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Sakae Shinobu por fin tiene lo necesario para expulsar a los rebeldes de sus tierras definitivamente, no solo eso, sino que la información hallada durante el operativo de infiltración ha revelado una directa relación entre los rebeldes y el feudal de Mogura, por lo que la tensión en el país de la tierra se intensifica. ¿Será este el principio de una pronta guerra civil entre hermanos? { Enlace al Tema }

Tempestades se agitan al norte del continente. Dos de los países menores han entrado en conflicto por un territorio sin dominar que los ha dividido desde centurias. El País del Sonido busca expandirse, en temor de perder poder militar y quedar a merced de criminales, pero el País de la Cascada no permitirá que se invada territorio lindante a su país, mucho menos de un país el cual ha brindado su apoyo en el pasado. El choque de intereses es inminente. { Enlace al Tema }

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Raices en occidente.

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Raices en occidente.

Mensaje por Azazel el Sáb Mar 31, 2018 4:36 pm




• Yermo, antes de la costa, en una caravana •


Olvidó el tiempo que llevaba en ese continente caluroso. Lo pasó distraído, con trabajo que le encargaba Ashe. La mayoría de veces eran interrogatorios amistosos sobre oriente que además usaban como practica del idioma, lógicamente la información no acababa siendo útil debido la poca practica y conocimiento de Azazel sobre el lenguaje. Otras veces salía con Ashe y más occidentales a Cazar alguna bestia que se acercaba peligrosamente al castillo o simplemente por alimento y en muy rara ocasión, solo cuando Azazel era desbordado por su ser al ver un país en sufrimiento, dejaba que le extrajesen chakra.
Hoy también hace calor. El sol se encuentra elevándose, media mañana tal vez aunque eso no evita que el horizonte baile por el calor casi acompañando al movimiento del carro por la resquebrajada tierra del yermo. El pelirrojo está tapado sobre el carro del convoy que acompaña, no soporta el calor. Dios cuanto calor.
— Ya hemos llegado al yermo — se dice por la turbulencia que crea la resquebrajada tierra con el suelo. — Poco faltara para la costa, que ganas de sentir la humedad del mar, aunque sea un poco. —
El carro donde se encontraba Azazel portaba agua y una bestia cazada hace menos de un día, además este se posicionaba en el centro, teniendo un carro más al frente y otro detrás, los cuales solo llevaban gente. El convoy estaba liderado por un tal Chrom, que se encontraba sustituyendo a Ashe por unos días para supervisar a Azazel. Debían entregar esta caza un pueblo costero y allí seguramente hacer algo más que Azazel aun desconocía ya que tampoco había cruzado más de las cuatro palabras de cortesía con Chrom, seguramente se le informara en algún momento.
Se cansó del calor.
De un salto salió del carro, aun tapado con las formas que le enseño Ashe para resistir mejor el calor, aunque le era imposible evitar el calor al menos se distraería para evitar pensar en él. El de ojos dispares observaba de lado a lado, viendo la diferente gente que les acompañaba a pie, era variada, desde viajeros del continente a pescadores y guerreros incluso algunos Cazadores.
— ¿Alguno formara parte del grupo? Aunque tal vez solo les estemos acompañando. —
Se encogió de hombros ante su pensamiento, pues tampoco es que importase mucho, no necesitaba estar alerta ante esa gente, pues si le quisiesen muerto ya lo habrían hecho tiempo atrás, por el momento solo tenía que hacer una cosa. Ayudar.
Paso un rato caminando junto a los carros intercambiando palabras como un crio con el resto para practicar esa gente no parecía disgustarle su presencia pero aun notaba esa cierta distancia que había al principio, aun no acababan de aceptar a Azazel como a uno más, comprensible, pues tampoco hizo mucho para merecerlo. El pelirrojo solo esperaba que esto cambiase con el tiempo, pero tampoco mucho, pues añora el aroma de su floristería. Finalmente el aire tomo  un olor más salado, y del horizonte nacía un cambio de color, el Azul del mar empezaba a tomar las ondulaciones del horizonte esbozando una sonrisa en el pelirrojo. Aun hace calor.


