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Tempestades se agitan al norte del continente. Dos de los países menores han entrado en conflicto por un territorio sin dominar que los ha dividido desde centurias. El País del Sonido busca expandirse, en temor de perder poder militar y quedar a merced de criminales, pero el País de la Cascada no permitirá que se invada territorio lindante a su país, mucho menos de un país el cual ha brindado su apoyo en el pasado. El choque de intereses es inminente. { Enlace al Tema }

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Un peu d'argent [LIBRE]

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Un peu d'argent [LIBRE]

Mensaje por Tonbotane el Sáb Mar 03, 2018 10:39 pm



 —Venga, s'il vous plaît.—dijo a regañadientes Tonbotane bajo un sol abrasador. Llevaba una sombrilla importada, carísima, que le protegía de los violentos rayos UV que el astro rey pudiese soltar. El sol envejecía y lo último que quería hacer el Aburame era aparentar la edad que tenía. Con su constitución -y su enfermedad- parecía un niño y no un hombre de mediana edad.   —¡Que no tengo todo el día!— chilló, mientras daba pequeños botes.

Delante de él había una familia rural, asustada. Habían trabajado mucho toda la temporada para poder vender el maíz cosechado y ahora que volvían de intercambiarlo por dinero, el criminal les había interrumpido el paso. Se habían visto rodeados de pequeños mercenarios de no más de once años de edad, con cuchillos y piedras, a las órdenes de Tonbotane. Igual que los comerciantes, esos niños no eran ninjas. Eran simples civiles lo suficientemente desesperados como para hacer caso a ése excéntrico shinobi que había podido tumbar a su líder sin moverse de el lado.

Jutsus demoníacos, habían dicho. Pobres infelices.

El hombre, tratando de proteger a la mujer, se acercó a Tonbotane con temor, dando pequeños pasos. En los ojos del shinobi se veía reflejado el símbol del dólar. ¡Dinero, dinero y más dinero! Casi le arrancó la bolsa de las manos, sopesándola enseguida. Hizo una mueca. —¡Qué miseria!— Se quejó. El hombre balbuceó diciendo que era lo único que tenían. Tonbotane negó con la cabeza. Siempre tenían algo más. —Menteurs.— dijo, mientras ordenaba con su cabeza a sus aliados a que les quitasen la ropa.

Stats:

Ninjutsu  10
• Taijutsu 1
• Genjutsu 1
• Velocidad 2
• Resistencia 5
• Fuerza 1

Equipo:

• 15 Kunais

Tonbotane
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Re: Un peu d'argent [LIBRE]

Mensaje por Kanashīne el Dom Mar 04, 2018 11:27 pm



El bosque ya había quedado atrás hacía un buen rato, sin embargo, el joven Nara no se detuvo. No tenía la más mínima intención de hacerlo hasta que encontrase una señal divina, algo que le hiciese ver que debía parar. Le daba absolutamente lo mismo su cuerpo y lo que le pudiese pasar. Él solo quería despejar sus dudas, y le importaba realmente poco la forma en la que lo consiguiese, aunque esta minase sus fuerzas y su espíritu. Eso era lo de menos. Lo importante era encontrar el camino, la luz al final del túnel que le guiase a través de los senderos de la vida que él mismo escogiese. Pero para poder empezar, necesitaba encontrar un inicio, algo que diese pie a poder dar otro paso, y de momento, nada había ocurrido.

El Sol clamaba justicia y golpeaba con sus rayos la superficie del país del Fuego. Si no fuese suficiente con estar corriendo, Kanashine iba vestido por completo de negro, por lo que paraba de sudar. Pero le daba igual. Lo único que le molestaba de aquello era el hecho de sentirse más sucio aún, olvidando por completo que tenía media cara manchada de sangre reseca, y los brazos y el pecho aún presentaban manchas y restregones de aquel líquido carmesí completamente reseco. Casi parecía una costra y en ciertas partes, las articulaciones habían obligado a la piel a deshacerse de aquella suciedad, de modo que se podía ver algo de la piel del joven si se retirase aquellas ropas negras con las que viajaba.

Al cabo de un rato, el olor a salitre inundó sus fosas nasales. Sin lugar a dudas, el mar estaba cerca. Él no sabía absolutamente nada más que no supiese un simple pueblerino de interior acerca del mar, de modo que su mera cercanía tampoco le importaba. Sin embargo, algo llamó su atención. Eran voces, a lo lejos. Provenían de gente, o al menos, desde la distancia del camino, Kanashine podía percibir eso. Parecía que había un par de personas altas y varios niños, pero por alguna extraña razón, eran los niños quiénes parecían llevar la voz cantante.

Aunque para muchos, aquella situación sería digna de atención, el Nara ignoró por completo a los asistentes de aquella reunión aparentemente improvisada en mitad de una carretera apartada casi de la civilización. Sin lugar a dudas, los divinos no habrían aceptado una actitud así, pero ellos no habían intercedido por Kana, de modo que no había ningún motivo para hacer que el joven se apiadase de alguien, siquiera que sintiese curiosidad. A él nadie le había ayudado, ¿Por qué debería él hacerlo? A única idea que surcó su mente fue la de lavarse en el mar. El simple hecho de estar respirando aquel aroma, despertó el instinto de limpieza en el joven, de modo que aminoró la marcha, no sin antes escuchar de nuevo como uno de los niños hablaba. Era increíble cómo, en mitad de la nada, se escuchaba cualquier ruido que osase perturbar el silencio.

-Deus vult – Susurró el muchacho. La seguridad y lo que les estuviese pasando a aquellas personas le importaba realmente poco, pero por mucho que intentara renegar de sus enseñanzas, él había sido criado de una forma muy firme y de una manera rica en valores. Al menos, podría acercarse a ver. El joven, aunque intentase ser diferente y desligarse de su pasado, sentía que sus ataduras eran férreas y que, por mucho que quisiese, le costaría dejar de actuar de aquella manera. Con paso firme comenzó a caminar hacia aquella extraña escena, sin embargo, a unos 20 metros detuvo su avance. La brisa del cercano mar sopló levemente y onduló sus vestiduras oscuras, más no logró retirar la capucha del joven, del cual solo se le veían unas botas negras sucias y desgastadas y de su rostro, de nariz para abajo. Kanashine no lo sabía, pero se podían ver manchas de sangre alrededor de su boca y en su nariz.

El joven Nara vio cómo los rayos del Sol golpeaban con fuerza y que, uno de los niños, se protegía con una especia de paraguas muy extraño. Imaginó que era para cubrirse en un día como aquél, aunque aquello no impidió que se extrañase. – Sol rex regula. – Musitó con un tono algo triste y casi sin interés. Después, observó a los demás niños, los cuales parecían tener una actitud hostil hacia unos pueblerinos que se mostraban algo asustados. Kanashine quiso decir algo, pero no encontró las palabras adecuadas, de modo que se limitó a quedarse quieto. No iba a intervenir de momento, pero le interesaba lo que allí estaba pasando. Al parecer, su indiferencia hacia los demás cesó cuando encontró aquella extraña situación en mitad de la nada.

Stats:
• Ninjutsu: 5 + 2 «Filo elemental»
• Taijutsu: 4 + 2 «Baile de las dos hojas»
• Genjutsu: 1
• Velocidad: 5
• Resistencia: 3
• Fuerza : 2

Inventario:

Vestimenta:

Frases en latín:

·Deus Vult: Dios lo quiere
· Sol rex regla: El Sol es rey y regla



Kanashīne
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Re: Un peu d'argent [LIBRE]

Mensaje por Tonbotane el Dom Mar 04, 2018 11:58 pm



 —Blablabla.—imitó Tonbotane a los civiles, que buscaban desesperados cualquier objeto que tuviese valor. La mujer batallaba con todas sus fuerzas para que no la despojasen de su sucio manto, como si a Tonbotane le importara ver la desnudez. Era perro viejo y por ésa época ya había pasado, aunque aún guardaba ésos dibujos realistas del kamasutra. . Uno de los chicos dio un bofetón tan suerte a la mujer que cayó al suelo, dejándose quitar la ropa como ya había hecho su marido. Los aliados del Aburame lo miraron, a la espera de nuevas indicaciones; si debían quitarles la ropa interior -un sucio camisón y unos calzones casi hechos trizas- pero el hombre de pelo verde no contestó. Tenía una nueva víctima, ya se lo habían chivado algunas hormigas que generalmente usaba para hacer emboscadas. Tenían la colmena cerca y eran más discretas que un insecto propio. Él, a cambio, les daba alguna migaja de pan que le sobraba de lo que había robado.

