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Sakae Shinobu por fin tiene lo necesario para expulsar a los rebeldes de sus tierras definitivamente, no solo eso, sino que la información hallada durante el operativo de infiltración ha revelado una directa relación entre los rebeldes y el feudal de Mogura, por lo que la tensión en el país de la tierra se intensifica. ¿Será este el principio de una pronta guerra civil entre hermanos? { Enlace al Tema }

Tempestades se agitan al norte del continente. Dos de los países menores han entrado en conflicto por un territorio sin dominar que los ha dividido desde centurias. El País del Sonido busca expandirse, en temor de perder poder militar y quedar a merced de criminales, pero el País de la Cascada no permitirá que se invada territorio lindante a su país, mucho menos de un país el cual ha brindado su apoyo en el pasado. El choque de intereses es inminente. { Enlace al Tema }

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Pies over Life

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Pies over Life

Mensaje por Uchiha Michi el Mar Mayo 01, 2018 7:50 pm

Datos de la misión:
Misión de rango D: Pies over life

Lugar de la misión: País del Fuego/Capital  
Tipo de misión:
Misiones varias

Descripción de la misión: Juuha es un hombre de mediana edad, que marchó de Kakkinoaru´en junto su familia y su negocio de hostelería hacia la Capital del País del Fuego, siguiendo órdenes de la Dama. Debían asentarse en la Capital y transmitir información de lo que sucede en ella al feudo.
Todo iba bien, hasta que, de un día para otro, empezaron a desaparecer comida e ingredientes de su almacén. Trató de encontrar al culpable, pero se acabó rindiendo, y pidió ayuda a Kakkinoaru´en.

La misión es encontrar al culpable de los robos y evitar que vuelva a pasar. Podrían ser algunos animales, o quizá algunas personas pobres de las cercanías, que no tienen que comer. Dadas las circunstancias, no es probable que sea nada peligroso.

Requisitos: Los ninjas de Kakkinoaru´en no deben demostrar su feudo de origen en ningún momento, puesto que podría ocasionar problemas a Juuha y su misión.


Recompensa de la misión: 500 ryus
Extensión mínima de la misión: 50 lineas

Las misiones de rango C eran duras. Lo habia podido comprobar de primera mano no hace demasiado. El trabajo de ninja estaba bien pagado, pero la peligrosisdad crecía mucho con cada rango, así como el esfuerzo que tenías que hacer para completarlas.

Por eso, Michi decidió buscar una misión D para relajarse un poco. Alejarse de enemigos poderosos y poder tomárselo más calmadamente. No tardó en encontrar una que le llamó la atención. Para variar, una fuera del feudo, en la Capital. Había estado allí con Inoki no hace demasiado, y era un lugar al que quería volver. Se podía aprender mucho de un sitio con creencias opuestas a aquellas con las que creció. No tener que mostrar que pertenecía a Kakkinoaru´en era algo positivo, también. Ya sabía la opinión de la gente de la Capital sobre el feudo.

Se puso en marcha nada más desayunar. Sabía que iba a tardar todo el día en llegar a la Capital, a un ritmo tranquilo. No le molestaba, disfrutaría del viaje.

Una vez allí, el cielo estaba oscuro, al contrario que la ciudad. Las luces brillaban en los riachuelos que surcaban las calles y reflejaban la luminosidad de los faroles, creando unos bonitos brillos. Caminó por los adoquines con tranquilidad, con el broche de la Dama bien oculto, enganchado por el exterior del bolsillo, pero dentro del pantalón. Sin él, ningún transeunte se fijaba en el muchacho con cara de aburrido que caminaba sin rumbo por el lugar.

Esa noche no empezaría la misión. Era demasiado tarde, y estaba cansado del viaje. La ventaja de este tipo de misiones era que no solían tener prisa. Buscó una posada, lo cual no le costó demasiado y pagó por una noche. Cenó ligero y se fue a la cama, bostezando. Mañana sería otro día.

---------------------------------------------------------------------------------------------------------------

Se despertó pronto, como estaba habituado. Se vistió con suma tranquilidad y bajó a desayunar algo. No comió demasiado, nada más levantarse no solía tener hambre, pero necesitaría algo de comida en el estómago sin quería dedicarse a la misión esa mañana.

Abandonó la posada con las manos en los bolsillos y los ojos aún medio cerrados por el sueño. Tenía que ir a ver a un tal Juuha, el propietario de una pastelería o algo similar. Tardaría un rato en dar con su tienda, por lo que avanzó sin prisa, disfrutando del sol en su piel. Oía unas risas entre la gente con la que se cruzaba de vez en cuando, hasta que cayó en que no se había peinado.

Odiaba su pelo. Era la cosa más rebelde imaginable. Cada mañana se levantaba con un matorral en la cabeza, que necesitaba de varios minutos para ser domado. Esa mañana no iba a ser una excepción.

Maldiciendo su pelo por llamar la atención de la gente, se dirigió hacia una fuente y lo mojó cuidadosamente. Se ayudó  del reflejo del agua para peinarse como buenamente pudo. Tarea ardua en esas condiciones, pero no imposible. Michi tenía cierta experiencia en los duelos con su cabello, y no iba a perder con facilidad.

Cuando el aspecto general fue lo suficientemente bueno, se encaminó de nuevo hacia la tienda de Juuha. Mientras observaba a la gente de su alrededor, se fijó en una persona en específico. Entre la ultitud de esa mañana destacaba una pequeña niña, de unos trece años de edad. Lo más evidente de su aspecto eran las vendas que tenía colocadas por el cuepo. Abrazaba un peluche con firmeza, y caminaba con paso lento y aparentemente sin dirección. Su mirada estaba perdida en algun punto delante suya.

La primera impresión de Michi fue que era tierna, pero tras ver las vendas y el aspecto general no pudo pensar otra cosa sino que estaba siendo maltratada. Y en ese momento concreto, también parecía perdida entre ese montón de gente. No le costó empatizar con ella, pues conocía perfectamente lo que eran las palizas y el maltrato. Con más sentimientos de compañerismo que otra cosa, como si fuera una ley no escrita que las personas maltratadas se deben ayudar entre ellas, se acercó para hablar con la pequeña.

- Eh, hola. - Comenzó, con tono y gesto calmado. - ¿Necesitas algo? Me llamo Uchiha Michi.
Uchiha Michi
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Re: Pies over Life

Mensaje por Yuko Kaguya el Mar Mayo 01, 2018 10:21 pm

La mañana ya caía sobre mí, miraba a mi alrededor, sentada en un banco de un parque cualquiera, mientras los niños más pequeños jugaban en el parque con los demás. Yo ya no tenía edad para los juegos que podían jugarse allí, solo para mirar, y añorar aquellos años en que mis padres me llevaban al parque. Recordaba un día en especial, mi 8 cumpleaños, habíamos ido a desayunar a una cafetería cercana a la casa, casualmente, aquel día era un domingo y no tenían que abrir la tienda, desayunamos, y me dieron los regalitos allí mismo, no eran cosas caras, pero si lo fueron a nivel emocional. Luego a comer, y después al parque, ese día jugaron conmigo toda la tarde.

Paré en seco delante de una tienda, miré al interior, y vi una familia, padre, madre e hija, como mi familia antes de que, de que pasase lo que pasó. Aquel recuerdo feliz, se desvaneció rápidamente en unas lagrimas de tristeza y dolor, al recordar lo que pasó un tiempo atrás, el recordar que ya no están entre nosotros, pensar que no pude ni despedirme de ellos aun me duele en lo mas hondo de mi pecho.

Después de unos pocos minutos de camino, me centraba en dar vueltas, una y otra vez, ya que iba sin rumbo fijo. -Es una gozada estar tranquila dando una vuelta, sin pensar en misiones -pensé para mí, pero luego volví a ponerme triste, recordándoles de nuevo. En ese momento y con la tristeza, abracé fuertemente a Nuki, era lo único que me quedaba de ellos. Estaba inmersa en mis recuerdos, cuando me despertó de mis ensoñaciones las risas de los transeúntes, que se fijaban en un chico de pelo negro que caminaba con el cabello alborotado, me sonreí hacía mi misma cuando pensé en que quizás anidaron en su cabeza.

Al ver que el chico se puso al pie de una fuente para poder peinarse con el agua de la misma, dejé de mirarle, y continué hacía delante, aunque aquel chico me llamaba la atención, no parecía mucho más mayor que yo, aunque posiblemente me estuviese equivocando.

Continué caminando, con los ojos mirando al frente, y abrazando a Nuki, no sonreía, pero si me animaba el hecho de recrear en mi mente la imagen de aquel chico siendo anidado por una familia de pájaros. Justo en ese preciso instante, el mismo chico que había visto en la fuente, se hallaba frente a mí, saludándome, presentándose, y ofreciéndose por si necesitaba ayuda.

-Hola -contesté en voz suave y dulce -tengo un poco de hambre, no he desayunado todavía -dije con el mismo tono que el hola -yo soy Yuko Kaguya, encantada -dije dulcemente mientras me agachaba para hacerle una reverencia, siempre dije que mis padres en eso me educaron muy bien. Después de la reverencia, me levanté, y le miré de arriba abajo, centrándome en su físico, y en por que un chico como él querría hablar con una andrajosa y perdida niña que no conocía de nada. Aunque el gesto de pararse a hablar conmigo me conmovió en la más profundo, puesto que desde que soy huérfana, era la tercera persona en preocuparse por mí, y hablarme directamente.

-Bueno, me gustaría que me acompañaras a comprar algo, si no te molesta acompañar a una niña con mi aspecto -digo bromeando, ya que el vestido estaba un poco roto, las vendas no daban muy buena imagen, aunque siendo sincera, nadie sabía por que las llevaba, y el peluche me daba un aire de niña pequeña, cuando en realidad era algo más madura que eso. Si conservaba a Nuki era más por el valor sentimental, que por que fuese una niña.
Yuko Kaguya
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Re: Pies over Life

Mensaje por Uchiha Michi el Miér Mayo 02, 2018 12:56 am

No le sorprendieron sus palabras. No le costaba imaginar que no tendría nada para llevarse a la boca. Quizás era una niña abandonada, que se ganaba la vida mendigando, o quizás robando. Fuera lo que fuese, no parecía vivir en buenas condiciones, cosa que le conmovió. Pese a todo, aquella niña hablaba con dulzura. Incluso hizo una educada reverencia, para sorpresa del ninja.

