¡Bienvenido,
Invitado!

¡Bienvenido a Naruto Legends!

Toda la información que necesitas para comenzar con el rol se encuentra en nuestra Guía para Nuevos Usuarios. Recuerda revisar nuestro Changelog para ver los cambios más recientes.

Últimos temas
Últimos temas
» The Hick, the pervert and the Penguin
Hoy a las 3:03 am por Aaron Sureddo

» Savage Apparition || Hiro vs Jiran
Hoy a las 2:46 am por Jiran

» Esto sera divertido [Fin de viaje]
Hoy a las 2:21 am por Kasuki

» El viaje continua [Viaje]
Hoy a las 1:32 am por Kasuki

» Across the snow [viaje]
Hoy a las 1:18 am por Kasuki

» A second chance // Kasuki and Jiran
Hoy a las 1:05 am por Hotaró Senjih

» NPC's de Ichimaru: Rem y Ram
Ayer a las 11:32 pm por Ichimaru

» Dojutsu Preguntas Frecuentes
Ayer a las 8:43 pm por Polka Uchiha

» Misiones ---
Ayer a las 8:00 pm por Fuka

» Misión de rango C: Freedom [Belladona y Ichimaru]
Ayer a las 6:30 pm por Ichimaru

» Forja de Ichimaru
Ayer a las 6:11 pm por Cervantes de Leon

» Misiones para Mu-Bai
Ayer a las 5:31 pm por Fuka

» Entrenamiento Belladona
Ayer a las 4:46 pm por Ichimaru

» Tablon de Ichimaru
Ayer a las 4:39 pm por Fuka

» Pies over Life
Ayer a las 4:06 pm por Yuko Kaguya

» Watered-Down
Ayer a las 3:28 pm por Uchiha Michi

» To the Hot Lands [Viaje]
Ayer a las 1:48 am por Kasuki

» Kiba no Hagane
Ayer a las 12:39 am por Uchiha Michi

» Appearances are deceptive / Polka
Ayer a las 12:01 am por Polka Uchiha

» Royal Challenge II.
Mar Ago 14, 2018 11:26 pm por Aaron Sureddo

Lorewalker

Sakae Shinobu por fin tiene lo necesario para expulsar a los rebeldes de sus tierras definitivamente, no solo eso, sino que la información hallada durante el operativo de infiltración ha revelado una directa relación entre los rebeldes y el feudal de Mogura, por lo que la tensión en el país de la tierra se intensifica. ¿Será este el principio de una pronta guerra civil entre hermanos? { Enlace al Tema }

Tempestades se agitan al norte del continente. Dos de los países menores han entrado en conflicto por un territorio sin dominar que los ha dividido desde centurias. El País del Sonido busca expandirse, en temor de perder poder militar y quedar a merced de criminales, pero el País de la Cascada no permitirá que se invada territorio lindante a su país, mucho menos de un país el cual ha brindado su apoyo en el pasado. El choque de intereses es inminente. { Enlace al Tema }

Créditos

Naruto Legends Rol Forum by Naruto Legends Staff is licensed under a Creative Commons Reconocimiento - No Comercial - Sin ObraDerivada 4.0 Internacional License.

El diseño gráfico del foro (HTML/CSS) es fue creado por Sargas (Nemuri) para Naruto Legends. Las imágenes fueron tomadas de Deviantart, Artstation y pertenecen a sus respectivos autores.


Wood and Iron Dagger - Mision D

Ver el tema anterior Ver el tema siguiente Ir abajo

Wood and Iron Dagger - Mision D

Mensaje por Arashi Tessen el Vie Mar 30, 2018 10:32 pm

Calor envolvente de las fraguas trabajando, un sendero de carbón hirviente, una taza de ron, y un montón de metal y chispas por doquier, era el taller del demonio mismo, en el infierno más iracundo que se podría llegar a imaginar, donde las espadas eran forjadas con gritos de desdicha de almas en pena, y los portadores de armadura se bañaban en sangre para purificar su vestimenta, de este lugar nació aquel metal, un artilugio que poco a poco, desvaneciéndose producto de una tradición llego a ser maldecida por su propio creador.

Era una mañana silente cuando el herrero decidió dar final a su propia batalla, con la guerra azotando el País, y algunas otras noticias de conflictos por todos lados, el encargo de armamento era mucho más que exigente, la cantidad de demanda era abismal, pero para este gran hombre, cuya barba daba a resaltar toda su experiencia y rigidez en el manejo del mazo, o resultaría ningún problema, un par de noches sin dormir, de igual modo no tenía a nadie más desde aquel incidente que termino colocando a su esposa en el otro mundo, ahora no hacía más que trabajar en la forja, que chamuscar sus dedos generando ampollas y fortaleciéndolas en la creación de armamento y protección para la caballería y aquellos con suficiente dinero. Y valor para enfrentar las palabras de este coloso.

Un hombre cuyas dimensiones casi le hacen digno del título “Armamento de asedio”, al ser comparado con enormes piezas de ingeniería inclinadas a la destrucción de enormes castillos, al derrumbe de construcciones y al sembrar terror en la mente de gobernantes, cuando, sentados en su trono y observando más allá de sus fronteras, ven el mar de ruedas levantando el polvo de los caminos, indicando que evidentemente el fin estaba cerca. Dos metros y un poco más de altura, unos bíceps que eran suficientes para destrozar cráneos y elevar, con un poco de empeño  - mas no demasiado -, un yunque por sí solo, su tienda era un completo monasterio de metal, una cámara de tortura, y  el simple hecho de poder llegar hasta allí suponía todo un reto, una tradición familiar que traspasaba décadas, cientos de años de sabiduría en el arte de la herrería pesaban sobre el hombro de este sujeto, conocido por la mayoría de los amantes de las armas y soldados de la región, y también en cuyo recinto posa, enmarcada y protegida por un cristal sobre la pared, la historia de una reliquia – la misma exhibida -, que se encargó de sembrar el caos y la tristeza, el sufrimiento en su máxima expresión dentro de la familia de este hombre.

En el mundo existen toda clase de parafernalias religiosas, ritos , toda clase de excentricismos que envuelven historias de dioses y demonios, ambos lados de la balanza que representan el equilibrio entre el bien y el mal del mundo, objetos cuyas maldiciones y bendiciones fortalecen a los más valerosos guerreros y llevan a la ruina a aquellos a quienes la suerte – quizá por una mala pasada de la fortuna, o como parte de un plan más grande – a la ruina y perdición absoluta, este fue el caso de esta familia honorable de las tierras llameantes del País del Fuego, y el catalizador, protagonista, y titiritero de todo eso estaba colgado en la pared del hombre, mientras su martillo lanzaba llamas a cada golpe de una hoja, el fuego iluminaba su excesivamente pulcra hoja, como si de un par de ojos se tratasen.

En algún otro lugar del País más cerca de la capital y la civilización que el lugar donde se encontraba el “Gran Herrero”,  una pequeña mesa que se asemejaba a una barra de alguna taberna, y un esbelto y viejo sujeto, conversaba con nuestro amigo el herrero, una conversación que había empleado tantas veces, que incluso el paciente barbudo creador de armas, se obstinaba por el hostigamiento constante de aquel sublime pero insistente achacado.

-Solo necesito que lo entiendas…. Tu talento es increíble, y esto, nos beneficiaria a los dos, mírame, tengo uno delos mejores lugares para la extracción, de materia prima, esta madera, esta misma madrea que estas sintiendo en este momento…es-

-Una oportunidad que solo unos pocos logran conseguir-, su voz parecía la del demonio mismo, tan grave como un hombre podía llegar a sostener,

-Te lo dije….en mi familia el honor va por encima de todo, y me niego a esclavizar mi herencia y dejar de lado mi linaje para favorecer a los caprichos de una persona, escúchame  “Bāchan*”-, el ceño fruncido del esbelto por la pequeña broma le resulto evidente al herrero.

-tal vez tu postura no sea la misma que la mía y eso no significa que una enemistad deba llevarse a cabo, pero….-, el vaso de ron bajo y golpeo la mesa con algo de firmeza mientras los ojos grises de aquel gigantón observaban a el carpintero que tenía en frente,

-la Familia Umeshika no se vende por algo tan estúpido como el dinero o el poder,… si me disculpas, hay hierro que espera por unos cuantos golpes….- se alejó tranquilamente del lugar, tomando un mandoble que llevaba consigo y colocándolo detrás de su espalda en forma vertical,

-Tu talento es impresionante…que lastima que lo desperdicies de esa manera Suzuki-tōryō*…-, abrió la puerta y un segundo antes de salir un fuerte golpe del mesón resonó.

-Está bien….si no planeas ceder…es hora de mover las cartas….mi vida depende de ello-, exclamo y así la conversación termino.

Desde los campos hasta la capital, por los pueblos y zonas aledañas, junto a los enormes Castillos feudales, e incluso en la boca de muchos, una notica se había empezado a regar cual pandemia por las calles y localidades de la mayor parte del País, “El gran Carkjdan, herrero de la familia Umeshika, solicitaba un trabajo apto solo para aquellos quienes quieran aventurarse por los bosques sin temor a sufrir algún altercado”, algunos carteles con la información se encontraban repartidos por zonas de la Capital y los pueblos cercanos, incluso algunos arboles de los lugares con vegetación, ¿y la misión?, recuperar un objeto preciado para el gigante, ¿Punto de reunión?, las fraguas de los Umeshika, en lo profundo de una caverna, ubicada en las cercanías de una enorme Cascada colosal que se cernía al noroeste de la Capital Asahi, se adjuntaba un mapa especifico, aunque, con la reputación que tenía aquella familia el mayor problema de ir hasta aquel lugar, sería la posibilidad de encontrarse con bandidos o bestias, aun así, la época dotaba a la balanza de un peso extra que ponía en favor a los que buscaran incursionarse en la Selva, para aquellos además acostumbrados a vivir en los bosques de este País el trayecto, no tomaría más de cuatro horas, mientras que para alguien cuyas habilidades para la orientación fuesen tan grandes como la capacidad de usar los pulgares de una  rana, días o semanas podrían pasar antes de encontrar una cueva con la luz de las flamas y el olor a acero quemado sirviendo de referencia, junto a un enorme letrero compuesto únicamente de meta, “Familia Umeshika”, que indicaba aquel taller de creación.

Off rol:
Bien aquí está el indicio, te di algo del contexto para endulzar el ¿Qué de muchas cosas?, pero sin aclararlo del todo para dar paso a la inferencia de tu mente, puedes escoger la forma de enterarte del encargo como gustes, siendo por boca de la gente en la capital, al ver un letrero, aunque este último tiene la información de llegada y sería útil, aunque siendo un herrero Jiran en teoría debería conocer sobre esta gran familia de herreros., como gustes, te responderé tratando de seguir la regla de las 48hrs, y aguardaré evidentemente a tus respuesta lo que sea necesario ^^, bueno de momento solo esto algo de contexto y poco más :·,3.

*Bāchan (祖母ちゃん): cuando un nieto se dirige a su «abuela», juego de palabras para dirigirse a su compañero básicamente le está diciendo “Abuela”, por su aspecto delicado y refinado pese a ser un viejo (Tratare de buscar un buen pb que quede acorde a esto).

*tōryō: Honorifico Japones para dirigirse a un maestro carpintero (棟梁 'tōryō'?) llamado Suzuki podría utilizarse "Suzuki-tōryō" en vez de "Suzuki-san"

Herrero:


Umeshika ?????: f0a93e

No es tan comunicativo pero cuando se trata de su familia y honr, no existe otro que lo compare, este gran hombre cuya identidad aun no se te a revelado  es tu contrattante y aquel que podra o no, dependiendo de la impresion que le des, enseñarte el arte de la herreria (Descuida con como es Jiran y ademas siendo tu mision es casi seguro esto pero....¿por que no generar algo de expectativa? jajaja).


Última edición por Arashi Tessen el Mar Abr 03, 2018 8:15 pm, editado 1 vez (Razón : Actualicce el color de narracion)
Arashi Tessen
avatar


Volver arriba Ir abajo

Re: Wood and Iron Dagger - Mision D

Mensaje por Jiran el Dom Abr 01, 2018 11:08 pm



Post meridiem – Capital de la Hoja.

T
arde taciturna. El cuerpo del moreno era simplemente un motor que no debía estar sereno mucho tiempo antes de sufrir de los efectos del sedentarismo, tal hecho significaba lo peor en su tribu y, por ende, también en su subconsciente. Algo debajo la piel, una sensación parecida a ser guarida de un número enorme de hormigas, le hizo levantar del árbol donde se encontraba acostado, comiendo el fruto que éste daba. Aletargado, se movía entre los callejones más bajos de la capital, pues no encontraba cómodo estar entre tanto bullicio, entre tantos edificios altos y entre tanta aglomeración; el hombre del bosque, de la naturaleza, no toleraba tal fenómeno que se formaba todas las tardes, hasta podía escuchar las voces de los vendedores alzarse en la lejanía con el fin de vender sus artículos por monedas, esos círculos que le sobraban —consecuencia de su estilo de vida— al joven Natblida. Entre esas calles, sitio donde aprendía poco a poco más de ese idioma del Nuevo Mundo, escuchaba y entendía algunas de las conversaciones que se daban entre personas no tan ilustres; el entorno en donde se estaba metiendo estaba conformado, poco a poco, por estas personas, por el propio crimen. Pero trabajo es trabajo, más para alguien que no conoce moralidades, usuales barreas que impiden la plena realización del objetivo.

     
Una pared escarapelada, manoseada por el moho, adornada por las grietas de la base hasta la altura máxima, era lugar de soporte para un papel que poco a poco se despegaba de tal; el abandono de su puesto fue hecho por la rústica mano del salvaje, quien intentó leer correctamente todas las palabras que yacían en él. Arrugó el entrecejo, lo colocó a contra luz, le dio vuelta, lo alejó y lo acercó; poco entendió, pero trabajo es trabajo, y ese era uno de ellos. Sin saber cómo cargar ese pedazo de papel, sólo lo presionó en su puño al momento que podría pasos fuera de la capital y se aventuraría en el bosque, aunque «aventurarse» no era en sentido literal. El bosque era su hogar y él transitaba en su interior como si su casa se tratase. Llegar a donde fuera que fuese ese lugar no sería problema, el problema sería leer el mapa.

Tarde – Bosque de la Hoja.