<<¡Parece que hay un noveau visitante!>>

Miró a sus súbditos. —Dejad a estos muertos de hambre en paz. Ya no nos van a dar nada más.—comentó con desprecio, viendo como sus aliados se apartaban de ésas personas, que huían sollozando hacia la ciudad en paños menores. La mirada de Tonbotane se puso en la figura encapuchada de negro que tenía delante. El Aburame arrugó la frente, desaprobando ésa ropa. Tenía pinta de mendigo o de holgazán. Sin embargo...

Se fijó bien en él, que restaba callado y casi inmóvil. Tenía manchas de sangre en su ropa y en lo que se podía ver de su cara. Lejos de asustarse, Tonbotane afinó la mirada, tratando de poder ver algo más. En esta vida ya se había visto envuelto en más de un problema y lo que gritaba a cuatro vientos ésa persona era SICARIO.

Tsk.—. No era la primera vez que algún enemigo suyo enviaba a alguien a matarle y más de una vez había tenido que correr por su vida; pero hoy, rodeado de sus fieles críos, se sentía poderoso e invencible. —A por él.—ordenó, moviendo una mano. Los niños se lanzaron contra el shinobi encapuchado, tratando de golpearlo o de directamente pincharle. No había piedad por los asesinos a sueldo.



Técnicas:
5/5

Kikaichū no Jutsu (寄壊蟲の術, técnica de los insectos de destrucción parasitaria): Técnica pasiva y fundamental, base de todas las demás técnicas del clan Aburame. Al ser transformado en una colmena para los kikaichū al momento de nacer, el ninja Aburame obtiene la capacidad de comunicarse con toda clase de insectos, los que siguen todas sus órdenes, al pie de la letra y sin importar cuáles sean; sin embargo, su vínculo más fuerte siempre será con sus kikaichū.

La restricción de esta técnica radica en la cantidad de insectos que el Aburame puede liberar para sus técnicas, ya que, si bien éstos son inagotables, su uso excesivo puede significar una reducción importante de la población de kikaichū en su cuerpo, lo que se traduciría en una merma de insectos para las técnicas futuras.

El enemigo puede llegar a quedar totalmente agotado antes de siquiera notar la presencia de los kikaichū en su cuerpo, ya que éstos no estimulan el sentido del tacto al caminar sobre la piel. Por cada dos extremidades cubiertas, la víctima perderá -1 a Resistencia por turno. Así, con piernas y brazos cubiertos de insectos, la víctima pierde -2 de Resistencia por turno; si se cubre la cabeza se suma otro -1, y si se cubren la espalda y el torso otro -2 a Resistencia por turno. Cuando la víctima llega a 0 de Resistencia, se ve imposibilitada de continuar el combate.

El ninja Aburame puede utilizar cuatro técnicas diferentes relacionadas con sus insectos (entiéndase, kikaichū) antes de verse obligado a esperar tres turnos consecutivos sin liberar kikaichū para que la población alcance sus números normales. A medida que ascienda de rango, el Aburame podrá realizar dos técnicas adicionales por cada rango obtenido, alcanzando un máximo de diez técnicas. Mientras la colmena reestablece sus números, ésta se alimenta del chakra del Aburame, consumiendo chakra equivalente a tres técnicas del rango mínimo que le resten al usuario durante el tiempo de espera. Si los niveles de chakra del ninja disminuyen demasiado, y dado que los Kikaichû son parásitos por naturaleza, el enjambre comenzará a devorarlo desde dentro, agotando al ninja a razón de -5 de Resistencia por turno.

Otra restricción a esta técnica es el uso de insectos kikaichū hembra, ya que éstos son los más valiosos dentro de cada colmena debido a que se relacionan directamente con la tarea de reproducción y mantención de la población dentro de la misma. El ninja Aburame sólo podrá utilizar diez kikaichū hembra por combate, reestableciendo dicha cantidad al término de la pelea

Stats:

Ninjutsu  10
• Taijutsu 1
• Genjutsu 1
• Velocidad 2
• Resistencia 5
• Fuerza 1

Equipo:

• 15 Kunais

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Re: Un peu d'argent [LIBRE]

Mensaje por Kanashīne el Mar Mar 06, 2018 8:22 pm



Antes siquiera de que el Nara pudiese ver las caras de aquellas personas que habían sido desprovistas de sus ropajes, estas salieron despavoridas agarrando lo poco que tenían para cubrir sus jóvenes y adustos cuerpos. Era increíble cómo, a pesar de ser joven y estar en una época donde las hormonas eran más rebeldes que la misma palabra, Kanashine ignoró por completo los cuerpos semidesnudos que se bambolearon cerca de él. Cualquier joven de su edad hubiera mirado de refilón a alguno de los dos, independientemente de sus gustos y preferencias sexuales, pero él era diferente. Para el joven de oscuros cabellos todo aquello carecía de importancia y no veía la diversión en contemplar aquel sórdido espectáculo.

El viento volvió a ofrecer un pequeño suspiro en forma de brisa, la cual meció los oscuros ropajes del Nara mientras aquellas personas que habían sido desnudadas corrían despavoridas gimiendo en la lejanía. - ¿Qué sentido tiene desproveer a la gente de sus propias prendas? ¿Acaso tienes frío y las necesitas? – Preguntó sin mostrar ningún tipo de sentimiento, ya que lo único que quería era saber. Sin más. Su mayor afán era comprender la futilidad de los actos de aquellos violentos e irrespetuoso niños.

Al parecer, al niño que le habían cortado sus cabellos verdes con un tazón de cereales le disgustó la presencia del Nara, por lo que envió a los demás críos que atacasen a aquella persona que había aparecido de la nada en mitad de ninguna parte. La verdad era que, sin comerlo ni beberlo, Kanashine se había metido en un barullo del cual no sabía cómo iba a salir, pero como era costumbre no le importaba. De pronto, y a la orden de aquel niño extraño con un paraguas en la mano, el resto de críos comenzaron a correr en dirección al extraño. Este, sin cortarse ni un pelo, comenzó a correr en dirección contraria, con la intención de golpear a aquellos niños y quitárselos del medio. A los primeros, con un par de patadas mientras saltaba en la cabeza le sobró, pero al último, lo golpeó en el pecho con una enérgica patada mientras hacía una serie de sellos y mantenía uno bajo aquellos oscuros ropajes, de modo que sus movimientos quedasen ocultos. El golpe que lo propinó al último crío no fue para apartarlo, sino para empujarlo en dirección hacia pelo tazón que parecía estar al mando. Kanashine, con su carrera, quería conseguir quedarse a menos de cinco metros de su enemigo, para así poder aprovechar la sombra del niño que volaba gracias a su patada, y atrapar al del paraguas. Después de todo, no quería pelear, solo conversar sin más y comprender los motivos ajenos para actuar. Después, decidiría.


Stats:
• Ninjutsu: 5 + 2 «Filo elemental»
• Taijutsu: 4 + 2 «Baile de las dos hojas»
• Genjutsu: 1
• Velocidad: 5
• Resistencia: 3
• Fuerza : 2

”Técnicas”:
5/6

Kagemane no Jutsu (Jutsu: Posesión de sombra):
Luego de un simple sello de manos (rata). El usuario es capaz de estirar su sombra. Con esta técnica el ejecutor es capaz de controlar los movimientos del afectado, haciendo que este imite sus movimientos como si se tratara de su propia sombra. Existe una manera de zafarse del control de sombra, solamente si el oponente posee una fuerza mayor al ninjutsu del usuario.
Naras de Taijutsu/Kenjutsu: Podrán moverse mientras llevan a cabo esta técnica, sin embargo, la atadura solo tendrá efecto si la fuerza del oponente es igual o menor al ninjutsu del usuario, y dicha técnica solo se mantendrá activa en el oponente durante un turno. En caso de que la fuerza del oponente sea mayor que el ninjutsu del usuario, esta técnica no tendrá efecto.  Solo se podrá estirarla sombra cinco metros.

