplo.
Turnos utilizada: 5.

Técnicas restantes (5/8).
INVENTARIO:
▲ Bélico:
-Marionetas.
-Venenos. (1 bomba usada, Namidame)
-Hilos de Alambre (∞).
-Kunais (∞).
-Pergamino Mediano (Sellado: Ari y Koma).
-Pergamino Mediano (Sellado: Senshi y Kumo).
-Senbons (∞).
-Cascabeles (∞).
-Bombas de Luz (x4).
-Bombas de Humo (x2).

▲ Médico:
-Pastillas de Sanguíneos (x5).
-Calmantes en Líquidos (x5).
-Pergamino de ADN (x1).
-Jeringas (x10).
-Vendas (∞). - 1 usada.
-Alcohol (x4).
-Esencia de Flámula (Líquido | x1).
-Esencia de Flámula (En polvo | x2).

▲ Hierbas:
-Arbórea Hojaplata (x3).
-Regaliz Alpino (x5).
-Ajenjo (x5).
-Laeta (x2).
-Martillo Lunar (x1).
-Campanula de Agua (x2).
-Alcotán (x9).
MARIONETAS USADAS:

Ari

Descripción Estética:
Está englobada dentro de la categoría de marioneta pequeña. Mide cincuenta centímetros de largo por cuarenta de ancho, teniendo en cuenta las patas, meramente decorativas.
 
Descripción técnica:
Compuesta en parte por madera y en parte por acero, esta marioneta se especializa en el ataque con sus tenazas manejables desde los hilos de chakra. Al ser más pequeña y hecha de un material un tanto más resistente que la madera en sí, son un utensillo difícil de romper y muy bueno en combate, su poco tamaño hace que sea difícil verla si estás concentrado en otra parte del campo de batalla, aunque su utilidad como su ofensiva pueden ser letales.
 
Habilidades:
-Tenazas: Principal forma de ataque de este conjunto. El marionetista puede utilizarlas como ofensiva, pueden cortar, individualmente, hasta cables de hierro, alambre, hilo, seda y lino. En cantidad, la piel humana es capaz de recibir serios cortes y varios de estos ataques prolongados son letales, según el punto corporal que muerdan.
-Primer compartimiento: Su parte media, luego de la cabeza, alberga una bomba de humo, utilizable una vez por batalla (luego de la pelea, el marionetista la recarga).
-Cola: Su cola, que pertenecería a su segundo compartimiento, posee una forma de la punta de un kunai, por lo que actúa como si de un aguijón se tratase, teniendo otro método de ofensiva.
-Esta marioneta posee el veneno Danza del Pétalo en sus tenazas.
 
Ventajas:
Resistente y rápida, debido a su bajo tamaño. Si no se está atento, es difícil de tenerla en cuenta, por lo que produce ataques sorpresa.
 
Desventajas:
Al estar compuesta en parte por acero, es débil al elemento katón. No tiene la capacidad ofensiva de una marioneta mediana ni la capacidad defensiva de una grande.
BY ORIANI~©️ SAVAGE-THEMES

NPCs:

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Vel: 8 (+2) | Fuer: 10 (+2) | Res: 10 (+1)

# 969487


-Tercera puerta activa.
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Re: The Jewel Chariot.

Mensaje por Jiran el Miér Feb 14, 2018 1:54 am




A
lbor cegador, luz que contrajo sus pupilas a tal punto de negar la visión por varios instantes. Era imposible que, en su posición, pudiese leer todas las disposiciones femeninas para con el enemigo y tener cuidado de que esas mismas estratagemas no le afectasen negativamente. Sus párpados cayeron y se arrugaron con fuerza mientras procuraba recuperar la concentración puesta en la técnica que arremolinaba en su boca, inflando sus mejillas, llenando sus papilas gustativas del extraño sabor del chackra: la preparación seguía dotándose de energía, saturándola hasta que el control fuera llevado al límite. Debía hacerlo, debía llevarse al límite, al menos en la tentativa del golpe final. Jiran, a pesar de ser un luchador con más brío que altura, sentía miedo en forma de calor alzándose por su columna vertebral, revolviendo su estómago y tensando sus hombros; sin embargo, con la poca sabiduría que tenía encima, afirmaba para sí mismo que el miedo era algo necesario, el miedo le había hecho vivir hasta ahora y seguía haciéndolo, un instinto del que no se desharía hasta la muerte; para lo que a otros se consideraba «miedo paralizante», para él era el motor que lo impulsaba todo en crisis.
     
El miedo se transformó en convicción, decisión visualizada en sus amielados al ser abiertos; se adaptaron nuevamente a la carente visibilidad de la noche, de la que era partícipe las casi extintas hogueras, los faroles en el suelo y sobre la propia carroza, de las estrellas y la luna en su natural escena. Su mente, alma y cuerpo, conjunto a la armadura biológica, se prepararon para el último asalto.