     
La brisa de la tarde, con el mover de los árboles y el canto de las aves, habían traído al intrépido joven al lugar que indicaba el inicio de su misión. El sol pronto iniciaría su vestir de rojo, pronto llegaría el ocaso; a Jiran no le importaba el tiempo, estaba más embravecido por la cantidad de tiempo perdido en el bosque, intentando orientarse con ese mapa del cual no entendía mucho más que ciertos posicionamientos, unos insuficiente para permitirle moverse como usualmente se movía por el ambiente. Su mente, tras tanto esfuerzo, estaba tenuemente dispersa, aturdida, cansada, esperaba obtener un descanso luego de encontrar ese recóndito lugar. Desde donde estaba, sobre las copas pobladas, se veía el humo negro alzarse y un fuerte olor a metal infestaba las hojas verdosas que lo recubrían todo circundantemente al perímetro de ese edificio. Para cuando el follaje se apartó de su mirada ante su acercamiento cauteloso, cual animal reconociendo la zona, no vio nada más que una fragua incandescente y una figura alta pasearse en el interior del edificio, sólo divisado sombríamente a través de la ventana. Pese al peligro que podía significar presentarse allí sin más, la curiosidad del salvaje volvía a echarlo hacia adelante, frente a lo que había captado su liviano interés.

     
Las espadas, las cuchillas y demás armas colgadas en la pared exterior que daba a la forja le llamaron dada su manufactura. Jiran había botado todo cuidado cuando dio paso a ese lugar, sin percatarse del hombre que rondaba en su interior; las armas, ennegrecidas dada su recién creación, parecían encantar al joven Natblida, alguien que siempre había querido crear su propio hierro. En su tribu, el joven debía hacer sus propias armas para convertirse en hombre y poder cazar con el favor de los dioses; el moreno se había saltado esa regla porque aún no había aprendido a realizar sus propias armas, pero dentro de sí, le urgía tener entre sus manos hierros hechos por sí mismo, deseaba bautizar su propia creación con la sangre de quienes son arrebatadas sus vidas. Aún con el papel arrugado en mano, el jovencito se quedó observando la forma de cada creación, extrañamente concentrado en lo que veía. Al fin y al cabo, esa curiosidad era digna de un niño, su cabeza seguía sin madurar completamente, un proceso completamente diferente al de cualquier ser que habitara esas tierras nuevas.  

Blood Warrior
▷ Nin: 10
▷ Tai: 7
▷ Gen: 1
▷ Vel: 10
▷ Res: 10
▷ Fue: 10
Datos:
Off: Jiran no conoce nada sobre la herrería ni quienes participan en ella, pues apenas siente interés por la profesión, aún no pertenece a ella. La escena es clara: Jiran está viendo el trabajo del hombre mientras él está en casa, aunque claro, no sabe qué es la cortesía ni si le hará algo de gracia el que se apareciese silenciosamente.
Conteo de técnicas
8 de 8


Técnicas

Equipamiento

Kunais (20).

Natblida (H.Ú)


Misión:
Misión de rango D: Wood and Iron Dagger

Lugar de la misión: País del Fuego — Algún lugar remoto en el Bosque de la Hoja.
Tipo de misión: Misión general.
Descripción de la misión: Las trivialidades están llenas de bendiciones, pero también de maldiciones. El camino del bosque descubre un lugar encendido por los ardientes carbones, los ruidos incesantes del martillo contra un yunque y el olor del hierro contra el fuego. Una forja en medio de un claro, y es así como una débil columna de humo negro revela el oficio de un hombre con músculos fortalecidos por el fabricar de armas. Alejado de la civilización, un hecho que narra la característica solitaria de ese hombre de severa postura y de menos palabras que una piedra.
Lejos de las personas no se garantiza el eximirse de las gamberradas de algunos listillos que creen que robarle a un herrero es una buena idea, y robarle a uno de los mejores. Por ello se le paga a un ninja para que arregle el asunto: recuperar las herramientas robadas y una vieja daga que sirve de símbolo para la herrería. Un objeto que ha pasado de generación en generación, guardada por Yako, el herrero, también guardada por su padre antes que él.

Los maleantes no son nada de qué preocuparse, inclusive —dice Yako— hay que preocuparse más de no ponerle las manos desnudas a la daga. Ante el interés de Jiran por el arte de la herrería, dejará en claro que no habrá mayor pago que el conocimiento; uno práctico, por supuesto, que su analfabetismo no le permite ir a tanto.  

Objetivo principal:
➤ Recuperar la daga y las herramientas.


Recompensa de la misión: Todos los conocimientos almacenados en el Tomo sobre Herrería: Yunque y Forja. + Trabajo en la forja Madera y Hierro.
Extensión mínima de la misión: 50 líneas.
Jiran
avatar


Volver arriba Ir abajo

Re: Wood and Iron Dagger - Mision D

Mensaje por Arashi Tessen el Mar Abr 03, 2018 9:44 pm



Arboles frondosos que superaban los cincuenta metros de altitud en algunas ocasiones, inmensas maravillas de la naturaleza, tonalidades de verde que en distintas gamas bañaban el esplendor y la visión total de quienes se internaran en aquella circunscripción de la naturaleza, osados quienes decidieran entrar sin tener alguna referencia, obligados a doblegarse bajo la voluntad de las criaturas que allí habitan y de los miles de espectros desconocidos que hacen de sus caminos y laberintos herbáceos, todo un abismal cumulo de historias de cultura, de vida en general. Aun así, existen seres, quienes pese a todo el peligro, o incluso que a diferencia del resto de individuos, como si de alguna especie de anomalía viviente se tratase, emergen desde los abismos de aquellas cavernas, aquellos ríos y riveras, de los paisajes variantes y endogenos ecosistemas diversos presentes, dando lugar a personas, seres, que sin ningún temor alguno adoptan la oscuridad de estos paisajes y los consideran un hogar, siendo criaturas naturalmente salvajes y fuertes como ningún otro.

Era el caso de aquel salvaje que, agobiándose por la sobre exposición sonora y acumulación de calor por parte de las enormes calles plagadas de gente en la Capital, observo el papiro anunciante, un boleto de salida, la palabra bosque seria mas que suficiente para dar en el clavo, Jiran, conocía el bosque como la palma de su mano, aunque por su increíble extensión y grandeza seria una afirmación meramente relativa pero aun así, mientras as pasaba el tiempo, mas conocía y grababa en su mente cada camino, trayecto, y región de aquella ambientación, parajes inexplorados aun sobraban, criaturas y cosas por descubrir abundaban, para Jiran, quien al lado de cual quier otro seria un experto en aquella áreas, aunado ademas a su hábiles dotes de cacería, no seria mas que una cuestión de tiempo bastante reducido, el sol saliente en la mañana marcaba el inicio de su partida con aquella aventura, bajaba y danzaba, emitiendo su incidente luz sobre la superficie, haciendo crecer la humedad y el calor, evaporando el roció y llevándolo de vuelta al cielo para continuar con su ciclo, golpes de martillo que marcaban segundos y minutos, el leve susurro de un reloj de arena que descendía, y de nuevo aquel martillo que revolvía todo y mezclaba el oxigeno con un chisporroteo naranja, tan brillante como el mismo astro que circulaba.

Ángelus* se hace presente en todo el lugar, la pigmentación enrojecida de una brillantes vivaz que se mantuvo en la jornada, daba inicio a el levantamiento de la espesura nocturna, el salvaje que andaba por el bosque, y los golpes que deformaban el metal con mayor rapidez, unos ojos curiosos que se asoman, era el salvaje quien espiaba, mientras el herrero, con agua y calor, templaba el metal endureciéndolo de forma perfecta, el humo blanco se hizo presente frente a el, dejando una silueta bastante imponente frente a cualquiera, ¿que estaría pensando el salvaje?, el sigilo era lo suficiente para no hacerse notar, pero quien trabaja en terrenos como aquellos nunca esta desprotegido, siempre espera algún movimiento, aunque sumergid en su trabajo y arte, un tintineo tan leve, ta poco importante para cualquiera, daría señal al enorme sujeto de que alguien se encontraba allí. Sin  turbar su concentración, ni dejarse de llevar por sus manos hábiles para dar vida a una creación sacada de lo que asemejaba una leyenda urbana, una espada tan brillante y solida, con un acabado perfecto, comenzaba a emerger, y el cántico con voz gruesa dio paso a surgir, a medida que una suave tela con cuidado pulía y enriquecía el metal.

-Un hombre de respeto debe ser reservado, reflexivo y valiente en la batalla.... -
decía aquella grave voz en cántico mientras rodeaba la mesa de trabajo y escapaba de la oscuridad para dar paso a la luz y su cuerpo.

-Un  huesped jamas debe abusar de su bienvenida, esconderse es innecesario cuando el metal mas brillante ilumina tu posición-

Dijo esto ultimo, frases aparentemente incomprensibles pero que, con una excelente dicción y sentido, daban a entender al misterioso observador que se estaba divertida de su presencia, y que no importaba en lo mas mínimo, un pequeño hilo a ras de suelo que agitaba, apenas un conjunto de varillas de metal huecas de distintos tamaños, habían advertido al herrero de la llegada de alguien, un tintineo tan dulce y ligero, que apenas seria audible para el propio gigante, el barbudo esperaba a su compañero nocturno impaciente, dispuesto a dar cháchara pues ya su trabajo temporalmente había entrado en etapa de descanso.

Tras el acercamiento de un niño, una figura minúscula pero con un aspecto bastante inquietante, con harapos y una mirada descolocada, la forma en la que su rostro se contorsionaba en pequeñas señales subconscientes le daban aquel toque bastante desaliñado y salvaje en toda su expresión, acostumbrado a ello, y amante de su hogar, no hizo mas que sentirse un poco mas como el hombre, quien pensaba que era un enemigo, resulto ser un simple niño,¿que buscaba?, aun no se había comunicado, pero lo cierto era, que aquel gigante si bien era serio y bastante cara dura, no  veía rigidez dentro de el para con aquel chico a primera vista, fue solo cuando distinguió aquel papiro contraído bajo el puño del Natblida, que no hizo mas que despertar la curiosidad de aquel hombre.

-Habla chico ¿que busca un joven como tu por estos lugares?....mi nombre es Yako....Umeshika Yako señor de los metales y heredero de esta fragua hirviente-
, espero a su homologo a que pronunciara palabra mientras el tiempo, continuo avanzando y dando paso a una noche iluminada.

Off rol:
Disculpa la tardanza jajajaja pero la inspiración finalmente llego, no dije mucho esta vez, solo abri la oportunidad de que Jiran, con su lenguaje pueda comunicarse con Cannor, Puedes poner directamente tus preguntas y o que quieras decir directamente en el post y yo las responderé, o vamos armándolas mediante MP como gustes solo dimelo ^^

*Ángelus: Anochecer

Herrero:


Umeshika Yako: f0a93e

No es tan comunicativo pero cuando se trata de su familia y honr, no existe otro que lo compare, este gran hombre cuya identidad aun no se te a revelado  es tu contrattante y aquel que podra o no, dependiendo de la impresion que le des, enseñarte el arte de la herreria.


Última edición por Arashi Tessen el Vie Abr 06, 2018 3:22 am, editado 2 veces (Razón : Ost)
Arashi Tessen
avatar


Volver arriba Ir abajo

Re: Wood and Iron Dagger - Mision D

Mensaje por Jiran el Vie Abr 06, 2018 1:32 am




V
oz de sabiduría, voz de la razón. El tono masculino del sonido que resuena desde su garganta hasta el ambiente, fue nada más que un eco que se diseminaba cual ruido en la lejanía, un detalle que parecía ser del bosque mismo. Su mente, ensimismada en el metal que se detallaba como un lienzo perfectamente cincelado, el mismo que refleja la luz incandescente de la fragua, sólo podía contemplar el logro con los metales y de cómo sería fabricarlos. El devoto a los dioses sabía que Zenithar podía actuar a través de sus manos y se sentiría profundamente orgulloso servirle cual humilde herrero. Ese contraste, entre la fe, la creencia y la devoción, y la crueldad, la furia bélica y la desidia de la muerte, era la composición única que describía al tribal, por ello era su interés por la creación y el trabajo con el metal, por ello valoraba tal trabajo aunque se ganase muchísimo más cortando cuellos en la oscuridad que proveen los gigantes vegetales que pueblan los bosques que tenía a su espalda.
     
El caminar de su gigante homólogo se transformó en pequeñas vibraciones que perturbaban las plantas de sus pies desnudos, su voz por fin se trasladó a la realidad y su propia presencia se hizo sentir en la cercanía, sólo así fue posible que el joven Natblida despegara la visión de las creaciones ferrosas, atraído por la incógnita del posible dueño de todo lo que veía, posible contratante y solicitante del trabajo que arrugaba en su puño. La imagen que entraba por sus ámbares, a pesar de ser digna de temer, no suscitó nada en el tribal más que atención y necesidad de respetar la voz que solicita de contacto; por un momento había olvidado donde estaba y qué hacía allí.

     
Trabajo traerme. Trabajo que tú poner en papel —escuetamente indicó el asunto de su presencia, y con ello, el papel arrugado fue extendido y ofrecido al grande—. Jamás ver esto en bosque. No ser de naturaleza y ocultarse entre naturaleza —agregó con confianza y sinceridad, denotando su interés, tanto por él como por lo que creaba.

     
Una vez fuera removida la hoja de su mano o, de no ser así, la posicionaría sobre alguna superficie cercana, tendría la libertad de desenfundar una de las dos decenas de hojas ninjas ocultas bajo la tela: su movimiento estaba lleno de serenidad, no buscaba alterar ni mucho menos parecer inofensivo, era tal cual era; franco, transparente como el agua, en donde sus intenciones no iban más allá que mostrar algo. Tenía una inquietud, un cuestionamiento que nacía desde el interior de su pecho como la pasión hacia su religión y de su razonamiento como hombre de tribu. Sostuvo el hierro en forma de arma ninja entre sus manos, observó el artefacto y no veía nada más que un pedazo de metal con forma y filo, nada más, una cuestión que debía ser resuelta. La comparó con su anterior observación, la obtenida ante las nacidas de esa forja y, dentro de su concepción, no era nada, no tenía significado alguno, simplemente no podía seguir sirviendo a los dioses, ni a sí mismo, con armas sin afán de ser algo.

     
Esta arma ser nada, a pesar que matar, no hacerlo con valor —las palabras salían dificultosas, pisadas por su burda dicción y su pesado acento. Sus ámbares buscaron los orbes adversos, dispuesto a transmitir un mensaje—. Yo pensar que, si un hombre no hacer su arma, almas que arrebatar, peleas que pelear, no ser suya, pues su arma no ser suya —explicó, pues le era extrañamente fácil expresarse con un hombre que sigue un arte tan puro a su perspectiva.

     
Tus armas tener razón y fuerza, ser símbolo de hombre. ¿Qué necesitar tener para hacer armas como tuyas? ¿Qué necesitar para tener armas con fuerza y valor? —incógnitas, tal cuales rondaban por su cabeza, eran soltadas por una lengua torpe y desorientada.
     