Inventario:

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Re: Un peu d'argent [LIBRE]

Mensaje por Tonbotane el Mar Mar 06, 2018 10:22 pm



 
Tonbotane sí que oyó a Kanashine pero hizo como si no hubiese ocurrido. ¡Y a él que le importaba si pasaban frío o no! En el mercado todo se valorizaba, hasta un pedazo de pan duro podía darle beneficios. El Aburame no desperdiciaba absolutamente nada y de todo sacaba provecho; fuese a primera vista útil o no. Igual con la ropa que había conseguido podía pagarse una sopa de miso barata y llenar el estómago o pagar a uno de sus ayudantes. Como Tonbotane creía que su rival ignoraba el valor de las cosas -por el modo en el que iba vestido, lo parecía- se dignó a hacer una sonrisa ladeada, para ver como los críos le sacaban hasta el último centavo.

Algo que evidentemente no pasó. El chico misterioso se movió de una forma muy eficaz. Tiró hacia adelante para evitar enfrontarse a todos a la vez y los fue venciendo uno por uno. Los primeros cayeron bajo un par de golpes. —¡Idiotas, inútiles!.—les gritaba viendo como eran vencidos uno tras otro, con las orejas rojas a punto de sacar humo. El último niño recibió un golpe tan fuerte que salió disparado hacia Tonbotane. Sin esperarlo, el cuerpo huesudo del chaval golpeó el pecho del Aburame, que cayó de culo al suelo. —¡Ayyyy!.—dijo en un chillido, mientras el parasol se iba a tomar viento. Apartó de malas maneras al crío. que yacía inconsciente y con un protuberante chichón en la cabeza, y se alzó. Justo en ese momento, de pie, ya notó que había algo que intentaba impedir su movimiento.

Empezó a sentir un sudor por la nuca y la sensación de que hacía un calor aberrante. —Uy, hihiihi,
¿qué pasa?
— Dijo actuando como si estuviera histérico. Tenía el rival a cinco metros y tenía que ganar tiempo. —¡AY, NO ME PUEDO MOVER!— Intentó tirar su cuerpo hacia atrás, apretando los dientes. Nada. Estaba atrapado bajo un jutsu Nara, eso era una realidad que los dos sabían.

Tonbotane parecía que no tenía muchas posibilidades, pero había salido de situaciones mucho peores, como aquella en que lo habían perseguido un par de jonins por las calles de la dama del hierro. Aún se preguntaba cómo había conseguido escapar y encima, con los lingotes de oro falsos que había estado estafando a la gente. Por otra, también tenía a los kinkaichu liberados, que ahora ya habían infestado en las extremidades con el que Tonbotane creía que usaba más su rival, la derecha.

<<A ver, Tonbotane. ¿Cúando fue la última vez que enfrentaste a un Nara? ¡JAMAIS!>>


Técnicas:
5/5

Kikaichū no Jutsu (寄壊蟲の術, técnica de los insectos de destrucción parasitaria): Técnica pasiva y fundamental, base de todas las demás técnicas del clan Aburame. Al ser transformado en una colmena para los kikaichū al momento de nacer, el ninja Aburame obtiene la capacidad de comunicarse con toda clase de insectos, los que siguen todas sus órdenes, al pie de la letra y sin importar cuáles sean; sin embargo, su vínculo más fuerte siempre será con sus kikaichū.

La restricción de esta técnica radica en la cantidad de insectos que el Aburame puede liberar para sus técnicas, ya que, si bien éstos son inagotables, su uso excesivo puede significar una reducción importante de la población de kikaichū en su cuerpo, lo que se traduciría en una merma de insectos para las técnicas futuras.

El enemigo puede llegar a quedar totalmente agotado antes de siquiera notar la presencia de los kikaichū en su cuerpo, ya que éstos no estimulan el sentido del tacto al caminar sobre la piel. Por cada dos extremidades cubiertas, la víctima perderá -1 a Resistencia por turno. Así, con piernas y brazos cubiertos de insectos, la víctima pierde -2 de Resistencia por turno; si se cubre la cabeza se suma otro -1, y si se cubren la espalda y el torso otro -2 a Resistencia por turno. Cuando la víctima llega a 0 de Resistencia, se ve imposibilitada de continuar el combate.

El ninja Aburame puede utilizar cuatro técnicas diferentes relacionadas con sus insectos (entiéndase, kikaichū) antes de verse obligado a esperar tres turnos consecutivos sin liberar kikaichū para que la población alcance sus números normales. A medida que ascienda de rango, el Aburame podrá realizar dos técnicas adicionales por cada rango obtenido, alcanzando un máximo de diez técnicas. Mientras la colmena reestablece sus números, ésta se alimenta del chakra del Aburame, consumiendo chakra equivalente a tres técnicas del rango mínimo que le resten al usuario durante el tiempo de espera. Si los niveles de chakra del ninja disminuyen demasiado, y dado que los Kikaichû son parásitos por naturaleza, el enjambre comenzará a devorarlo desde dentro, agotando al ninja a razón de -5 de Resistencia por turno.

Otra restricción a esta técnica es el uso de insectos kikaichū hembra, ya que éstos son los más valiosos dentro de cada colmena debido a que se relacionan directamente con la tarea de reproducción y mantención de la población dentro de la misma. El ninja Aburame sólo podrá utilizar diez kikaichū hembra por combate, reestableciendo dicha cantidad al término de la pelea.


PRIMERA LIBERACIÓN: Kikaichus en brazo y pierna derecha. -1 en resistencia.

Stats:

Ninjutsu  10
• Taijutsu 1
• Genjutsu 1
• Velocidad 2
• Resistencia 5
• Fuerza 1

Equipo:

• 15 Kunais

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Re: Un peu d'argent [LIBRE]

Mensaje por Kanashīne el Miér Mar 07, 2018 1:42 pm


Con el simple movimiento de un pie frenando sobre el suelo tupido del bosque, el Nara frenó en seco por completo en cuestión de segundos. Su plan había funcionado, y gracias a aquél niño al que había golpeado y que ahora tenía un protuberante chichón en la cabeza, había conseguido detener al tipo del corte de cabello curioso. Durante unos segundos, Kanashine respiró y tomó un poco de aire para serenarse. Empezaba a notar como, por la carrera que llevaba ya en las piernas y por aquella temperatura ociosa, había comenzado a sudar mucho. Había llegado hasta tal punto, que la sangre reseca que cubría su cuerpo, se estaba despegando, creando una película viscosa alrededor de su cuerpo y por su rostro, lo que se manifestó cuando una gota recorrió su frente, descendió por su nariz e impactó contra el suelo sin hacer el más mínimo ruido. Quizás sí que lo hizo, pero se precisaba de una agudeza auditiva tal, que él estaba seguro de que nadie lo habría podido escuchar claramente.

El joven comenzó a caminar, siendo consciente de que si había conseguido atrapar al niño que hablaba extraño, este tendría que replicar sus movimientos como si fuese un espejo, por lo que decidió bromear mientras pudiese. Comenzó a caminar mientras  dejaba caer la cabeza hacia un lado, la meneaba suavemente hacia el otro y después, paraba. Agitó la cabeza hacia atrás y todo su cabello se menó, descolgando un poco su capucha, de modo que instintivamente se llevó una mano a esa zona para colocar su ropaje sobre su rostro de nuevo. Pero una vez allí, le pareció gracioso meterse la mano dentro de la capucha y revolver su cabello. El mero hecho de pensar en aquel niño con aquel corte tan bien definido pero alborotado le hacía mucha gracia, por lo que dejó caer una pequeña sonrisa. – Por las mañanas, lo primero que uno debe hacer es peinarse. O te regañará tu madre. – Comentó el Nara en un evidente tono jocoso, con la única intención de provocar a aquel niño y reírse un poco pero sin hacerlo a adrede. Aquel tono era inherente a su propia personalidad y no era buscado ni mucho menos fingido. Decían que la risa era la mejor medicina, así que por probar no perdía nada. O al menos eso pensaba él.