     
La niebla, inesperada cortina, nubló la visibilidad del objetivo, y con esto, la oportunidad de disparar su habilidad desde una distancia segura, desde el lugar que ahora pisaba. La preocupación de ver su oportunidad marcharse al ritmo que la nube violácea se extendía alrededor del hombre se reflejó en sus cejas, las cuales se arquearon, y en su cuerpo, que se irguió al momento que titubeó en el vago pensamiento de dar paso hacia atrás. Nuevamente, como había sucedido con el asalto al señuelo, debido a la distancia que compartían la titiritera y el salvaje, las órdenes —o la comunicación en general— se vio obstruida a tal punto que el mensaje nunca llegó; pese a ello, Jiran, con su más básica intuición, sabía que no debía inhalar esa formación violeta: no habían motivos para mantenerlo en una nube espesa sin más, pensó en razones ulteriores de las que debía cuidarse.

     
Con la presteza adquirida de un comportamiento volátil y acostumbrado al aire bélico, el foráneo no bloqueó las demás posibilidades a pesar que fueran innecesariamente arriesgadas, ignorando el hecho que la batalla podría alargarse un poco más: su mente le pedía a gritos acabar con aquello lo antes posible. Así pues, con su cuerpo correspondiendo a sus ideas desconsideradas, su postura cambió al anuncio de una carrera hacia el envuelto en veneno, a pesar que se extendía y desconocía la composición del mismo, a pesar que no tenía una imagen clara de su cuerpo. Primeramente, una vez la condensación de energía en su boca estaba a punto de volverse peligrosamente insostenible para su control, procedió a espirar lo contenido sobre su palma izquierda para formar un torbellino, con el suficiente chackra como para hacerlo un arma letal en donde se disparase: en su caso, no sería disparado desde su posición, por lo que tendría que acercarse a distancia melé para asegurar el impacto.
     
Así lo hizo. Sus pies levantaron polvo, lanzando su cuerpo al grumo violáceo, siendo asimilado por el mismo ante su entrada. Permitiendo el envolvimiento, cortando su respiración, confiando en su instinto en la ausencia de su visibilidad: en ese estado, no habría mucho qué hacer, no sin antes dar algo a cambio.

     
Ligeras corrientes de aire, producto de los diferentes movimientos efectuados por el musculoso y Jiran, donde el primero intentaba acertar brutales golpes y el segundo esquivarlos, deformaban la figura grumosa del veneno, representando el frenesí de una batalla tan privada como la nula nitidez hacia el interior. Simplemente, se trataba de dejarse dar por un ataque para saber la posición y postura del enemigo, ese era el plan del atrevido forastero, quien buscaba el golpe menos potente para recibirlo; la dificultad de la lucha residía en la incapacidad de utilizar ambas manos —una sostenía la técnica y la otra estaba incapacitada por la dislocación—. Los instantes en el interior de esa nube pasaban como si de la eternidad se tratara, pero en realidad eran minúsculos segundos los que separaron la entrada con la salida del más pequeño: antes con valentía, después con un decepcionante puñetazo en la cara; la figura del púber fue disparada fuera de la influencia venenosa. Al mismo tiempo, salía un torbellino de aire comprimido al otro lado de la nube, siguiendo una trayectoria ascendente hasta perderse en la inmensidad del cielo, desvaneciéndose eventualmente. Jiran tocía: había inhalado algo de ese veneno, dichos efectos fueron recalcable al verle cómo, dificultoso, se intentaba levantar mientras lidiaba con un gracioso tambaleo.

     
Hale, nayat! —intentó llamar la atención de su empleadora mientras alzaba su izquierda: se le podía ver ligeramente rasgada la armadura en esa zona. Se le veía alegre, alegre y mareado.

     
Caballos relincharon, las riendas se tensaron, las ruedas tronaron. El carretero gritó a los equinos al mismo tiempo que los latigueaba, incentivando un arranque súbito; sus cascos se clavaron en el suelo e iniciaron un forzado arranque, propinándose hacia Jiran, quien a duras penas dirigió su afectada mirada a lo que se le venía encima. Medianamente y dentro de sus capacidades mermadas, se ubicó en medio de las cuerdas que unían las dos paralelas de caballos, extendió su izquierda al mismo tiempo que enfocaba la fluctuación de chackra a sus músculos con el fin de actuar de obstáculo para el paso del objetivo de la misión, quien se disponía a echarse a la fuga. Para cuando su mano impactó sobre las cuerdas, agarrándolas ipso facto, disminuyó inmediatamente la velocidad, provocando que una tenue corriente de viento se dispersase a los lados de la misma carreta, ayudando a la dispersión del veneno y, con esto, la visualización del cuerpo agujereado en el pecho del ágil y enloquecido peleador, ahora desangrándose: ya no era más que un cuerpo sin brillo, sin vida.

     
¡Se intenta ir! —exclamó con desespero, aguantando la fuerza de los caballos, mas no por mucho tiempo: sus pies se resbalaban centímetro tras centímetro con el pasar del tiempo.