- Hola, Yuko. - contestó, devolviéndola la reverencia. No estaba seguro de hacérsela a una niña, pero le parecía impropio no demostrar la misma educación. - Justo me dirigía hacia una tienda, vente conmigo y te compro algo, si quieres. ¿Cómo consigues sobrevivir por aquí? -Estuvo apunto de preguntar por sus padres, pero desechó la idea. Cualquiera de las opciones que se le ocurrían eran malas, y no quería enturbiar el ambiente.

Tendió su mano hacia ella, con intención de que ella se la cogiese y dirigirse hacia la tienda de Yuuha. En la calle había bastante gente, y se podían separar con relativa facilidad.

Podría ocuparse un rato de aquella niña, la misión no era peligrosa.
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Re: Pies over Life

Mensaje por Yuko Kaguya el Miér Mayo 02, 2018 9:10 am

Sonreía al ver que me devolvía la reverencia, me pareció por un momento que le parecía extraño hacerle una reverencia a una niña, pero la cuestión no era esa, sino que, al enseñarme bien, incluso si fuese él más joven que yo, lo hubiera hecho igual. Le miré de nuevo detenidamente, sin saber muy bien que decir o hacer, hasta que me ofreció acompañarle yo a él a una tienda.

-Si, claro que te acompaño, muchas gracias -digo, bajando un poco la cabeza en agradecimiento y subiéndola de nuevo, con una sonrisa agradable y una mirada tierna.

Me preguntó por como sobrevivía en el mundo, no quería contarle tan pronto que soy un ninja, y que gano dinero gracias a las misiones, mentiría solo en parte.

-Bueno, de varias formas distintas, una de ellas es conociendo primero a la gente, o haciendo algo bueno por ellos, entonces me dan algo de comida, o dinero en su defecto -comenté de forma inocente, no quería que por ahora supiera la verdad, con eso, es una verdad contada de otra manera.

-¿Y tú?, ¿Qué haces tú? -le pregunté agarrándole de la mano, puesto que me la había ofrecido, agarré a Nuki en mi brazo derecho, y con la mano izquierda, agarré la derecha de Michi. Nos dirigiríamos a una tienda, o eso decía él. Mi mano la notaría caliente, entre vendas suaves y blancas, pequeña en comparación a la suya, no parecen las manos de un ninja.
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Re: Pies over Life

Mensaje por Uchiha Michi el Miér Mayo 02, 2018 3:01 pm

Michi no pudo evitar formar una ligera sonrisa al ver los modales de aquella niña. Era extraño encontrar una persona que tuviera que sobrevivir en la calle que fuera así. Normalmente eran ladrones con pocas ganas de caer bien a nadie. De todas maneras, él vivía en la zona pobre del Castillo de Tsukasa y había conocido muchos tipos de personas. Una era la que usaba una aparente educacion y cordialidad para ganarse tu confianza y después robarte. Si aquella chica estaba usando ese método, no le iba a servir con el Uchiha; estaba acostumbrado a esas tácticas.

Preguntó acerca de su oficio. No veía problema con decírselo, solo era una niña.

- Soy un ninja. Me dedico a hacer encargos que otra gente no puede realizar. - Esperaba que no hubiera problemas con que lo fuera. La reputación de los ninjas era muy diversa, según a quién preguntaras.

Avanzaron a paso lento entre las calles de la Capital, agarrados de la mano. Sentía su pequeña mano, la cual cabía entera entre la suya, llena de vendas, cálida. Se preguntaba cómo era posible que algo tan frágil pudiera sobrevivir por sí sola en esas calles. Quizás formaba grupo con otros como ella para robar.

En algún momento se plantaron delante de una tienda de panes, pasteles, y otros alimentos relacionados llamada "El Dojo del Dulce". Un nombre bastante estúpido, según Michi. El exterior era bastante colorido comparándolo a las tiendas de alrededor. Blancos, azules y rojos adornaban el nombre de la tienda y la fachada. Las puertas corredizas de madera estaban abiertas, y un olor muy dulce salía de ellas, atrayente.

- Es aquí. Tengo un encargo del dueño de esta tienda.

Michi caminó hacia la entrada. Apartó la cortina típica de esas establecimiento con una mano. A Yuko no le haría falta hacerlo, puesto que la cortina solo llegaba hasta la mitad de la puerta, y podría pasar por debajo simplemente. Un ambiente muy cargado de azúcar les recibió. Solo alguien que acabara de comer podría evitar la tentación de comprar algo allí. La tienda era más grande de lo que parecía desde fuera. Había bancos por las paredes, donde la gente podía comer lo que acababa de comprar, acompañado de alguna bebida. Desde fuera parecía solo una tienda de dulces, pero por dentro era un lugar donde comer y beber tranquilamente. Delante de los bancos destacaban pasteles, tartas y cualquier cosa que se pudiera imaginar, inteligentemente puestos a la altura del pecho de los allí sentados. Por las paredes se podían apreciar cestos con ingredientes brutos. Parecía que también podías comprar cada cosa por separado, para hacer los alimentos en tu casa. Eso era atrevido, seguramente solo tendría sentido para los más adinerados de la ciudad. También había varios tipos de panes cuidadosamente organizados.

Una vez dentro, vieron que había bastante gente, tanto para comprar como disfrutando de la comida en los bancos. Tras el mostrador se hallaban tres personas vestidas de blanco, con delantales llenos de harina y otras manchas. Un hombre se encargaba de organizar los pedidos y atender a los clientes, debía ser Juuha. A su lado había otra mujer, adulta, que se encargaba de seguir las voces del hombre, además de cobrar y de preparar los pedidos. Ambos no eran muy atractivos, pero sonreían mucho, y desde el primer instante creaban un ambiente cómodo y relajado. Un poco alejado de ellos, había una chica de unos diecisiete años, atendiendo a la zona de los clientes que comían en los bancos. Les servía té, servilletas y cualquier cosa que necesitaran. Cuando no tenía órdenes, se ponía a limpiar y a ordenar el pequeño desorden que se formaba tras atender varios clientes seguidos sin parar. Por el aspecto, sería su hija, pero estaba claro que se había llevado los mejores genes. No se podía decir que fuera atractiva, pero era bonita, de una manera sencilla, delgada, con buena figura, aunque sin curvas. Compartía el pelo castaño de sus padres, pero en su caso esa ligeramente más claro, emitiendo pequeños destellos de luz cuando giraba la cabeza. Como sus padres, sonreía mucho y estaba claro que era uno de los motivos por los que la gente se quedaba a comer allí.

Michi miró toda la escena, observando a la gente que se encontraba allí en ese momento. Era obvio que el cliente medio de el lugar tenía dinero. La ropa de aquellas personas, así como sus modales no dejaban lugar a dudas. Sus ojos se pararon medio segundo más en la bonita chica detrás del mostrador, para acabar descansando en el hombre que venía a buscar. Esperaron su turno pacientemente. Finalmente, la persona delante suyo se marchó, y avanzaron hacia el mostrador, en el cual los recibió una gran sonrisa por parte del hombre. Sonrisa que se apagó un poco al fijarse en Yuko y su aspecto, aunque no tardó en recomponerse.

- ¡Bienvenidos al "Dojo del Dulce"! - exclamó con energía y una sonrisa radiante. - No encontrareis mejores pasteles en toda la Capital, os lo asegura Juuha. ¿Qué desea el caballero y la señorita?

Michi no pasó por alto la mirada hacia Yuko. Fue entonces cuando se dió cuenta de que el resto también la miraba mal. No había pensado en su aspecto cuando entró a la tienda. No esperaba que tuviera un público tan refinado. Apretó la mano de la niña con tacto, por si ella también había sentido las miradas, que supiera que no pasaba nada.

- Hola. Soy un nnja ronin, vengo por el anuncio de la misión. Mi nombre es Kaguya Yuki.

Juuha cayó en la cuenta de quién era. Por supuesto, dedujo que no era ronin, si no del feudo de la Dama. Tal y como pedía la misión, Michi estaba siendo discreto.

- Ah, sí. Gracias por venir.

- Menos mal, ¿eh, Juuha? - comentó un hombre orondo que estaba sentado en uno de los bancos. - Estábamos preocupados con que tuvieras que cerrar por las pérdidas. - Le lanzó una mirada misteriosa a la hija del matrimonio hostelero. - Se nos haría muy duro no poder ver a Suzuha de vez en cuando...

La chica lanzó una débil pero convincente sonrisa hacia el hombre, algo incómoda por el comentario. Juuha tampoco parecía muy contento, pero sonrió también, complaciente.

- Si, gracias a los dioses, este muchacho a respondido a la llamada rápidamente. - continuó, desviando con éxito la conversación de su hija.  - ¿Podrías venir luego? A la hora de la comida tomamos un descanso de una hora para comer. ¿Te parece bien?

- Claro. Volveremos luego.

Se dió la vuelta y abandonó el local, bajo las miradas de los clientes. No había muchas oportunidades de ver a un ninja en el día a día de esa gente, lo entendía. Aunque sospechaba que era más por el aspecto de Yuko que por él.

- Si esperabas que te comprara algo ahí, vas lista. - comentó sin previo aviso, dirigiéndose a su pequeña acompañante. - Si te compro algo, será comida que te alimente. Estas muy delgada. Vamos a una tienda de ramen o algo así. - La llevó de la mano hacia por la calle, al ritmo de sus pasitos. - ¿Estás herida? ¿Por qué llevas esas vendas?
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Re: Pies over Life

Mensaje por Yuko Kaguya el Miér Mayo 02, 2018 11:42 pm

Sonreía a la vez que él, cuando vi como sonreía, no comprendía muy bien porque, pero me había contagiado con aquel sencillo gesto. Suponía que era por la ternura que desprendía, como una niña inocente sin maldad, aunque no me conocía lo suficiente. Esperaba que no pensase mal de mí, que no creyese que mi comportamiento era sencillamente para engañarle, pues yo no era así.

Después de preguntarle acerca de su oficio, o de a lo que se dedicaba, lo miré de nuevo, de reojo, mirando con ternura todo él, como si quisiera memorizar cada rasgo suyo. - ¿Un ninja? Vaya que casualidad -pensé para mi en cuanto lo dijo, no esperaba menos, pues tengo entendido que algunos ninjas son Uchiha, me hubiera sorprendido lo contrario.

-Ninja, debe ser divertido -comenté sin muchas más cosas que decir. El Uchiha me guiaba por aquel lugar que yo no conocía, sencillamente caminaba sin orientación de ningún tipo, por seguir una ruta a un lugar desconocido, hasta que me encontré con el pelinegro.