Pero no todo iba a ser chanzas. - Fac dum tempus opus, mors accedit – Musitó dejando atrás su media sonrisa, mostrando a partir de ese momento de nuevo su rostro serio e impertérrito. En un inicio, la situación no le había llamado para nada la atención, pero llegados a ese punto, quería saber más acerca de las motivaciones de esos niños. Después de todo, parecían ser algún tipo de grupo de maleantes, y a esas edades, era algo curioso y la vez bastante inútil. Después de todo, la mayoría de niños habían caído con simples golpes. Todos menos aquel de los cabellos verdes. Así que el Nara se preguntó por qué. Por qué un niño que no parecía distar en edad del resto parecía ser más hábil que el resto. Sí, daba las órdenes y parecía ser el jefe de aquella organización infantil, pero las dudas en torno a su mera existencia resultaron curiosas para el moreno. Al fin y al cabo, no tenía anda más que hacer y aprender era lo único a lo que se podía agarrar. Aprender de los demás a cómo vivir o a cómo no hacerlo. Todo quedaba a su propio criterio.

- No, no puedes moverte. El destino ha querido que respondas a mis preguntas. – Comentó el joven asesino sin mostrar de nuevo algún tipo de sentimiento. Desde fuera podía parecer muy frío, pero es que realmente estaba muerto y destrozado por dentro. No le quedaba nada y todo había caído por su propia mano. Era su propio castigo, de modo que era incapaz de alegrarse o emocionarse por algo. – Robar, ¿Para qué? – Preguntó mientras señalaba las prendas que habían robado a aquellos tipos que habían huido con un brazo semi estirado, de modo que el niño también debería mover el suyo. - ¿Por qué tú aún sigues en pie? Pareces ser el jefe de estos niños, pero no veo diferencia entre ellos y tú. ¿Qué te hace diferente al resto, enano? – Preguntó, de nuevo mostrando un tono jocoso en sus palabras que le salía natural. Bromeaba casi por instinto, de modo que no parecía que lo hiciese  adrede o que buscase una forma de descalificar al contrario para provocarle. En ningún momento, desde que Kanashine empezó a caminar despacio hacia su adversario, se había detenido, de modo que en cuestión de segundos quedaron frente a frente. O más bien rodilla con frente, todo dependía de quien era el sujeto que narrase la situación. Se mordió un poco el labio y sintió el sabor de la sangre que ya no estaba tan reseca junto con su propio sudor, mostrando una mueca completamente neutral. Apenas parecía que hubiese hecho algún gesto, pero él sí había pretendido hacerlo. Sin volver a abrir la boca, comenzó a acumular chakra en sus brazos, dirigiéndolo hacia sus antebrazos para poder afilar las cuchillas que portaba en ellos con su chakra, alargando los centímetros de sus cuchillas 30 centímetros más. Tan pronto como pudo y sin perder un instante, sacudió su brazo derecho en dirección al cuello de su enemigo, con las cuchillas de su arma imbuidas en un chraka que las hacía ver mucho más afiladas y sobre todo, potentes y alargadas. Sabía que si su técnica de la sombra imitadora seguía activa, el brazo del muchacho impactaría con el suyo, pero también sabía que este no contaba con armas a esa altura del cuerpo, de modo que podría recibir ese golpe en su brazo sin mayores consecuencias. Sin embargo, y por algún extraño motivo, su ataque con el brazo derecho parecía fallar. Era como si su chraka se hubiese cortocircuitado y no pudiese salir como siempre, aunque las cuchillas de por sí, ya eran un arma formidable a esas distancias. Aunque extrañado, también tenía un arma en su brazo izquierdo y era tan hábil con una extremidad como con la otra, de modo que con toda la habilidad de la que disponía, dirigió un golpe todo lo fuerte que pudo con su antebrazo izquierdo en dirección al pecho del niño de cabellos verdes. De nuevo, el brazo del adversario actuaría si la sombra siguiese activa, pero con la cuchillas afiladas y reforzadas con chakra, el Nara sabía que causaría estragos en su, en esta ocasión, enemigo. Quién sabía lo que podría pasar después.

Stats:
• Ninjutsu: 5 + 2 «Filo elemental»
• Taijutsu: 4 + 2 «Baile de las dos hojas»
• Genjutsu: 1
• Velocidad: 5
• Resistencia: 3
• Fuerza : 2

”Técnicas”:
4/6

Se mantiene durante este turno porque es cuando funciona :v
Kagemane no Jutsu (Jutsu: Posesión de sombra):
Luego de un simple sello de manos (rata). El usuario es capaz de estirar su sombra. Con esta técnica el ejecutor es capaz de controlar los movimientos del afectado, haciendo que este imite sus movimientos como si se tratara de su propia sombra. Existe una manera de zafarse del control de sombra, solamente si el oponente posee una fuerza mayor al ninjutsu del usuario.
Naras de Taijutsu/Kenjutsu: Podrán moverse mientras llevan a cabo esta técnica, sin embargo, la atadura solo tendrá efecto si la fuerza del oponente es igual o menor al ninjutsu del usuario, y dicha técnica solo se mantendrá activa en el oponente durante un turno. En caso de que la fuerza del oponente sea mayor que el ninjutsu del usuario, esta técnica no tendrá efecto.  Solo se podrá estirarla sombra cinco metros.

Hagen: Samuraigatana (刃弦×侍刀, Blade Chord: Espada del Samurái):
Empleando la capacidad de impregnar chakra en sus armas, el usuario será capaz de canalizarlo para aumentar el alcance de sus ataques. Gracias a esta capacidad, el usuario podrá arremolinar un aura de tonalidades celestes en torno a su arma. De ésta forma, el filo y el cuerpo de la misma adoptarán un mayor tamaño, consecuentemente, un mayor alcance.
El chakra que rodeará al arma no podrá ser bloqueado por métodos convencionales, ya que es energía en estado puro (es decir, no podrá bloquearse utilizando armas comunes o puños desnudos). El chakra que rodea el arma adquirirá propiedades cortantes, más únicamente será capaz de cortar tejidos orgánicos, por lo que no se podrá bloquear ataques compuestos de diversos tipos de chakra.
Esta técnica no requiere sellos y podrá ser mantenida por tres turnos.
Gennin: El filo y cuerpo se expande hasta treinta centímetros.


Inventario:

Vestimenta:

Frase en Latín:
Haz tu trabajo mientras haya tiempo, la muerte se acerca




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Re: Un peu d'argent [LIBRE]

Mensaje por Tonbotane el Miér Mar 07, 2018 7:39 pm



Tal y como se lo imaginaba, Tonbotane debía replicar todos los movimientos que el mismo Nara hacía. Si este caminaba, el Aburame se veía obligado a hacer los mismos movimientos, aunque sin moverse del sitio. Aquello, más que molestarle, le pareció interesante. Siempre había pensado que los Nara podían hacer lo que quisieran cuando estabas atrapado bajo un jutsu suyo pero al parecer, éso sólo ocurría con rangos más altos. Aquél chico debería ser un principiante en términos ninja, como él.

Al chico le pareció divertido que Tonbotane estuviese bajo esa técnica pues, mientras se acercaba, realizaba movimientos estúpidos como mover la cabeza de un lado a otro. —¡Qué mareo!—masculló el shinobi de los insectos. No obstante, no fue hasta que el chico le obligó a despeinarse que se enfureció. Su pelo parecía ahora que lo hubiese cortado una ciega a machetazos.