Blood Warrior
▷ Nin: 10(-3)
▷ Tai: 7
▷ Gen: 1
▷ Vel: 7
▷ Res: 10
▷ Fue: 7(+3)
Datos:

Conteo de técnicas
3 de 8


Técnicas

Pasiva — Keryon Gonplei «Pelea del Alma»: Habilidad pasiva que aprovecha la simbiosis interna con su propio sistema sanguíneo y su efectivo sistema inmunitario innato, partiendo del equilibrio interno con las amenazas externas tanto biológicas como físico-químicas, teniendo una estrecha relación con su especialidad y sus capacidades de propia consciencia con respecto a su organismo. Así pues, el Natblida está enterado de lo que sucede en su cuerpo cuando afecciones atacan sus sistemas, identifica la anormalidad, denota sus efectos; qué pasa cuando un veneno viaja por su torrente y se aloja en otros sistemas, anomalías en sus demás conjuntos de órganos, y no se limita únicamente a infecciones externas, también sobre el estado biológico contra habilidades que dañen el mismo. Tiene una capacidad de análisis con su cuerpo de manera íntegra y completa. Sin embargo, a este punto puede identificar la existencia, las acciones y los lugares afectados con poca exactitud en cuando a posición, por lo que no podrá interceder exactamente en el lugar del veneno, sólo sabrá que se desplaza por su brazo y se extiende, propinando X y Y efectos. Mientras haya sangre en su cuerpo, sabrá qué intenta dañarlo, dónde y cómo lo hace; pero dependerán de los conocimientos médicos del Natblida para saber su posición exacta, cómo y con qué combatirlo.

Pasiva — Habilidad intrínseca del control de chackra de los especialistas de Ninjutsu médico (modificada): Puede infundir chackra en la sangre en pro de estimular las capacidades corporales más sutiles, como lo son la coordinación, equilibrio y procesos aeróbicos que influencian positivamente el incremento de la potencia muscular (fuerza) y del manejo corporal. Esto significa que puede sacrificar 3 puntos de Ninjutsu y depositarlos en Taijutsu o Fuerza. (-3 Nin » +3 Fuer)

Armadura — Jus Trikova «Sombra de Sangre»: Segundo tipo de armadura, basada en su capacidad de defensa evolutiva y de progresiva adaptación. Los recursos utilizados son los glóbulos rojos y las células pluripotenciales en una clase de segunda piel, al principio se aprecia como un completo recubrimiento rojo carmesí claro, aunque conforme pasan los turnos, cambiará de color frente al daño soportado. La habilidad permite a su portador soportar cantidades elevadas de daño, ya sea físico o energético, por medio de una resistencia bajo el constante cambio de las células comprometidas. Es decir, luego de la exposición, las células tomarán acciones de inmunización y resistencia contra el estímulo. La armadura puede adaptarse ampliamente; se podrá acostumbrar a constantes cortes, engrosando su recubrimiento o generar resistencia contra elementos de chakra. Por lo tanto, la simbiosis le permite al Natblida poder soportar situaciones de extremo peligro, formando fortaleza ante los ataques enemigos.

▷Etapa Final: En los turnos posteriores, la resistencia, el cambio en sí, frente al elemento o al daño físico serán definitivo y permitirá tener una exposición prolongada al mismo. Básicamente, las células lograron hacerle frente al elemento dañino, repeliéndolo (siendo ignífugos, sin conductividad, por aislamiento o filtración) o reduciendo la capacidad de corte (o impacto). Esto se cumple siempre y cuando se tenga un Ninjutsu igual o superior al Nin/Fuer del contrario. Las exposiciones cortas al daño no dejan ninguna consecuencia, mientras que las exposiciones prolongadas tienen efectos menguados proporcionales a los puntos de diferencia entre stats. Con Nin superiores, tienen los mismos niveles de protección explicados en la primera etapa. Protección contra: Contusión.
3 de 5

Elemento Viento: Bola Espiral de Viento (風:風のスパイラルボール, Futon: Fū no supairarubōru):
[Progresiva de efecto | Ninjutsu]
Esta técnica permite al usuario dar forma de bola en espiral al viento con la infusión de chakra en la palma de su mano,  al espirarlo de su boca como torbellino. Luego, el usuario dispara a su oponente la esfera de viento. Puede llegar a ser muy rápida y potente, ya que es capaz de atravesar una roca sin grandes dificultades.

Equipamiento

Garra (1 – De cuatro hojas).
Kunais (2).
Hilos de acero (20 m).

Natblida (H.Ú)
Misión:
Auto-Misión rango C: The Jewel Chariot.

Lugar de la misión: Bosque del País de la Cascada.
Tipo de misión: Misión criminal.
Descripción de la misión:
Uno de tus contactos ha detectado que, recientemente, una de las mansiones de la familia mas rica del País de la Cascada ha sido saqueada. Hurgando un poco entre la información de quienes emplean ésta en el bajo mundo, pudo averiguar que una de las bandas rivales del otro lado de la ciudad había sido quien efectuó el hurto, principalmente de joyas y objetos de valor en cantidad.