Azazel
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Re: Raices en occidente.

Mensaje por Chrom. el Mar Abr 10, 2018 10:30 pm





Aquella mañana no era como las demás. Chrom llevaba mucho tiempo trabajando para labrarse una reputación, algo muy importante en aquel sistema basado en el honor y el liderazgo. En occidente, uno no era asignado como líder de la misión por Garon o alguien más poderoso, sino al contrario, por la aprobación de aquellos que decidían seguirlo. En sus primeros días, cuando el príncipe Xander o alguien de renombre decidía emprender una misión, el peliazul se ofrecía para acompañarlo a modo de subordinado. Poco a poco, fue aprendiendo y demostrando su valía, y aquel día, después de dos duros años, y con la reciente traición de los príncipes a su padre, Chrom aprovecharía su influencia para tratar de liderar una operación.

Reunidos en la sala usual, los soldados del ejército de Garon escuchaban las necesidades de su ciudad subterránea y se dedicaban a ofrecerse voluntarios para encargarse de las mismas. Como siempre, aquellos que trabajaban, luego eran recompensados con víveres de todo tipo. –Patrulla nocturna en el barrio norte. Para un máximo de tres personas y un mínimo de una. Últimamente ha habido casos de violencia por la zona. –el anunciador hablaba en perfecto occidental, idioma con el que todos los presentes, jóvenes fuertes y talentosos, se habían criado. –Yo me encargo. –John, un muchacho de oscura y rizada cabellera, alzaba la mano y se acercaba para hacerse con la hoja que contenía los detalles de la misión. -¿Alguien quiere acompañarme? –el antiguo Chrom, cuando todavía era aquel nómada que sólo pensaba en su supervivencia, hubiera levantado la mano en estos momentos sin dudar. Acompañar en una patrulla significaba comida fácil, y poder codearse con John, a quien muchos admiraban, significaba aumentar su influencia. Sin embargo, aquella mañana el peliazul tenía un objetivo más ambicioso, ya había llegado la hora de sacar a relucir sus esfuerzos. Dejó pasar la oportunidad, no como la mayoría,  que levantaron la mano en masa hasta que John eligió a sus dos compañeros.

El anunciador siguió con las misiones. Las más sencillas, donde varios querían encargarse y los aspirantes no tenían el talento de John, había competencia. En estos casos, quien conseguía más voluntarios, era el elegido para llevarla a cabo. Todo funcionaba en base al carisma, y aunque el aspirante a guerrero no era muy bueno con las palabras, sí le acompañaba un impecable historial a sus espaldas. –Pesca de cien kilos de carne. Un máximo de 10 personas, un mínimo de 5. Deberán de viajar hasta las costas sin protección. –se hizo el silencio. Salir a la superficie siempre conllevaba muchos riesgos, pero eran las hazañas que más repercutían en la popularidad de uno. Decidido, Chrom que se había propuesto el objetivo de liderar su primera misión, alzó su mano. –Me presento voluntario. ¿Quién quiere acompañarme? –un fornido hombre ataviado con una pesada armadura, alzó su lanza con energías. –Frederick se ofrece, mi señor. –no había duda. El mastodonte Frederick, al cual Chrom salvó del aguijón de una abeja gigante meses atrás, seguía sintiéndose en deuda con él, pese a las mil y una veces que le había devuelto el favor. El del armadura siempre participaba en las misiones relacionadas con el exterior, y a pesar de lo valorado que era como soldado, odiaba dirigir tanto como amaba que le dieran las cosas simples. –¡Yo también! –un energético arquero de cabello castaño, muy extrovertido, se hacía paso entre la silenciosa multitud para erigirse como voluntario. Sus habilidades en el arco eran muy buenas a pesar de su despreocupada actitud. –Si te vuelves a encargar de la defensa como aquella vez, ¡nada nos parará! –haciendo alusión a una aventura en conjunto donde hicieron equipo, Joel dejaba claro que confiaba en Chrom como líder.