<<Maldito mocoso. Cuando baje la guardia...C'EST FINI!>>

Tonbotane supuso que ahora que estaba más cerca, el chico creía que podía jugar con ventaja. Y ya estaba bien que pensase aquello y no que volvería a ser infectado por los kikaichu de nuevo. Con la batalla ganada a primeras, el desconocido se mostró arrogante y mucho más frío de lo que hacía un segundo. Estaba claro que el tema de los sentimientos era una asignatura pendiente, igual que Tonbotane. ¡Mira! Algo que tenían en común. —¡Qué más te da! ¡Si vienes de matar a alguien!—dijo alzando la voz, como tratando de imponerse a alguien que lo tenía todo a su favor. Además, ¿qué le importaba si atracaba a algún desgraciado? Al menos los dejaba con vida, que eso era mucho. Matar significaba dejar un rastro y era mucho más difícil que los jonins te dejaran en paz. La segunda pregunta lo dejó pensando en un segundo. —Igual porque a mí no me has golpeado...—comentó, con un brillo de astucia en la mirada. Los demás imbéciles habían caído primero por ser unos débiles y segundo, por ser unos civiles. Era obvio que escondía algo pero...¿porqué dejárselo tan fácil?

Lo único que separaba sus caras era un rayo de sol abrasador. Fue entonces cuando los brazos de Tonbotane se movieron una vez más por las sombras del enemigo pero no hicieron nada. Sin embargo, en los de su enemigo salieron dos grandes hojas de chakra. Una gota de sudor frío cayó por la frente de Tonbotane. Tenía delante a un presunto asesino con dos hojas que parecían una cimitarra afilada. —¿Q-qué calor, no?— preguntó con los pelos de la nuca erizados, tirando balones fuera. Intentó decir algo más, pero una mano atacó a Tonbotane, que fue bloqueada por la suya. Como el jutsu indicaba, era un espejo. De todos modos, el hombre pudo ver como una de las hojas sí que iba a ser certera. Un muro de insectos cubrió ése flanco, impidiendo ser cortado.

Ha, ha...ha— Las palabras salían de su boca de una forma atropellada, aún alerta y para nada seguro que la cosa estaba a su favor. Los insectos a ese momento ya habrían complicado las otras dos extremidades, cansándolo. Estaban devorando su chakra. —Creo que te has equivocado conmigo, PUTO CRÍO.—Hizo una sonrisa y los insectos que habían caído por el efecto de las hojas de chakra empezaron a subir por su cuerpo, entrándole por la nariz y la boca. —¿Te gustan preciosos mis insectos? Tienes pocos segundos más de vida. Libérame del jutsu o te juro que te devorarán y no dejarán ni las botas horribles que llevas, mon ami.— Con los insectos ya dentro de su cuerpo, hizo una sonrisa. —Y así es como sabes la diferencia que tengo con ellos hihihihihih— rio, desquiciado. —hihihhihiPHAHAHAHAAHAH.—rio tan fuerte que hasta sonó un trueno a su espalda, en plan villano xd.

Técnicas:
4/5

Kikaichū no Jutsu (寄壊蟲の術, técnica de los insectos de destrucción parasitaria): Técnica pasiva y fundamental, base de todas las demás técnicas del clan Aburame. Al ser transformado en una colmena para los kikaichū al momento de nacer, el ninja Aburame obtiene la capacidad de comunicarse con toda clase de insectos, los que siguen todas sus órdenes, al pie de la letra y sin importar cuáles sean; sin embargo, su vínculo más fuerte siempre será con sus kikaichū.

La restricción de esta técnica radica en la cantidad de insectos que el Aburame puede liberar para sus técnicas, ya que, si bien éstos son inagotables, su uso excesivo puede significar una reducción importante de la población de kikaichū en su cuerpo, lo que se traduciría en una merma de insectos para las técnicas futuras.

El enemigo puede llegar a quedar totalmente agotado antes de siquiera notar la presencia de los kikaichū en su cuerpo, ya que éstos no estimulan el sentido del tacto al caminar sobre la piel. Por cada dos extremidades cubiertas, la víctima perderá -1 a Resistencia por turno. Así, con piernas y brazos cubiertos de insectos, la víctima pierde -2 de Resistencia por turno; si se cubre la cabeza se suma otro -1, y si se cubren la espalda y el torso otro -2 a Resistencia por turno. Cuando la víctima llega a 0 de Resistencia, se ve imposibilitada de continuar el combate.

El ninja Aburame puede utilizar cuatro técnicas diferentes relacionadas con sus insectos (entiéndase, kikaichū) antes de verse obligado a esperar tres turnos consecutivos sin liberar kikaichū para que la población alcance sus números normales. A medida que ascienda de rango, el Aburame podrá realizar dos técnicas adicionales por cada rango obtenido, alcanzando un máximo de diez técnicas. Mientras la colmena reestablece sus números, ésta se alimenta del chakra del Aburame, consumiendo chakra equivalente a tres técnicas del rango mínimo que le resten al usuario durante el tiempo de espera. Si los niveles de chakra del ninja disminuyen demasiado, y dado que los Kikaichû son parásitos por naturaleza, el enjambre comenzará a devorarlo desde dentro, agotando al ninja a razón de -5 de Resistencia por turno.

Otra restricción a esta técnica es el uso de insectos kikaichū hembra, ya que éstos son los más valiosos dentro de cada colmena debido a que se relacionan directamente con la tarea de reproducción y mantención de la población dentro de la misma. El ninja Aburame sólo podrá utilizar diez kikaichū hembra por combate, reestableciendo dicha cantidad al término de la pelea.


PRIMERA LIBERACIÓN: Kikaichus en brazo y pierna derecha. -1 en resistencia.
SEGUNDA LIBERACIÓN: Kikaichus en brazo y pierna izquierda. -1 en resistencia. (-2 en total).

Mushi Kabe no Jutsu (蟲壁の術, técnica del muro de insectos): Técnica que consiste en la liberación de insectos kikaichū, los cuales se posicionan frente al ninja Aburame a modo de escudo, para así protegerlo de ataques frontales de bajo nivel. El muro es lo suficientemente grande como para proteger a cinco personas, siendo más fuerte en el sector del medio y perdiendo fuerza en los costados.

Quedan 3 técnicas Aburame.

Stats:

Ninjutsu  10
• Taijutsu 1
• Genjutsu 1
• Velocidad 2
• Resistencia 5
• Fuerza 1

Equipo:

• 15 Kunais

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Re: Un peu d'argent [LIBRE]

Mensaje por Kanashīne el Vie Mar 09, 2018 12:44 pm


A pesar de que el niño de tan curioso corte de pelo no parecía ser muy rápido ni demasiado ágil, poseía un extraño poder que le servía para contrarrestar sus carencias. A pesar de que la atadura del Nara era fuerte y aún no debería haberse disuelto, de alguna forma aquel niño fue capaz de crear un pequeño miro con insectos frente a él, que le protegiesen de uno de los golpes de Kanashine. Ya que a pesar de que en uno de los brazos del joven no parecía fluir el chakra correctamente, las cuchillas presentes en su arma no iban a desaparecer por arte de magia, de modo que al menos consiguió herir en un brazo a aquél niño tan petulante y obstinado como cualquier adulto.

Con la lección aprendida de que su propio chakra parecía funcionar de una forma un tanto peculiar en aquel enfrentamiento, Kanashine se detuvo unos segundos para respirar después de dar un voltereta hacia atrás y colocarse a poco más de cinco metros a la derecha de su rival. No entendía del todo bien por qué su cuerpo estaba actuando así, de modo que agitó sus brazos hacia delante incrédulo y comprobó de primera mano, mientras arrugaba el ceño, cómo una legón de insectos pútridos y repugnantes campaban a sus anchas por su cuerpo. Aunque no del todo. Ya que la sangre reseca y el sudor de su cuerpo habían creado una película viscosa y maloliente sobre la mayor parte de su cuerpo, de modo que los insectos no podían avanzar tan bien como quisiesen. No es que se quedasen pegados, en absoluto, pero aquel terreno sí que le impedía continuar con su empresa todo lo bien que aquel siniestro niño, el cual gritaba incoherencias y dejaba escapar su prepotencia a través de los poros de su cuerpo, hubiese querido.

Sin embargo, y aunque se mostrase desagradado en su interior, el joven Nara se mostró indiferente ante la situación puesto que aún no sabía del todo de lo que eran capaces esos insectos. Era cierto que parecían cortocircuitar su chakra y que además, parecían agotarle, pero desconocía de una forma clara y concisa para librarse de ellos. Y es ahí cuando vio a los lejos el paraguas del niño. Este lo había soltado cuando un niño pequeño pateado por Kana había impactado contra su cuerpo. El Nara sonrió, demostrando de nuevo la cachondez mental de la que disponía y lo poco que le importaba realmente su integridad física.