Por lo que se pudo saber, este grupo criminal enemigo está ahora mismo rumbo al País del Fuego, atravesando el bosque allegado a la ciudad. Se presume que traspasan sus objetos en una carrosa, custodiada presuntamente por varios de sus miembros. Tu contacto quiere que obtengas esas mercancías... poco legales. Por supuesto, no por bondad o para devolverlas a sus dueños originales. Son cosas de gran valor y brindan riquezas a quien los tenga. Parece que quien te encarga la misión es una persona que disfruta del lujo.

Debido a la presunta peligrosidad de la misión, deberás emplear la ayuda de otra persona. No se sabe ni cuantos custodiarán la carrosa ni qué nivel de combate tendrán. Habrá que estar preparado para lo peor. No se espera gran cosa, debido a que esta banda criminal ha perdido gran fuerza desde hace años; de cualquier manera, nunca está de más ser precavido.

Recompensa de la misión: 1000 Ryō |両|
Extensión mínima de la misión: 70 líneas

NPCs:

Isamu

«— Iniko, sabes qué hacer »
Clan: Sin clan
Especialidad: Taijutsu
Elemento: ???
Rango: Genin

Nin: 5 | Gen: 3 | Tai:10(-4)
Vel: 8(+2) | Fuer: 10(+2) | Res: 10(+1)

# 969487


Estatus: Muerto.


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Re: The Jewel Chariot.

Mensaje por Hushika Kugutsu el Jue Feb 15, 2018 7:06 pm


Noche. Bosque.


Por la humareda, no pudo observar mucho. Su visión estaba algo borrosa; no había consumido el veneno, pero el que empezaba a actuar era el de las serpientes, quienes la habían mordido unos minutos atrás. Sentía cómo, de a poco, comenzaba a hacerse más lenta. Intentaba concentrarse en los asuntos que tenía a su frente; aquella bestia debía estar comiendo e ingiriendo ese veneno, tan potente como temible. Escuchaba golpes. Todo pasaba en fracciones de segundo. La marionetista se sentía inútil. No podía enviar su títere hacia la batalla. No conocía la posición de su aliado, y tampoco la del enemigo. Estaba, literalmente, cegada. El dolor en su brazo se hacía, encima, cada vez más y más fuerte. No aguantaba, necesitaba gritar. No lo quería hacer para no preocupar a su compañero, quien estaba en aquel ring de la muerte, luchando contra el mastodonte de carne.

Se sentía incapaz. Se sentía de poca ayuda. Es cierto que, con sus capacidades reducidas, producto de las heridas sufridas y de las pocas reservas de chakra que tenía, no podía hacer mucho más de lo antes hecho. Utilizó todas las herramientas ninja que poseía a su disposición. Por primera vez en su vida, debía confiar. Confiar en un compañero. Confiar en que é podría salir vivo de aquella situación. Había estado en peores; un solo hombre no debía ser problema para jiran.

–Esto es tu culpa, Hushika. –Sonaba una voz en su cabeza. Era ella misma, tratándose de minar mentalmente. –¡Cállate! ¡Todo va a salir bien! –Se decía, mientras se tomaba sus cabellos con la única mano disponible que tenía. Quería arrancarse aquella voz, que no la dejaba ser. –Tendrás que cargar con el cuerpo muerto de tu compañero. ¿Lo sabes, no? –Estaba en desesperación. Aquel estado permitía que la peliverde sufra estos episodios de esquizofrenia. Su trastorno bipolar era, por demás, evidente. –¡Basta! ¡Voy a matarte! –Respondía, sin pensar, la kunoichi. –¿Ah si? ¿Vas a suicidarte? Somos la misma persona. Recuérdalo. –Parecía que una risa demoníaca sonaba en la mente de la titiretera, quien se estaba volviendo loca. Desde los sucesos en el País del Rayo, esto fue acrecentándose. Sus actividades criminales la habían mermado un poco, porque compartía ambas personalidades para un mismo fin. Ahora, parecían tener diferencias.



✧✧✧



Escuchó unas palabras, seguido de poder observar al salvaje, al muchacho. A quien la había ayudado en aquel encargo. Parecía feliz; algo golpeado. Su brazo aún estaba fuera de sí. Tocía un poco. Habría ingerido algo del veneno, aunque no iba a ser problema. No era tan potente de todas formas, y parecía estar a salvo.