Me fijaba brevemente en mi mano, la cual estaba agarrada por el chico, me sorprendía con 13 años aun abultase tan poco mi mano, me sonreía al ver lo oculta que estaba mi mano. Me quedé mirando en ese instante hacía Michi, que parecía pensar en algo relacionado conmigo, no quise preguntar que pensaba, pues le veía muy concentrado en el camino que llevaba.

Después de una caminata, llegamos a una… ¿pastelería?, si, eso parecía, con dulces también y demás alimentación. Su nombre me hizo sonreír, hasta el punto en que tuve que ponerme la mano en la boca para ocultar la sonrisa. El nombre era tan raro como absurdo, pero cada uno era libre de ponerle el nombre que quisiera a sus locales. A parte del nombre, destacaba por los colorines que adornaban las paredes y el nombre del lugar.

-De acuerdo, seré una buena niña -dije bromeando, como quien que había hecho algo malo, y que me portaría bien. Mentir no mentía mucho, pues si por mi fuese me hubiera comprado la tienda entera con el dinero que no tengo.

Al entrar vi como Michi levantaba la cortina, por suerte, con lo pequeñita que era yo, no me haría falta eso, con agacharme un poco y pasar por debajo tenía suficiente. Al entrar, sentí que el azúcar de mi cuerpo me saldría por las orejas, solo con la cantidad de azúcar que se sentía en el ambiente. Intenté por todos los medios no mirar directamente a los dulces, pues si no me colgaría la baba hasta la entrada del local. En su defecto, me dediqué a echar un ojo al resto de la tienda, en las paredes bancos, aunque no parecían muy cómodos, no para mi desde luego. Mis ojos se cruzaron con más dulces, justo delante de los bancos, con aquel festival del azúcar ya no sabía hacía donde mirar, hasta que centré la mirada en Nuki, no quería caer en la tentación de tener azúcar en vena de por vida.

Al ir un poco más adentro, se veía a más gente, todos parecían muy felices con sus comidas altas en sobredosis de azúcar, pero eso no era nada comparado con solo tener que verlo, y que se te subiese repentinamente el azúcar. Me fijé brevemente en 3 personas detrás del mostrados, eran un poco feos, pero parecían muy simpáticos, pues parecía que recibían a todos con una sonrisa. Una de las tres personas, era una chica joven, a la cual se quedó mirando Michi, al verle como la miraba, me sonreía. -A Michi le gusta, a Michi le gusta -pensaba para mí, canturreando esa cancioncilla bobalicona en mi cabeza, sonriendo como una tontorrona.

Al mirar a la gente que compraba allí, era evidente que parecía una tienda de dulces para sibaritas, pero no le daba importancia, pues el olor ya alimentaba, aunque quisiera comprar algo, no creía que con el dinero que llevaba encima pudiese pagar ni un mísero corrosco de pan.

Cuando por fin nos atendieron, aunque sabía que no era para comprar nada, estuve tentada de pedir algo, pero preferí no decir nada por si no me llegaba lo poquito que llevaba. El hombre nos había recibido con una sonrisa, aunque la dejó ligeramente de lado al mirarme, le miré directamente a los ojos, con una dulce y tierna sonrisa, a modo de que no debía preocuparse por nada, era inofensiva, hasta que se demostrase lo contrario. Al parecer, recuperó su sonrisa, y nos dio la bienvenida al local.

Cuando preguntó que queríamos, estuve a una milésima de segundo de responderle que quería un poco de pan, pero el bueno de Michi me había dado un pequeño apretón en la mano, y después de ello me fijé en el resto de la tienda, me miraban mal, de pronto me miré a mi misma, y luego a Michi, con una mirada a modo de ``ya te lo dije´´. No le di más importancia al tema de mi apariencia.

En cuanto escuché como se había presentado Michi, giré bruscamente la cabeza hacía el para mirarle directamente, y quedarme atónita por un momento… - ¿Qué se llama cómo? -pensó mi pobre cabecita, hasta que luego caí en la cuenta de lo que me dijo al entrar…

-``Es aquí. Tengo un encargo del dueño de esta tienda. ´´ -Recordé aquel comentario, y entonces pensé que estaría inventándose un nombre. Después de aquello, sencillamente me quedé mirando al frente, hacía el hombre que estaba frente a nosotros, aun con una sonrisa tan sencilla y cálida, que ni todo el dulce de aquella tienda podría ganarme en dulzura.

Después de que hablasen un momento, un hombre que se encontraba sentado en los bancos, comentó algo un tanto curioso, pero no tan curioso como la mirada que le lanzó a la chica, incluso diría que parecía… ¿Cómo lo llamaban los adultos?, ¿lasciva?, si, quizás fuese esa palabra que estaba buscando. La chica le devolvió la sonrisa muy levemente, parecía que la chica prefería no tener que haber lidiado con ese comentario. No me estaba gustando lo que veía de ese hombre. Me sacó de mis ensoñaciones cuando escuché hablar de nuevo a Michi con el pastelero, algo de venir más tarde por que descansaban una hora, o algo por el estilo. Realmente no les estaba haciendo mucho caso, pues me estaba fijando en los tipos de dulces que había, quizás no me podría llenar el estómago, pero al menos saldría de allí habiendo comido por los ojos.

Concretaron que volveríamos más tarde, en la hora de su descanso. Al salir, notaba las miradas sobre mí, o quizás sobre el Uchiha, vete tu a saber a quien miraban así cuando estábamos saliendo. No me importaba, era una niña, y nadie sabía por que estaba así realmente.

Cuando ya estábamos fuera, Michi comentó algo que me hizo reírme. -No tranquilo, me gustan los dulces, pero no como para una sobredosis con un mordisquito -dije bromeando, y riéndome por como me lo dijo, de hecho, en mis ojos había un brillo especial que solo podía verlo después de que yo me riera. -Esta bien, acepto lo que me des, no me gusta pedir nada, prefiero que me den los demás lo que quieran, y si estoy tan delgadita, es por que soy así -dije bromeando, sacándole la lengua a modo de burla. Me llevaba de la mano después de ese gesto, quería evitar a toda costa que sacara el tema de las vendas, y lo atrasaba sacando temas distintos, pero como no, como si me estuviera leyendo la mente, me preguntó si estaba herida, y el por que de las vendas. Estaba en un aprieto, no sabía que decirle…

-Emmm, pues… -dije atropelladamente, relativamente nerviosa por la pregunta -pues la verdad es que cuando era pequeña llevé muchas heridas, era bastante inquieta, y un poco traviesa, y acababa herida, como tengo algunas cicatrices un poco feas, mis padres decidieron ponerme las vendas para que no tuviera que pasar por burlas de los demás por las cicatrices, aunque solo en un brazo y una pierna, el resto es todo por adorno -dije con una sonrisa lo más sincera posible, pues lo que había dicho era cierto, aunque poca gente lo sabía.

-Y bueno, ¿conoces un buen sitio de ramen?, por cierto, no le quitabas los ojos de encima a la chica de la panadería -le pregunté, abrazándome a su mano, como si abrazar a Nuki no fuera suficiente, esperaba que no le molestase el comentario de la chica. No conocía de nada a aquel chico, pero pareciera que quisiera cuidar de mí, como… ¿una hermana pequeña quizás?, quien sabe, yo estaría agradecida si en algún momento me quisiera cuidar como su pequeña hermanita.

-¿Por que me ayudas? -le pregunté con curiosidad, pues no comprendía por que hacía eso por una chiquilla que no conocía de absolutamente nada, al preguntarle le miré a los ojos, con total ternura y dulzura, no pretendía que la pregunta se la tomase a mal.
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Re: Pies over Life

Mensaje por Uchiha Michi el Jue Mayo 03, 2018 2:38 pm

Quizás sus preguntas habían sido demasiado insensibles. Al principio contestó con tranquilidad, hasta que pasó a hablar de sus vendas. Estaba claro que no era algo de lo que se sintiera cómoda. Tras escucharla, quiso decirla que las cicatrices no eran importantes, que lo que pensara el resto no debía importarle lo más mínimo, pero se calló. Al fin y al cabo, las vendas son decisión de sus padres, no tenía derecho a meterse ahí. Le tranquilizó saber que tenía padres, eso significaba que no estaba sola. Quizás se estuviera entrometiendo mucho con esa niña.

- No sé dónde hay nada, no soy de aquí. - contestó sin rodeos. - Pero sólo es cuestión de tiempo encontrar un local. Dicen que si tienes suficiente paciencia, las cosas vienen a ti. - No pareció demostrar mucha reacción ante el comentario sobre la chica de la pastelería. - ¿No eres muy pequeña para darte cuenta de esas cosas? Eres muy perspicaz. - Esperó un par de segundos antes de seguir. - Es bonita, agradable a la vista. Es de esas personas que desprenden calor cuando sonríen, hace que quieras mirarlas, no sé.

Siguieron andando. No tardaron demasiado en ver un paqueña tienda de ramen, de apenas cuatro metros de ancho. Solo tendría sitio para seis o siete personas, pero en ese momento no había nadie. Michi se dirigió hacia allí. Si era un sitio pequeño, debía de ser barato. Mientras se acercaban, Yuko habló.

- ¿Por qué me ayudas?

Michi la miró con cierta confusión.

- No lo hago. ¿Acaso me has pedido ayuda? - contestó como si fuera una respuesta obvia. - Según recuerdo, lo que me pediste fue que te acompañara a comprar algo. ¿Necesitas ayuda en algo?

Entraron a la tienda a través de una cortina similar a la de la pastelería y se sentaron. Después de preguntar precios y demás, Michi pidió un tazón mediano para Yuko, con carne, huevo, y verduras. Un poco de todo. Para él, simplemente pidió algo de arroz, puesto que acababa de desayunar al salir de la posada. Permanecería en silencio mientras comían, a no ser que Yuko le hablara. Michi no era muy hablador, y disfrutaba las comidas más en silencio, metido en su mundo.

Cuando Yuko acabó, Michi la acercó una servilleta para que se limpiara, y pagó al tendero, el cual agradeció la compra con una porfunda reverencia. Salieron de allí y dieron un vuelta por el lugar, paseando, haciendo tiempo y bajando la comida. Cerca de la hora acordada, se dirigieron hacia la pastelería otra vez.
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Re: Pies over Life

Mensaje por Yuko Kaguya el Jue Mayo 03, 2018 9:50 pm

Le miraba sin saber como expresarme, como expresar el tema de las vendas, ni siquiera ella misma entendía muy bien por que las vendas, de hecho, tampoco me gustaban demasiado, pero tampoco me quedaba otra que llevarlas, no tanto por obligación, si no comodidad, estaba acostumbrada a ellas, y quitármelas sería sentirme desnuda, sentía como si fueran mi armadura.