Si yo trabajar por ti, yo no querer monedas que todo comprar, yo querer aprender —y así sentenció sus deseos, sin más, pues su sencillez no podía ser callada, ni encontrada con sentido.

Blood Warrior
▷ Nin: 10
▷ Tai: 7
▷ Gen: 1
▷ Vel: 10
▷ Res: 10
▷ Fue: 10
Datos:
Off: Recuerda que Yako es su nombre, no Cannor. Hay ciertos detalles que di a entender en el enunciado de la misión.
Conteo de técnicas
8 de 8


Técnicas

Equipamiento

Kunais (20).

Natblida (H.Ú)


Misión:
Misión de rango D: Wood and Iron Dagger

Lugar de la misión: País del Fuego — Algún lugar remoto en el Bosque de la Hoja.
Tipo de misión: Misión general.
Descripción de la misión: Las trivialidades están llenas de bendiciones, pero también de maldiciones. El camino del bosque descubre un lugar encendido por los ardientes carbones, los ruidos incesantes del martillo contra un yunque y el olor del hierro contra el fuego. Una forja en medio de un claro, y es así como una débil columna de humo negro revela el oficio de un hombre con músculos fortalecidos por el fabricar de armas. Alejado de la civilización, un hecho que narra la característica solitaria de ese hombre de severa postura y de menos palabras que una piedra.
Lejos de las personas no se garantiza el eximirse de las gamberradas de algunos listillos que creen que robarle a un herrero es una buena idea, y robarle a uno de los mejores. Por ello se le paga a un ninja para que arregle el asunto: recuperar las herramientas robadas y una vieja daga que sirve de símbolo para la herrería. Un objeto que ha pasado de generación en generación, guardada por Yako, el herrero, también guardada por su padre antes que él.

Los maleantes no son nada de qué preocuparse, inclusive —dice Yako— hay que preocuparse más de no ponerle las manos desnudas a la daga. Ante el interés de Jiran por el arte de la herrería, dejará en claro que no habrá mayor pago que el conocimiento; uno práctico, por supuesto, que su analfabetismo no le permite ir a tanto.  

Objetivo principal:
➤ Recuperar la daga y las herramientas.


Recompensa de la misión: Todos los conocimientos almacenados en el Tomo sobre Herrería: Yunque y Forja. + Trabajo en la forja Madera y Hierro.
Extensión mínima de la misión: 50 líneas.
Jiran
avatar


Volver arriba Ir abajo

Re: Wood and Iron Dagger - Mision D

Mensaje por Arashi Tessen el Vie Abr 06, 2018 4:24 pm



Figura que entre la bruma se ocultaba había notado, pues, por las palabras del gigante herrero, que su posición había sido advertido por el dulce sonido del metal impactando entre sí, una sombra que se acercaba, primero tomo una forma, luego se moldeo y adquirió bordes, y poco a poco, la opacidad se fue borrando a una figura que con el calor del fuego a las espaldas del coloso, dio origen a la imagen de quien se encontraba allí, lo que pareciera pues, ser un simple joven, o bueno, algo mucho más que simple, hojaldrados cabellos puntiagudos cual desastre natural se encontraban sujetos por una especie de trapo que le sostenía la increíble y melenuda estancia, en una tonalidad oscura y con aspecto muy desaliñado y desordenado, aquella tela que cubría su frente, como protección para que aquellos cabellos no cayeran directo a sus ojos, rojo cual liquido carmesí y gruesa, bastante llamativa a cualquiera que mirase a este chico de aspecto salvaje. Su rostro era una mezcla extrañada y heterogénea que yacía entre el rostro de un duro guerrero y la expresión de la inocencia y lo infantil, de no haber sido por la luz emitida entre la luna y el calor de la fragua, no habría sido advertido aquellas marcas extrañas y entintadas que le cubrían el rostro, y desde el ángulo en que el gigante observaba podia notar no solo la mismas alrededor de su cuerpo si no que parecían seguir incluso hasta sus brazos,

La impresión que aquel chico, en aparición inesperada y aparentemente absorto en sus pensamientos, había sido la de un pequeño y dulce chico que cuya sonrisa le hacía ver amable e incluso inocente en algún punto, pero, Yako sabía cuando un guerrero se postraba ante él, no hizo más que prestar atención a sus orbes, y esas marcas, esas marcas no eran algo normal en las personas, usualmente se eran asociadas con maldiciones o alguna clase de práctica extraña y de índoles desconocidas, y es que pues, para el Natblida, esto era así, un lenguaje plasmado en dibujos y extraños vuelcos de líneas que tan solo él y su gente podrían reconocer. La voz del hombre había sonado grave, cual voz imponente y severa, pero expresaba tranquilidad y sabiduría pues quizá no sería tan comunicativo, respecto a la expresión de emociones, pero era un sabio y los sabios saben cuando se es necesario emplear el uso de todo su andaluz emocional. Los globos oculares de aquel chico de temprana edad, no se despegaron de la espada que sostenía el herrero hasta no mucho después cuando este mismo se posaba frente al de cabellos oscuros, presentándose como es debido, pero ¿Qué pretendía un chico como él en aquel lugar?, Yako, quien conocía su territorio protegido como ningún otro, sabía que se encontraba en una región profunda del bosque y que además, no cualquiera alargaría tanto una travesía hasta esos confines y además llegaría aparentemente tan sano como cualquiera de las planas que lo rodeaban, la intriga creció dentro del coloso y finalmente la boca de el chico frente a él abrió para pronunciar palabra.

Un tono de voz algo extraño pero notable en aquella oscuridad y silencio, pero, con una muestra muy grande de falta de dicción y de aparente conocimiento de algunas palabras, Yako chasqueo su lengua curioso dentro de sí y se mantuvo mirando y escuchando al Natblida por un momento, -Vienes por la encomienda…..entiendo….-, sujeto el papel en mano y lo abrió para sonreír apenas de medio lado y pasarlo a un lateral en la mesa, era momento de analizar tranquilamente a aquel muchacho, era evidente que no se trataba de un chico común o que al menos no creció bajo la presencia de las personas, de lo contrario al menos su hablar seria un poco más decente, sin embargo se las arreglaba para hacer entender sus ideas. –Este lugar es parte de la naturaleza chico….mi arte es por y para ella, y cada lugar de esta cueva de esta morada, fue creada por los Dioses mismo al forjar este bosque, yo solo tomo prestado el lugar y les sirvo con todo lo que puedo creando arte para ellos-, dijo nuevamente y esta vez dando muestra a la espada elevándola y apreciándola, hace algún tiempo no se esforzaba mucho en un arma, la muestra de toda su ira condensada en una prensa hoja, y los sentimientos de su entorno junto a la energía natural en sentimentalismo sobre aquella creación.

Las manos del Natblidia ágiles como las de cualquier guerrero de este mundo, se posaron sobre su cuerpo generando un apenas perceptible sonido metálico, seguido de su extensión en eco , dejando ver finalmente, un hoja metálica, algo burda y trabajada por manos inexpertas, una hoja bastante escueta pero con la sangre sudor y lagrimas que cualquier artista de la herraría sabia que debían impregnar en sus piezas, los ojos del chico tan nostálgicos y llenos de deseo como hace tiempo no veía el mismo Yako llamaron a un Umeshika antiguo uno tan antiguo que se materializo cual ilusión para la psique del contratante junto al joven, la imagen de el mismo hace muchos años, siendo un pequeño inútil con la creación de armas, y si algo sabia este hombre, era, que no importaba que tan malas eran tus creaciones si no te permitías fallar no podrías mejorar en lo absoluto, no nació siendo un gran maestro en el arte, lo logro con sacrificio, extendió su mano a la hoja y toco su filo apenas con su dedo.

-Cualquier arma que haya sido forjada por las manos de un herrero, sea mala o buena, es la pura expresión de lo que es el herrero, tal vez no sea tan buena o mortal como esta chico…. Pero no subestimes tu talento-, atendió a la petición y las palabras sentimentales de aquel chico, una petición extraña pero, que conecto las mentes de aquellos dos hombres, dos amantes de la herrería uno en busca de sabiduría y otro que portaba la misma.

El Umeshika se cruzo de brazos y rió divertido y maravillado por aquella petición -¿Cuál es tu nombre?- pregunto primeramente dando espacio para su respuesta o ignorancia –Me recuerdas a alguien…..está bien, no te pagare con dinero…. Pero a cambio del conocimiento necesario quiero que recuperes mi preciada daga-, el hombre rebusca entre un pequeño mapa trazado y hecho a mano, -Creo que vienen de esta zona…. Veras tengo algún que otro rival…. Nada que este dentro de tus manos, si te diriges a esta región, quizá puedas encontrar alguna pista de ellos…. es una cacería humana chico-, cerro el papiro enrollado y lo tendió al joven por si este deseaba tomarlo como información

–La razón por la que mis creaciones son tan buenas, no solamente es por mi conocimiento…. Se trata de darlo todo, debes poner lo que tienes en tu corazón y tu cabeza, exteriorizar todos esos sentimientos y derramar el sudor necesario y la sangre en aquello que deseas…. si vuelves aquí con mi daga…..yo te enseñare lo que esté a mi alcance…no será todo, pero bastara para que seas tú quien haga una espada como esta en un futuro-, sonrió el gran hombre mostrando sus dientes carentes de cuidado alguno y tan grandes como su propia mandíbula tensa y férrea, a la par que, elevaba la espada de su costado y dejaba que se iluminara de nuevo, -La daga se encuentra dentro de un marco….y una última cosa chico…..por ningún motivo, coloques tus manos desnudas sobre aquella pieza…no si quieres volver a dormir en un futuro-, se dio media vuelta y tras alejarse unos pasos decidió continuar trabajando en su fragua expectante a lo que el hico haría y preparado por si surgían más preguntas o la conversación continuaba, dando de nuevo martillazos a una hoja previamente calentada

Off rol:
Probablemente no pueda colocar la imagen de la daga si el Internet sigue como va justo ahora, pero la colocare sea en este post o en el siguiente, de igual manera no es muy diferente de lo que seria una reliquia familiar una buena pieza con una hoja empuñadura y demás bastante lindas que no parecería tener nada malo.

*Ángelus: Anochecer

Herrero:


Umeshika Yako: f0a93e

No es tan comunicativo pero cuando se trata de su familia y honr, no existe otro que lo compare, este gran hombre cuya identidad aun no se te a revelado es tu contrattante y aquel que podra o no, dependiendo de la impresion que le des, enseñarte el arte de la herreria.

-Hablo- Narro *Pienso*

-e100ff- 8c896d *5d4ff7*
Arashi Tessen
avatar


Volver arriba Ir abajo

Re: Wood and Iron Dagger - Mision D

Mensaje por Jiran el Dom Abr 08, 2018 2:40 am




C
onexión entre similares. Para el joven Natblida, el alto hombre, portador de gran espada y hacedor de sublimes armas, empezaba a formar una imagen ejemplar en su cabeza, atribuido a la simple creencia de dioses, como había hecho alusión a la creación de su morada y lugar de trabajo, cuestión que seguía apoyando su credulidad; eso afirmaba que el simple hecho de permanecer en ese lugar, de haberlo encontrado, de haber aceptado el trabajo, eran parte de un plan mucho mayor, trazado por seres superiores al entendimiento, en donde el patrón del trabajo, Zenithar, estaba involucrado. Fervientemente y con la inspiración fluyendo por su cabeza como la luz del carbón ardiendo iluminando sus llamativos y asilvestrados ámbares, mantuvo la ilusión natural de un niño que descubría un maravilloso mundo, valorando sin límites lo que veían al punto de crear pedestales en su concepción. El sentirse comprendido lo colocaba en un estado de comodidad que no había sentido antes entre las personas de la Capital, o entre los que habían luchado a su lado o contra él.
     
El arma aludida —la tenida entre sus manos— sirvió como ejemplo ante la lección, primera lección, dirigida por el versado herrero. Sus palabras provocaron que la detallara con mayor énfasis, que intentara determinar qué era lo especial que ese hombre veía en su arma mal hecha; no pudo verlo, pero supo que algo tenía y eso le bastaba para confiar ciegamente en la indicación. Su perspectiva volvió a su rostro y asintió al cruzar mirada, decido a tomar en cuenta lo que había hecho como la primera directriz a su actitud frente al arte de la herrería.

     
Su semblante circunspecto se había roto, llegando a palpar la confusión al verle sonreír. ¿Qué le parecía gracioso? Jiran lo había dicho enseriado en su idea y deseo. No significó una verdadera molestia, pese a no entender directamente el humor.
     
Yo ser... Soy Jiran —pronunció secamente, era la mentira que había adoptado como verdad. No esperaba que dejara de serlo.

     
Tan pronto el objetivo de la misión fue señalizada por su boca, la atención se volvió especialmente concreta. Su diestra se encargó de hacerse con su hoja ninja antes de guardarla en su lugar, bajo la raída roja. La muestra del mapa provocó cierta piquiña de su usual ignorancia en la cartografía, y como ser sincero, sus ojos se adornaron por el leve fruncimiento de su ceño, así como también el torcimiento hacia un lado de sus labios; su izquierda se guió hacia la zona trasera de su cabellera, rascando lentamente. Alternó la observación del mapa al rostro del contratante, mas intentó desaparecer el gesto de desconcierto, retomando la seguridad que antes rebosaba de sus irises. Posteriormente, se adueñó del papiro antes de dejarlo oculto, como las cuchillas, bajo su larga prenda, recuperando una postura suelta, sin tensión que ocupara sus hombros; al fin podría liberar un poco de esa energía que torturaba a su cuerpo con la ansiedad.
     
Tras su afirmación final, una sonrisa de truhan que dejó al descubierto su dentadura, acompañó el gesto de emoción que figuraron sus brazos, siendo sus puños apretados y la alegría estremeciendo sus ideas.

     
¿En serio? ¿De verdad? —observaba más atónito la espada, como si se creyese imposible de hacer algo medianamente similar—. Yo acabar con ladrones y traer tu daga. ¡Es trato! —concluyó, finalizando en el cierre de lo que otros llamarían «promesa», o algo que no se puede romper. Pero como siempre, sus conocimientos lo limitaban.

     
Invadido por el ímpetu, la vehemencia del salvaje lo empujó a hacer caso omiso a su sensata advertencia, dado a que desconocía qué pudiese hacer intocable una daga. El sinsentido que se formó en su cabeza a partir de ello fue el culpable de su ignorancia, un cuidado que quedó prescindido. Como si el espíritu intentase escapar por los poros de su piel, inició su carrera con un par de pequeños saltos alegres que le pusieron en el camino hacia el verde bosque. En pocos segundos, la imagen de Jiran sólo quedaba en el recuerdo, pues ninguna señal quedaría para indicarle su pasada presencia ni el rumbo tomado. ¿A caso era necesario invocar a Hircine para complacer a Zenithar? Un juego de blanco y negro para un individuo que es gris.