Se escucharon relinchidos. Jiran también lo notó. Actuó primero. Quizá por estar más cerca. Intentó frenar la caravana, quien, mediante su jinete, intentaba escapar. Hushika no pudo observar muy bien todos los movimientos, puesto que la nube de humo aún no se había disipado. La acción que realizó su dúo, su secuaz, despejó todo tipo de dudas y todo tipo de sustancia gaseosa que hubiese allí, en el campo de batalla. La visión, ahora, era perfecta para la marionetista. Pudo divisar, con gran impresión, el cuerpo muerto de su oponente. Ya no respiraba. Un hoyo en su torso lo había dejado, lógicamente, sin vida. Ahora, aquella masa de energía, de potencia, tan sólo era un pedazo de carne para los animales carroñeros. No era más que una bola de órganos sin funcionamiento. Una leve sonrisa se dibujaba en la cara de la niña, mientras sus ojos veían asombrados la putrefacta escena. Estaba realmente disfrutando su muerte.

Las palabras del chico, gritándole a ella, la pusieron nuevamente en foco. Todavía el encargo no había concluido; de hecho, estaba por hacerlo. En sí, debían tobar aquel cargamento, aquella carrosa con joyas y objetos de valor. El jinete no tardó en comenzar a andar. El salvaje, ansioso por detenerlo, estaba amarrado a una de sus sogas, intentando parar sólo con su fuerza física aquel vehículo impuslado por tracción animal. Se lo veía temblando, ya perdiendo su capacidad muscular. Para su suerte, Hushika ya había reaccionado.

Soltó su marioneta, la única que tenía en juego. Estaban en jaque; era como un tablero de ajedrez, donde ellos dos eran las piezas más importantes, queriendo tenderle un mate al rey enemigo, quien intentaba escapar. Por supuesto, el jinete no era una pieza muy importante; simplemente, era la última que quedaba en pie. La titiretera tomó, con su única mano disponible, ahora libre de utensillos bélicos como lo era Ari, tres kunais de su bolsa de boticario. Con un movimiento limpio, con la poca resistencia que le quedaba, las lanzó con toda su fuerza y precisión. Su distancia hacía más difícil que impacten en el cuello, donde ella quería que fuesen. Aún así, eran tres en cantidad. Alguna tenía que darle. Efectivamente, luego de su vuelo de siete metros de distancia, impactaron en la espalda del corredor de caballos dos de ellos; el tercero falló, dándole un rasguño a Jiran en la cara. Nada importante. Casi le saca un ojo. Pero, para su suerte, el tiro también había sido errado.

Al clavarse aquellos cuchillos en la columna del andador, éste cayó en seco. Los animales seguían andando; sobre todas las cosas, por miedo. Hushika entendía esto. Amaba todo tipo de ser vivo distinto al ser humano, a quien tenía en las últimas posiciones en su lista de seres queridos. Éstos continuaron su paso, aunque cada uno para distinto lado. La caravana había dejado de moverse, ya que los hilos eran impulsados para lados contrarios. Estaban sufriendo. La peliverde utlizó nuevamente sus hilos de chakra para mover a Ari hacia la posición donde estaban éstos. Con sus tenazas, cortó las cuerdas que los amarraban a la carreta, dejándolos salir libres por la naturaleza.

–Corran, sean libres. Escapen al control de los humanos; no somos buena gente. –Decía, mientras sonreía. El poco amor que tenía por los suyos lo manifestaba ante aquellos seres.



✧✧✧



Observó a Jiran, mientras se reía. Colocó su mano detrás de su nuca, mientras se sentaba, en posición india. Apoyaba su espalda contra una de las ruedas, ya inmóviles, de aquella estructura llena de oro. Se sentía exhausta, aunque tranquila. No había muertes en su bando. Miró al chico, a quien le había logrado tomar aprecio. No le daría la mano, tampoco. No era su forma de mostrar cariño. Esa sonrisa pocos la conocían. Era la primera vez que la muchacha velaba por la vida de alguien; normalmente, no le importaba si quien estaba con ella moría o vivía. Nunca había experimentado aquella sensación de tener que esperar, nerviosamente, a que salga con vida un compañero. Algo pasaba en su interior.

Se paró, y comenzó a cargar todo lo que podía, en sus bolsillos y usando aquella tela que tapaba también parte de los objetos que arriba del vehículo habían. La usaba como botín de guerra. Tomó, exactamente, la mitad de todo lo que allí estaba. Lo otro lo dejó para su compañero. Le había prometido eso.

–Puedes tomar lo que sobra del cargamento. Es exactamente la mitad de las pertenencias, como habíamos acordado. –Decía Husika, mientras caminaba hacia la ciudad, nuevamente. No quería quedarse mas tiempo allí. No era tanto de demostrar afecto o cariño. –Deberías tratarte esas heridas cuando llegues al pueblo. Después de todo, oro y medios de pago ahora tienes de sobra. –Replicaba, sonriéndole. –Espero que nos volvamos a encontrar, Jiran. Usualmente, estoy en la taberna del sur de la Cascada; si alguna vez necesitas alguien para tus negocios, no dudes en contactarme.