-Bueno, descubramos un lugar juntos -comenté después de saber que el no era de aquí, y que no tenía ni idea de ningún lugar de ramen. Al comentarle sobre la chica de la pastelería, no vi mucha reacción por su parte, quizás decirle eso fue un poco infantil por mi parte, aunque era por bromear un poco, durante el camino me había parecido que estaba serio, y quería animarle un poco. -Soy pequeña para lo que quiero -dije agarrándome a su mano, y mirándole de forma tierna, con una sonrisa tan dulce que parecería yo misma un pastel. -Ya, bueno, para entender esos pensamientos si que aun soy un poco pequeña -dije mientras ponía a Nuki detrás de mí, sujeto por el lazo de mi vestido, y le agarraba la mano con las dos mías.

Continuamos andando, yo pensaba en mis cosas, mis cavilaciones, como se tomaría Michi que un ninja cuando se enterase, desde luego, esperaba que no se lo tomase a mal, más que nada por que le conté una verdad a medias. Después de preguntarle que por que me ayuda, se me quedó mirando confusamente, a lo que le devolví la mirada, de forma normal, y sonriente.

-No, no he pedido ayuda como tal -dije despreocupada -pero tu forma de ser conmigo… es como si me estuvieras ayudando -dije mirándole con sorpresa, mirando sus ojos negros. -Si, lo recuerdo, no tenía muchas ganas de andar sola, y bueno, ¿necesitar?, no lo llamaría necesitar -bajé la mirada hacía mis pies- sencillamente quiero… -me quedé callada un momento, subí poco a poco mis ojos, recorriendo su cuerpo -venganza -dije finalmente, mirándole a los ojos, brillaban con cierta furia, con el ceño fruncido, observando la reacción del chico, esperando no asustarle por mirarle así.

Llegamos a una tienda, donde antes de entrar despejé mi mente, moviendo la cabeza hacía los lados para dejar de mirarle de aquella forma. Entramos a través de una tienda del mismo estilo que la de la pastelería, y mientras el preguntaba precios, yo miraba la tienda, un lugar pequeño, con sillas. Sin dejarme decidir, pidió por mí, por suerte había pedido mi plato preferido, abrí los ojos de par en par, con una sonrisa emocionada, y unos ojos brillantes de las ganas de comer.

-Gracias por la comida y… -me quedé un momento callada, para oler profundamente el olor de aquel delicioso ramen -perdona por como te he mirado, por supuesto la venganza no es contra ti, ya te lo explicaré -dije en un tono un poco más apagado, recordando el desagradable trauma de mis padres, algo que, si tenía curiosidad, y quería saberlo, se lo contaría.

En ese momento comencé a comer, agradeciéndole a Michi con cada mirada que le regalaba mientras comíamos, me sorprendía que el solo hubiera pedido un poco de arroz, aunque suponía por aquella cantidad que antes de encontrarme ya había tomado algo.

Acabamos de comer sin decir nada más, me dio una servilleta, y pagó al hombre, que después del pago agradeció enormemente, o eso aparentaba por la reverencia que nos había dedicado. Después de terminar, dimos una vuelta por el lugar, mientras caminábamos, se me ocurrió una pregunta que hacerle.

-Oye… ¿me hablarías de ti y tu familia?, ¿o de donde vienes?, o por ejemplo… ¿que es una persona virgen?, lo he oído muchas veces, y no sé que significa -al hacer esta última pregunta, puse cara de inocente, pues en realidad sabía perfectamente lo que era, la pregunta fue más que nada para bromear y ver su reacción, mi interior se reía solo de pensar en como reaccionaría, y sobre todo, que contestaría.
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Re: Pies over Life

Mensaje por Uchiha Michi el Vie Mayo 04, 2018 9:55 pm

Estuvo pensativo un buen rato pensando a qué se podía referir con "venganza" una niña pequeña. No encontró respuesta, pero no creía oportuno preguntárselo. Las calles pasaban, todas parecidas. Estuvo a punto de perderse un par de veces, pero consiguió mantener la dirección correcta hacia la pastelería.

- Oye… ¿me hablarías de ti y tu familia?, ¿o de donde vienes?, o por ejemplo… ¿qué es una persona virgen? Lo he oído muchas veces, y no sé qué significa. - preguntó inocente Yuko.

La última pregunta le cogió desprevenido. La miró a los ojos, incrédulo, solo para ver la carita más inocente que podía poner la niña. Volvió a mirar al frente y carraspeó, nervioso.

- Eh... bueno. Ese tema es delicado. Deberías preguntárselo a tus padres, seguro que saben mucho más que yo de ese tema... o sabían... en fin. - Trató de sonar convincente, pero estaba seguro que le había temblado la voz. Aprovechando sus otras preguntas, cambió de tema. - En cuanto a mi familia, vivo con mi padre. Esa es toda mi familia, no tengo hermanos. - Como no, al hablar de su familia, pensó irremediablemente en su madre. Pero eso no hacía falta contárselo. Tampoco le podía decir de dónde venía. Se suponía que estaba de incógnito. - Y vengo de un lugar pobre, al sur de aqui. Nada espectacular.

No tenía mucho que decir, la verdad. Consideraba su vida bastante aburrida y monótona. No sabía qué le podía interesar sobre ella a una niña. Quizás solo sentía curiosidad por el desconocido del que iba de la mano. Quién sabe.
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Re: Pies over Life

Mensaje por Yuko Kaguya el Lun Mayo 07, 2018 10:05 am

Mientras caminábamos, me había parecido que estaba pensativo, supongo que lo que le dije de la venganza lo dejó pensativo, una niña buscando venganza no se ve todos los días. Pero la cuestión, es que yo la buscaba, estaba segura y decidida a querer hacerlo, ni aun que el majadero que mató a mis padres me pidiese clemencia le perdonaría.

Después de preguntarle sobre su familia, y del tema de la virginidad, sonreía satisfecha al verlo nervioso, en parte no acababa de entender si era por que el mismo era virgen, o si era que no sabía lo que era, o sencillamente le daba vergüenza hablarle de ello a una inocente y dulce niña.

-¿Que?, ¿tu eres virgen, o no sabes lo que es?, yo no sé lo que es -dije esperando una reacción aun mas nerviosa de él -¿mis padres?, por desgracia no creo que… -paré un momento de hablar, y un recuerdo de mis padres me invadió la mente, sin ningunas ganas comencé a lagrimear levemente, aunque me sequé las lagrimas tan rápido como pude, para que Michi no me viera así.

En cuanto empezó a hablar de si mismo y su familia, me animé un poco más, al menos si el vivía con su padre, no tendría que pasar por lo que yo pasé. Al menos a la hora de tener un familiar cerca, en mi caso, yo estaba sola en el mundo, y me tenía que apañar como tal.

-Bueno, yo tampoco tengo hermanos, aunque me hubiera gustado tener uno -dije sonriente, después de pasar por el mal trago de recordar con tristeza a mis padres, miraba a los ojos a Michi, de forma tierna y cariñosa, no le conocía de nada, pero podría ser que empezase a verlo como un hermano mayor, al menos por ahora.

-Tampoco yo soy de familia rica… -digo haciendo una breve pausa -era más bien -digo después, mirando al frente, y agarrándome un poco más fuerte a la mano de Michi.

Caminaba junto a él casi como si fuese mi bote salvavidas, quizás el podría empezar a ser como el hermano mayor que nunca tuve, tenía ganas de dejar de estar sola en este asqueroso mundo, un mundo que me ha arrebatado todo lo que tenía, dejándome sola y triste en la nada.
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Re: Pies over Life

Mensaje por Uchiha Michi el Lun Mayo 07, 2018 11:50 pm

Yuko no pàrecía captar la indirecta, y siguió por el tema. Michi se llevó la mano libre a la cara y se frotó lo ojos, tratando de echar tiempo y de ocultar su verguenza al mundo. Debido a eso, no percibió sus lágrimas ni su comentario sobre sus padres. Finalmente apartó la mano de la cara y la movió hasta la de Yuko, pellizcándola la nariz sin hacerla daño.

- A tu edad no te debes preocupar por esas cosas, ¿de acuerdo? -Trató de sonar seguro, pero estaba claramente avergonzado de tener que tratar ese tema con una niña.

Siguieron caminando, mientras Yuko le contaba su historia. Fue tan breve como la suya, y sorprendentemente similar. Él mismo también vivió acomodadamente, y ahora estaba bastante mal. Notó que aumento de fuerza de su agarre, y sintió lástima de ella. Era muy parecida a él a su edad. Quizás por ese motivo se sintió obligado a consolarla.

- Aunque las cosas vayan mal, recuerda que eso sólo significa una cosa... que no pueden hacer otra cosa que mejorar. - Debido a la comparación con su propia vida, su tono fue demasiado profundo. - Tiempo al tiempo, Yuko.

Con el ambiente más cargado por la conversación, siguieron adelante. Poco tardaron en plantarse ante la puerta del "Dojo de los Dulces". Estaba cerrado, por lo que Michi llamó a la puerta. Unos segundos más tarde, la hija del matrimonio abrió, con una pequeña sonrisa.

- Hola. Os esperábamos. Pasad a la trastienda, mi padre bajará en un momento.

Michi se limitó a asentir y pasó a su lado con Yuko de la mano. No advirtió la misteriosa mirada que le echó a la pequeña aunque quizás ella sí, si la estuviera mirando en ese momento. No era una mirada hostil, más bien de confusión.

El olor dulce seguía estando allí, pero al estar la tienda cerrada, la iluminación era bastante más pobre y los pasteles ya no entraban por los ojos, al estar en penumbra la sala. Pasaron hacia la trastienda, un lugar bastante espacioso, con todas las paredes ocupadas por estanterías que llegaban hasta el techo. El centro de la sala estaba ocupado con más estanterías, formando pasillos entre ellas. Todas las estanterías estaban repletas de sacos, utensilios y demás materias primas y útiles necesarios para su negocio. En una pared había una puerta que daba al patio de atrás, que era por donde entraban los productos hasta las estanterías.

Por lo demás, había un espacio de dos o tres metros con una mesa y unas sillas, que parecía estar usándose por un niño de la edad de Yuko, el cual jugaba con un caballo de madera y unos muñecos de trapo bastante feos, pero graciosos. El niño se giró y vió primero a Michi. Le dirigió una mirada cargada de odio y le gruñó. Luego vió a Yuko de su mano, y su gestos se abrió con sorpresa. La echó un ojeada y la sonrió infantilmente.