Noche – Bosque de la Hoja.


     
El sitio indicado en el mapa escuetamente dibujado le había guiado una zona determinada del bosque, cuyo sitio tenía unas características parecidas con la morada del herrero: estaba inmerso en la vegetación, lo que dificultaba su rastreo, sin limitantes físicas que resultasen de fronteras o no al menos a estar quince metros de distancia. Tal observación se obtuvo a una de las mayores distancias que se podían alcanzar encima de un árbol de las cercanías; un trabajo de investigación, procurando ser cauteloso para tener un trabajo efectivo: no resultaba ser simplemente un descontrolado, pues el depredador también estudia la situación de la presa. Bajo esta misma idea, rastreó un par de bandidos que tenían la tarea de vigilar en el interior del área boscosa; una desafortunada sorpresa se llevarían.
     
Ambos hombres estaban sentados, uno a un lado del otro, bebiendo de una misma cantimplora; el líquido emanaba un indeseado olor, parecía más orín de animal que un verdadero licor. La vigilancia del foráneo había contemplado una forma de obtener cuanta información necesitaba para su incursión en terreno bandido, ahora sólo esperaba que el momento llegase y empezase a actuar; por ahora, sólo actuaba como una pantera, bajo las sombras de las copas, sobre las gruesas ramas de los gigantes vegetales.

     
Espera. Voy a mear —indicó uno de los dos hombres, quien portaba una lanza en su diestra; tal arma fue dejada a un lado antes de levantarse y hundirse en la oscuridad entre los árboles.

     
Se escuchaba el chorro impactar sobre la madera por un breve instante; seguidamente, el alboroto de plantas aludiendo a un fugaz forcejeo sobrealertó al compañero ahora perdido, sin señal de vida que indicara su presencia. Inmediatamente, el otro con la espada enfundada, se acercó al bosque con el fin de ver qué había pasado.
     
¡Eh, ¿todo bien?! —cuestionó el hombre mientras veía las plantas con sus ramas maltratadas. Su compañero había desaparecido sin dejar más rastro que el charco de su meada.

     
Miedoso del fenómeno desconocido, dio media vuelta e iniciaría su huida, sin ganas de luchar con algo que había hecho desaparecer el cuerpo de su compañero y, probablemente, matarlo sin dejar apenas rastro. El paso apresurado del bandido le fue insuficiente para escaparse de su escalabrado destino. Para cuando intentó abandonar el lugar del suceso, el cuerpo de su colega de crímenes cayó frente a él impidiéndole el paso libre: un cuerpo con el estómago abierto de un lado a otro, generando un charco que chispearía al aún vivo sujeto, pero totalmente aterrado. Como último error, se volvió hacia el posible origen, intentando definir algo entre las sombras de los árboles y el movimiento de las hojas producido por la fría brisa que augura más muerte.  
     
Para cuando divisó al Natblida, éste ya se había lanzado encima de su cuerpo cual felino. En un incompetente intento de huir, decidió dar paso hacia su espalda, en donde tropieza con el cadáver de su compañero; su mano, buscando el amparo de su espada, es detenida al ser pisada su muñeca por el pie derecho del moreno, quien le afinca con la suficiente fuerza para dejarlo terriblemente inmóvil, a su merced. Seguro de sí, Jiran se inclina hacia él con una kunai en su izquierda, flexionando en ángulo recto su rodilla diestra para acercarse a su rostro sudoroso y realiza el gesto de silencio con su mano ensangrentada.

     
Pequeño ratoncito ladrón. ¿Cuántos ser en tu campamento? ¿Qué armas tener? ¿Dónde está daga de herrero? Hablar rápido, no querer esperar —exigió sin más, con un tono divertido y relajado. Hizo girar un par de veces la hoja ninja en su mano, dispuesto a clavarla rápidamente sobre su yugular.

Blood Warrior
▷ Nin: 10
▷ Tai: 7
▷ Gen: 1
▷ Vel: 10
▷ Res: 10
▷ Fue: 10
Datos:

Conteo de técnicas
8 de 8


Técnicas

Equipamiento

Kunais (20).

Natblida (H.Ú)


Misión:
Misión de rango D: Wood and Iron Dagger

Lugar de la misión: País del Fuego — Algún lugar remoto en el Bosque de la Hoja.
Tipo de misión: Misión general.
Descripción de la misión: Las trivialidades están llenas de bendiciones, pero también de maldiciones. El camino del bosque descubre un lugar encendido por los ardientes carbones, los ruidos incesantes del martillo contra un yunque y el olor del hierro contra el fuego. Una forja en medio de un claro, y es así como una débil columna de humo negro revela el oficio de un hombre con músculos fortalecidos por el fabricar de armas. Alejado de la civilización, un hecho que narra la característica solitaria de ese hombre de severa postura y de menos palabras que una piedra.
Lejos de las personas no se garantiza el eximirse de las gamberradas de algunos listillos que creen que robarle a un herrero es una buena idea, y robarle a uno de los mejores. Por ello se le paga a un ninja para que arregle el asunto: recuperar las herramientas robadas y una vieja daga que sirve de símbolo para la herrería. Un objeto que ha pasado de generación en generación, guardada por Yako, el herrero, también guardada por su padre antes que él.

Los maleantes no son nada de qué preocuparse, inclusive —dice Yako— hay que preocuparse más de no ponerle las manos desnudas a la daga. Ante el interés de Jiran por el arte de la herrería, dejará en claro que no habrá mayor pago que el conocimiento; uno práctico, por supuesto, que su analfabetismo no le permite ir a tanto.  

Objetivo principal:
➤ Recuperar la daga y las herramientas.


Recompensa de la misión: Todos los conocimientos almacenados en el Tomo sobre Herrería: Yunque y Forja. + Trabajo en la forja Madera y Hierro.
Extensión mínima de la misión: 50 líneas.
Jiran
avatar


Volver arriba Ir abajo

Re: Wood and Iron Dagger - Mision D

Mensaje por Arashi Tessen el Vie Abr 13, 2018 5:18 am



Podía sentirse la empatía y conexión que había entre estos dos iguales, pero a la ve tan distintos, herreros, uno quien decide aspirar a grandes cosas y otro quien sumido en la iluminación de la grandeza y destreza precedido por su linaje, no podía hacer más que continuar con las tradiciones maldiciéndose actualmente en preocupación por el paradero de su pertenencia, una herramienta que no podía caer en manos equivocadas, no solamente por el hecho de contener el secreto de su familia, una daga que fue contenida por los suyos, encontrada y apresada para que no siguiese enviando malos augurios a todo aquel ser que osase empuñarla, pues de igual manera, representaba una de las grandes victorias de su familia. Entendiéndose aparentemente a la perfección y siendo además seres quienes pertenecían a creencias religiosas bastantes excéntricas, podía decirse que era esto un motivo más para la admiración que el chico de cabello alborotado y tez impresionante sentía por este gran coloso de los metales.

Finalmente el pequeño Natblida decidió en palabras atravesadas y carentes de un buen uso de conectivos y la dicción en general revelar su identidad o su aparente identidad al gran herrero, la impresión que el joven había generado en aquel hombre a primera vista podría ser tomado como la visión de un imprudente, pero habían diversos factores que le habían sorprendido, su guarida o forja, se encontraba muy a profundidad en el bosque, al punto de tomar todo un día, o al menos lo que la luz solar tenia de tiempo, para llegar finalmente a su posición y si bien el mismo había brindado ciertas especificaciones de su lugar de encuentro, quería asegurarse que solamente aquellos a capaces lograsen llegar hasta su lugar, por lo cual hizo un poco más larga la ruta, normalmente esto supondría encontrarse peligros constantes que atentasen con la vida de cualquier incauto que tuviese el valor de enfrentarlo o cuyo ego le llevase a subestiman a la naturaleza, pero, este chico, no solo había logrado llegar de forma rápida y directo, sino que, aunado a esto, lo hizo sin el menor rastro de cansancio o rasguño alguno, un chico de estos bosques criado y nacido aquí, no tenía miedo de lo que en el encontrase, sentía respeto y admiración quizá, pero, no fue un problema ni sería un problema, desplazarse por aquellos árboles y entre las bestias, pues, podría firmarse, que el pertenecía a ese cumulo de monstruos y misterios del bosque.

Notable la incomprensión que tenía el joven sobre las indicaciones expuestas en el mapa, y si bien se habría dado cuenta el contratante tan solo de echar un vistazo a su rostro, Jiran lo disimulo así que solo prosiguió con la explicación, una vez miro su primera impresión el coloso sabía que aquellas indicaciones no serían necesarias, este chico, de quien no sabía nada pero se las había apañado para conseguir su forja, tenía las aptitudes suficientes para rastrear a unos descuidados hombres y no solo eso, si viene estaban algo armados y organizados no distaban de ser simples bandidos, cosa que, no siendo subestimado, tampoco es algo que un experto cazador y aspirante a herrero como aquel muchacho no pudiese resolver, tras su despedida el gigante asintió observándolo con una mirada que tan solo tenía como objetivo transmitir la confianza que depositaba en el chico, lamentablemente no había prestado atención a la advertencia y quizá esto le haría pasar un mal rato, solo esperaba el gigante – no sabiendo de su ignorancia al respecto -, que aquel joven tuviese una fuerza de voluntad lo suficientemente grande para poder despegar sus manos de aquel objeto.

Horas después aproximadamente a la medianoche.
Lugar: Bosque de la hoja profundidades a unos cuantos kilómetros de la Forja.


Landscape:


No pudo ser mejor momento para el Natblida en esta misión, el calor de los bosques habia cesado enormemente al ser mermado por el cobijo de la luna y la oscuridad nocturna, a la falta de incidencia directa de luz solar, el entorno se volvía realmente fresco y naturalmente adornado por el baño de plata que el mismo satélite estelar vertía sobre el paisaje, y en las profundidades del follaje su figura se movía con la rapidez de un felino, cualquier confundiría al mismo con un breve vistazo con alguna bestia del entorno, ¿Qué motivaba a aquel chico?, no era solo la naturaleza de aquel encargo era los sentimientos e intereses que entre este pendían, la mira del cazador cuya sangre era su propia herramienta y arma estaba completamente fundida en las sombras, ramas rotas, pisadas, aromas, cada fragmento o pista que conseguía le dibujaba aquel rastro de migas de pan que habían dejado el paso de los bandidos, al menos, un conjunto de cinco huellas navegaban hasta su posición pero podía haber muchos más,

Paso el tiempo pero había sido inevitable la llegada del Natblida, quien, con aquellos sentidos agudizados que le caracterizaban se puso a la sombre de un árbol, muy por encima de la superficie a observar el recinto al que se había dado lugar su llegada, una enorme puerta adornada con musgos y lianas apegadas a su estructura de roca podrían apenas verse en la oscuridad producto de la iluminación de la luz de la Luna, finalizando a la altura que se encontraba el vigilante nocturno, escaleras y rocas con formas extrañamente simétricas que conducían a un conjunto de ruinas muy antiguas aparentemente serian el refugio acogido por los criminales, un lugar tan fundido en la naturaleza, al igual que la forja del Herrero, que sería prácticamente imperceptible para quienes son conociesen estos terrenos, marcas de lucha, antiguas quemaduras que pasaron a ser sellos de anteriores conflictos, garras enmarcadas en troncos y tablas que desperdigadas por el lugar yacían como muestra de lo alguna vez fueron construcciones en general un completo monumento natural completamente olvidado, inscripciones de un idioma tan antiguo que empleaba dibujos en vez de letras podían notarse a lo largo de aquel arco, pero, esto no era lo que llamaría la atención del Natblida quien acechaba a sus presas, si no, unos susurros que pasaron de ser simples molestias sonoras a conjurar mensajes claros, dos chicos que hablaban y debajo de aquel arco, un improvisado puesto de vigilancia con dos ebrios completamente distraídos. –Ya vas a orinar…es como la quinta vez que vas, vamos apura el paso o terminare la botella por mi cuenta-, hablo aquel que se quedó sentado mientras tomaba la botella y daba un gran trago directo de la misma, el sonido del caer de la orine de su compañero le daba la idea de que todo marchaba bien, pero así no siguió la cosa, un quejido apenas perceptible junto a un jaleo de los matorrales, hicieron alertar al hombre quien deteniendo sus acciones miro fijamente como las ramas apenas se movían, el viento se encontraba detenido, así que ¿Qué había generado aquel movimiento?, se preguntaría mentalmente, sin temor a lo que podría ocurrir interrogo al aire sin respuesta y se aproximó a lo que sería aquella escena para poder como donde le charco de orina se encontraba humedeciendo la moderna, no había mas que rastros de movimiento y forcejeo, ramas rotas y hojas quebradas.

El pánico imbuyo el cuerpo del soldado quien con espada en guarda junto a su cintura y dejando abandonado el puesto de avanzada con las lámparas y armas, producto del alcohol en su sangre que le hizo ver aquella situación más distorsionada de los normal inevitablemente guiándolo a la solución simple de huir, dio un grito medio despavorido y empezó a correr, el Natblida ágil y fundido en las sombras, cargaba con el cuerpo inconsciente y ensangrentado de su compañero, que, tras algunos saltos y avance l lanzo en dirección a su presa que escapaba, el mismo se detuvo en seco, una mirada de terror y el sudor recorrían su tez, no podía creer que lo que tenía en frente a hora era el cadáver de su compañero, su amigo, incluso podría decir familia, pensaba en correr pero su cuerpo no le respondió hasta escuchar un sonido similar al anterior, una rama que es golpeada por la fuerza de impulso de un ágil movimiento, al girarse, se encontró con la mirada férrea y salvaje del chico quien, con rapidez hizo retroceder al bandido, se cayó llenando sus palmas y cuerpo con sangre chispeante de su amigo, y quedo paralizado frente a su agresor.

Las palabras tropezadas y nada sensibles del pelinegro traspasaron las barreras de miedo de aquel bandido, era evidente que no tendría miedo de cortarle en pedazos de ser necesario, así que su mente ahora guiado por el alcohol que aparento disiparse por el terror, solo le decía que escupiera todo para salvarse para vivir, para poder ver la luz del sol, cosa que no estaría tan seguro, -¡Nno me mates!...por favor…so..son cinco más, armas kunais espadas que se yo todo eso!!! E…stan dentro de las ruinas…no sé nada mas solo soy un simple peón mi trabajo era cuidar la puerta…no me mates por favor-, suplicaba y suplicaba mientras las lágrimas descendían por sus mejillas cual rio, bastante débil, pero sin embargo, no sabía el pequeño donde se encontraba la daga, podría tratarse de algún tipo de trampa, o podrían incluso haber notado que ya había empezado el ataque y buscasen la forma de llevarse la daga, sin embargo y para suerte del Natblida estos no eran ms que un conjunto de bandidos y mercenarios con aires de grandeza y un poder en sus manos que no sabrían controlar.