Y así, al llegar a la ciudad, entregó su parte a su contratador. Su reputación aumentaba cada vez más y más en aquel mundo, lleno de posibilidades para una mujer con sus capacidades. Su nombre seguiría sonando entre los contactos subterráneos, las ratas que se paseaban por esos lares. Si ya tenía su nombre, ahora era aún más grande. El bajo mundo comenzaba a ser totalmente controlado por las manos marionetistas de la titiretera, como si de hilos se tratase.








DATOS:

LÍNEAS:
Hay (78) en este post, sumadas a las 611 de la suma de los anteriores, dan como resultado 689 en total.
STATS Y TÉCNICAS:
Ninjutsu: 10
Taijutsu: 7
Genjutsu: 7
Velocidad: 10
Resistencia: 10
Fuerza: 10


▲ Chakura no Ito (チャクラの糸, Hilos de Chakra) [Nv.1]:
Es la habilidad única de los miembros de éste clan. Gracias a ella pueden emitir una fina corriente de chakra, en forma de hilo, con la cual manejar las marionetas a su antojo. Los recién iniciados en el control de ésta técnica necesitan de una mano completa para manejar una marioneta mediana o de al menos tres dedos para manejar una marioneta pequeña. Los hilos pueden extenderse hasta los diez metros en cualquier dirección y pueden o no ser visibles a simple vista, dependiendo esto último de si el usuario así lo desea o no. Estos hilos pueden ser cortados como cuerdas normales, pero sólo por técnicas de Kenjutsu del mismo rango o superior. Sólo cuenta como un jutsu cuando se activa la primera vez, pudiendo activar ésta técnica y otras dos en ese mismo turno -aunque no resta un jutsu a utilizar de los que tenga el usuario- y luego puede ser mantenido por tantos turnos como resistencia tenga el usuario -10 de resistencia = 10 turnos mantenido, por ejemplo.
Turnos utilizada: 5 al comienzo del post. Reactivada. Pérdida de 1 técnica, ganancia de turnos. 1 turno utilizada.

Técnicas restantes (4/8).
INVENTARIO:
▲ Bélico:
-Marionetas.
-Venenos. (1 bomba usada, Namidame)
-Hilos de Alambre (∞).
-Kunais (∞).
-Pergamino Mediano (Sellado: Ari y Koma).
-Pergamino Mediano (Sellado: Senshi y Kumo).
-Senbons (x10) (x7). - 3 usadas.
-Cascabeles (∞).
-Bombas de Luz (x4).
-Bombas de Humo (x2).

▲ Médico:
-Pastillas de Sanguíneos (x5).
-Calmantes en Líquidos (x5).
-Pergamino de ADN (x1).
-Jeringas (x10).
-Vendas (∞). - 1 usada.
-Alcohol (x4).
-Esencia de Flámula (Líquido | x1).
-Esencia de Flámula (En polvo | x2).

▲ Hierbas:
-Arbórea Hojaplata (x3).
-Regaliz Alpino (x5).
-Ajenjo (x5).
-Laeta (x2).
-Martillo Lunar (x1).
-Campanula de Agua (x2).
-Alcotán (x9).
MARIONETAS USADAS:

Ari

Descripción Estética:
Está englobada dentro de la categoría de marioneta pequeña. Mide cincuenta centímetros de largo por cuarenta de ancho, teniendo en cuenta las patas, meramente decorativas.
 
Descripción técnica:
Compuesta en parte por madera y en parte por acero, esta marioneta se especializa en el ataque con sus tenazas manejables desde los hilos de chakra. Al ser más pequeña y hecha de un material un tanto más resistente que la madera en sí, son un utensillo difícil de romper y muy bueno en combate, su poco tamaño hace que sea difícil verla si estás concentrado en otra parte del campo de batalla, aunque su utilidad como su ofensiva pueden ser letales.
 
Habilidades:
-Tenazas: Principal forma de ataque de este conjunto. El marionetista puede utilizarlas como ofensiva, pueden cortar, individualmente, hasta cables de hierro, alambre, hilo, seda y lino. En cantidad, la piel humana es capaz de recibir serios cortes y varios de estos ataques prolongados son letales, según el punto corporal que muerdan.
-Primer compartimiento: Su parte media, luego de la cabeza, alberga una bomba de humo, utilizable una vez por batalla (luego de la pelea, el marionetista la recarga).
-Cola: Su cola, que pertenecería a su segundo compartimiento, posee una forma de la punta de un kunai, por lo que actúa como si de un aguijón se tratase, teniendo otro método de ofensiva.
-Esta marioneta posee el veneno Danza del Pétalo en sus tenazas.
 
Ventajas:
Resistente y rápida, debido a su bajo tamaño. Si no se está atento, es difícil de tenerla en cuenta, por lo que produce ataques sorpresa.
 