Sin previo aviso, comenzó a correr. Era cierto que se sentía cansado y que su cuerpo no estaba al cien por cien, pero aquello no le evitaba poder correr y seguir siendo más rápido que aquel niño. Aunque lo normal hubiese sido una ofensiva contra el dueño de los insectos, Kanashine pensaba diferente y lo demostró con sus actos. Antes siquiera de que se pudiesen adivinar sus intenciones, se abalanzó sobre el paraguas caído en el suelo y sobre aquellas ropas que habían robado. Lo agarró todo con fuerza y sin mirar atrás, desapareció a través de la tierra. – Creo que esto es tuyo… - Alcanzó a decir antes siquiera de ser engullido por el suelo. ¿Su destino?

El mar estaba cerca. Desde que el Nara había llegado a aquella zona perdida en mitad de la nada, había logrado percatarse de que el olor a salitre era evidente, de modo que no tardó demasiado en llegar al agua salada que bañaba las costas del fuego. Son previo aviso, volvió a aparecer en la superficie y se zambulló en el agua. Si el ajetreado viaje a través de la tierra no había hacho lo suficientemente la puñeta a los bichos, el Nara estaba seguro de que el agua sería capaz de joderlos por completo. –Estos bichejos han sido un problema.- Comentó airadamente Kana mientras tragaba agua salada y la escupía. El mero hecho de recordar a aquellos infelices correteando por su cuerpo, le era suficiente para asquearse. – ¡Maldito mocoso! Tiene el control sobre lo más pequeños… es tan desagradable. – No por el mero hecho de controlar a los demás, sino por aprovecharse de algún modo de otros y no utilizar sus propias manos contra los enemigos. Tal y como había hecho aquella persona. Kanashine agitó uno de sus brazos con fuerza y golpeó el agua, generando una salpicadura que impactó contra su rostro, retirando una pequeña costra que se había reblandecido, la cual portaba a un moflete. –Memento mori, Kanashine. Memento mori.-

Stats:
• Ninjutsu: 5 + 2 «Filo elemental»
• Taijutsu: 4 + 2 «Baile de las dos hojas»
• Genjutsu: 1
• Velocidad: 5
• Resistencia: 3
• Fuerza : 2

Inventario:

Vestimenta:

Frase en Latín:
”Recuerda que morirás”


Técnicas:
3/6

Doton: Moguragakure no Jutsu (土遁・土竜隠れの術, Elemento Tierra: Jutsu de la Ocultación como un Topo):
[Invariable]
Sin la necesidad de realizar sellos, el ninja puede introducirse en la tierra, cavando un agujero en ésta, y trasladarse por ella sin dificultad alguna. Esta técnica es muy útil para huidas rápidas. El usuario puede detectar a sus rivales estando bajo el suelo a pesar de no poder ver lo que ocurre en la superficie. No es posible realizar otros jutsus mientras se está oculto bajo la tierra.
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Re: Un peu d'argent [LIBRE]

Mensaje por Tonbotane el Mar Mar 13, 2018 10:55 pm



Tonbotane apretó los dientes, notando el quemazón abrirse por una herida del brazo. Un hilillo de sangre emanó de ella, resbalando por la extremidad lentamente. El de anteojos aguantó el dolor como pudo, sin soltar ni una queja. Aquello demostraba que, a pesar de aparentar debilidad, estaba ya curtido en batallas. En cierta medida estaba también sorprendido que el jovenzuelo pudiese encontrar debilidades en su muro de insectos, pero eso no se notaría.

Su rival pareció notar los efectos de los kikaichu a su alrededor, pues enseguida saltó hacia atrás, algo que Tonbotane tuvo que imitar, casi cayendo al momento de terminar la voltereta. A él no se le daban tan bien las habilidades gimnastas como a su compañero, eso se veía a primeras. Se alzó llevándose la mano al brazo herido, tratando inútilmente de taponar la herida. Sabía que no era muy profunda, pero odiaba la sangre y le daba mucha manía estar empapado. Además, ahora tenía su traje roto. ¡Qué desgracia!

Igual fue por eso que no siguió a Kanashine cuando este le robó el parasol. Gritó mon paraplue, equivocándose de palabra y simplemente rugió como un condenado cuando lo vio desaparecer con sus pertenencias. Sin embargo, todo era puro circo. Podría haber enviado a los kikaichus y seguramente el chico no habría llegado más allá de un par de metros, agotado por el desgaste de los insectos devorando su chakra.

Tonbotane ajustó sus gafas, viendo como en la lejanía volvía a aparecer el que había creído que era un asesino. Seguramente no lo fuera, porque había abandonado a su objetivo tan pronto las cosas se habían complicado.

<<Quizá se haya asustado. Estos niños de hoy en día carecen de valores. >>

Tonbotane miró a sus súbditos, que parecían despertar de los golpes del Nara. El hombre de pelo verde agarró a uno por el pecho. —Servís menos que un burro cojo. Vámonos. — les recriminó. Ellos asintieron enseguida y le siguieron, aún medio mareados, por el sendero de las cuestas del País del Fuego, dejando atrás a un shinobi escupiendo agua, humillado.

Unos días después.

<<¡Cómprelo maldita desgraciadaI!>>

Eso era lo que pensaba Tonbotane de la clienta que tenía delante. Había montado un tenderete con una tela - vamos, un top manta xd - y una gran cantidad de joyas que había robado de una tienda en la ciudad hacía unos meses. La mayoría de pertenencias eran pura chatarra pero el se sabía vender muy bien y embelesaba a los compradoras con elegios y palabras.

El muy gañán llevaba un perfecto henge para asegurarse de no ser molestado por los vigilantes de la Dama de Fuego, que rondaban de vez en cuanto aquellas calles. Tonbotane había adoptado la imagen de un hombre joven y apuesto, alto y esbelto. Todo lo contrario a lo que él era. Sabía que la belleza vendía más. —Señora, son las mejores bijoux de Occidente... —le recordó con su voz aguda por enésima vez.


Técnicas:
4/5

Kikaichū no Jutsu (寄壊蟲の術, técnica de los insectos de destrucción parasitaria): Técnica pasiva y fundamental, base de todas las demás técnicas del clan Aburame. Al ser transformado en una colmena para los kikaichū al momento de nacer, el ninja Aburame obtiene la capacidad de comunicarse con toda clase de insectos, los que siguen todas sus órdenes, al pie de la letra y sin importar cuáles sean; sin embargo, su vínculo más fuerte siempre será con sus kikaichū.

La restricción de esta técnica radica en la cantidad de insectos que el Aburame puede liberar para sus técnicas, ya que, si bien éstos son inagotables, su uso excesivo puede significar una reducción importante de la población de kikaichū en su cuerpo, lo que se traduciría en una merma de insectos para las técnicas futuras.

El enemigo puede llegar a quedar totalmente agotado antes de siquiera notar la presencia de los kikaichū en su cuerpo, ya que éstos no estimulan el sentido del tacto al caminar sobre la piel. Por cada dos extremidades cubiertas, la víctima perderá -1 a Resistencia por turno. Así, con piernas y brazos cubiertos de insectos, la víctima pierde -2 de Resistencia por turno; si se cubre la cabeza se suma otro -1, y si se cubren la espalda y el torso otro -2 a Resistencia por turno. Cuando la víctima llega a 0 de Resistencia, se ve imposibilitada de continuar el combate.

El ninja Aburame puede utilizar cuatro técnicas diferentes relacionadas con sus insectos (entiéndase, kikaichū) antes de verse obligado a esperar tres turnos consecutivos sin liberar kikaichū para que la población alcance sus números normales. A medida que ascienda de rango, el Aburame podrá realizar dos técnicas adicionales por cada rango obtenido, alcanzando un máximo de diez técnicas. Mientras la colmena reestablece sus números, ésta se alimenta del chakra del Aburame, consumiendo chakra equivalente a tres técnicas del rango mínimo que le resten al usuario durante el tiempo de espera. Si los niveles de chakra del ninja disminuyen demasiado, y dado que los Kikaichû son parásitos por naturaleza, el enjambre comenzará a devorarlo desde dentro, agotando al ninja a razón de -5 de Resistencia por turno.