Landscape 2:


El lugar era un conjunto de ruinas y casas destruidas, puentes y arroyos piedras enormes y techos sobre el suelo destruidos en miles de pedazos, los arboles apenas cubrían esa zona, pero si aquel intrépido salvaje sabía algo, era como desplazarse cual cazador y animal por lugares como estos, mientras siguiera estando dentro del bosque estarían en su hogar.

Off rol:
Disculpa la tardanza en mi facultad estaban echo un culo y tenia que resolver jaja pero aqui te escribi este lindo post xD, espero te agrade y me voy sintiendo mas a gusto con el tema me ecanta bien espero este sbien y cualquier duda o cosa nos vemos en MP

Bandidos:




Bandidos: d4d4d4

Como se explico anteriormente estos están armados con cosas simples, armas como lanzas y espadas, y si bien saben emplearlas no debería suponer un problema para Jiran

Herrero:


Umeshika Yako: f0a93e

No es tan comunicativo pero cuando se trata de su familia y honr, no existe otro que lo compare, este gran hombre cuya identidad aun no se te a revelado  es tu contrattante y aquel que podra o no, dependiendo de la impresion que le des, enseñarte el arte de la herreria.
Arashi Tessen
avatar


Volver arriba Ir abajo

Re: Wood and Iron Dagger - Mision D

Mensaje por Jiran el Dom Abr 15, 2018 1:16 am




H
umanidad carente albergaba el corazón y la mente de Jiran, cuyo concepto misericordioso escapaba de su concepción, un tema que no buscaba entender ni deseaba adoptarlo, pues como mínima muestra de debilidad, el lujo de titubear podía costarle la vida. Hasta la pantera más astuta como el león más fuerte podían perecer por tan mísero error. Los ámbares, oscurecidos en cinismo, se comían con la articulación de cada palabra al bandido, siendo acompañados por la curva de su sonrisa ladina que delataba el disfrute que propinaba la postura de terror y debilidad que postraba ante él: se sentía poderoso, imparable, el ego del jovencito, por un breve instante, no cabía en su cabeza. El «no me mates, por favor», la súplica que terminó la inconsistente información, fue interrumpido por la daga que posicionó frente a su rostro: las gotas de espesa sangre pertenecientes a su compañero golpeaban los ojos, la nariz, boca y mejillas del bandido asustado, en forma de burla a sus plegarias inservibles y patéticas. Soltó una risa entre dientes, mostrando sus aperlados, mientras intentaba girar su rostro de un lado al otro para evitar el tacto del líquido carmesí. Era un abusivo de los débiles, pues él era fuerte, ¿quién más se encargaría de abusar?
     
Por un instante, guardó silencio, meditando una remota posibilidad de dejarle vivo, tal cuestión parecía transmitirse en el desvío de su mirada, pues echó su atención al bosque en busca de alguien más, pero no vio a nadie. Luego, tornándose en seriedad, penetró los orbes adversos en busca de un atisbo de valor que le diese la oportunidad de sobrevivir a su asalto. No encontró nada, en su lugar, solamente embriaguez y penoso temor. Sin titubear ni previo aviso, su talón aplastó la muñeca en un seco crujido: sus huesos se fracturaron y, los que no, se dislocaron. Antes que la garganta de aquel hombre soltase ruido alguno, la hoja de su kunai rebanó la garganta, hundiendo su intento de grito en un borbollón de sangre, ahogándole hasta la muerte. Pero Jiran no se quedó a contemplarla: lo dejó ahí, sin ser digno de su atención; se acercó a la lanza de la primera víctima y con su pie la levantó para ser poseída por su mano derecha. Se detuvo a visualizar la punta de la misma, el trabajo del metal y la juzgó bajo su criterio. Su actitud, relajada y natural, no reflejaba al verdadero asesino de esos dos hombres.



     
Los vestigios de una comunidad, fuera con índole religiosa o no, poco a poco aparecían ante la visión perspicaz del rápido salvaje, quien en su desplazar había puesto atención al camino que llevaba al sitio; con mucha seguridad podía afirmar la existencia de un camino principal, ese mismo que estaba viendo, paralelo a su trayectoria. Si era el sendero principal, la entrada al campamento bandido, podría intuir rápidamente la ubicación de la daga, o eso esperaba. No había duda ni dificultad en ese bosque que se opusiese a su movimiento, uno tan fluido y raudo como lo haría cualquier animal, a pesar que ocupaba su derecha en el porte de la lanza. La firmeza de su decisión se concretaba con el pasar de los segundos, pese a su poca capacidad de compromiso, entendía muy bien el proceso de trabajo y pago, aunque este mismo pago se tratase de una clase de instrucción en el mundo de la herrería, un mundo en donde debía estar un verdadero hombre, un verdadero Azkru, un verdadero Natblida.

     
Las hojas de los árboles le cubrieron prácticamente en su totalidad al visualizar la frontal de la zona enemiga. Derruida parcialmente por el tiempo, ahora sirviendo como techo para esos pequeños y débiles ratones que parecen estar tan confiados en una zona tan verde y, considerada así por el salvaje, sagrada: Kynareth estaría complacida de ver cómo la sangre de los inmerecidos habitantes del bosque se regaba por la alfombra de hierbas y flores. Dejando aquello como una eventualidad, el púber se limitó a observar en los primeros instantes: las casuchas, específicamente, los techos; los árboles circundantes, delineando posibles trayectorias sin perder subterfugio; los caminos, puentes y conexione entre ellos, considerando las zonas de huidas y de reuniones. Su rápido análisis le empujó por una de tantas posibilidades, realizando una especie de media circunferencia alrededor del cúmulo ruinoso, utilizando los gigantes vegetales para desaparecer de la visión deseada de quienes, por casualidad, estuviesen vigilando.
     
En medio de su correr y saltar, visualizó a un centinela: un joven vigilante en el techo de una de las estructuras, caracterizada por ser la más alta y dar vista al centro del deteriorado poblado. Se paralizó a cinco metros de éste, teniendo una perspectiva diagonal; agarró con firmeza su lanza, la alzó, apuntó, desvió la fluctuación de su chackra en pro de mejorar la certeza de su tiro, y lanzó. El arma larga apenas rompió unas cuantas hojas, siguió una línea curva e impactó en el pecho del centinela. El impacto fue tal que su cuerpo salió despedido a la cara externa de la edificación en donde estaba, siendo su caída invisible para quien estuviese en el centro del conjunto.

     
En nada, Jiran se posicionó, cautelosamente y con el mismo recelo por su discreción, en el lugar del muerto centinela. Efectivamente, allí comprobó que la visión del lugar, contrariamente a lo que cabría esperar por la luz plata que bañaba la zona, era excelente. La pantera encarnada en hombre tomó una posición familiarmente felina, esperando que sus ojos le revelasen todo lo que fuese necesario para suponer un asalto victorioso.

Blood Warrior
▷ Nin: 10(-3)
▷ Tai: 7(+3)
▷ Gen: 1
▷ Vel: 10
▷ Res: 10
▷ Fue: 10
Datos:

Conteo de técnicas
8 de 8


Técnicas

Pasiva — Habilidad intrínseca del control de chackra de los especialistas de Ninjutsu médico (modificada): Puede infundir chackra en la sangre en pro de estimular las capacidades corporales más sutiles, como lo son la coordinación, equilibrio y procesos aeróbicos que influencian positivamente el incremento de la potencia muscular (fuerza) y del manejo corporal. Esto significa que puede sacrificar 3 puntos de Ninjutsu y depositarlos en Taijutsu o Fuerza. (-3 Nin » +3 Tai)

Equipamiento

Kunais (20).

Natblida (H.Ú)


Misión:
Misión de rango D: Wood and Iron Dagger

Lugar de la misión: País del Fuego — Algún lugar remoto en el Bosque de la Hoja.
Tipo de misión: Misión general.
Descripción de la misión: Las trivialidades están llenas de bendiciones, pero también de maldiciones. El camino del bosque descubre un lugar encendido por los ardientes carbones, los ruidos incesantes del martillo contra un yunque y el olor del hierro contra el fuego. Una forja en medio de un claro, y es así como una débil columna de humo negro revela el oficio de un hombre con músculos fortalecidos por el fabricar de armas. Alejado de la civilización, un hecho que narra la característica solitaria de ese hombre de severa postura y de menos palabras que una piedra.
Lejos de las personas no se garantiza el eximirse de las gamberradas de algunos listillos que creen que robarle a un herrero es una buena idea, y robarle a uno de los mejores. Por ello se le paga a un ninja para que arregle el asunto: recuperar las herramientas robadas y una vieja daga que sirve de símbolo para la herrería. Un objeto que ha pasado de generación en generación, guardada por Yako, el herrero, también guardada por su padre antes que él.

Los maleantes no son nada de qué preocuparse, inclusive —dice Yako— hay que preocuparse más de no ponerle las manos desnudas a la daga. Ante el interés de Jiran por el arte de la herrería, dejará en claro que no habrá mayor pago que el conocimiento; uno práctico, por supuesto, que su analfabetismo no le permite ir a tanto.  

Objetivo principal:
➤ Recuperar la daga y las herramientas.


Recompensa de la misión: Todos los conocimientos almacenados en el Tomo sobre Herrería: Yunque y Forja. + Trabajo en la forja Madera y Hierro.
Extensión mínima de la misión: 50 líneas.
Jiran
avatar


Volver arriba Ir abajo

Re: Wood and Iron Dagger - Mision D

Mensaje por Arashi Tessen el Lun Abr 16, 2018 5:50 pm



Fuerza, y sadismo, fueron los elementos desencadenantes de aquella escena, el hombre había develado todo lo que sabía, y solo esperaba una sola cosa, piedad, piedad por aquella familia que tenía, por aquellos seres amados que no tendría el tiempo de despedir, la sangre de su compañero amenazaba con llenarle el rostro de aquel líquido vital perteneciente a su amigo a su hermano, la mirada entonces del hombre se volvió totalmente aterrorizada, las lágrimas ahora caían libremente mientras se retorcía de rostro tratando de evitar llenarse con la sangre de quien por años fue su compañero, - ¿bandidos? – si evidentemente habían robado algo que no les pertenecía y eso los convertía en ello, así que libres de pecado no se encontraría, sin embargo no dejaban de ser humanos, ¿y el Natblida?, pues quizá estaba alejado de aquella descripción y era cierto que en su nombre quedaba mejor la etiqueta de animal, rebano entonces, sin temor alguno luego de destrozar la mano de aquel hombre que no hacía más que lo mejor para los suyos, aquellos huesos resquebrajándose tensaron su cuerpo e hicieron su tensión descender a punto de poner la piel del hombre tan blanca como el colmillo de algún animal, o como la nieve misma, la palidez que se infundió den su ser parecía transmutarlo a un ente fantasmagórico, pero rápidamente aquella blancura fue manchada con el poder de la daga de Jiran, que, acabo con su pesar rápidamente, primero sintió el dolor de la muñeca, pero sin tener tiempo a gritar o quejarse siquiera, no hizo más que  ahogarse en su sangre mientras la agudeza de aquel sentir le robo el conocimiento, quedo inconscientes y segundos después, pereció desangrado y sin nadie que fuese testimonio de aquello que dejaba atrás, una familia, una vida, pero así es el mundo de los guerreros, el universo en general, se trataba de la lucha por sobrevivir, y si Jiran realmente quería mejorar en su arte, tenía que llevar esa carga – aunque este no supiera el contexto de aquellos hombres por el momento -, fuese cual fuese las consecuencias, ¿es que caso no había otra opción?, no había manera de comprobarlo, pero para el Natblida quizá arrebatar vidas era mucho más fácil y rentable, que adornarlas y preservarlas.

Decisiones increíblemente importantes estaba tomando, pues, con arrebatar la vida de aquellos dos, aseguraba su anonimato sin lugar a dudas, , pues de haberlo dejado vivo, ¿Quién aseguraba que no iría corriendo a informar?, este hombre tenía un baño de humanidad e inocencia encima, pero quien sabe, quizá el resto, por no hablar de  aquel que orquesto el ataque, serían mucho más malignos, tóxicos, y nada amigables, el juvenil se dio la tarea de monitorear el entorno de aquellas ruinas, que eran los vestigios de un antiguo asentamiento que desapareció entre tantas guerras, familias que perecieron en el intento por luchar contra las cadenas que mantenían preso a los ciudadanos con sus reglas feudales, aquellos quienes se proclaman señores de una región por ser simples portadores de un linaje y un apellido, sin embargo eso poco importaba en esta situación, el tiempo apremiaba y la noche era propicia, la lanza fue acogida con rapidez, su peso era ideal, como si estuviese formada para aquella persona, pues, si se fijaría Jiran de aquello, el primero a quien mato, tenía características físicas similares a él, al menos en cuanto a estará, complexión y peso se hablaba, el primer indicio salió, y el centinela, vio como unas hojas fueron moviéndose, tenía ojo de águila, o al menos así parecía, se alarmo, pues su frente había sido agitado, en dirección a la puerta, si bien no era del todo visible, pues al ser un punto relativamente ciego se posiciono al dos guardias más, si podía notar el agite de las hojas, armas que ante pisadas iban agitándose levemente, pero el viento no circulaba por el momento, extraño la verdad, fue entonces cuando escucho un nuevo agitar que se giró, pero fue demasiado tarde, recibió un ataque directo, primero se sintió confuso, luego el dolor se hizo evidente, y los ojos perdieron brillo, tan solo le dio tiempo de hacer una pequeña maniobra, el movimiento de un pequeño hilo, un hilo que movía un cascabel y que daría alarma, de que algo sucedía, no obstante, aquello no debería enardecer los sentimientos del Natblida, su presa no huiría, no solo por no querer hacerlo, sino porque aquel lugar era donde se entregaría el cargamento, la daga, a quien la haya pedido.