Desventajas:
Al estar compuesta en parte por acero, es débil al elemento katón. No tiene la capacidad ofensiva de una marioneta mediana ni la capacidad defensiva de una grande.
BY ORIANI~©️ SAVAGE-THEMES

NPCs:

Isamu

«— Iniko, sabes qué hacer »
Clan: ???
Especialidad: Taijutsu
Elemento: ???
Rango: Genin

Nin: 5 | Gen: 3 | Tai:10 (-4)
Vel: 8 (+2) | Fuer: 10 (+2) | Res: 10 (+1)

# 969487


-Muerto.
Hushika Kugutsu
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Re: The Jewel Chariot.

Mensaje por Jiran el Vie Feb 16, 2018 2:55 am




S
olución a la posible huida, muerte del último hombre. Ambas cuestiones llegaron juntas gracias a la ayuda de su compañera, quien atendía a la necesidad que tenía Jiran de detener aquella carreta antes de no poder soportar mucho más allá. Ver cómo el cadáver caía era como un soplo de tranquilidad, de plenitud interna: la batalla había acabado, habían vencido, no había mayor bendición de los dioses que esa, pues demostraba que le habían sonreía, que estaban de su lado; Talos, Dios de la Guerra, y Praimheda, Patrón de Azkru y Primer Natblida, estaban con él, eso lo sabía y se regocijaba internamente, a pesar que había sido Hircine quien le dotó de su talento de asesinar a los hombres como si de bestias se tratasen. Volvía la dualidad entre ellos, ¡oh, tortuosa dualidad! Su duda se interrumpió drásticamente al ver cómo ese juguete rompía las riendas, convirtiendo su mano izquierda en donde la cuerda corrió, quemándolo, cuando los equinos se dispersaron con el fin de escapar: sintió dolor, mas no dejó que uno de los caballos escapase; «¡jo, jo!» exclamó al caballo con el fin de calmarlo, había sido el único que estaba atado a las riendas que Jiran ahora tenía en su zurda, cayéndose y levantándose mientras impedía que el animal saliese de su control, a causa del propio mareo que apenas le permitía controlar sus movimientos.
     
Con su fuerza, obligó que girara hacia él, sin embargo, no le recibió con maltrato —a diferencia de su antiguo portador— sino que colocó su mano, sin soltar las cuerdas, sobre su cuerpo, sobre su crin, acariciándolo. «Jo... jo...» repitió, ahora con mayor lentitud y calma, infundiendo esa misma sensación al equino, quien pareció responder correctamente, sofocando su intranquilidad; relinchó, golpeó el suelo un par de veces con sus cascos, hasta sucumbir al encanto naturalista del Natblida, quien conectó con la bestia. Jiran suspiró, apoyando su cuerpo al del caballo para recuperar compostura, en eso, cruzó miradas con la fémina: ante el contacto visual inesperado, arrugó su entrecejo, no obstante, la alegría inundó sus cansadas facciones y abrillantó su mirada, siente —pensó, contento— el jolgorio por la batalla. Su risa también fue correspondida, finalizando con una sonrisa, la usual, la de truhan que le caracterizaba. Se dejó encantar: el fulgor de la batalla no le había dejado percatarse de la hermosura contraria, caso contrario ante la visión que dio el reposo.

     
Caminó junto al caballo hacia la carreta, su jugosa recompensa, con la pausa que requería su estado actual y siguiendo con su recostar. Para cuando descubrió aquello y ella empezó a recoger, sus ojos se abrieron con asombro, estupefacto por la cantidad de cosas brillantes que estaban a su disposición. No sabía cómo reaccionar porque no había visto una riqueza de tal magnitud, ni él ni la mayoría de sus congéneres tribales. ¡El Nuevo Mundo está plagado de tesoros! Su asombro infantil se mantuvo para cuando dirigió su atención a las palabras ajenas, parpadeó un par de veces cuando alternó su observación al cargamento; asintió un par de veces, sin nada más que decir. Para cuando su pasmo dejó de mantenerlo inmóvil, prácticamente, se lanzó al interior de esa carreta y gozó de la fortuna que tocaba su piel. Agarró una de las monedas y la mordisqueó, ¡sí que era real!, nunca se había sentido mejor. Escuchó los pasos que se retiraban y alzó la cabeza, seguidamente, alzó su izquierda como despedida.

     
Leida nayat! —se despidió en su idioma, irrefrenable su salida ante la alegría que existía en su cabeza. Aunque no le entendiera, la intención y su tono amigable, lo dejaban claro.