Tras eso, se hizo el silencio. Había muchas caras conocidas. Gente que le debía favores mayores al de Frederick y otros con los que había hecho mejor equipo que con Joel, permanecieron inmóviles, no queriendo arriesgar sus vidas en manos de lo que no dejaba de ser un novato. –¿Nadie más? –el anunciador estaba preparándose para asignársela a alguien más capacitado cuando de pronto un grito tembloroso lo interrumpió. –¡¡Y-y-yo iré!! –un muchacho de cabello verdoso y encrespado, con algunas diminutas pecas en las mejillas, se hacía escuchar. –¡Estoy preparado para s-salir al exterior! –tenía un aspecto enclenque y debilucho, y a pesar de ello portaba unos guanteletes, el arma más arriesgada para un occidental. –Pero todavía falta una persona… -insistía el otro, para verse rápidamente silenciado por Ashe, la voluminosa pelirroja que hacía de intérprete para Garon. –No se hable más, yo misma presento un guerrero bajo mi custodia. Hay que fomentar que las nuevas promesas crezcan, ¿no?



Y con eso, aquel variopinto grupo inició su viaje. Se montaron en carro que los recursos de los soldados les proporcionaron, uno tirado con caballos que Frederick dirigía. En su propia montura, Joel hacía de avanzadilla para explorar el terreno, y en su interior Chrom esperaba en silencio junto con el crío y el recién llegado Azazel. –Es mi primera v-vez fuera, ¿sabes? Siempre he querido luchar contra los monstruos que nos obligan a estar abajo… -temblaba y sus dientes cacareaban, pero aun así, apretaba su puño con fuerza. –¡Destrozaré hasta el último de los monstruos y saldremos de la jaula subterránea!

Chrom, que había vivido en sus propias carnes lo que aquellos seres eran capaces de hacer, no alimentó las fantasías de aquel joven soñador. Cruzó sus brazos, y dedicándole una gélida mirada, respondió con un tono brusco. –Eso es imposible. –su afilada lengua, no gastaría más saliva en él. Un líder como Joel habría sabido ser empático y reconducirlo sin herirlo, pero la inteligencia emocional tampoco era el punto fuerte del espadachín.

Miró al pelirrojo Azazel sin dirigirle ni una sola palabra. No terminaba de confiar en un oriental, no cuando el rey al que todo se lo debía había insistido en lo traidores y mezquinos que podían llegar a ser. Pero aquello tampoco le haría rechazarlo ni enfrentarlo. Era uno más en aquella misión, y hasta que se demostrara lo contrario, seguía siendo un compañero.

Mientras el espadachín prefería evitar relacionarse con el ninja, el pequeñajo de los guanteletes haría justo lo contrario. -¡¿Es verdad que puedes hacer fuego con las manos?! ¿Me enseñas? ¡Por cierto, mi nombre es Jack! –el peliazul ignoró el comentario, dejaría que el Origami se encargara de explicarle que aquello, teniendo en cuenta que los occidentales no poseían control de chakra, era ridículo.



aspecto de los npc:


Frederick



Joel




Jack

Chrom.
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Re: Raices en occidente.

Mensaje por Azazel el Dom Abr 15, 2018 11:14 pm



Azazel miro a Chrom con sus ojos dispares tras esa palabra. Imposible. Que palabra más fea pero aun así no dijo palabra, tan solo le observaba pensando en el origen sincero de esa palabra cortante hacia el joven ¿Lo decía por su bien? Ya sea para evitar que haga cosas imprudentes o ¿realmente era frio y se había rendido a la situación? Al pelirrojo le gustaba la primera opción.

Cruzaron miradas. Azazel se sobresaltó ligeramente erigiéndose esperando alguna palabra mas no fueron las de Chrom las que llegaron, el joven Jack le abordo con preguntas similares a las que otros en occidente le habían hecho ya, Azazel le correspondió con atención volteando su mirada y posteriormente la cabeza hacia el joven entusiasmado en su habla.

— Que curioso eres. — Se ríe — No, yo no sé hacer fuego con las manos, yo…mmm… digamos que puedo crear corrientes de aire con ellas, pero no me especializo en ello, jeje y respecto a si puedo enseñarte… desgraciadamente según me han explicado los occidentales no tenéis chakra en vuestro interior, por eso vuestras armas llenáis con chakra o algo así, realmente no sé cómo funcionan. — Se inclina hacia el joven —De hecho yo mismo he dejado que me extraigan chakra alguna vez—

La cara del joven se entristeció ligeramente, no por el hecho de que yo entregase chackra sino por el no poder aprender.