Los ojos del Natblida podrían ver, como a lo lejos, en un terreno aparentemente plano, en donde dos chozas se encontraban, una circunferencia de un diámetro de treinta metros y en el cual reposaban tres hombres más, un hacha enorme descansaba en la espalda de un color quien tenía todos los aires de ser el líder de los bandidos, y el otro par, una extraña figura con una cerbatana, y el otro, un hombre que caminaba a todos lados impaciente, una espada tradicional se encontraba en su diestra, todos separados al menos diez metros entre ellos y alternándose, excepto por el gigante que se encontraba quieto y mirando hacia el suelo, todos ubicados a una distancia segura de Jiran, este estaba cubierto por la coartada de la altura, una de estas casas de alrededor poseía una luz encendida, pero eran ruinas ¿aquello era consistente?, seguro que no, estaban ahora agitados los cuidadores, enemigos ocultos podrían encontrarse en el interior de aquella cabaña, ¿Cómo procedería Jiran?, iría de forma sigilosa, o ¿se vería superado por el número  de personal y buscaría la manera de tomar la daga de manera abrupta y veloz?, algo estaba seguro, entre esas viviendas se ocultaba la daga, y seria trabajo del chico recuperarla, ¿Por qué tanto afán por robar un objeto maldito?, quien sabe, riñas de un pasado , que resultan ser tan infantil como quien quita un dulce a un niño en venganza, era hora de proceder, pues mientras más tiempo pasaba, la horade retirarse para aquellos hombres seria evidente, y con ello, la posibilidad de que la daga tomase otro curso era inminente.


Bandidos:




Bandidos: d4d4d4

Como se explico anteriormente estos están armados con cosas simples, armas como lanzas y espadas, y si bien saben emplearlas no debería suponer un problema para Jiran

Herrero:


Umeshika Yako: f0a93e

No es tan comunicativo pero cuando se trata de su familia y honr, no existe otro que lo compare, este gran hombre cuya identidad aun no se te a revelado  es tu contrattante y aquel que podra o no, dependiendo de la impresion que le des, enseñarte el arte de la herreria.
Arashi Tessen
avatar


Volver arriba Ir abajo

Re: Wood and Iron Dagger - Mision D

Mensaje por Jiran el Miér Abr 18, 2018 3:57 am




Q
uietud causante de ansiedad, causante del vibrar de cada célula habitante en su sangre, en su cuerpo mismo. Era una sensación a la que siempre estaba expuesto en momentos de tensión, en donde sus ojos, cuales ámbares de pantera, se reflejaba la figura de sus presas; así había pasado en el bosque antes del decepcionante desenlace en donde todas las fibras que comprendían su ser quedaron insatisfechas, quedando tales ganas recluidas en una impotencia que abrumaba su cabeza al momento que la imagen retornaba a su mente. Detestaba las conclusiones a medias, detestaba el huir como cazador, o el escape de sus presas, detestaba con todo su corazón que sus deseos no fuesen cumplidos dentro de su inmadura concepción de la realidad. Pero ahora, montado en la altura como dueño de la situación, decidiría qué hacer y qué no, a quién matar y a quién no, una decisión que no sería arrebatada por terceros, sólo ellos y él. Sonrió al mismo tiempo que su cuerpo tatuado se estremecía ante la expectativa, ante las ganas recluidas de tener sangre en sus manos y devolver la daga a su dueño, recibir su recompensa y ser feliz con ello; un joven sencillo, demasiado sencillo.
     
Visualizó las figuras presentadas, analizándolas y encasillándolas a cada una de ellas en estereotipos que él mismo, como guerrero y cazador, había creado: Entre fuertes y débiles, rápidos y lentos, así les etiquetaba en su mente. Pese a tomarse unos breves segundos en la idea, no duró mucho más y pensó no ponerlo a prueba, pues su objetivo no era ese, y la sangre derramada esperaba ser de los ladrones de la daga, los que impidiesen entregarla. Un lugar prometedor era la cabaña, guardadora de luz y, posiblemente, también de ladrones y de la daga. Trazó una trayectoria, desenfundó una de sus kunais y mantuvo su empuñadura en la boca. Utilizaría todo su cuerpo para garantizar el menor ruido y mayor movimiento posible, buscando no perturbar la suave escena ambiental.

     
En inicio de sus movimientos, se deslizó por el techo hasta llegar al filo del mismo, donde sus pies se afincaron y tomaron impulso en su fluido salto hacia el árbol más cercano; el grueso conjunto de hojas lo acogieron cuando se agarró de una rama, lugar que le permitió acercarse a otra, para finalmente llegar a la choza en cuestión. Su aterrizaje, con el silencio de un astuto felino, le hizo resbalar antes de encontrar un agarre firme dado el material desusado del que estaba hecho. Escaló a ambas manos, pronto encontrándose con una de las ventanas inclinadas que dan al segundo piso de la edificación, una ventana alta en medio del tejado. Observó a través de ésta, siendo unas pocas tablas las que impedían la limpia visión al interior, sin embargo, la soledad del segundo piso estaba asegurada: no había luz, ni sonido de pasos, ni conversaciones; todos los demás ruidos parecían tener origen en la planta baja. Con su disposición a entrar, Jiran tomó la hoja ninja de entre sus dientes, la empuñó y con ésta despegó las tablas que impedían el paso, con cuidado de no hacer más ruido que suaves crujidos, esporádicos. Las echó a un lado al terminar.
     
Sus pies, con cautela, se desplazaron entre los muebles y cajas viejas, hacia la escalera por la cual entraba la luz hacia él. Poco podía detallar entre tan poca iluminación y polvo, pero en un lugar así no podía estar la daga. Con arma en mano, asomó lentamente su cabeza por el hoyo de la escalera, con el objetivo de divisar cualquier amenaza o el mismo motivo de su visita. Muy al fondo de su ser, deseaba que aniquilarlos a todos fuera terminantemente inevitable.

Blood Warrior
▷ Nin: 10(-3)
▷ Tai: 7(+3)
▷ Gen: 1
▷ Vel: 10
▷ Res: 10
▷ Fue: 10
Datos:

Conteo de técnicas
8 de 8


Técnicas

Pasiva — Habilidad intrínseca del control de chackra de los especialistas de Ninjutsu médico (modificada): Puede infundir chackra en la sangre en pro de estimular las capacidades corporales más sutiles, como lo son la coordinación, equilibrio y procesos aeróbicos que influencian positivamente el incremento de la potencia muscular (fuerza) y del manejo corporal. Esto significa que puede sacrificar 3 puntos de Ninjutsu y depositarlos en Taijutsu o Fuerza. (-3 Nin » +3 Tai)

Equipamiento

Kunais (20).

Natblida (H.Ú)


Misión:
Misión de rango D: Wood and Iron Dagger

Lugar de la misión: País del Fuego — Algún lugar remoto en el Bosque de la Hoja.
Tipo de misión: Misión general.
Descripción de la misión: Las trivialidades están llenas de bendiciones, pero también de maldiciones. El camino del bosque descubre un lugar encendido por los ardientes carbones, los ruidos incesantes del martillo contra un yunque y el olor del hierro contra el fuego. Una forja en medio de un claro, y es así como una débil columna de humo negro revela el oficio de un hombre con músculos fortalecidos por el fabricar de armas. Alejado de la civilización, un hecho que narra la característica solitaria de ese hombre de severa postura y de menos palabras que una piedra.
Lejos de las personas no se garantiza el eximirse de las gamberradas de algunos listillos que creen que robarle a un herrero es una buena idea, y robarle a uno de los mejores. Por ello se le paga a un ninja para que arregle el asunto: recuperar las herramientas robadas y una vieja daga que sirve de símbolo para la herrería. Un objeto que ha pasado de generación en generación, guardada por Yako, el herrero, también guardada por su padre antes que él.

Los maleantes no son nada de qué preocuparse, inclusive —dice Yako— hay que preocuparse más de no ponerle las manos desnudas a la daga. Ante el interés de Jiran por el arte de la herrería, dejará en claro que no habrá mayor pago que el conocimiento; uno práctico, por supuesto, que su analfabetismo no le permite ir a tanto.  

Objetivo principal:
➤ Recuperar la daga y las herramientas.


Recompensa de la misión: Todos los conocimientos almacenados en el Tomo sobre Herrería: Yunque y Forja. + Trabajo en la forja Madera y Hierro.
Extensión mínima de la misión: 50 líneas.
Jiran
avatar


Volver arriba Ir abajo

Re: Wood and Iron Dagger - Mision D

Mensaje por Arashi Tessen el Dom Abr 22, 2018 8:40 pm



El joven Natblida, había encarado la situación con extremo sigilo, sin embargo, si bien esta acción resulto estar a la altura de sus capacidades, no podía dejar de ser un tanto descuidado, el ruido de aquella caída leve, alerto un poco a uno de los guardias quien, se levantó de su postura junto a sus compañeros, y decidió investigar, al encontrar el lugar proveniente del sonido, no vería algo más que un par de hojas, y un poco de polvo en la zona, apenas perceptible por la noche, pero era la naturaleza, el polvo era abundante, sin embargo ¿cómo cayeron hojas sin siquiera haber habido viento?, se preguntaría aquel bandido que hacia su ronda y regreso para informarla resto del trio, estos ahora intercambiarían posiciones y echarían ojo una que otra vez al interior de la casa, pero apenas para poder observar las siluetas de aquellos quienes e hallaran adentro, pues el espiar lo que sucedía suponía una falta de respeto para su líder.

Al echar ojo en la planta principal Jiran, notaria que una pequeña mesa se encontraba en el centro, y sobre la cual la daga se encontraba enmarcada tranquilamente tal cual había descrito en el folleto el herrero, y dos figuras, un bandido como los otro pero con el rostro cubierto, y el otro, un misterioso hombre con una túnica que cubría todo su ser y además un arco, se encontraban hablando.

- Bien.... al parecer esta es la daga que a usted solicitado... ¿dónde está nuestro dinero? -

-  siempre van al grano y eso me gusta.... bien... por haber logrado escapar de aquel hombre y además traerme la daga intacta creo que se merecen mucho.... pero.... permíteme probar de que esta echa esta belleza -

El misterioso sujeto tomo el marco y lo estallo contra el suelo, dejando que un montón de vidrios cayesen por aquel lugar, la daga fue liberada, y el bandido, comenzaba a sentir nervios, una vez, el sujeto tomase con sus manos fieras aquel mango adornado, se iluminaria su rostro, y parecía que se encontraba en otro mundo totalmente, se fijó en aquel que tenía en frente, y soltó unas palabras que confundieron a aquel negociador tanto que no se dio cuenta de lo que ocurrió después.

- Oye chico ¿Donde la ocultaste?....a donde llevaste.. ¿por que...? arg -

- ¿Que esta pasando?... no te he quitado nada... ¿que haces? no me mires así y entrégame mi dinero -

Y con aquella hoja, perforo el mentón del hombre desde abajo, entrando por allí y saliendo por la mandíbula, además de incrustarse por encima de la boca a las fosas nasales, y la saco rápidamente, dejado aquel sujeto desangrarse en el suelo. Jiran tendría que reaccionar rápido, el terreno era un cuadrado apenas con un par de ventanas junto a la puerta, la escalera lo situaría a un total de cinco metros del misterioso hombre y la puerta a tan solo unos  diez a su costado diestro, junto a la cual se encontraban dos ventanas, debería tomar la daga de aquel hombre, y escapar, pero ¿acaso recordaría al menos subconscientemente lo que había dicho el herrero?, era de esperarse, pues una vez los guardias se percatasen de su líder muerto, no dudarían en entrar y hacer de aquella habitación una arena de combate nada cómoda, con tantas hojas filosas probables a surcar los aires. La luz era tenue, dada por una pequeña lámpara puesta en el centro de la mesa, nada más, ni menos que eso.


Bandidos:




Bandidos: d4d4d4

Como se explico anteriormente estos están armados con cosas simples, armas como lanzas y espadas, y si bien saben emplearlas no debería suponer un problema para Jiran

Herrero:


Umeshika Yako: f0a93e

No es tan comunicativo pero cuando se trata de su familia y honor, no existe otro que lo compare, este gran hombre cuya identidad aun no se te a revelado  es tu contrattante y aquel que podra o no, dependiendo de la impresion que le des, enseñarte el arte de la herreria.

Hombre misterioso:


Hombre Misterioso: 378162

Misterioso y desconocido, no tiene mas habilidades que el uso del arco,  metido en marrones y actividades delictivas hasta el cuello, una escoria mas de la sociedad
Arashi Tessen
avatar


Volver arriba Ir abajo

Re: Wood and Iron Dagger - Mision D

Mensaje por Jiran el Dom Abr 22, 2018 10:20 pm




M
isterio tras la daga enmarcada, combinando el misticismo por parte del interesante contratista con la criminalidad de los armados con espadas, lanzas y arcos. La primera figura —el segundo nombrado— detallada dio a la vista del silencioso salvaje sólo la espalda, y sólo eso vio además de escuchar su voz, sin características resaltantes que le hicieran determinar como una amenaza hacia la misión, siendo éste el que, posiblemente, liderase al grupo de bandidos en pro del robo de la daga; la segunda figura y la más llamativa, para bien o para mal, resultaba ser el individuo frente al bandido, y al mismo tiempo, frente a Jiran. A pesar que la posición visual del foráneo le permitiese visualizar el frente del encapuchado, no podía ver su rostro, sólo un arma y una larga vestidura: atado a los sesgos de su rígida ignorancia, relacionaba a ese ser con la magia negra. Su inseguridad salió a flote al recordar que había decepcionado a los Daedras, al incumplir una promesa a Hircine, y que en cualquier momento podía llegar su castigo, si es que ese mismo hombre no era su castigo. La cautela se convirtió en temor, el detonante de la valentía y el furor de la batalla; si los dioses oscuros mostraban su castigo, él lo vencería como el buen devoto que era. Para ello, se encomendó, rezó en pensamiento por sus armas.

     
El estallido en multitud de pequeños cristales y la torcedura letal que tomó la negociación, fue señal suficiente, la invocación para su actuar. Su cabeza no le dio importancia qué había sucedido con el misterioso hombre oscuro ni por qué había actuado de tal forma, lo prioritario —como lo había sido desde el principio— era recuperar la daga, así se tratara de un demonio. Con tal pensamiento, Jiran y su óptimo manejo corporal, se comprometieron en dar entrada: se acuclilló con las manos agarradas al borde de la abertura, luego saltó mientras hacía girar su cuerpo teniendo como eje la derecha, única mano que estaba agarrada en su lugar; seguidamente, la izquierda recuperó el aferre para columpiar el cuerpo entero del salvaje hacia adelante. Su aterrizaje frente a la mesa y al hombre, separados por la mitad que antes, se convirtió en la salida de sus cuchillos ninjas a la par que recuperaba una postura erguida; sus brazos se alzaron al igual que sus manos al dar lanzamiento a las hojas metálicas: ambas buscarían impactar el pecho de aquel hombre, con fuerza y precisión, una brutal combinación a esa distancia. Intentando bajo sus posibilidades de no dar escapatoria alguna, independientemente del impacto de sus armas, dio una patada a la mesa que propulsó en desliz hasta que impactara contra el abdomen del misterioso hombre, pudiendo pegarlo contra la pared con violencia. Secuencialmente, sus pies tocarían la superficie de madera tras un salto, montándose en ella para propinarle una potente patada al lateral de su cabeza.