Blood Warrior
▷ Nin: 10(-3)
▷ Tai: 7
▷ Gen: 1
▷ Vel: 7
▷ Res: 10
▷ Fue: 7(+3)
Datos:

Conteo de técnicas
3 de 8


Técnicas

Pasiva — Keryon Gonplei «Pelea del Alma»: Habilidad pasiva que aprovecha la simbiosis interna con su propio sistema sanguíneo y su efectivo sistema inmunitario innato, partiendo del equilibrio interno con las amenazas externas tanto biológicas como físico-químicas, teniendo una estrecha relación con su especialidad y sus capacidades de propia consciencia con respecto a su organismo. Así pues, el Natblida está enterado de lo que sucede en su cuerpo cuando afecciones atacan sus sistemas, identifica la anormalidad, denota sus efectos; qué pasa cuando un veneno viaja por su torrente y se aloja en otros sistemas, anomalías en sus demás conjuntos de órganos, y no se limita únicamente a infecciones externas, también sobre el estado biológico contra habilidades que dañen el mismo. Tiene una capacidad de análisis con su cuerpo de manera íntegra y completa. Sin embargo, a este punto puede identificar la existencia, las acciones y los lugares afectados con poca exactitud en cuando a posición, por lo que no podrá interceder exactamente en el lugar del veneno, sólo sabrá que se desplaza por su brazo y se extiende, propinando X y Y efectos. Mientras haya sangre en su cuerpo, sabrá qué intenta dañarlo, dónde y cómo lo hace; pero dependerán de los conocimientos médicos del Natblida para saber su posición exacta, cómo y con qué combatirlo.

Pasiva — Habilidad intrínseca del control de chackra de los especialistas de Ninjutsu médico (modificada): Puede infundir chackra en la sangre en pro de estimular las capacidades corporales más sutiles, como lo son la coordinación, equilibrio y procesos aeróbicos que influencian positivamente el incremento de la potencia muscular (fuerza) y del manejo corporal. Esto significa que puede sacrificar 3 puntos de Ninjutsu y depositarlos en Taijutsu o Fuerza. (-3 Nin » +3 Fuer)

Armadura — Jus Trikova «Sombra de Sangre»: Segundo tipo de armadura, basada en su capacidad de defensa evolutiva y de progresiva adaptación. Los recursos utilizados son los glóbulos rojos y las células pluripotenciales en una clase de segunda piel, al principio se aprecia como un completo recubrimiento rojo carmesí claro, aunque conforme pasan los turnos, cambiará de color frente al daño soportado. La habilidad permite a su portador soportar cantidades elevadas de daño, ya sea físico o energético, por medio de una resistencia bajo el constante cambio de las células comprometidas. Es decir, luego de la exposición, las células tomarán acciones de inmunización y resistencia contra el estímulo. La armadura puede adaptarse ampliamente; se podrá acostumbrar a constantes cortes, engrosando su recubrimiento o generar resistencia contra elementos de chakra. Por lo tanto, la simbiosis le permite al Natblida poder soportar situaciones de extremo peligro, formando fortaleza ante los ataques enemigos.

▷Etapa Final: En los turnos posteriores, la resistencia, el cambio en sí, frente al elemento o al daño físico serán definitivo y permitirá tener una exposición prolongada al mismo. Básicamente, las células lograron hacerle frente al elemento dañino, repeliéndolo (siendo ignífugos, sin conductividad, por aislamiento o filtración) o reduciendo la capacidad de corte (o impacto). Esto se cumple siempre y cuando se tenga un Ninjutsu igual o superior al Nin/Fuer del contrario. Las exposiciones cortas al daño no dejan ninguna consecuencia, mientras que las exposiciones prolongadas tienen efectos menguados proporcionales a los puntos de diferencia entre stats. Con Nin superiores, tienen los mismos niveles de protección explicados en la primera etapa. Protección contra: Contusión.
4 de 5

Equipamiento

Garra (1 – De cuatro hojas).
Kunais (2).
Hilos de acero (20 m).

Natblida (H.Ú)
Misión:
Auto-Misión rango C: The Jewel Chariot.

Lugar de la misión: Bosque del País de la Cascada.
Tipo de misión: Misión criminal.
Descripción de la misión:
Uno de tus contactos ha detectado que, recientemente, una de las mansiones de la familia mas rica del País de la Cascada ha sido saqueada. Hurgando un poco entre la información de quienes emplean ésta en el bajo mundo, pudo averiguar que una de las bandas rivales del otro lado de la ciudad había sido quien efectuó el hurto, principalmente de joyas y objetos de valor en cantidad.

Por lo que se pudo saber, este grupo criminal enemigo está ahora mismo rumbo al País del Fuego, atravesando el bosque allegado a la ciudad. Se presume que traspasan sus objetos en una carrosa, custodiada presuntamente por varios de sus miembros. Tu contacto quiere que obtengas esas mercancías... poco legales. Por supuesto, no por bondad o para devolverlas a sus dueños originales. Son cosas de gran valor y brindan riquezas a quien los tenga. Parece que quien te encarga la misión es una persona que disfruta del lujo.

Debido a la presunta peligrosidad de la misión, deberás emplear la ayuda de otra persona. No se sabe ni cuantos custodiarán la carrosa ni qué nivel de combate tendrán. Habrá que estar preparado para lo peor. No se espera gran cosa, debido a que esta banda criminal ha perdido gran fuerza desde hace años; de cualquier manera, nunca está de más ser precavido.

Recompensa de la misión: 1000 Ryō |両|
Extensión mínima de la misión: 70 líneas
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Re: The Jewel Chariot.

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