— ¡Pero! — Enfatiza con una pausa volviéndose a inclinar a una posición más cómoda — Si no lo pruebas nunca sabrás si tienes chackra y para ello no necesitas sacar fuego de las manos. — Se vuelve a reír. — Mira imita mis manos— Dijo formando el sello del tigre— Cierra los ojos e imagina que desde el centro del pecho, cerca del corazón, un ardor se extiende por tu cuerpo, ese ardor, aunque mas bien calidez, es el chakra y se puede controlar con esfuerzo y entrenamiento, hasta que si lo moldeas…—
Una ligera explosión de humo ocurre donde Azazel que al poco se disipa encontrando a una copia exacta de Jack.

— Si lo Moldeas puedes hacer muchas cosas, esta es una de las más básicas, transformarse. Pero si no sientes el ardor, me temo que no tendrás. —

Una nueva explosión de humo ocurre devolviendo a Azazel con su aspecto original dejándole sonriendo frente al joven.
Mientras el joven lo intentaba desde afuera Frederick dio alerta, en un principio el pelirrojo saco la cabeza del carro dudoso pero luego los zumbidos ya indicaban que ocurría. Avispas gigantes atacaban la caravana.

— Algo viene, vamos Jack te enseñare las corrientes que te hablaba.—

De un salto bajo del carro buscando en el horizonte por donde escuchaba el sonido de las avispas, un par de ellas, tal vez cuatro -no las podía identificar por el zumbido- venían por la derecha del carro donde Frederick y Joel ya debían estar posicionados y listos para enfrentarlas, por detrás del carro, justo donde Azazel pego el salto se escuchaba el zumbido de dos mas, realizo algunos sellos acumulando el chakra en sus pulmones y cuando las avispas estaban en un rango decente inhalo aire y realizo diez disparos de aire comprimido. Los dos primeros disparos fallaron, el resto de disparos empezaron a atravesar las dos primeras avispas, las pequeñas pero mortales balas atravesaban las articulaciónes del ala, explotaba un orbe de avispa atravesándolo hasta el cerebro, partía la cola donde el aguijón, patas, directo en el cuerpo, y más partes de esas dos avispas que tras un corto descenso impactaron contra la resquebrajada tierra quedando muertas.

Pasaron unos segundos tras el derrumbe de las avispas, Azazel analizaba la situación, las avispas que venían por la espalda de la caravana estaban muertas o eso creía y los ruidos a la derecha de esta disminuían hasta cesar, aparentemente debía estar todo seguro. Camino hacia el frente del carro para ver cómo estaban todos y para su sorpresa lo primero que vio fue el mar que se encontraba ya a escasos kilómetros si retomaban el camino en unos minutos llegarían a tocar la arena de la playa.

Se volteo mirando a sus compañeros — ¿Todo bien por aquí? Ya casi hemos llegado—




Datos:


Stats:
• Ninjutsu: 12
• Taijutsu: 7
• Genjutsu: 9
• Velocidad: 10
• Resistencia:12
• Fuerza:5

Armas:
• Kunay x10
• Senbons x10
• Hilos de alambre
• Pergamino mediano (con agua sellada)
• Pergamino mediano (con decenas de rocas selladas)
• Sellos explosivos x10
• Bombas de humo x2
• Bombas de Luz x1
• Tantô x1

8 jutsus genin
6 -1 = 5jutsus chunin

Jutsus:


Elemento Viento: Esfera del vacío (風遁・真空玉, Fūton: Shinkūgyoku):
[Progresiva de volumen | Ninjutsu]
Es un jutsu que utiliza la naturaleza de tipo viento en donde el usuario, al realizar los sellos correspondientes, y luego haber inhalado por su boca una gran cantidad de aire puede lanzarlo en forma de balas de viento comprimido juntados con su chakra. Las ventajas de esta técnica es que la velocidad de los ataques y la cantidad de disparos es lo suficiente como para dañar gravemente a su enemigo, además de que su poder de ataque es tan grande que es capaz de perforar la carne con su simple contacto.
Genin: 5 disparos. Su poder será como el de un perdigón al impactar con la carne.
Chūnin: 10 disparos. A este nivel un rosé con las esferas de viento es capaz de generar cortadas leves a la carne, romper prendas. De dar directamente con los rivales o grupo de rivales serán capaces de romper huesos y generar sangrado de consideración.
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Re: Raices en occidente.