     
Teniendo en cuenta sus potestades, su rápido accionar y su gran capacidad en combate, resultaría difícil escapar de un combo como ese. Pues, Jiran había actuado meticulosamente ante el pensamiento de que eso, esa escena, ese hombre, era una prueba de sus dioses. Nadie permitiría que el salvaje no le rindiese culto a los Oscuros, tan sólo debían arrancarle el corazón para que eso no pasara.

Blood Warrior
▷ Nin: 10(-3)
▷ Tai: 7(+3)
▷ Gen: 1
▷ Vel: 10
▷ Res: 10
▷ Fue: 10
Datos:

Conteo de técnicas
8 de 8


Técnicas

Pasiva — Habilidad intrínseca del control de chackra de los especialistas de Ninjutsu médico (modificada): Puede infundir chackra en la sangre en pro de estimular las capacidades corporales más sutiles, como lo son la coordinación, equilibrio y procesos aeróbicos que influencian positivamente el incremento de la potencia muscular (fuerza) y del manejo corporal. Esto significa que puede sacrificar 3 puntos de Ninjutsu y depositarlos en Taijutsu o Fuerza. (-3 Nin » +3 Tai)

Equipamiento

Kunais (18).

Natblida (H.Ú)


Misión:
Misión de rango D: Wood and Iron Dagger

Lugar de la misión: País del Fuego — Algún lugar remoto en el Bosque de la Hoja.
Tipo de misión: Misión general.
Descripción de la misión: Las trivialidades están llenas de bendiciones, pero también de maldiciones. El camino del bosque descubre un lugar encendido por los ardientes carbones, los ruidos incesantes del martillo contra un yunque y el olor del hierro contra el fuego. Una forja en medio de un claro, y es así como una débil columna de humo negro revela el oficio de un hombre con músculos fortalecidos por el fabricar de armas. Alejado de la civilización, un hecho que narra la característica solitaria de ese hombre de severa postura y de menos palabras que una piedra.
Lejos de las personas no se garantiza el eximirse de las gamberradas de algunos listillos que creen que robarle a un herrero es una buena idea, y robarle a uno de los mejores. Por ello se le paga a un ninja para que arregle el asunto: recuperar las herramientas robadas y una vieja daga que sirve de símbolo para la herrería. Un objeto que ha pasado de generación en generación, guardada por Yako, el herrero, también guardada por su padre antes que él.

Los maleantes no son nada de qué preocuparse, inclusive —dice Yako— hay que preocuparse más de no ponerle las manos desnudas a la daga. Ante el interés de Jiran por el arte de la herrería, dejará en claro que no habrá mayor pago que el conocimiento; uno práctico, por supuesto, que su analfabetismo no le permite ir a tanto.  

Objetivo principal:
➤ Recuperar la daga y las herramientas.


Recompensa de la misión: Todos los conocimientos almacenados en el Tomo sobre Herrería: Yunque y Forja. + Trabajo en la forja Madera y Hierro.
Extensión mínima de la misión: 50 líneas.
Jiran
avatar


Volver arriba Ir abajo

Re: Wood and Iron Dagger - Mision D

Mensaje por Arashi Tessen el Vie Abr 27, 2018 10:49 pm



La astucia del Natblida no pudo ser mejor para aquel trabajo que, parecía estar a la medida de sus habilidades, o quizá – que era lo más seguro -, solo era aquella evolución y capacidades mejoradas que había trabajado con arduo desempeño durante tanto tiempo, y es que era cierto, este especialista en el manejo del cuerpo como única arma, y además, amante de las armas y aspirante a herrero, daba a demostrar lo rápido e impecable que puede llegar a hacer, con un conjunto entre velocidad y agilidad se posiciono frente a su enemigo quien, al darse cuenta había girado su rostro solo para ver como este era completamente apuñalado y pateado, un par de segundos transcurrieron y antes de que siquiera notase lo que habría pasado, su alma ya se encontraría dejando este plano existencial, para elevarse a uno superior, sin embargo, aquella patada y golpes que le había dado el Natblida habían hecho un conjunto de ruidos bastantes considerables, aunque nada muy extremo, pero no fue la combinación de aquel bullicio con la iluminación afectada por el quiebre de la lámpara, lo que llamo la atención de los que se encontraban fuera. Aquellos bandidos quienes dispuestos a darlo todo, y a la espera de terminar su misión con rapidez, se acercaban maldiciendo porque aquel trato no se llevase a cabo de forma tan pacifica, como ellos mismos habían estado deseando y rezando para que pasase hace tan solo unos minutos.

Aquellos barbaros entrarían directo a la caseta para encontrarse con los dos cuerpos all tirados, la sangre desperdigada por doquier y el caos de la que, siquiera podia llamarse pelea, que sostuvo el Natblida en aquel lugar, y si el mismo decidia qeudarse para cavar con todo testigo de aquel momento, tendría que enfrentarlos a todos en un espacio confinado como aquel o abrirse paso entre ellos, aun quedaban segundos, al menos unos cuatro, para reaccionar ante los sonidos de pasos agigantados de los criminales que se acercaban, la decisión de Jiran debía ser rápido, y eso no era todo, pues ene l suelo, junto al cadáver del extraño de capucha que hizo retorcer las entrañas y creencias del joven, se encontraba aquella daga, iluminándose de manera extraña, debía cubrirla y llevársela o por el contrario tomarla con sus manos, pero esto podría no resultar tan provechoso, ¿Cómo actuaria el joven?.


Bandidos:




Bandidos: d4d4d4

Como se explico anteriormente estos están armados con cosas simples, armas como lanzas y espadas, y si bien saben emplearlas no debería suponer un problema para Jiran

Herrero:


Umeshika Yako: f0a93e

No es tan comunicativo pero cuando se trata de su familia y honor, no existe otro que lo compare, este gran hombre cuya identidad aun no se te a revelado  es tu contrattante y aquel que podra o no, dependiendo de la impresion que le des, enseñarte el arte de la herreria.

Daga:



Última edición por Arashi Tessen el Vie Abr 27, 2018 10:56 pm, editado 1 vez (Razón : Imagen de daga)
Arashi Tessen
avatar


Volver arriba Ir abajo

Re: Wood and Iron Dagger - Mision D

Mensaje por Jiran el Dom Abr 29, 2018 12:48 am




Í
mpetu del guerrero, disciplina del Natblida. Lo que se trataba de un combate salvaje y desproporcionadamente violento, formaba parte de su instrucción como portador de los pecados, haciendo honor, con cada corte, con cada golpe, con cada movimiento, a los tatuajes que manchaban irregularmente su piel. Al ver el cuerpo sin vida, sin chispa en sus ojos, se reintegraba en la realidad, saliendo del sanguinario estado de trance en el que entraba cada vez que un objetivo se presentaba ante él. Para asegurarse de su naturaleza demoníaca, el foráneo se acercó poco a poco al rostro que soltó un último y profundo aliento, arrebatando la capucha de su cabeza; pero eso no captó totalmente su atención: la daga estaba sobre la mesa, entre los dedos excesivamente rígidos del cadáver. El metal, a pesar de no ser reluciente, llamaba de forma innatural el enfoque de sus ojos, como un deseo prohibido encerrado entre esas curvas meticulosamente fenomenales, un llamado a su simple tacto, un llamado a la utilización; un guerrero, como lo era Jiran, no podía sostener una resistencia a ese tipo de estímulos, dado a que su vida se basa en eso. La verdadera emergencia surgió cuando el silencio se prolongó lo suficiente como para hacer escuchar los pasos en su acercamiento inminente y el crepitar de un fuego precozmente encendido en el suelo maderero. La lámpara que otrora se mantuvo sobre la mesa utilizada como arma, provocó el inicio de un incendio interno. Debía salir de allí, rápido. Rápidamente desvió su observación a la escalera hacia la siguiente planta.

     
Abrupto apertura la puerta, en busca de respuestas, un bandido armado con espada se asomó. Su bienvenida consistió en recibir un kunai sobre la palma de su mano, clavándola a su vez en el marco de la entrada. Inaguantable fue el dolor, gritando de inmediato. Jiran se quitó la tela que sostenía su azabache cabellera por encima de su frente, envolvió su mano izquierda para tomar la daga y salir de allí. Ágilmente saltó, agarrándose con la diestra en una de las vigas de madera para alzarse —sin querer pisar el suelo lleno de aceite en plena combustión creciente— y de una patada cerrar la puerta; el filo de la misma partió la muñeca del hombre espadachín, impidiendo el paso de más individuos por allí. Consecuentemente, tuvo el impulso necesario para llegar a las escaleras, subir y salir disparado a través de una de las dos ventanas que poseía la segunda planta; la madera crujió ante su astuta salida, las tejas sonaban con el resbalar de los pies salvajes sobre ellas. No obstante, contra el pronóstico de un escape limpio y eficaz, algo hirió su mano que sostenía la preciada daga.

     
El hombre con la cerbatana propinó un disparo certero sobre la zurda del forastero, una pequeña aguja se clavó inclemente sobre el hueso inferior de su dedo índice. El impacto provocó el dolor que induciría el soltar del arma por simple reflejo. Al ignorar el dolor, enfrentándose a él como a un enemigo más, apoyó ambos pies en el filo del tejado para dar un salto amplio que permitiría, en medio de su desesperación provocada por el aura desconocida del arma codiciada, agarrarla a piel desnuda con la diestra. El simple tacto provocó un escalofrío que le dejó paralizado por un par de segundos.

     
Graddakh... —maldijo su descuido, pero el miedo iba infundido a nada más que una simple advertencia y a lo que le había hecho al curioso encapuchado.

     
Su caída, aparatosa, nula en cuanto a la utilización de sus capacidades, provocó que rodara con la daga en la mano, hundiéndose en el límite del bosque más cercano a la cabaña antes habitada. Lo empezarían a buscar, posiblemente sí, no iría muy lejos en su desconcierto; lo peor que podría pasar —a pesar de la maldición que imaginaba impregnada en el arma— era que el dardo estuviera envenenado. Su suerte se había esfumado en el primer momento que le puso las manos encima.

Blood Warrior
▷ Nin: 10(-3)
▷ Tai: 7(+3)
▷ Gen: 1
▷ Vel: 10
▷ Res: 10
▷ Fue: 10
Datos:

Conteo de técnicas
8 de 8


Técnicas

Pasiva — Habilidad intrínseca del control de chackra de los especialistas de Ninjutsu médico (modificada): Puede infundir chackra en la sangre en pro de estimular las capacidades corporales más sutiles, como lo son la coordinación, equilibrio y procesos aeróbicos que influencian positivamente el incremento de la potencia muscular (fuerza) y del manejo corporal. Esto significa que puede sacrificar 3 puntos de Ninjutsu y depositarlos en Taijutsu o Fuerza. (-3 Nin » +3 Tai)

Equipamiento

Kunais (17).

Natblida (H.Ú)


Misión:
Misión de rango D: Wood and Iron Dagger

Lugar de la misión: País del Fuego — Algún lugar remoto en el Bosque de la Hoja.
Tipo de misión: Misión general.
Descripción de la misión: Las trivialidades están llenas de bendiciones, pero también de maldiciones. El camino del bosque descubre un lugar encendido por los ardientes carbones, los ruidos incesantes del martillo contra un yunque y el olor del hierro contra el fuego. Una forja en medio de un claro, y es así como una débil columna de humo negro revela el oficio de un hombre con músculos fortalecidos por el fabricar de armas. Alejado de la civilización, un hecho que narra la característica solitaria de ese hombre de severa postura y de menos palabras que una piedra.
Lejos de las personas no se garantiza el eximirse de las gamberradas de algunos listillos que creen que robarle a un herrero es una buena idea, y robarle a uno de los mejores. Por ello se le paga a un ninja para que arregle el asunto: recuperar las herramientas robadas y una vieja daga que sirve de símbolo para la herrería. Un objeto que ha pasado de generación en generación, guardada por Yako, el herrero, también guardada por su padre antes que él.

Los maleantes no son nada de qué preocuparse, inclusive —dice Yako— hay que preocuparse más de no ponerle las manos desnudas a la daga. Ante el interés de Jiran por el arte de la herrería, dejará en claro que no habrá mayor pago que el conocimiento; uno práctico, por supuesto, que su analfabetismo no le permite ir a tanto.  

Objetivo principal:
➤ Recuperar la daga y las herramientas.


Recompensa de la misión: Todos los conocimientos almacenados en el Tomo sobre Herrería: Yunque y Forja. + Trabajo en la forja Madera y Hierro.
Extensión mínima de la misión: 50 líneas.
Jiran
avatar


Volver arriba Ir abajo

Re: Wood and Iron Dagger - Mision D

Mensaje por Arashi Tessen el Miér Mayo 02, 2018 12:36 am



Jiran había entonces tomado las decisiones correctas, pero lastimosamente, en inferioridad numera, con una estructura que iba contra su merito y además un conjunto de causalidades que lo llevaron a describir su posición no lo llevarían a irse ileso de aquello, El Natblida no debía preocuparse de aquellos trozos de carne que los seguirían pues había incapacitado a uno d ellos, y al otro de igual forma, pero ese solo que se había escapado era suficiente para frustrarlo todo. El dardo recibido en la mano del cazador estaba envuelto en una viscosidad algo nauseabunda de olor lo que indicaba que había sido envenenado, todo quien pelease con semejante arma debería tener un conocimiento increíble del cuerpo humano o un buen arsenal de venenos pues no se trata de una herramienta echa para matar al primer contacto como lo seria un sable o una espada, la tortura comenzaría al momento en que le joven ya ene l suelo sentiría como la realidad se distorsionaba ante el, y aquella daga se iluminaba mas y mas hasta parecer algo inhumano, de pronto, la combinación entre el veneno alucinógeno y el efecto genjutsu de la daga pondría a jIran en serios problemas.