Otra restricción a esta técnica es el uso de insectos kikaichū hembra, ya que éstos son los más valiosos dentro de cada colmena debido a que se relacionan directamente con la tarea de reproducción y mantención de la población dentro de la misma. El ninja Aburame sólo podrá utilizar diez kikaichū hembra por combate, reestableciendo dicha cantidad al término de la pelea


Jutsu de Transformación (変化の術, Henge no Jutsu)
[Progresiva de cantidad| Ninjutsu]
Es un jutsu que permite al usuario poder adoptar la apariencia de otra persona, animal u objeto. Este jutsu es considerado uno de los más difíciles entra las técnicas básicas enseñadas en la academia. Para realizar el mismo se debe emitir constantemente chakra manteniendo la imagen a adoptar en la mente. Para esto, el usuario debe interactuar con el medio ambiente. En ninjas de poca experiencia provoca un gran agotamiento mental.
Genin: Podrán mantener la transformación por 3 turnos.
Chūnin: Podrán mantener la transformación por 6 turnos.
Jōnin: Podrán mantener la transformación por tiempo ilimitado, pero les consumirá chakra constantemente.

Stats:

Ninjutsu  10
• Taijutsu 1
• Genjutsu 1
• Velocidad 2
• Resistencia 5
• Fuerza 1

Equipo:

• 15 Kunais

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Re: Un peu d'argent [LIBRE]

Mensaje por Kanashīne el Miér Abr 04, 2018 7:06 pm

Aquellas calles, por las vueltas que el joven quisiese dar, no iban a ofrecer nada nuevo ni meramente interesante. Ya llevaba unos cuantos días dando vueltas por los alrededores y aún no había encontrado esa motivación que necesitaba para avanzar. Sabía que tenía un destino, pero aún no sabía dónde empezaba el camino que debería guiar sus pasos.

Ataviado con las ropas que le había robado a aquel crío de horrendo corte de pelo y con aquella especie de paraguas en sus manos, Kanashine deambulaba sin mayor motivación que la de encontrar algo de pura chiripa a la vuelta de la esquina. Al fin y al cabo, no tenía ningún lugar al que volver y nadie le esperaba allá donde fuese, de modo que solo se tenía a si mismo y aquellas armas con cadenas que había fabricado de una manera un tanto rudimentaria, por decir algo.

No hacía demasiado calor, pero aun así, aquellos ropajes de los pueblerinos se le pegaban al pecho. Era cierto que llevaba la túnica negra a modo de capa para poder tapar sus brazos e ir un poco más cubierto, pero como había cambiado sus andrajosas piezas de ropa manchadas de sangre hacía unos días en el mar después de haberse lavado, y que quizás por eso tuviese más calor, pero a pesar de todo quería pasar todo lo desapercibido posible. Algo que era bastante complicado, pero él lo intentaba a su manera.

Él caminaba ensimismado, completamente absorto en sus pensamientos cuando un sonido agudo y tan molesto como reconocible azotó sus oídos. Era una voz. Como de niño y le resultaba algo familiar, pero parecía estar algo lejos. Se dio la vuelta y alzó la cabeza, apartándose el pelo de la frente con una mano mientras oteaba el horizonte. – Juraría haber escuchado esa voz antes… O no.- La verdad es que en su estado, quizás lo estaba soñando. Pero poco le importó ya que se encaminó hacia donde había creído escuchar aquella voz. Al final de la calle se encontró completamente solo. Creía haber escuchado aquella voz en esa dirección, pero allí no había nadie. Miró hacia los lados, y al fin, encontró algo. Eran unos niños jugando, y cuando el más pequeño de los dos bramó algo con su boca de trapo, el Nara cayó en lo que había creído escuchar. – Tendría la misma edad que ese crío si yo no…- La mera imagen de un niño pequeño con la nariz llena de mocos y las rodillas desolladas producto de incesantes caídas le recordaban a alguien, a otro niño que había conocido en el pasado. Pero allí no dejaron de suceder recuerdos, porque mientras él recordaba sus errores, alguien a unos metros esgrimió una palabra con una entonación muy curiosa. Quizás demasiado. Rápidamente se dio la vuelta, y aunque no mostró nada, el Nara se decepcionó bastante. No sabía por qué, pero aquella persona que estaba vendiendo unos objetos brillantes en mitad de la calle con una manta le recordaba a alguien. No por su apariencia, sino por aquello que había dicho.

-¿Podrías repetirlo de nuevo?- Preguntó el Nara con un tono serio después de acercarse por detrás de la señora. Él quería escuchar de nuevo a aquella persona hablar. De nuevo le estaba pasando como con el niño de los mocos, pero las voces de las personas le traían recuerdos, y aunque fuese una completa estupidez hablar con desconocidos en su situación, algo tenía que hacer para no aburrirse.
Stats:
• Ninjutsu: 5 + 2 «Filo elemental»
• Taijutsu: 4 + 2 «Baile de las dos hojas»
• Genjutsu: 1
• Velocidad: 5
• Resistencia: 3
• Fuerza : 2

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Re: Un peu d'argent [LIBRE]

Mensaje por Tonbotane el Mar Abr 10, 2018 12:01 am

¡Lo que hay que aguantar!>> pensaba Tonbotane mientras observaba a la señora mirar y remirar la pieza que quería comprar. Era un medallón bañado en oro que podía llevar una pequeña imagen en el medio. Tonbotane había rascado la micropintura de un niño para que quedase vacío. Bueno, en realidad habían sido los kikaichu quién habían devorado la pintura pero el mismo Tonbotane se atribuía el éxito a sí mismo y lo explicaba cómo lo había hecho durante horas, para darle más valor a la pieza.

En el momento en que la señora parecía convencida y ya hurgaba su zurrón para unos cuantos ryus, Kanashine apareció en la escena. Tombotane estaba de espaldas, demasiado ocupado para darse cuenta que tenía alguien demasiado cerca. Por eso, cuando éste habló, el Aburame dio un salto. Del susto, el henge se deshizo, revelando la verdadera cara de Tonbotane. La mujer, asustada por Kanashine y la técnica, guardó sus pertenencias y salió corriendo, gritando que el petiso timador estaba en el mercado.

Tonbotane miró a Kanashine, reconociendo que vestía su botín y llevaba su parasol, enfureció. —Es-tu fou? Dentro de nada tendremos vigilantes encima. —por desgracia a él ya lo tenían fichado, así que tendría que huir rápido. Empezó a recoger todo su material. —¿Has venido a devolverme MI botín o sólo a que te de otra lección, niño? —dijo sin siquiera mirarlo. Tonbotane no se había olvidado de la frustración del chico, por mucho que éste le hubiera herido. Su voz sonaba dura. Le había jodido el negocio por un tiempo.

Técnicas:
4/5

Kikaichū no Jutsu (寄壊蟲の術, técnica de los insectos de destrucción parasitaria): Técnica pasiva y fundamental, base de todas las demás técnicas del clan Aburame. Al ser transformado en una colmena para los kikaichū al momento de nacer, el ninja Aburame obtiene la capacidad de comunicarse con toda clase de insectos, los que siguen todas sus órdenes, al pie de la letra y sin importar cuáles sean; sin embargo, su vínculo más fuerte siempre será con sus kikaichū.

La restricción de esta técnica radica en la cantidad de insectos que el Aburame puede liberar para sus técnicas, ya que, si bien éstos son inagotables, su uso excesivo puede significar una reducción importante de la población de kikaichū en su cuerpo, lo que se traduciría en una merma de insectos para las técnicas futuras.

El enemigo puede llegar a quedar totalmente agotado antes de siquiera notar la presencia de los kikaichū en su cuerpo, ya que éstos no estimulan el sentido del tacto al caminar sobre la piel. Por cada dos extremidades cubiertas, la víctima perderá -1 a Resistencia por turno. Así, con piernas y brazos cubiertos de insectos, la víctima pierde -2 de Resistencia por turno; si se cubre la cabeza se suma otro -1, y si se cubren la espalda y el torso otro -2 a Resistencia por turno. Cuando la víctima llega a 0 de Resistencia, se ve imposibilitada de continuar el combate.