Mensaje por Chrom. el Jue Abr 19, 2018 11:50 am





El ataque de las avispas no fue una sorpresa, pues Joel antes de que las cruzara el grupo occidental, volvió emitiendo dos silbidos. Eso significaba enemigos de clase dos, aquellos que no supondrían un reto demasiado grande pero que podían matarte si te pillaban con la guardia baja. Chrom salió del carruaje, tal y como lo hicieron Azazel y Jack. En un segundo, un montón de balas de viento terminaron con la gran mayoría de enemigos, dejando sólo dos al resto del grupo. –Tsk. –chiscaba el peliazul al ser testigo de la injusticia de aquel mundo. Dirigió una breve mirada a Jack, que le instaba a mantenerse en guardia. Mientras Frederick bloqueaba los ataques de una abeja, Joel la ensartaba con una de sus flechas, una estrategia de lo más útil. –(Somos más débiles, pero hemos aprendido a usar al máximo nuestros recursos) –con el filo de la espada en frente suya, apuntando directamente a la abeja restante, Chrom calculaba el momento propicio para esquivar y realizar un tajo aprovechando alguna debilidad.

-¡¡Yo también puedo ser fuerte!! –el grito desgarrador de Jack, acompañaba su carrera hacia la avispa. Apretó con fuerza sus puños y chocó sus mitones, que empezaban a adquirir un aura morada. –¡¡Toma esto!! ¡¡¡Darkneeeeeesss… Overdriiiiiiiiiiive!!! –el cuerpo del muchacho empezó a oscurecer lentamente. Todo occidental sabía a lo que se exponía el cuerpo de alguien que usaba el poder de las gemas. –(No puede ser…) –atónito, ojiplático, el espadachín se planteó dejarle al chico la tarea de terminar con la abeja, pero viendo su constitución imaginaba cómo terminaría si liberaba la fuerza del ataque que preparaba. No era eso a lo que el calculador occidental se refería cuando decía que habían aprendido a usar al máximo sus recursos, él se refería a la eficiencia.

Antes de que el muchacho liberara su técnica, el mango de la espada de Chrom lo golpeó con fuerza en la sien, tirándolo contra el suelo. Ignorando al chico, no le dedicó ni palabras de reproche ni alentadoras, sólo tenía ojos para su enemigo. Invirtiendo papeles, el espadachín que deseaba aprovechar un movimiento en falso de la bestia, había cometido uno, quedando expuesto al aguijón. Esquivó todo lo rápido que pudo, pero recibió un pequeño corte en el antebrazo. Dirigió pues, un tajo diagonal descendiente contra la criatura, cortando su cuerpo en dos y haciéndole expeler ese líquido amarillo pálido. –Chrom, el veneno. –Frederick se acercaba preocupado a su líder, mientras que el despreocupado Joel hacía hincapié en lo evidente. –Sólo es un corte superficial. –el peliazul puso su herida en la boca y sorbió la sangre, la cumuló en su boca, notando la acidez del veneno y cómo le dormía algunos músculos de la lengua. Miró al chico mientras escupía al suelo la sustancia. –Lo siento mucho… -sabiendo de que su impulsividad le había costado caro al líder, el muchacho no podía sino arrepentirse y sentirse débil. Chrom le tendió la mano para ayudarle a levantarse, y con la lengua todavía medio paralizada, le dijo como pudo algo fundamental. –Di pelea azí, vad a agotad tuz enedgías y te convetidas en una caga… ¿cómo luchadaz conta un wyven, Jack?