La visión del pequeño se tornaba oscura mientras murmullos de miles de voces empezaban a sonar apenas perceptibles, pero al cabo de tres segundos eran mucho mas que murmullo, eran como gritos que amenazaban con reventarle el tímpano, y alrededor de el, en un bosque que no le permitía salir, un conjunto de figuras oscurecidas siniestras, portaban lo que mas deseaba, aquellos que mas quería el natblida seria visualizado en las palmas de sus manos, estas estiradas hacia el frente, debía alcanzarla si deseaba obtener aquellos que tanto anhelaba, mientras las voces no pararon, la daga lo incitaba a volverse codicioso a obtener aquello que tanto quería, como poner a un león que no ha comido en días frente a un enorme trozo de filete, aquellos asemejados a los siniestros de las religiones natblida, no hablarían solo se irían alejando y se envolverían en oscuridad absoluta desapareciendo aquello que mas anhelaba y ahora colocándolo dentro del cuerpo de aquel dueño de la cerbatana que ahora se asomaba a l escena a veinte metros del chico, el deseo por matarle y sacar aquello que mas quiere aquello que mas anhela llevado por las manos de sus siniestros en la espalda, ¿Podría JIran plantar cara a sus demonios… alejarse de la tentación … y ante poner el deber ante la codicia y el deseo?, era de verse, el efecto del veneno se encargaba de aquella poderosa sensación de peligro y sed de poder, aquella codicia, mientras era la daga aquella encargada de plasmar su mayor anhelo y arrebatárselo junto a la ilusión, mezclando sus peores temores con sus mayores anhelos, sea como sea, debía salir de aquel trance lo mas pronto posible, o de lo contrario acabaría fuertemente afectado por aquello sumiéndolo a la debilidad a la confusión, a cuestionar su propia existencia en busca de algo que nunca existió.

off rol:
Disculpa si no explico muy bien todo lo escribi desde un android, bien, la descripcion esta un poco alocada pero descuida no es tan potente, solo enfrenta a tus temores y dale forma a la ilusion para superarla una vez lo hagas tendras la fuerza de voluntad para abrir tu mano y despojarte de la daga ademas de que el veneno no actuara por mas que este turno es decir en tu siguiente post luego de este no abra ni rastro, ahora si te quedas inmerso en las iluciones puede que salgas algo confundido y mareado, no puedes hacerte mucho daño mas alla de lo normal es una mision D despues de todo

Bandidos:




Bandidos: d4d4d4

Como se explico anteriormente estos están armados con cosas simples, armas como lanzas y espadas, y si bien saben emplearlas no debería suponer un problema para Jiran

Herrero:


Umeshika Yako: f0a93e

No es tan comunicativo pero cuando se trata de su familia y honor, no existe otro que lo compare, este gran hombre cuya identidad aun no se te a revelado  es tu contrattante y aquel que podra o no, dependiendo de la impresion que le des, enseñarte el arte de la herreria.

Daga:


Arashi Tessen
avatar


Volver arriba Ir abajo

Re: Wood and Iron Dagger - Mision D

Mensaje por Jiran el Sáb Mayo 05, 2018 12:09 am




I
nmersión en un mundo oscuro, envuelto como una sábana extensamente eterna que nubla cualquier lucero o luna presente en el cielo. Tras perder la iluminación astral, en medio de su iracunda desesperación, llevó sus ojos hacia cada rincón de aquel bosque en busca de cualquier cosa que le atase a la realidad; fracasó en su búsqueda, en su lugar, encontró el desamparo materializado en la bruma de inexpugnable oscuridad, una negrura que sólo era comparado con algo: El aliento de Nocturnal, pero no proponía esconderlo del mal, sino atraparlo con él, castigarlo. Los dioses no pueden hacerme esto, carcomido en miedo pensaba en constante repetición. Los Daedras y los Divinos, con sus misteriosos caminos de la redención y el martirio, seguían siendo de su adoración, sin quebrar la dureza de su convicción; su confusión se aclaró cuando no fueros las manifestaciones oscuras de los dioses quienes se presentarían entre tanta oscuridad, colindando un único sendero: se trataban de todos los pertenecientes a su tribu, a los de Azkru, luego, se transmutaron en los anteriores Natblidas, reconocidos únicamente por los idénticos tatuajes que poseían en sus cuerpos, brillando al rojo sangre. Las voces resonaban cuales tambores de ejecución sobre su cabeza, y la locura veía su clímax con la visión que tenía frente a él.

     
Golpeaba su cabeza con fuerza, reafirmando su cólera contra la escena vista. Echaba su mirada perdida a los lados, hacia atrás y luego hacia adelante, actuando como un animal que está acorralado, entre los colmillos y la pared. No tenía más que avanzar, encaminándose ante lo imposible que entraba por sus ojos: un pie tras otro, en paso moribundo, acompañando las insistentes voces con la respiración frenética en el subir y bajar de su pecho. Estiró su mano libre con el fin de alcanzar la maravilla traída de planos desconocidos para todo mortal, pero cuando estuvo a punto de tocar aquello, de respirar su aire, se le fue arrebatado. Inmediatamente congeló todo movimiento, cayendo en un pesado shock que colapsaría todo pensamiento coherente que pudiera haberse posado dentro de su mente.
     
Echó la atención a sus manos, vio la daga en una de ellas y supo que con ella no derramaría la sangre de ese hombre, había recibido una orden divina que debía hacerse con, y únicamente, sus manos desnudas. La furia fue canalizada por primera vez en su vida. Se puso de pie en erguida postura, se empoderó con su chackra de todas las maneras posibles, provocando que su plasma sanguíneo liberase una potente ráfaga energética dentro de sus fluctuaciones principales, restaurando el flujo y, como consecuencia, consiguiendo una quemadura en la mano portadora de la daga. El dolor no fue motivo para soltarla, sino la satisfacción de cumplir un simple designio: «¡Mátalo!» gritaron las voces al unísono en el antiguo idioma Azkru. Clavó la daga en la tierra y, con un grito brotando desde su pecho, a través de su garganta hasta herirla, se lanzó al hombre portador de cerbatana como lo haría un animal salvaje. Sus manos se posaron en el piso cual otro par de patas, mimetizando a una encolerizada pantera, para lanzarse velozmente contra el horrorizado masculino, desgraciado de caer entre sus manos.

     
Ase shafki athdrivar... —musitó decidido mientras desgarraba la garganta antes de quebrarla, hablándole a los espíritus de sus antepasados y a los dioses que observaban—. Ase shafki athdrivar! —gritó atormentado cuando separó la mandíbula del cuerpo, a un cuerpo inerte.



     
El bosque le cubriría nuevamente, pero esta vez no se trataba de un Jiran en plena caza, se trataba de un Jiran lastimero, agotado y bañado completamente en la sangre de su enemigo. La daga estaba atada a la cintura con el pedazo de tela que antes había portado en su mano, moviéndose suavemente por andar de su pierna derecha. El jovencito, sin comprender los misterios de la vida, vio sus manos una vez más y las comparó con la vista antes de hacer la atrocidad. Podía hacer lo que fuera con esas manos: construir, destruir, robar, matar, todo; pese a ello, no dejaba de sentirse menudo y atado a un destino prescrito, atrapado dentro de su propio cuerpo. Había conocido la mezquina codicia, algo que nunca había sentido, jamás había albergado semejante deseo que se vestía de una oscuridad ardiente que quería engullir todo lo que se interpusiese en el camino. Lo peor de todo, algo que ignoraba ante tanta novedad, era su gusto a la voracidad que nunca acaba. Sonrió; como copa de los pecados, debía conocerlos a cada uno de ellos y rebosarse.

     
La daga reposó sobre el yunque del herrero, frente al gran hombre que parecía no dormir por las noches. Para cuando Yako llevara su perspectiva hacia Jiran, no se encontraría más que con un chico desprotegido de su propio salvajismo, indescriptiblemente imponente con la sangre seca cual tatuaje en la compañía con las marcas negras de su tez morena. La humedad de sus cabellos, por el mismo líquido rojizo, tumbaba sus cabellos al punto de dificultar la vista de sus ámbares, rebosantes de una emoción que el herrero no podría explicar. Jiran encarnaba lo desconocido, lo exótico, como un animal único en su especie. El joven inclinaría su cabeza hacia arriba, para conectar miradas, cruzándose de brazos; si el mayor se fijaba con mayor detenimiento, sabría que sus músculos estaban tensos, su cuerpo aún no había parado de lugar, pese a parecer que se derrumbaría en cualquier instante.

     
Yo recuperar daga, tu daga maldita —el rencor se asomó en esas últimas palabras, ásperas. Empero, no parecía molesto, seguía estando satisfecho—: Yo quedarme aquí y tú enseñar. Cumplir palabra, Yako.

     
Y sonrió, como un niño que había ganado un juego. Acaecía un sombrío anhelo, pero no por ello se volvía malvado, esas moralidades no aplicaban con él.

Blood Warrior
▷ Nin: 10(-3)
▷ Tai: 7(+3)
▷ Gen: 1
▷ Vel: 10
▷ Res: 10
▷ Fue: 10
Datos:

Conteo de técnicas
7 de 8


Técnicas

Pasiva — Habilidad intrínseca del control de chackra de los especialistas de Ninjutsu médico (modificada): Puede infundir chackra en la sangre en pro de estimular las capacidades corporales más sutiles, como lo son la coordinación, equilibrio y procesos aeróbicos que influencian positivamente el incremento de la potencia muscular (fuerza) y del manejo corporal. Esto significa que puede sacrificar 3 puntos de Ninjutsu y depositarlos en Taijutsu o Fuerza. (-3 Nin » +3 Tai)

Keryon Gonplei: Seris «Pelea del Alma: Liberación»: Habilidad basada en la capacidad que tiene el plasma de almacenar una cantidad concentrada de chackra, desde su papel como canal auxiliar de energía. Gracias a la simbiosis de esos dos sistemas (energético y sanguíneo), el usuario puede inyectar concienzudamente el chackra sobresaturado en sus canales principales para deshacer cualquier anomalía que afecte negativamente a nivel energético, ya sea una alteración o un bloqueo: El chackra inyectado acelera y renueva el flujo a su estado normal. La técnica permite hacerle frente a habilidades de su mismo rango o inferior mientras su Ninjutsu sea igual o superior al contrario.

Equipamiento

Kunais (17).

Natblida (H.Ú)


Misión:
Misión de rango D: Wood and Iron Dagger

Lugar de la misión: País del Fuego — Algún lugar remoto en el Bosque de la Hoja.
Tipo de misión: Misión general.
Descripción de la misión: Las trivialidades están llenas de bendiciones, pero también de maldiciones. El camino del bosque descubre un lugar encendido por los ardientes carbones, los ruidos incesantes del martillo contra un yunque y el olor del hierro contra el fuego. Una forja en medio de un claro, y es así como una débil columna de humo negro revela el oficio de un hombre con músculos fortalecidos por el fabricar de armas. Alejado de la civilización, un hecho que narra la característica solitaria de ese hombre de severa postura y de menos palabras que una piedra.
Lejos de las personas no se garantiza el eximirse de las gamberradas de algunos listillos que creen que robarle a un herrero es una buena idea, y robarle a uno de los mejores. Por ello se le paga a un ninja para que arregle el asunto: recuperar las herramientas robadas y una vieja daga que sirve de símbolo para la herrería. Un objeto que ha pasado de generación en generación, guardada por Yako, el herrero, también guardada por su padre antes que él.

Los maleantes no son nada de qué preocuparse, inclusive —dice Yako— hay que preocuparse más de no ponerle las manos desnudas a la daga. Ante el interés de Jiran por el arte de la herrería, dejará en claro que no habrá mayor pago que el conocimiento; uno práctico, por supuesto, que su analfabetismo no le permite ir a tanto.  

Objetivo principal:
➤ Recuperar la daga y las herramientas.


Recompensa de la misión: Todos los conocimientos almacenados en el Tomo sobre Herrería: Yunque y Forja. + Trabajo en la forja Madera y Hierro.
Extensión mínima de la misión: 50 líneas.
Jiran
avatar


Volver arriba Ir abajo

Re: Wood and Iron Dagger - Mision D

Mensaje por Arashi Tessen el Mar Mayo 08, 2018 12:22 am



Trabjando como de costumbre, el herrero hacia arder las llamas de las fraguas, aquellas piezas de toda su forja, hacían como extensiones de su propio cuerpo, podía sentirlas fluir como la propia energía y fuerza de su cuerpo, el tiempo paso de prisa, cuando de repente, el tintineo que daba alarma de un acercamiento volvió a hacerse presente, esta vez tomaría la calma total, pues sabia de quien se trataba. Siendo iluminado a sus espaldas por la forja mientras el Natblida depositaba la daga frente al gigante, en el yunque, no fue hasta que aquella luz enrojecida toco el cuerpo del chico que todo era claro, además del olor que inundo la estancia, aquel metálico olor que conocía tan bien como cualquier guerrero, sangre, el chico había tomado la daga sin emplear un aislante, y era mas que evidente, había visto los estragos de aquello en muchos miembros de su familia, generaciones arruinadas por aquella maldición que desconocía.

- Chico… sobreviviste a la maldición de esta cosa… entiendo tu sentir, ahora permíteme devolverla de nuevo a un lugar seguro -, decía mientras tomaba la misma con un par de guantes y se la llevaba al fondo.

Mientras el tiempo paso, había estado preparando también un lugar seguro en el cual proteger ala daga, y en la posición donde antes se encontraba, una copia había sustituido a la original. Luego de dar guarda a aquella endemoniada pertenencia, en un lugar que seria imperceptible para el mismo chico, se dio vuelta y tomo un trozo de tela largo y grande, lo hundió en un poco de agua, y se coloco junto al joven, quitándole algo de la sangre del rostro, y luego colocándolo frente a el para que ese limpiara.

- Lo prometido es deuda … espero estés listo para lo que se viene, hay mucho que trabajar límpiate… muchas gracias por regresar esto a mis manos, y siento mucho todo lo que sufriste por tocar esa inmundicia… pero ahora vamos a l que nos conviene -, libre paso tendría ahora jIran durante su estadía allí por aquel lugar, aprendería sobre el arte del forjado, cada paso, tácticas para lograr filos incomparables y metales con un contundencia increíble, mecanismos en armas simples, grabado en damasco, soldaduras con forja, y como evaluar la calidad de los metales, estos y mucho mas en aquella forja donde los días pasarían inadvertidos, el gigante lo tomaría pronto como alguien en quien confiar y le cogería cariño, JIran finalmente mostraría su talento y miraría como sus capacidades se elevaban, la diferencia no estaba en el talento del herrero, si no el empeño y el corazón que el mismo coloque en sus creaciones.

Herrero:


Umeshika Yako: f0a93e

No es tan comunicativo pero cuando se trata de su familia y honor, no existe otro que lo compare, este gran hombre cuya identidad aun no se te a revelado  es tu contrattante y aquel que podra o no, dependiendo de la impresion que le des, enseñarte el arte de la herreria.

Daga:


Arashi Tessen
avatar


Volver arriba Ir abajo

Re: Wood and Iron Dagger - Mision D

Mensaje por Contenido patrocinado

Contenido patrocinado


Volver arriba Ir abajo

Ver el tema anterior Ver el tema siguiente Volver arriba

- Temas similares

 
Permisos de este foro:
No puedes responder a temas en este foro.