El ninja Aburame puede utilizar cuatro técnicas diferentes relacionadas con sus insectos (entiéndase, kikaichū) antes de verse obligado a esperar tres turnos consecutivos sin liberar kikaichū para que la población alcance sus números normales. A medida que ascienda de rango, el Aburame podrá realizar dos técnicas adicionales por cada rango obtenido, alcanzando un máximo de diez técnicas. Mientras la colmena reestablece sus números, ésta se alimenta del chakra del Aburame, consumiendo chakra equivalente a tres técnicas del rango mínimo que le resten al usuario durante el tiempo de espera. Si los niveles de chakra del ninja disminuyen demasiado, y dado que los Kikaichû son parásitos por naturaleza, el enjambre comenzará a devorarlo desde dentro, agotando al ninja a razón de -5 de Resistencia por turno.

Otra restricción a esta técnica es el uso de insectos kikaichū hembra, ya que éstos son los más valiosos dentro de cada colmena debido a que se relacionan directamente con la tarea de reproducción y mantención de la población dentro de la misma. El ninja Aburame sólo podrá utilizar diez kikaichū hembra por combate, reestableciendo dicha cantidad al término de la pelea


CANCELADO Jutsu de Transformación (変化の術, Henge no Jutsu)
[Progresiva de cantidad| Ninjutsu]
Es un jutsu que permite al usuario poder adoptar la apariencia de otra persona, animal u objeto. Este jutsu es considerado uno de los más difíciles entra las técnicas básicas enseñadas en la academia. Para realizar el mismo se debe emitir constantemente chakra manteniendo la imagen a adoptar en la mente. Para esto, el usuario debe interactuar con el medio ambiente. En ninjas de poca experiencia provoca un gran agotamiento mental.
Genin: Podrán mantener la transformación por 3 turnos.
Chūnin: Podrán mantener la transformación por 6 turnos.
Jōnin: Podrán mantener la transformación por tiempo ilimitado, pero les consumirá chakra constantemente.

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• Taijutsu 1
• Genjutsu 1
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Re: Un peu d'argent [LIBRE]

Mensaje por Kanashīne el Sáb Abr 14, 2018 12:26 pm

El joven Nara seguía aturdido y azotado por los fantasmas que componían su pasado, y que de vez en cuando conseguían sacarle de la realidad, abstrayendo sus pensamientos es fútiles intentos de sacarle de quicio o de hacerle recapacitar por algo que realmente no cometió nunca. O al menos eso quería pensar, que todo lo que había pasado era culpa de alguien más y que él, a pesar de todo, no había sido más que un juguete manipulado por unas manos maestras y siniestras sin ningún tipo de pudor o de amor por el prójimo. La mera idea de ver a aquel niño mocoso, ya de por sí parecía haberle afectado lo suficiente como para sacarle de la realidad en la que estaba por unos segundos, y la voz de aquél tipo, en cierta medida también parecía haber producido un efecto similar. Ante aquello, y aun estando detrás de la señora, Kanashine podía sentir su corazón latir bastante rápido, recordándole que aún seguía vivo y que al menos, eso era algo. No es que estuviese nervioso o tenso ante una situación que se le escapaba de sus manos, si no que la confusión, hacía que su cuerpo se estremeciera como si nunca antes hubiese podido sentir la duda en lo más profundo de su ser. La mera idea del desconocimiento, de nuevo, le apesadumbraba hasta tal punto que ni él mismo era capaz de sentirse tranquilo antes una situación como aquella.

El hombre misterioso estaba de espaldas, pero ante las palabras del Nara se dio la vuelta, y como si el mismo joven fuese un espíritu sacado de los más profundos avernos de la historia de la humanidad, aquel misterioso tipo se asustó de tal manera, que su cuerpo se transformó. O más bien, perdió la transformación. -¡Pero si eres… ese niño!- Atinó a decir un sorprendido Nara que lejos de asustarse, sonrió con algo de malicia, puesto que después de todo le hacía algo de gracia haberse vuelto a encontrar con aquél niño con el corte de pelo tan feo. Sin embargo, antes siquiera de volver a reaccionar por aquella sorpresa o de advertir que la señora se había recogido a toda prisa y había huido gritando algo inteligible para él, se miró los brazos subiéndose las mangas a toda prisa para buscar a aquellos estúpidos insectos que el niño parecía controlar. Al no encontrar nada, suspiró internamente de alivio. Al menos no volvía a estar infectado por aquellos seres asquerosos que anteriormente le había jugado una mala pasada y que le habían provocado cierto sentimiento de indefensión al verso dominado tan rápido por algo tan evidente como eso. Al menos ahora, después de haber sufrido aquello, se sentía seguro de que no volvería a caer en la misma trampa si revisaba de nuevo su cuerpo cada “x” tiempo en busca de aquellos pequeños insectos. No era demasiado, pero al menos de aquello forma se encontraba seguro de no volver a sufrir por lo mismo de nuevo. – Eso te pasa por ser tan ostentoso, que llamas mucho la atención.- Comentó ante la preocupación del crío, que temía que la guardia de la ciudad se le echase muy pronto encima. – Si quieres seguir con este mercado negro, sería mejor si mantuvieras un perfil bajo.- Prosiguió Kana con cierta sorna ante aquella preocupación inusitada, ya que para él era algo evidente que si uno se mostraba vistoso y llamativo, le sería difícil pasar desapercibido. – Además, ¿Qué es eso de hacer un henge y perderlo por un susto? ¿Acaso tus papis no te enseñaron a controlar el chakra o algo así? – Y mientras hablaba, revisaba sus piernas y brazos de nuevo en busca de más insectos. Quizás, con el paso del tiempo, aquella manía que había cogido, se volvería un tic nervioso bastante peligroso, ya que la hacía perder la atención durante unos valiosos segundos en casi cualquier situación, ya que aquellos gestos no los controlaba.

-En fin, será mejor que nos marchemos ya que ahora también sospecharán de mi buena tapadera.- Esgrimió el Nara a la vez que se encogía de hombros y mostraba una faceta muy satírica que lo único que hacía era tapar y esconder el miedo que sentía hacia la vida, el terror que le provocaba todo lo que era y había hecho, ocultándolo todo con un manto de humor hiriente y algo ególatra. – Toma.- Y le entregó su túnica oscura con manchas de sangre que llevaba como si fuera una capa, dejando así sus armas visibles parcialmente cubiertas por las ropas andrajosas que le había robado a aquel que las había robado anteriormente. Ya que quien roba a un ladrón, tiene cien años de perdón. – Ensúciate un poco. Así no sabrán que eres tú. ¿Cómo puedes ir tan limpio en un mundo tan sucio?- Para el Nara, estar limpio en aquel lugar, era un sinónimo de buscar problemas. Al fin y al cabo, nadie se acercaría a un tipo sucio que deambula por las calles, pero uno bien vestido y limpio, era un objetivo llamativo en su mente. -¡Venga, sígueme si quieres salir de aquí!- Con un geste de su mano, el Nara pinchó al crío con su parasol que le había robado para llamarla la atención. –Si nos escondemos en el bosque, les será difícil encontrarnos. Además, así me deberás una.- Sentenció, esperando así  poder ir ganando favores en su vida. Si su pasado ya estaba completamente manchado por la sangre, esperaba hacer con su futuro algo diferente. Y para ello, debía empezar haciendo nuevas y buenas acciones por los demás sin importar en ocasiones las cosas que pudieran haber pasado y que le hubiesen producido cierto desapegado. Al fin y al cabo, él había sido criado con la idea de poner la otra mejilla mas él lo demostraría de una forma un tanto diferente.

Stats:
• Ninjutsu: 5 + 2 «Filo elemental»
• Taijutsu: 4 + 2 «Baile de las dos hojas»
• Genjutsu: 1
• Velocidad: 5
• Resistencia: 3
• Fuerza : 2

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Re: Un peu d'argent [LIBRE]

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