Joel empezó a reír y rodeó el cuello del peliazul con su brazo. –¿Cómo va a tomarte en serio así? Jajajajaj. –el protector Frederick irguió su pecho y desafió al arquero con la mirada. –el líder pretende asegurar el éxito de la misión y asegurarse de la supervivencia de todos. –mientras Joel soltaba al espadachín y levantaba sus brazos en símbolo de paz, Jack se alzaba del suelo. –Yo también merezco cargar con el precio… -colocó la lengua entre los dientes, estaba dispuesto a mordérsela, pero recordó las palabras del otro, así que la volvió a meter adentro. –No… debo de mantener mi capacidad de comunicar. No me convertiré en una carga. ¡Gracias a todos por sus lecciones!

Y así, mientras el manipulador del chakra había destruido con facilidad aquellos enemigos, los occidentales sufrieron para hacerlo, pero sin duda aquella experiencia les sirvió para crecer y comprenderse mejor unos a otros. Pues sin esfuerzo, no existe el progreso.

No tardaron en llegar al pueblo. Donde antes el más joven no hubiera dudado en preguntar y adorar el viento que había salido del pelirrojo, tras la experiencia se mantuvo callado y pensativo, ¿cuánto podía cambiar una persona en un momento si se daba la situación propicia? –Ya hemos llega…do. –la lengua empezaba a recuperarse, pero a veces tenía que esforzarse para pronunciar algunas consonantes concretas.

Se colocaron en la zona del mar con las cañas de pescar, a las que ataron mechones de su propio cabello. La principal fuente de alimento de las bestias occidentales eran los humanos, así que el cebo ideal, era ese. Uno tras otro, empezaron a sacar pirañas de tamaño desproporcionado, estrellas de mar que emitían esporas somníferas, y otras criaturas desconocidas que prefirieron devolver al mar antes de que les atacaran de alguna forma impredecible. –Toma este cuchillo, ninja. No toques nada de lo que pesques, y no respires después de cortarlo hasta pasados unos quince segundos. –era, al fin y al cabo, el único que no había convivido con aquel tipo de alimento todos esos años.

Avanzaban a un ritmo bastante lento. La mayoría de sus presas rondaban el kilo y medio, y gran parte tenían que ser desechadas de vuelta al mar. Por si aquello no fuera poco, un chirrido se escuchó de entre las profundidades de la zona de pesca, y sin más precedentes, una garra cubierta con escamas azules se dirigió hacia Chrom, hasta que Frederick se interpuso. El brazo del occidental fue rodeado por la garra, la cual apretó con energías hasta aplastárselo, formando una explosión de sangre que manchó la cara del peliazul. El monstruo por fin mostró su rostro, era una especie de dragón marino, de aspecto hostil y voraz. Cogió los restos del brazo del lancero y simplemente se los llevó a la boca para comérselos. –Mi honor… -Frederick agarró con su mano restante su lanza, y sin siquiera girarse, preguntó: -líder, ¿qué deberíamos hacer?



En la mente de Chrom, se produjo una disonancia. Los valores occidentales de los guerreros de Garon, le obligaban a pelear por resguardar el honor de su camarada, pero una voz en su cabeza, procedente de alguien que le había incrustado esas creencias, le repetía lo contrario. “–Nunca confíes en nadie, salvo en mí. Nunca combatas directamente contra alguien que no puedes vencer…” –su hermano, aunque hacía años que no lo veía, todavía se enfrentaba a él cada día. –“Eres un asesino. Escóndete y mata, si eso falla, sólo huye.” –mirar aquella aterradora bestia desde abajo, siendo testigo en persona de lo que era capaz de hacer, sólo podía llevarle a la decisión lógica de huir, pero tenía una reputación que mantener. –Aquí tenemos nuestros cien kilos de carne, equipo. ¡Luchemos! –los occidentales asintieron, y cada uno se preparó al combate a su modo. Pese a sus palabras, el peliazul todavía no había vencido a su asesino interior. No se expondría demasiado al peligro, y si era necesario, huiría abandonándolos a todos a su suerte. Él ya había iniciado su lucha interna, pero la verdadera batalla para todos estaba a punto de empezar.




Chrom.
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Re: Raices en occidente.

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