- ¿Quieres jugar a Mamás y Papás? Tu peluche puede ser el papá, y Wasabi puede ser la mamá. - dijo alegremente, cogiéndo uno de los muñecos de trapo, aparentemente femenino. Dejó un momento el muñeco en la mesa y sacó de un lateral una pequeña cajita de galletas.- Ven, siéntate. ¿Tienes hambre? Puedes coger de estas galletas si quieres. Son mías, y te las puedo dar.

Por si Yuko no se decidía, Michi empujó ligeramente a la niña y la instó a aceptar la oferta, ignorando las malas miradas del infante. Antes de soltarla del todo, se agachó y la susurró al oído.

- Estate atenta a lo que dice el padre, luego te preguntaré algo.

Michi se había dado cuenta de que Yuko era lista. Se le había ocurrida una idea divertida para hacer.
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Re: Pies over Life

Mensaje por Yuko Kaguya el Jue Mayo 10, 2018 9:44 am

Miraba de reojo mientras lagrimeaba por el comentario que había hecho de mis padres, vi como se frotaba los ojos, parecía aun mas avergonzado, me hizo sonreír con ese gesto, hasta que su mano la dirigió a mi carita, y me pellizco suavemente la nariz.

-Oniichan -dije con voz suave y dulce, mientras le miraba, y me tocaba la nariz a la vez, en el mismo punto en el que Michi me había pellizcado. No dije nada más, sencillamente lo observé un instante, y si, parecía totalmente avergonzado.

Seguíamos caminando mientras yo le contaba mi historia, no toda, pues había partes que quizás no debería contar. Me agarré más fuerte a su mano, como si quisiera sentir una seguridad venida de él.

-Eso espero, aunque yo ya me quedé sola en este oscuro y frío mundo Oniichan -dije mientras continuábamos el camino, con una voz dulce y tersa. Sonreí agradecida por su comentario, y por querer consolarme.

Por fin habíamos llegado al lugar del empacho por dulce, un lugar demasiado azucarado casi para cualquier persona normal. Michi llamó a la puerta, no tardaron apenas en abrir, y apareció la chica que le gustaba a Michi. Al verla aparecer, me fijé de reojo en Michi, para observar si la miraba, con una sonrisa pícara. Aunque pronto se fue al ver como ella me miraba -¿Qué?, ¿es que nunca has visto a una niña perdida? -pensé para mi mientras, mientras la miraba con sorpresa, pues tampoco quería que hubiera un entendimiento erróneo.

Me sorprendió al entrar, que aun seguía el intenso olor a dulces, pero al ver el cuarto tan oscuro, me invadió un ligero miedo, así que me agarré un poco más fuerte a la mano de Michi, más que asustada, estaba confusa, hace una hora parecía el lugar perfecto para una niña, y en pocas horas con la oscuridad que había, parecía su peor pesadilla, ya me imaginaba a la hija de los pasteleros con unos cuernos y una cola de demonio, roja toda ella, y con un tridente, intentando pincharme el trasero.

Observé con atención toda la zona, hasta que me fijé que había un niño jugando en una mesa, parecía de ser más o menos de mi edad, jugaba con un caballito de madera, y unos muñecos de trapo -que feos -pensé para mi mientras observaba a Michi, y de nuevo al niño. El niño se giró hacía Michi, lo miró con odio y le gruñó. Del mismo modo, lo miré con el ceño fruncido, no me había gustado lo que había hecho, no me parecía educado. Hasta que me vio a mí, que se quedó sorprendido, y luego sonrió. Lo observé con los ojos abiertos, sin saber que decir.

-Por favor Oniichan, no me hagas esto -pensaba para mí, mientras lo observaba a él, y luego al chico. Pero finalmente, me dio un ligero y suave empujón, para que fuese a jugar con él. Antes de dejarme con los leones, se agachó para comentarme algo.

-De acuerdo Oniichan -dije en voz baja, mientras me armaba de valor, y sobre todo de ganas, y me dirigía al chico, forzándome una sonrisa poco convincente.

-Soy Yuko, encantada -dije con suave voz, intentando sonar amigable. -De acuerdo, gracias por las galletas -dije sentándome cerca de él, para poder jugar. Mientras ponía un ojo y un oído en la mesa con el chico, el otro ojo y oído se centraba en la conversación de Michi con los pasteleros.
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Re: Pies over Life

Mensaje por Uchiha Michi el Vie Mayo 11, 2018 2:15 am

Tras ver cómo Yuko se sentaba junto al niño, Michi se apoyó en una estantería a esperar a Juuha. Al poco rato apareció, ya sin delantal y se aproximó hasta el ninja.

- Perdona por la espera. - Se giró hacia su hija, que se encontraba detrás de él. - Trae un poco de té y algún pastel para nuestro invitado, Suzuha.

La muchacha se giró rápidamente, obediente. Juuha acercó un par de sillas y ambos se sentaron. A los pocos segundos apareció Suzuha con una bandeja de madera. La posó en un hueco libre de una estantería, a su lado, a una altura cómoda. Después de agacharse lanzó una mirada intranquila hacia Michi, pero desvió la mirada. Luego miró hacia la mesita donde estaban los niños con el ceño fruncido. Tras ello, abandonó la sala.

- Bien, ahora que estamos agusto, le explicaré la misión, si le parece. - comenzó el hombre. Ante la afirmación con la cabeza de Michi continuó. - Estamos sufriendo unos extraños robos. Todos son comida de esta despensa. No se llevan ni las herramientas, ni han robado nada que no sea comida, por lo que pensamos que podrían ser animales. Las primeras veces todo estaba limpio, no había ninguna evidencia, nos parece raro que unos animales no dejen huellas o algo. El resto de las veces desde entonces los sacos han aparecido rajados, tierra por el suelo como siguiendo un camino... Mi mujer y yo ya no sabemos qué pensar. Nunca les cazamos en el ajo, parece que justo entran cuando no estamos, o estamos dormidos. ¡¿Pero por dónde narices entra lo que sea que nos roba?! Todas las puertas están cerradas con llave, no entendemos qué sucede.

Juuha parecía preocupado y cansado de la situación. Habían varias cosas extrañas en su historia, por lo que Michi trató de aclarar algunas.

- ¿Cada cuánto os roban?

- Una vez a la semana, dos como mucho.

- ¿Habeis probado a poner tramapas para animales o veneno alrededor de la casa?

- Si, pero Suzuha se opone. - confesó, malhumorado. - Siempre le han gustado los animales, no tiene remedio. No entiende que sin el negocio no podemos vivir.

- ¿Y no ha podido ser vuestro perro? - preguntó, haciendo un gesto con la cabeza hacia la puerta que daba a la parte trasera del edificio. Esta tenía una puerta para perros o animales pequeños en su parte baja.

- Ah, si. No, no tenemos perro. - contestó Juuha. - El anterior dueño del local si tenía, y le construyó esa puerta para que saliera y entrara sin problemas, pero la cerramos. Ahora está obstruido el agujero, no es posible que entren animales por ahí.

Michi hizo un gesto de asentimiento. Tras unos segundos de pensamiento, continuó con las preguntas.

- ¿Quién tiene acceso a las llaves?

- Solo mi mujer y yo. Durante el día siempre las llevamos encima. Por la noche las guardamos en la mesita de noche.

- Entiendo. Una última pregunta. ¿Algún negocio vecino ha sufrido robos similares?

- Mmm... de este tipo no, creo. - contestó tras pensarlo unos segundos. - Hay robos, si, pero suelen ser ladrones o gente pobre. Los niños huérfanos son una pesadilla. No tienen verguenza de ningún tipo, y entran a las tiendas corriendo por la puerta principal y se llevan lo que pueden. -No pudo evitar lanzar una mirada figaz hacia Yuko.  Aunque claro, es bastante mejor que un adulto con un cuchillo. Los negocios de esta ciudad han sufrido de todo. Pero al menos sabes quién te roba, y por qué. En este caso estamos perplejos...

Michi hizo un gesto de comprensión. Se puso las manos en las rodillas y se levantó. Juuha le imitó.

- Eso es todo por ahora. Me gustaría que dejárais esta sala para mí un rato, mientras investigo alrededor.

- Claro, cómo guste. - Se giró hacia el niño que jugaba con Yuko. - Vamos, Yuuta, levanta. Tiene que trabajar.

Yuuta dejó los peluches y se levantó de mala gana. Se fue detrás de su padre con el gesto torcido. Antes de irse, se dió la vuelta hacia Michi.

- No vas a encontrar al ladrón. Mi padre ya lo ha intentado todo y no ha podido. ¡Márchate y vuelve a tu feudo!

- ¡Niño! - exclamó Juuha, seguido de una sonora colleja que lo sacó de la sala trastabillando. Luego miró al ninja. - Perdona, no le gustan los extraños. Os dejamos tranquilos.

Michi no hizo caso a las palabras del menor y esperó hasta que los sonidos de sus pasos subiendo al segundo piso desaparecieran. Entonces se sentó e hizo un gesto a Yuko para que se acercara. Cuando estuvo delante, se encorvó hacia ella hasta quedar sus miradas enfrentadas.

- ¿Quieres jugar a los ninjas? - dijo con picardía. - Dijiste que te parecía divertido. Es tu oportunidad. Ayúdame a resolver este caso, detective Yuko. Sé que eres lista, podrás hacerlo.

Acabo la frase con una sonrisa.
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Re: Pies over Life

Mensaje por Yuko Kaguya el Mar Mayo 15, 2018 11:37 am

Me senté junto al chico, no sin observar atentamente lo que Michi y el padre del chico hablaban, tal y como me había pedido, estaría atenta a todo lo que dijesen. Mas que nada por encontrar una solución a lo que fuese que estaba ocurriendo. Mientras jugaba con el chico, sin hacerle mucho caso a lo que decía, vi que bajaba el padre de la chica, y que le pedía que fuese a por un poco de té y algún pastel.

Después de un rato, la chica trajo lo que le pidieron, dejándolo en un hueco, y acto seguido mirando a Michi, para luego mirar en mi dirección con el ceño fruncido, ¿quizás pensaban que lo que fuese que estaba ocurriendo, era por mi culpa? Esperaba pacientemente a escuchar todo lo que hablaban.

Por lo visto sufrían unos robos extraños, no robaban nada más que comida, pensaban que quizás fuesen animales, aunque tenían dudas de que lo fuesen, les extrañaba que no dejasen huellas. Otras veces aparecían sacos rajados, y tierra en el suelo… El problema es que no saben por donde entran. Miraba la atienda a mi alrededor, buscando algún lugar extraño que se les pase por alto a la hora de investigar.

Para saber que mas ocurría, o algún detalle más que pudiesen dar, Michi comenzó a preguntar para aclarar algunas cosas.

Solo les robaban una o dos veces a la semana como mucho, intentaron incluso poner trampas para animales y veneno, pero por lo visto la hija del susodicho pastelero estaba en contra, dependiendo del animal, posiblemente yo también estaría en contra. También se estaba hablando de un perro, puesto que al entrar, también yo me había fijado en que había una puertita pequeña para animales, también lo pensé en un principio al ver la puerta, pero automáticamente negó, pues ellos no tenía perro, y además decía que la puerta estaba atrancada.

-Vaya dilema -pensaba mientras continuaba prestando atención a lo que hablaban, a pesar de que pensaba que era de mala educación escuchar las conversaciones de los adultos, Michi me lo había pedido, así que le obedecí escuchando con atención. Michi también pregunto que quien tenía acceso a las llaves, dijo que solo el y su mujer, y que las suelen guardar en la mesita de noche. Eso me pareció extraño, aunque lancé una fugaz mirada en dirección al chico que tenía sentado a mi lado… -¿Quizás el lo estaba haciendo?, ¿o le daba las llaves a alguien que conocía para ayudarle a alimentarse? -pensaba para mí, pues cuando me vio, raramente se puso contento, como si fuese algo habitual para el ayudar a los niños que no pueden alimentarse por que han sido abandonados.

Hablaron también de si el resto de tiendas sufrieron robos parecidos, ¿no?, que raro, de este tipo por lo visto no, cada vez me parecía más real la posibilidad de que fuese el chico quien estuviese ayudando de alguna manera a alguien de la calle. El hombre comenzó a hablar de los huérfanos de la calle, lo que de algún modo me incluía, eso sentí, sobre todo cuando luego me miró fugazmente, estaba claro que allí no era bien recibida, e incluso hasta parecía que me echaban la culpa sin conocerme de nada, por un lado veía normal que me juzgaran, pues mi apariencia da que pensar, pero jamás robaría, esa mirada se la respondí con una mirada inocente, intentando transmitir un poco de cariño y compasión.

Michi concluyó la conversación con un gesto que no me dio tiempo a ver, pero si me fijé en que sus manos estaban sobre sus rodillas, y de que esto modo se levantó, siendo imitado por el hombre. Le pidió al pastelero y al chico si podían dejarle solo, yo me quedé sentada donde estaba, mientras me fijaba que el chico se levantaba de mala gana, dejando los peluches.

Al irse, el chico se giró hacia Michi, lo que dijo me dejó perpleja, ¿Por qué le tenía tanto odio a Michi?, ¿sería el quien estaba detrás de todo?, sería muy obvio, así que no estaba muy segura de lo que acaba de pasar, hasta que una sonara colleja me despertó de mis pensamientos, miraba extrañada, perdiéndome lo que fuese que halla sido lo que ocurrió.

Cuando desaparecieron camino al segundo piso, Michi se sentó, y me hizo un gesto para que me acercase a él, le obedecí, y cuando me acerqué, estaba frente a mí, encorvándose hacía mí, y con nuestras miradas cercanas, me propuso jugar a los ninjas. Al acabar la frase se sonrió, a lo que también sonreí.

-La verdad es que me he estado fijando en ciertos detalles, y escuché la conversación, aquí hay cosas que no me cuadran -comenté en voz baja, por si ambos aun estuviesen en las escaleras escuchando.
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Re: Pies over Life

Mensaje por Uchiha Michi el Mar Mayo 15, 2018 3:14 pm

Michi se alivió de que Yuko se lo tomara con ganas. No estaba seguro de que una niña pequeña pudiera encontrar divertido una investigación sobre un robo en una pastelería, pero parecía que se lo tomaba en serio. Él ya tenía una idea aproximada de lo que podía estar pasando. Al menos estaba bastante seguro de que hilo tirar para llegar a la respuesta, pero trataría de no darle demsiadas pistas a Yuko.

- Si, hay cosas que no cuadran. Por eso me han llamado a mí, porque ellos no han sido capaces en todo este tiempo de solucionarlo. - La situación le divertía, tenía que reconocerlo. Tenía ganas de ver a Yuko esforzándose y resolviendo la misión. Así podría conocer la satisfacción de un trabajo bien hecho, y la recompensa posterior. Porque Michi estaba pensando en recompensarla si lo conseguía. Aunque eso no se lo iba a decir. - ¿Y qué harás para encontrar la respuesta, Detective Yuko? Tienes algo de información, tienes la escena del crimen, y tienes cuatro víctimas. ¿Qué hacemos?

Esperaba que pudiera solucionarlo sola. Michi creía que era más lista de lo que aparentaba, debido a sus reacciones, pero tampoco la iba a dejar sola del todo. Si se perdía o se atascaba, la ayudaría un poco.
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Re: Pies over Life

Mensaje por Yuko Kaguya el Vie Mayo 25, 2018 12:25 pm

Miraba a mi alrededor, intentando buscar algo que se me hubiera escapado mientras escuchaba la conversación. Miraba hacía Michi sin saber muy bien que hacer. Paseaba por toda la tienda, observando detenidamente todo lo que pudiera haber dejado sin mirar. Cada rinconcito, miraba en los estantes, las bolsas, en la parte de atrás de la barra donde venden estos deliciosos dulces… Luego volví a Michi, y le miré a los ojos.

-No sé exactamente por donde empezar… -le decía dulcemente, mientras que miraba de nuevo la puertecita donde estaba la entrada del perro, me acerqué a ella, y puse mi mano sobre aquella puerta, quería comprobar si realmente estaba atrancada o no. Antes de tocar la puerta, me giré hacía Michi.

-No me ha gustado como actuó el chico, me dio la sensación de que tenía miedo de que descubriéramos algo, quizás suene muy obvio, ¿pero puede ser que esté dejando entrar a alguien a comer? -le pregunté, mientras me observaba mis manos y a Nuki -ten en cuenta que ha sido el único que no me ha dedicado una mirada juzgadora -dije mientras continuaba caminando por la tienda, y volvía de nuevo al punto donde estaba, a punto de tocar la puertecita -lejos de mirarme mal, sonrió, y me ofreció sus galletas, mientras el era agradable y compartía conmigo sus galletas, ellos no me miraban bien, y en cuanto su padre lo llamó, y te dijo todo aquello, me di cuenta de que algo debía estar ocultando, no solo el mero hecho de que no le gusten los extraños… -dije mientras miraba la puerta, sin llegar a tocarla -también yo soy una extraña, y no me ha dicho nada así -dije, para de una vez tocar la puerta, y comprobar si realmente estaba atrancada o no. -¿Curioso verdad? -dije mientras miraba hacía la puerta, con mi rodilla izquierda en el suelo, Nuki en mi brazo izquierdo, y el derecho a punto de tocar la puertecita.
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Re: Pies over Life

Mensaje por Uchiha Michi el Sáb Mayo 26, 2018 1:27 am

Michi observó cómo Yuko paseaba por la tienda, tratando de encontrar una pista. Se mantuvo callado en todo momento, dejando que la pequeña se esforzara sola. Volvió de vacio, sin saber qué hacer. Antes de que Michi pudiera decir algo, ella se fijó en la puertecita para perros de la puerta y se dirigió hacia allí.

- El niño era desagradable, como casi todos. -contestó Michi a los comentarios de Yuko. - Pero suelen ser muy honestos. Quizás a ti no te "juzgó" por que le gustas... - No pudo evitar dejar salir una sonrisa pícara. - Detrás de todos esos vendajes parece haber una chica muy bonita, si me lo preguntas.

Michi de verdad lo pensaba. Yuko tenía unos grandes y bonitos ojos azules. Con la piel pálida, a juego con su pelo, no era de extrañar que fuera popular con los chicos de su edad, pese a su apariencia "herida".

- Puedes hablar con él y usar tus encantos femeninos para sacarle la verdad... - Michi no pudo evitar reírse esta vez. No sabía por qué la molestaba tanto. Quizás estaba demasiado relajado con esa misión, después de las últimas de clase C. Esas pequeñas misiones sin peligro ya eran demasiado aburridas para él y quizás se estaba ensañando demasiado con la pequeña. Sintiéndose algo culpable, dejó de reír. - Lo siento, lo siento, ya paro.

Le pareció como Yuko le enviaba una mirada asesina, pero no lo pudo asegurar. Fue entonces cuando la Kaguya se agachó para explorar la puertecita. En un inicio no se movió del sitio, pero tras unos esfuerzos más la puerta se descolocó de un lado y se separó con facilidad, revelando el callejón trasero.

Michi arqueó una ceja y fue a inspeccionar la puerta.

- Esta puerta esta manipulada. Yuuha nos había dicho que estaba sellada, y esto dista mucho de estarlo. - Puso la mano en la cabeza de la pequeña y la acarició a modo de recompensa. Tras ello Michi volvió a sentarse en el mismo sitio - Muy bien, Yuko. Has encontrado algo. ¿Y ahora qué?
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Re: Pies over Life

Mensaje por Yuko Kaguya el Sáb Mayo 26, 2018 1:23 pm

Miraba sorprendida hacía Michi, ¿Qué soy una chica bonita?, no lo creo, aunque escuchar eso de él me parecía cuanto menos tierno. Aunque eso de que le gustaba a aquel chico, por un momento lo miré mal, pero no se lo tomé en cuenta, en parte lo vi como una venganza hacía mi por lo que le había dicho de la chica.

-El niño era desagradable… como casi todos… supongo que eso me incluye -comenté bromeando, escondiendo una sonrisilla, intentando por todos los medios que no me viera.

-¿Qué? -dije mirando hacía el con sorpresa -¿Cómo que mis encantos?, yo no tengo de eso -dije sonrojándome un poco, con una voz increíblemente tierna e inocente, mientras le miraba con cierta vergüenza en la mirada, por el mero hecho de que con 13 años no he empezado prácticamente a desarrollarme. El señorito Michi se estaba riendo de mí, comencé a mirarle con cierto odio, hasta que, por un casual, notó mi mirada, y dejó de reírse.

-Y la señorita Kaguya te lo agradece -dije bromeando, haciendo que desapareciese esa mirada penetrante y con un poco de odio, convirtiéndose en dulce y cariñosa. Me agaché a revisar la puertecita, y cuando la toqué, para mi sorpresa se había desprendido un poco, miraba hacía fuera del callejón por el hueco que había quedado, observando lo que había del otro lado.

-Vaya, ¿no iba muy desencaminada verdad? -dije, para cuando había terminado de hablar, el se acercó, y vio que la puerta estaba manipulada. -Pues es obvio que no estaba bien sellada, o alguien la manipuló -comenté mirando hacía sus ojos, viendo como su mano se acercaba a mi cabeza, dándome una caricia, e igual que un gatito, cerré los ojos y sonreí, hacía tiempo que no sentía el cariño de nadie, la gente intentaba alejarse de mí, y sobre todo evitaba tocarme, ni que tuviera la peste.

Después de este descubrimiento, Michi se había ido a sentarse al mismo asiento donde estaba. -Oniichan, voy a ver si puedo hablar con el chico, a ver si puedo sonsacarle algo -dije con voz dulce y tierna, dirigiéndome hacía las escaleras.

-¡Yuuta!, ¿puedes bajar un momento por favor? -dije con voz dulce, intentando no gritar mucho. Me dirigí hacía Michi, y en voz baja le dije -espero que hable delante de ti, si no igual tendrás que salir para que me pueda contar, si es culpable claro -comenté mientras miraba hacía las escaleras, sostenía entre mis brazos a Nuki, estando de pie y quieta al lado derecho de Michi.
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Re: Pies over Life

Mensaje por Uchiha Michi el Dom Mayo 27, 2018 1:19 am

El siguiente movimiento de Yuko no sorprendió a Michi. Observó cómo iba hacia las escaleras al segundo piso y llamaba al hijo menor del matrimonio. Comprobó con satisfacción que la chiquilla estaba motivada con la misión. También estaba de acuerdo con que quizás no dijera nada estando él delante, por lo que pensó algo.

- Tranquila, desapareceré de la vista para que podais hablar tranquilos.

Dicho eso, realizó varios sellos y desapareció. Literalmente. La silla donde se encontraba seguía allí, igual que el resto de las cosas, pero  Michi se había esfumado en un parpadeo. Una voz vino del lugar.

- Sigo aquí, no te preocupes, solo soy invisible. Él tampoco me verá, podeis hablar tranquilos.

Yuko tampoco tuvo mucho tiempo para sorprenderse, puesto que Yuuta ya bajaba las escaleras como una exhalación.

- ¿Qué, quieres jugar? - preguntó emocionado. De repente tuvo una ocurrencia y miró alrededor buscando, con gesto hosco. Tras no encontrarlo se le encendió la expresión. - Bien, el ninja no está. ¿Qué haces tú sola aquí? ¿Quieres jugar? Si los muñecos no te gustan tengo arriba unas cuerdas con las que sé hacer formas. ¿Te enseño?

El niño miraba con los ojos brillantes y emocionado, como si no tuviera amigos con los que jugar de su edad y la presencia de Yuko fuera una maravilla. No demostraba ningún mal gesto hacia ella por su aspecto, como sí habían hecho el resto de miembros de la familia.
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Re: Pies over Life

Mensaje por Yuko Kaguya el Lun Mayo 28, 2018 10:49 pm

Al comentar que se ha ido, miro nerviosamente alrededor, y sobre todo, en la silla, aunque cuando hace el comentario sobre Michi, le miro por un momento con la sangre hirviendo en mis ojos. Me calmo y comienzo a caminar hacía donde está la puertecita del perro, le pido que se acerque.

-No, no es eso, tengo curiosidad por algo, ¿sabías que esta puerta está así?, ¿o es la primera vez que lo ves? -digo mirando hacía la puertecita del perro mientras la señalo.

Yuuta mira en la dirección de la puertecita y le desaparece la sonrisa de la cara inmediatamente. Permanece unos segundos en silencio con el ceño fruncido, como si estuviera pensando que responder.

-No sé nada, yo no la he roto -contestó una vez que supo qué decir, bastante nervioso -¡L-la has roto tú, yo n-no he hecho nada! -Retrocedió unos pasos, antes de echar a correr hacía la trampilla y colocarla con apuro en su sitio.

-Déjala así, o mi padre me reñirá.

Por un momento lo miré estupefacta, no sabía que rayos acababa de ocurrir, casi se enfureció cuando vio la puerta así, echándome la culpa.

-Tranquilízate, no te he dicho que haya sido culpa tuya, solo te he preguntando que si la habías visto así antes, o si es la primera vez -dije con voz dulce y tranquilizadora, intentando que se calmase.

Yuuta la miró un momento, indeciso. Tras unos segundos de pensamiento pareció calmarse, y adoptó una postura mas relajada.

-Yo descubrí que esta tabla estaba mal sellada – confesó finalmente el pequeño. Pareció dudar de si seguir hablando, pero no tardó mucho en seguir. Parecía que confiaba en Yuko lo bastante.

-A veces salgo por aquí y voy a jugar fuera. Mis padres no me dejarían si lo supieran, será nuestro secreto -tras ello, le dirigió una enorme e inocente sonrisa a Yuko.

Sonreí igual que él, pero entonces me vino algo a la cabeza, pensando que quizás el no se daba cuanto que estando así la puertecita, podrían entrar a robar, y el una vez se diera cuenta, la colocaría de nuevo pensando que había sido él.

-Escucha, sé que no quieres contárselo a tus padres, pero deberías, de una forma inocente y sin darte cuenta, estás encubriendo los robos en la tienda de tus padres -paré un momento de hablar, quizás iba demasiado rápido, así que me expliqué mejor -lo que quiero decir, es que los ladrones quizás encuentras así la puertecita, entran, y luego lo ves tu, y lo colocas pensando que lo dejaste tu mal colocado, ¿ves por donde voy? -comenté mientras le miraba a los ojos con ternura y delicadeza, no quería asustarlo.

Yuko iba demasiado deprisa para lo que podía seguir el niño. De entre todo, lo que más le quedó claro fue una cosa.

- ¿Ladrones? -preguntó, visiblemente nervioso. - Son animales... Si. Igual se cuelan por la puertecita como hago yo. Son animales, Yuko. Entonces se puso serio de repente y la agarró por los hombros.

- Eso es. Son animales, eso es lo que son, ¿entiendes? El ninja seguro que lo sabe, por eso se ha ido. Aquí no hay nada más.

Cuando me agarró de esa forma por los hombros, no pude reprimir mi mano para apartarlo, , lo aparté lentamente y sin empujarle, agarrándole las manos y separándolas suavemente a los lados, no me estaba gustando como me estaba hablando, y aunque no puse mala cara, intenté apartarlo de mí.

-Escúchame, solo te estoy dando mi opinión, tal y como hablas parece que les estas dejando tu entrar, y que además sabes perfectamente lo que son -dije mientras me sonreía a modo de broma, mirando hacía la puertecita, y luego al interior de la tienda, no pretendía que me hablara de aquel modo. Aunque lo dije bromeando, se me notaba un poco molesta por la forma en la que me había hablado y agarrado.

Yuuta se mostró muy contrariado por Yuko. Esperaba que cediera, pero no lo había conseguido lo más mínimo. De hecho, parecía que el efecto había sido el contrario. En un ataque de rabia y frustración, la empujó con fuerza con ambas manos.

- ¡Tú no sabes nada, niña pobre! ¡Vuelve al puente donde vives y déjanos en paz!. El golpe fue fuerte y desmedido. Era un niño, pero un empujón por sorpresa podría tirar perfectamente a Yuko contra las estanterías. Sin mirar adónde iba a parar la niña tras la agresión salió corriendo escaleras arriba, llorando.

Vi salir a quien realmente era Yuuta, un chico un brusco y violento, pues me había empujado, para ser un niño me había empujado bastante fuerte, y pillarme por sorpresa hizo que me desestabilizara, golpeándome la cabeza contra uno de los estantes.

En ese momento creo que me quedé sentada en el suelo, medio inconsciente del golpe, solo recuerdo que me llamó niña pobre, y que se fue llorando escaleras arriba, en ese momento, me quedé como dormida, sin saber por un largo rato que ocurrió después, ni a mi alrededor.
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Re: Pies over Life

Mensaje por Uchiha Michi el Miér Mayo 30, 2018 11:43 pm

Michi observaba la escena, oculto por su ilusión, mientras Yuko trataba de sacar información a Yuuta. No iba mal, pero empezó a acorralar sin darse cuenta al niño, el cual se sintió sobrepasado y la empujó. El Uchiha solo pudo observar la escena, dado que estaba al otro lado de la sala. Nunca hubiera imaginado que la situación podría torcerse de esa manera.

Mientras Yuuta abandonaba la despensa escaleras arriba, Yuko impactaba contra una de las estanterias con un golpe sordo y bastante feo. El mueble tembló pero no hizo amago de caerse. Tenía mucho peso encima y la niña no era precisamente un objeto voluminoso, asi que mantuvo su estructura sin problemas.

Michi se levantó como un resorte, asustado por el golpe. La ilusión se desvaneció tan pronto se incorporó.

- Ostras Yuko... - dijo nervioso, mientras corría hacia ella.

Yacía con los ojos semiabiertos, aún con cierta consciencia que no tardó en irse del todo. Michi todo con cuidado la parte de atrás de la cabeza y comprobó que no sangraba. De ahí pasó a colocar la mano delante de su boca para ver que respiraba con regularidad. Tras asegurarse de que todo iba como debía soltó un suspiro de alivio. Como no sabía qué hacer en esas situaciones, se sentó contra la pared y apoyó la espalda de la pequeña contra su pecho y su cuerpo entre sus piernas, y la abrazó con ternura para darle calor. No podía pensar en qué sería la mejor actuación en esos casos, no tenía experiencia médica, asi que se limitó a estar allí a su lado, como si sus intenciones pudieran traspasarse por el contacto.

Sentía cierta culpa por lo que había pasado, y por otra parte consideraba aquello una valiosa experiencia para ella. Si vivía en la calle, como suponía el Uchiha, debería estar alerta en todo momento y saber predecir y reaccionar ante un ataque. Quizás la lección que obtuviera de esto la salvara la vida algún día. Michi podía razonar de esa manera porque sabía vivir en malas condiciones, relativamente.

Unos pasos apresurados provenientes de las escaleras sacaron al ninja de sus pensamientos. Era Yuuha, el cual había bajado tras oir el alboroto. Al ver la escena, el gesto le cambió a uno de preocupación.

- ¿Qué ha pasado aquí?

- Su hijo ha empujado a mi hermana contra la estantería, lo que la ha llevado a este estado. - soltó Michi, poniendo énfasis en "mi hermana".

Yuuha se puso pálido, como si se acabara de dar cuenta de lo que significaba herir a un familiar de un ninja. Michi también estaba seguro de que ninguno de ellos había pensado que pudieran ser familia, debido a las pintas de la Kaguya. No lo eran, pero ellos eso no lo sabían. Gracias a la frase de Michi de ahora en adelante Yuko recibiría el respeto que se merece, y la dejarían de tratar con suspicacia.

La cara de Yuuha pasó del blanco pálido al rojo enfado. Subió las escaleras con paso firme. Michi ya sabía lo que iba a pasar, había visto esa mirada muchas veces en su propia casa. El minuto siguiente se resumió en Yuuha  castigando a su hijo mientras este gritaba, orquesta que Michi conocía perfectamente.
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Re: Pies over Life

Mensaje por Yuko Kaguya el Jue Mayo 31, 2018 2:02 pm

Me desperté lentamente, no recordaba en donde estaba, miraba a mi alrededor, y nada de lo que veía me sonaba al sitio en el que estaba antes, sabía que estaba con Michi en una… ¿pastelería?, no recordaba con exactitud, pero desde luego aquello no lo era.

Me encontraba en un prado verde, acostada, mirando las nubes después de despertarme, con una casita pequeña en el medio, de un color ocre, con el tejado en negro, y una salida de chimenea de piedra, alrededor de la misma, había una cerca de matorrales con flores, y en la entrada había una persona, parecía una chica. Me levanté, y me acerqué lentamente hasta la entrada de la casa, esta tenía una puerta de entrada de madera, y 4 ventanas, 2 a cada altura.

-¿Dónde estoy? -pensé para mi al ver que aquel lugar no lo conocía. Caminé lentamente hasta la entrada, intentando arrojar luz sobre lo que estaba ocurriendo.

Al acercarme más y más a la casa, unas lagrimas comenzaron a caer de mis ojos, sobre todo después de ver quién era aquella persona, era… ¡mi madre! Según la vi, me lancé a correr hacía ella para abrazarla, pero por algún extraño motivo, cuando mas me acercaba, mas se alejaba la casa, y con la casa, ella. Intentaba correr más rápido, pero con eso solo conseguía que se alejase más, lo peor, es que ella me esperaba con los brazos abiertos.

-¡Mamá! -grité desesperada al notar como se alejaba cada vez más, hasta que finalmente, una bruma oscura bajó del cielo, rodeando lentamente toda la casa, haciendo que un día soleado y perfecto, se convirtiera en triste y desolado. Aquella bruma hizo que desapareciera la casa, el prado, y mi madre. La bruma oscura dio paso a una de mis peores pesadillas, el reencuentro en el callejón con aquel ser que había matado a mis padres, no me había dado cuenta que estaba soñando hasta que vino esta visión de pesadilla. De nuevo, y sin querer que ocurriese, brotaron de mis ojos unas lágrimas, que a mi pesar, fueron de tristeza, y no de alegría como hace un momento.

Vi de nuevo aquellos ojos claros que me miraban desde la oscuridad, era el asesino, enfurecida me acerqué a él corriendo, mis lágrimas se habían tornado de furia, para mi sorpresa cuando me acercaba, e iba a darle un puñetazo con mi mano derecha, desapareció sin dejar rastro, miré a mi alrededor, pero solo hubo una voz que me hablaba, desde algún lugar que no sabía.

-Yuko, no puedes hacer nada, será mejor que abras los ojos -me dijo con voz suave, y dulce, no alcanzaba a comprender de donde venía esa voz, ni quien dijo aquello. No entendía a que se refería con abrir los ojos, miraba a mi alrededor buscándole, pero para mi sorpresa solo recibí un golpe en la cabeza.

Justo después del golpe en la cabeza, desperté de sopetón, pero abriendo poco a poco los ojos, miré a mi alrededor un poco desorientada, no sabía muy bien lo que había ocurrido, me dolía muchísimo la cabeza. Notaba unos brazos sobre mí, mi cuerpo lo estaba sujetando otra persona, miré en todas las direcciones, y luego hacía atrás, era Michi, me tenía abrazada contra su pecho, hasta parecía tener cara de estar preocupado.

-Oniichan, ¿qué ha pasado? -dije con dulzura apoyando mi cabeza de nuevo en su pecho, con un dolor infernal, estaba casi segura que lo que estaba soñando me hizo moverme entre sus brazos. Me sentía a salvo con él aquí, ahora sabía que aquello había sido un sueño, o una pesadilla. Después de unos minutos, recordé que estaba teniendo una conversación con el chico del pastelero -¿me… me había empujado? -pensé mientras tocaba mi cabeza con mi mano derecha, e intentaba abrazar con la izquierda a Nuki. Aun no acababa de comprender que había pasado.
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Re: Pies over Life

Mensaje por Uchiha Michi el Dom Jun 03, 2018 1:15 am

Pasaron los minutos y Yuko no despertaba. Incluso parecía que estaba teniendo una pesadilla, puesto que se movía y gemía como si sufriera. Michi no soltó su abrazo. No podía aliviarla, lo único que podía hacer era seguir allí, impotente. Mientras ambos permanecían en el suelo, el matrimonio había bajado varias veces, preocupados. Tampoco podían hacer mucho, asi que Michi les tranquilizó y les hizo marchar, prometiéndoles que si necesitaban algo de ellos, se lo harían saber.

La verdadera razón detrás de ello era simplemente que no quería que Yuko estuviera rodeada por gente cuando despertara. Querá darla algo de tranquilidad y espacio para que se recuperara.

Llegado un momento despertó, aturdida. Michi flojó el abrazo para que pudiera estirarse o levantarse si quería, pero parecía que prefería apoyarse en él.

- Incluso jugando, ser ninja no es fácil, ¿eh?. - comentó el Uchiha, tratando de tranquilizarla a su manera. - Yuuta te empujó y tuviste la mala suerte de chocar contra la estantería. Vaya susto me diste, pequeña.

Tras decir aquello, la pasó una mano por la cara con suavidad y ternura. Desde su punto de vista, Yuko solo era una niña más, castigada por las guerras y sufriendo por dentro. No podía evitar querer que, al menos con él, todo fuera distinto por un rato.

- Tendrías que aprender a defenderte, Yuko. Los chicos son temperamentales, y te podrían lastimar con facilidad. Por lo general serán más fuertes que tú, necesitas usar tu inteligencia a tu favor, y protegerte a ti misma. - Michi sabía que no era momento de reprimendas, pero era lo que quería decir en ese instante. - ¿Qué quieres hacer ahora? Puedo seguir solo, no hace falta que te presiones. Descansa.
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Re: Pies over Life

Mensaje por Yuko Kaguya el Dom Jun 03, 2018 12:46 pm

Mientras me mantenía apoyada en su pecho, el aflojaba el abrazo, al notar eso, casi puse hasta mala cara, no me molestaba en absoluto que me tuviera abrazada, pero intenté ocultar mi cara de decepción al hacer eso. Miré a Michi a los ojos después de que me dijera que no era fácil.

-Verás… en verdad… -me quedé callada un momento, no sabía si decirle la verdad, o sencillamente quedarme callada, bajé mi vista hacía Nuki, y de nuevo volví a mirarle -verás, yo también soy ninja Oniichan, aun soy una novata, pero desde que me quedé sola, no me ha quedado otra que ir tirando con la ropa que tengo, no he podido comprar otra rompa, y tampoco tengo donde quedarme, por eso vago por las calles como una alma en pena -todo esto que le confesaba, se lo decía en bajo, no quería que los pasteleros supieran nada, por si por casualidad estuvieran bajando en aquel momento, o estuviesen cotilleando conversaciones que no les interesaban.

-Por otro lado, me pilló completamente por sorpresa, no me lo esperaba -dije tocándome la parte de atrás de la cabeza, haciendo muecas de dolor.

Me acordaba de un empujón, y del chico corriendo escaleras arriba, después de que el me contara que me había empujado y que choqué con la estantería.

-El susto me lo he llevado yo, que en el sueño desperté en un sitio que no conocía, pensando que era real, hasta que… -dejé la frase sin terminar, no quería recordar lo que pasó después de la bruma negra, y menos mientras Michi me acariciaba, cerré los ojos sonriendo, y juntando mi cara aun más a su mano, disfrutaba del contacto de un ser humano por fin, casi ya no recordaba las caricias, ni el cariño, ni el calor humano.

-Sé defenderme, de verdad, pero me pilló desprevenida, no pensé que fuera a ponerse así -dije mientras me acurrucaba un poco más en su regazo, y su pecho, con las piernas dobladas, con Nuki entre mis brazos.

-No sé lo que quiero hacer, me duele bastante la cabeza -dije quedándome medio dormida en su pecho, aunque volviéndome a despertar de nuevo por el dolor -aunque por un lado me gustaría descansar, por otro, preferiría acabar con esto, ¿iba bien encaminada?, ¿o fallé en algo?, pregunto, por aquello del empujón del chico -digo mirándole de nuevo a los ojos.


Última edición por Yuko Kaguya el Mar Jun 05, 2018 4:07 pm, editado 1 vez
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Re: Pies over Life

Mensaje por Uchiha Michi el Mar Jun 05, 2018 2:10 am

La confesión de Yuko le pilló desprevenido. Una sonrisa apareció en su cara pensando que le estaba gastando una broma, pero rápidamente desapareció según escuchaba su historia. Tampoco era nada descabellado, podría haber nacido en una familia con habilidades como la suya, y haber sido entrenada desde una temprana edad. Incluso era posible que fuera más fuerte que él. Por el momento no dijo nada al respecto, puesto que ella seguía hablando.

Mientras la atendía en silencio, se percató de que se acurrucaba contra él y . Nada más notarlo la envolvió en un abrazo y se la acercó con ternura. Comenzó a acariciarla un brazo y parte del cuello, lo que alcanzaba con una de sus manos. Tras contar su historia, a Michi no le extrañaba que apreciara el cariño, y él no tenía problemas en dárselo. Quizás podría considerarse recíproco, teniendo en cuenta la vida del Uchiha. Siguió escuchándola mientras la acariciaba con suavidad.

- Lo estabas haciendo bien. - Dijo con voz suave y consoladora. - Pero presionaste demasiado al niño. Seguro que ahora mismo se arrepiente de haberte empujado. Por otro lado, que se haya puesto así indica que sabe algo. No ibas mal encaminada, Yuko. Hiciste bien. - repitió, por el simple hecho de que se sintiera mejor.

Tras estar unos segundos en silencio, Michi retomó un tema que le interesaba.

- ¿Y qué habilidades ninja tienes? Tengo curiosidad.
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Re: Pies over Life

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